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3. Fundamentación Teórica

3.9. Comprensión Lectora

Siguiendo a Van Dijk y Kinstch (1983), la comprensión lectora es un proceso activo y constructivo de interpretación del significado del texto. Es un proceso activo porque se utilizan una serie de operaciones y estrategias mentales para procesar la información que se recibe del texto. Es constructivo porque las operaciones y estrategias utilizadas permiten construir el significado del texto y crear información nueva a partir de la interacción entre la información obtenida del texto y el conocimiento previo del lector. “El resultado del proceso es una representación mental o un modelo de la situación descrita en el texto” (Morales, 2006, p 198). Esta teoría supone que durante el proceso el lector construye simultáneamente tres niveles de representación: representación superficial, representación del texto base y representación del modelo de situación.

La representación superficial del texto es el nivel más básico de la comprensión. Consiste en derivar e integrar los significados de las palabras, las oraciones y los párrafos (Oakhill y Kain, 2004; en González Trujillo, 2005). La representación del texto base está relacionada con la identificación de las ideas principales del texto. La información contenida en el texto base puede ser recuperada a través de actividades de verificación de oraciones, recuerdo, parafraseo y resumen (Morales, 2006). Sin embargo, esta información es retenida en la memoria a corto plazo. El modelo de situación es la representación mental final del proceso de comprensión. En este nivel se refleja la experiencia del lector sobre la situación referida por el texto. Morales postula que “un lector ha comprendido un texto cuando es capaz de construir un modelo de situación que le proporcione los indicadores conceptuales y contextuales para reactivar información relevante de la memoria a largo plazo” (op.cit., p. 199). Para alcanzar este nivel de representación, el lector integra la información del texto con sus conocimientos previos mediante la realización de inferencias, lo que le permite comprender la información implícita en el texto.

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Los conocimientos previos, la realización de inferencias, los propósitos de la lectura y el conocimiento de la estructura del texto, referidos a continuación, son aspectos que determinan cuan elaborada es la representación mental que alcanza el lector.

 Conocimientos previos. Proporcionan parte del contexto para la interpretación de un texto y determinarán los niveles de representación alcanzados. El lector que posee conocimiento previo sobre el tipo de texto será capaz de reconstruir el texto base, mientras que un lector con conocimiento sobre la temática del texto sería capaz de construir el modelo de situación. (Kinstch, 1998; en Morales, 2006).

 Inferencias. El proceso de realización de inferencias permite al lector ir de un concepto explícito o escrito a otro implícito o no escrito. Morales define una inferencia como “cualquier segmento de información que no está explícitamente señalada en el texto” (2006, p. 200). Este proceso de realización de inferencias es además, uno de los medios con los que cuenta el lector para dar coherencia al texto escrito, recuperando lo no dicho, que suele ser de importancia (Benda, 2006). La realización de inferencias constituye un proceso necesario para la construcción del modelo mental de la situación descrita en el texto (González Trujillo, 2005).

 Propósitos de la lectura. Determinan el tipo de estrategias y de conocimientos que se activan al enfrentar la tarea de la lectura. Según Goldman (1997; en Morales 2006) lectores con diferentes propósitos obtendrán diferentes representaciones de un mismo texto. De la misma manera, si un lector lee el mismo texto con diferentes propósitos, las representaciones que construya en cada caso también serán diferentes. Este autor añade que los propósitos establecidos por otros, en términos de instrucciones dadas para una tarea de lectura, también influyen en el proceso de comprensión.

 Estructuras textuales. El modo de organización de los contenidos expresados en un texto está dado por la estructura del mismo. Van Dijk y Kinstch (1983) refieren a la superestructura y definen a ésta como una unidad esquemática abstracta que establece el orden global de las diferentes partes de un texto. Cuando los lectores se enfrentan a un texto escrito utilizan este conocimiento para analizar e interpretar la información que extraen de la página impresa (Morales, 2006). Sánchez (1998) señala a los textos narrativos y los expositivos como las estructuras textuales más frecuentes.

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Varios autores como Meyer (1975), Bronkart (1979), van Dijk (1983), Adam (1985) y Cooper (1990), entienden la comprensión lectora desde un modelo interactivo, es decir, que el lector opera simultáneamente con los datos impresos en la página y el repertorio de conocimientos que almacena en su mente. Por lo tanto, las características específicas de cada tipo de texto condicionan la interpretación del lector. A su vez, características propias del lector como sus conocimientos previos, el nivel de motivación, el sentido que atribuye a la actividad y su confianza en las probabilidades de éxito, también influyen en el proceso de comprensión lectora.

Siguiendo esta línea teórica, Snow (2001) define a la comprensión lectora como “el proceso simultaneo de extracción y construcción del significado a través de la interacción e implicación con el lenguaje escrito” (p. 14). Este autor habla de tres elementos que articulan el proceso de comprensión lectora, el lector, el texto y la actividad.

 El lector. Constituye el agente de comprensión y es el que aporta a la actividad de la lectura distintas habilidades, capacidades, conocimientos y experiencias.

 El texto. Es lo que ha de ser comprendido y puede presentarse en formato impreso o electrónico y posee características específicas en cuanto a temática, contenido explicito e implícito.

 La actividad. Abarca objetivos, procesos y consecuencias asociadas a la lectura. Estos tres elementos se hallan insertos a su vez dentro de un contexto sociocultural que ejerce influencia sobre dichos elementos. El salón de clases es un ejemplo de contexto sociocultural en donde se lleva a cabo el proceso de comprensión (González Trujillo, 2006).