3. Fundamentación Teórica
3.8. Literatura en el aula de lengua extranjera
Varios son los beneficios asociados a la incorporación de literatura en el aula de lengua extranjera. Cameron (2001)64 hace referencia a algunos autores que han señalado las ventajas de la inclusión de historias en el aprendizaje de lengua extranjera en edades tempranas: Wright (1997) sostiene que la inclusión de historias en el aula favorece el desarrollo del lenguaje a través del uso auténtico de la lengua meta. Las historias ofrecen un mundo imaginario que los niños pueden disfrutar, aprendiendo la lengua extranjera de forma implícita. Bettelheim (1976), por su parte, sostiene que las historias pueden servir como
63 Profesora asociada en el Colegio de Educación en la Universidad del Sur Florida en Tampa. 64Teaching languages to young learners
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metáforas de la sociedad, ayudando a los niños a comprender la dinámica de la misma. Garton and Pratt (1998) hacen referencia a la calidez e intimidad de la lectura de historias en el hogar y del contraste con el desarrollo linear del currículo o de los libros de texto utilizados en el aula. Al incluir literatura en la enseñanza de una lengua se incorporan textos originados fuera del salón de clases, los cuales contienen ideas y temas más amplios que los desarrollados en el currículo. Por lo tanto, el docente debe trabajar a partir del tema o historia para hacer su contenido accesible a los alumnos y generar actividades que ofrezcan oportunidades de aprendizaje de la lengua.
Las historias infantiles contienen usos del lenguaje típicos de textos literarios y poéticos que ofrecen oportunidades para el aprendizaje de una lengua extranjera (Cameron, 2001). El paralelismo es un recurso estilístico que se basa en la repetición de estructuras, el cual provee un soporte natural para el aprendizaje de la lengua. Otra característica de las historias para niños es el uso de palabras inusuales, con ritmos interesantes, contenido fonológico fuerte, o sonidos onomatopéyicos. El contexto creado por la historia y las imágenes actúan de soporte para la comprensión de palabras desconocidas, lo que ofrece oportunidades de enriquecimiento de vocabulario de forma natural (Elley, 1989). Otro recurso estilístico común en las historias infantiles es la aliteración, el uso de palabras que comienzan con el mismo sonido (red riding, big bad) que pueden ayudar al desarrollo de conocimiento sobre las letras y sus sonidos correspondientes (Cameron, 2001).
En una historia se pueden distinguir dos tipos de uso del lenguaje, la narración y el dialogo. El lenguaje narrativo cuenta lo sucedido, por lo tanto los verbos se encuentran típicamente en tiempo pasado, mientras que en los diálogos, los personajes suelen utilizar diferentes tiempos verbales de acuerdo a lo que están hablando. Cameron expresa su desacuerdo con el uso de versiones simplificadas de historias en inglés en las cuales se utiliza el presente simple para la narración. Esta autora sostiene que no se debe privar a los alumnos de oportunidades de escuchar usos auténticos del tiempo pasado en el contexto significativo de una historia.
La elección del material literario a ser utilizado en el aula de lenguas extranjeras está determinada por varios factores. Cameron (op. cit.) señala algunos aspectos a tener en cuenta al seleccionar una historia. La autora menciona en primer lugar el contenido: el relato debe tener personajes interesantes con los cuales se puedan identificar los lectores. Estos personajes participan de eventos y realizan acciones que los lectores pueden comprender. El
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argumento debe ser claro, pero puede tener un final inesperado. Se debe considerar también el papel de las imágenes que acompañan el texto. Esta autora aconseja además, evaluar la presencia de valores y actitudes en la historia, ya que los cuentos pueden ayudar a los niños a valorar su propia cultura y la extranjera, y a ampliar su conocimiento del mundo.
Como ya se ha mencionado, los diferentes recursos literarios usualmente presentes en los cuentos infantiles también deben de ser considerados en la selección de material. El balance entre diálogos y narración, la repetición de frases y palabras y el vocabulario en general son elementos importantes a tener en cuenta. Cameron señala que se debe analizar el vocabulario presente en una historia en función de tres grupos, lenguaje que los lectores ya conocen, lenguaje nuevo de utilidad para todos los lectores, lenguaje nuevo que será o no adquirido por los lectores dependiendo de sus intereses individuales. La autora sugiere además que la historia seleccionada puede incluir vocabulario nuevo, pero un alto número palabras nuevas la volvería incomprensible.
La disponibilidad de material literario para el aula de inglés como lengua extranjera se ha incrementado considerablemente con la aparición de los readers. El diccionario monolingüe The Oxford Companion to the English Language65 define el término reader como “un libro diseñado para ayudar a alguien a aprender a leer […] Dichos libros pueden ser escritos utilizando gramática y vocabulario restringidos […] y por lo tanto se los refiere como libros simplificados, libros estructurados o libros por niveles” (págs. 847)66. Existen readers o libros de lectura escritos especialmente para alumnos de inglés como lengua extranjera, publicados generalmente por las mismas editoriales que producen libros de texto para la enseñanza del idioma67. Los readers están clasificados de acuerdo a los distintos niveles de proficiencia en el idioma determinados por el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. El vocabulario, la gramática, el estilo y el contenido de cada libro están adaptados según dichos niveles. Además, están clasificados según la audiencia (niños, adolescentes y adultos) y según el género (aventura, ficción, clásicos, misterio). Cada libro suele incluir ejercicios de vocabulario, actividades de comprensión para desarrollar antes, durante y después de la lectura, un CD con la versión en audio del cuento, CD-ROM e incluso enlaces a páginas web para realizar ejercicios online. Entre las actividades que se pueden desarrollar en
65 Editado por McArthur, 1992.
66 A book intended to help someone learn to read […] Such readers may be written in restricted syntax and
vocabulary […] and are therefore referred to as simplified readers, structural readers and graded readers.
67 Las editoriales Macmillan con su línea Macmillan Readers, Pearson con la línea Penguin Readers, entre
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base a la lectura se encuentran la realización de ilustraciones de momentos o personajes de la historia, lectura en grupos, representación de la historia, juegos de memoria para aprender y repasar vocabulario, ejercicios de comprensión y actividades de escritura. Sin embargo, sigue siendo el docente el que utiliza su propio criterio para la selección de los readers apropiados para determinado grupo de alumnos, así como para la utilización, diseño e implementación de actividades áulicas que acompañan a la lectura.