3. Fundamentación Teórica
3.6. Cuentos tradicionales
La narración de cuentos se originó en forma oral mucho antes de que los relatos se plasmaran en papel. No es posible descubrir sus orígenes exactos ya que los cuentos eran relatados oralmente y pasaban de generación en generación. Algunos de los primeros cuentos de los que se tiene registro datan del antiguo Egipto, alrededor del año 1300 a.C. Los cuentos mágicos de Las mil y una noches, originarias de Arabia fueron recopilados alrededor del 1500 d.C.
Como se ha mencionado, existen diferentes tipos de textos narrativos: las novelas, los cuentos cortos y los cuentos tradicionales, también conocidos como cuentos de hadas. Existen diferentes posturas cuando se debe definir en forma literaria un cuento de hadas. Según el Diccionario Merrian Webster45, un cuento de hadas es “a: una historia (como para niños) que incluye fuerzas y seres fantásticos (como hadas, magos y goblins) b: una historia en la cual eventos improbables llevan a un final feliz”46. Sin embargo, esta definición no es suficiente desde el punto de vista literario.
Anne Heiner (2001) afirma que los cuentos de hadas forman parte del folclore, asociado a la trasmisión oral, pero no todos los cuentos folclóricos son cuentos de hadas. Según esta autora, se los puede considerar como un sub-género del folclore junto con los mitos y las leyendas.
Jack Zipes, en su ensayo Introducción: Hacia una definición del cuento de hadas literario47(2000) distingue los cuentos folclóricos orales de los cuentos de hadas por ser estos escritos y poseer un autor que se puede identificar.
Es necesario destacar que un cuento de hadas no es necesariamente un cuento sobre hadas. Es decir, la presencia de una o varias hadas no es un elemento esencial en este tipo de cuentos. Tal como lo señala J.R.R. Tolkien en su ensayo Sobre los Cuentos de Hadas (1964),
45 Versión online. Consultado el 18 de marzo de 2011 en http://www.merriamwebster.com/dictionary/fairy%20tale
46a: a story (as for children) involving fantastic forces and beings (as fairies, wizards and goblins) b: a story in
which improbable events lead to a happy ending.
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“la definición de un cuento de hadas […] no depende, pues, de una definición ni de ningún relato histórico de elfos o de hadas, sino de la naturaleza de Fantasía: el Reino Peligroso mismo y el aire que sopla en ese país” (p. 61). Según este autor, un cuento de hadas es aquel que hace referencia a la Fantasía, la cual podría llegar a asociarse con la Magia, con mucho cuidado de no confundir el término con sus usos modernos. Existe una característica importante en estos cuentos, que constituyen un elemento primordial a la hora de definirlos: en un cuento de hadas, la Fantasía ha de tomarse en serio, la magia presente en ellos no se ha de cuestionar ni justificar, ya que constituye el marco del cuento y ha de tomarse como algo natural. Tolkien menciona como ejemplo el cuento Sir Gawain y el Caballero Verde48, en el cual no hay hadas presentes, pero el elemento magia es tomado como lo normal en el relato.
Diógenes Valdez habla de cuentos maravillosos: “el mundo de las hadas es un universo maravilloso que se añade al mundo real sin atentar contra él ni destruir su coherencia” (2003, p. 156). Adhiriendo a los aportes de Tolkien, este autor sostiene que el mundo de las hadas y el real se inter-relacionan sin generar conflictos.
Otro aporte similar lo realiza la autora Angela Carter, quien en la introducción a su Libro virago de los cuentos de hadas49indica que buena parte de los cuentos de hadas no incluyen hadas. Esta autora agrega que en general, son más comunes los príncipes, princesas, animales parlantes y la presencia de magia que las hadas en sí.
Otro término a menudo utilizado para referirse a cuentos de hadas lo constituye el vocablo alemán Märchen, tal como apareciera en la recopilación de cuentos tradicionales elaborada por los Hermanos Grimm a comienzos del siglo XIX. Stith Thompson, en su libro The Folktale50 respalda esta definición señalando que
Märchen es una historia de cierta extensión que incluye una sucesión de motivos o episodios. Se sitúa en un mundo fantástico, sin localización ni criaturas definitivas y lleno de maravillas. En esta tierra de nunca jamás los humildes héroes matan a sus adversarios, heredan reinos y se casan con princesas51. (1977, p. 08)
Para lograr una definición más amplia de cuento de hadas, y evitar confusiones en cuanto al uso del término es imprescindible realizar un breve recorrido histórico de los mismos, aclarando así el origen de la presente denominación.
48 Romance métrico de finales del siglo XIV de autor anónimo, originario del noroeste de Inglaterra. Incluye
temas como la decapitación, central en las costumbres celtas y otros propios de la época como la peste negra.
49 Virago Book of Fairy Tales. 50El cuento folclórico.
51Märchen is a tale of some length involving a succession of motifs or episodes. It moves in an unreal world
without definite locality or definite characters and is filled with the marvelous. In this never-never land humble heroes kill adversaries, succeed to kingdoms, and marry princesses.
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3.6.1. Origen
Los cuentos de hadas como los conocemos hoy son producto de influencias tecnológicas, comerciales y procesos sociales, tales como la imprenta, la distribución de libros y la diseminación de historias. Grandes autores realizaron sus aportes recopilando, narrando y publicando cuentos folclóricos: los italianos Giovan Francesco Straparola y Gianbattista Basile; en Francia, la Condesa d’Aulnoy y Charles Perrault; y en Alemania, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm; y Ludwig Bechstein.
A mediados del siglo XVI, Straparola publica dos volúmenes Le Piacevoli Notti (Las Noches Agradables), una recopilación de 75 cuentos de hadas, usando como modelo el Decamerón de Boccaccio.
Casi un siglo después, Basile escribe Lo cunto de li cunti (El cuento de los cuentos) también conocido como El pentamerón, y en él recoge cuentos tradicionales publicados luego de su muerte.
A fines del siglo XVII, en los salones franceses, la escritura de cuentos de hadas ganó cierta importancia, sobre todo entre autores del género femenino. Una de las figuras más influyentes y prolíficas fue la Condesa Marie-Catherin d’Aulnoy, quien en 1698 publica Les Contes des Fees, los cuales traducidos al inglés se convierten en Fairy Tales (Cuentos de hadas) dando origen de esta manera al término que se utiliza actualmente para referirse a este sub-género del cuento. Sin embargo, los cuentos de Madame d’Aulnoy eran escritos en un estilo conversacional apropiado para los salones franceses y no eran adecuados para niños.
Otro autor francés de gran renombre fue Charles Perrault, quien en 1697 publica Cuentos de antaño, obra en la que aparecen cuentos de hadas como La bella durmiente del bosque, El gato con botas, Cenicienta, Pulgarcito y Caperucita Roja. Los cuentos de Perrault estaban dirigidos a un público infantil, por lo tanto, la versión de los cuentos relatados era modificada y adaptada al estilo narrativo del autor.
A diferencia de éste, los hermanos Grimm en Alemania fueron los primeros en recopilar una elevada cantidad de cuentos con el objetivo de preservar no solamente la trama y los personajes propios del relato, sino además el estilo narrativo que aún definían a dichos cuentos en su país. El objetivo de estos académicos alemanes era proveer un elemento de unidad nacional a través de una colección de cuentos folclóricos. Por lo tanto, estos autores decidieron no incluir cuentos que, aunque relatados por alemanes, fueron considerados derivados de los cuentos del francés Perrault. De esta manera se observan diferencias entre las versiones del cuento Caperucita Roja, tanto en el nombre del relato como en los acontecimientos descriptos en él. El cuento de Perrault se denomina en inglés Little Red
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Riding Hood (capucha) mientras que en la versión de los autores alemanes se la denomina Little Red Cap (caperuza).
Por lo tanto, cabe aclarar que en el presente trabajo se utilizan los términos cuento de hadas y cuento tradicional indistintamente, para referirse a cualquier tipo de narración ficticia, producto de la imaginación que incluye elementos inverosímiles en la narración
3.6.2. Análisis y clasificación
Los cuentos tradicionales han recibido cierta atención por parte de diferentes estudiosos literarios. Algunos autores se han dedicado a identificar elementos comunes en los cuentos para poder clasificar la innumerable cantidad de cuentos, y a su vez de variedades, existentes en todo el mundo. Dos de los estudios más influyentes en esta temática son los trabajos de Antti Aarne52 y Vladimir Propp53.
Analizando los cuentos tradicionales, Aarne desarrolló un sistema de clasificación de dichas narraciones. En 1928, el folclorista estadounidense Stith Thompson tradujo el sistema de clasificación al inglés y realizó sus propios aportes, creando el método AT-número, aún utilizado hoy en día. Este sistema agrupa los cuentos folclóricos y de hadas según el argumento general. Se definen ciertas características de cada cuento para luego agruparlo con otros similares, es decir, lo importante en este sistema de clasificación son los temas54. Existen temas relacionados a personajes (lo que el personaje hace en la historia), lugares, objetos, acciones y estilos. Existe por lo tanto una clasificación general en la cual se agrupan, por citar algunos, los cuentos sobre animales, cuentos de magia, cuentos realistas, entre otros. Por ejemplo Caperucita Roja es clasificado como AT-333, dentro de los cuentos de magia, en la sub-categoría adversarios sobrenaturales.
Este sistema fue criticado por Vladimir Propp (1996), alegando que este tipo de clasificación dejaba de lado el efecto que los temas tenían en las historias, y porque dichos temas no estaban claramente diferenciados entre sí. Es por eso que este autor desarrolló otro sistema de clasificación que redujo los cuentos a una serie de acciones llevadas a cabo por los personajes.
Vladimir Propp estudió los cuentos folclóricos populares rusos y determinó la existencia de un mismo sistema de relaciones oculto bajo diferentes formas. “Este sistema está
52 Folclorista finés (1867-1925)
53 Erudito ruso dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos para identificar
sus elementos narrativos irreducibles más simples. (1895-1970)
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constituido por las funciones (unidades mínimas narrativas) que son los elementos constantes y repetidos de los cuentos maravillosos” Sanagustín (1981:23). Propp define cada función como “la acción de un personaje definida desde el punto de vista de su significación en el desarrollo de la intriga” (1928:33). Cada función recibe una denominación específica: agresión, donación y transformación son algunos ejemplos. Este autor concluyó que existen treinta y un funciones y ocho tipos de actantes. Añadió además que no era necesario que todas las funciones o tipos de actantes aparecieran en un mismo cuento, pero cuando lo hacían, la secuencia era siempre inalterable.
En su libro Morfología del cuento, Propp enumera las características comunes a los cuentos tradicionales:
Los personajes realizan acciones parecidas: salen de casa, superan pruebas.
Son esquemáticos: aquí se ponen de manifiesto las funciones; agresor (bruja, ogro, dragón), donante (hada madrina, duende), héroes (príncipe, princesa, caballero).
Existe una predilección por los números 3 y 7 (tres hijas, tres cabellos dorados del diablo, siete cuervos, siete cabritos)
Se repiten algunas acciones: prohibición-desobediencia (Caperucita Roja) interrogación- información (“espejito espejito” en Blancanieves) combate-victoria, persecución-socorro. Abundan las repeticiones y las escenas simétricas (soplido del lobo en el cuento de los
tres cerditos).
También se destaca la estructura secuencial de los cuentos tradicionales. Las secuencias más características son:
La situación inicial: Empiezan los cuentos con los indicadores de tiempo y lugar (érase una vez…, había …)
Las pruebas: el personaje principal debe sortear una serie de obstáculos.
Las ayudas: el personaje principal recibe la ayuda real o mágica de otros personajes con la cual puede superar las pruebas.
El desenlace: el protagonista logra su objetivo. El final es siempre cerrado y feliz. Normalmente se produce un cambio de “status”; el mendigo se convierte en príncipe, la criada en princesa.
De esta manera, Propp logró aislar las unidades mínimas de la narración y especificar las formas en que éstas se combinan y los principios que subyacen en dichas combinaciones. Este método fue criticado en tanto ignora otros elementos importantes en el análisis de los cuentos como el tono, el modo, la caracterización de los personajes y el estilo de escritura.
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Uno de los críticos más reconocidos fue el estructuralista francés Claude Lévi-Strauss, quien en su trabajo Estructura y Forma: Reflexiones sobre un trabajo de Vladimir Propp.55, utiliza la morfología del cuento de Propp para defender la superioridad del enfoque estructuralista que comenzaba a influenciar el ámbito de la lingüística en los años 50. Lévi-Strauss centró su atención en los mitos y publicó en 1958 su Análisis estructural del mito, utilizando un método similar al del Propp en tanto pretendía aislar las unidades mínimas, llamadas mitemas, y las leyes que rigen sus combinaciones. Sin embargo, su método consiste en un sistema intricado de combinación de mitemas que resultan en una red semántica que los interrelaciona. De esta manera, se pone de manifiesto una estructura semántica profunda que puede ser descubierta detrás de la superficie aparentemente lineal de las narraciones.
La obra de Propp ejemplifica un análisis sintagmático de las narraciones, enfocándose en la trama, mientras que Lévi-Strauss propone un tipo de análisis que enfatiza las estructuras semánticas subyacentes en las mismas. En 1979 Algirdas Julien Greimas56 propuso una fusión original entre estos dos enfoques en su obra De dioses y hombres, resultado de sus investigaciones y estudios sobre la mitología lituana. No obstante, las obras de Propp y Lévi- Strauss continúan vigentes debido a la naturaleza de su objeto de estudio, los cuentos de hadas y los mitos, los cuales constituyen el origen del género narrativo.