3. LA LECTURA COMO PROCESO ACTIVO.
3.5. La comprensión de textos.
3.5.2. Comprensión lectora y tipología textual.
Si es verdad que el lector tiene un papel activo en el proceso de comprensión del texto, por otro lado, el texto, gracias a los tres tipos de estructuras ya mencionados, orienta la comprensión y no permite la construcción de cualquier significado. En otras palabras, el propio texto impone sus restricciones y una de ellas sería la de reconocer el tipo y género textuales al que pertenece.
A la hora de acercarse a un texto escrito, la noción de género nos parece crucial, puesto que uno de los presupuestos para su interpretación por parte del lector depende de su capacidad de relacionarlo con un género textual reconocible para él gracias a su experiencia tanto comunicativa como social. Podríamos afirmar que el reconocimiento del género textual, siendo una de las pistas más importantes que el propio texto
proporciona al lector, determinará los caminos a seguir para dotarlo de sentido, permitiendo al receptor que acceda al significado y reconstruya su sentido.
Para lograr este objetivo, el lector moviliza su saber sobre géneros, es decir un saber específico relacionado con la producción y la interpretación de tipos y géneros textuales con arreglo a sus exigencias.
El conocimiento de los géneros discursivos le permite al lector descubrir las estructuras textuales (esquema y contenido textual) que sirven de soporte al texto, le da instrucciones acerca de cómo interpretar el mensaje, “se presentan como horizonte de expectativas” (Loureda, 2003) este saber que capacita al lector / receptor del texto para actuar en distintas esferas comunicativas es el que hace que sea capaz de reconocer un aviso publicitario, un artículo de opinión, una tira cómica, una noticia, una receta de cocina o una ponencia en un congreso.
La estructura de los textos es un factor fundamental en la facilitación de la comprensión. Los textos mejor estructurados son los que mejor se comprenden y se retienen. Cuando un lector está ante un texto se forma unas expectativas sobre su estructura que facilita su lecturabilidad. Según sea la estructura del texto los lectores activan unas u otras expectativas sobre la organización de la información y su significado. Esas expectativas influyen en el procesamiento de la información, es decir, en la representación del significado de un texto, en su comprensión y recuerdo.
Tradicionalmente, los textos han sido clasificados bajo muchos tipos o categorías, no siempre coincidentes. Entre esas tipologías textuales destacamos por su utilidad nuestra experiencia directa en el aula, las propuestas por Van Dijk.
Tipología textual de Van Dijk (1978).
En su obra “la ciencia del texto”, distingue los textos narrativos, argumentativos, científicos y otros de menor rango en cuanto a la claridad de sus estructuras.
En los textos narrativos siempre hay una clara referencia a acciones. Para que
un texto narrativo desencadene el proceso lector activo estas acciones que configuran una estructura narrativa deben ser interesantes. Generalmente existen una serie de obstáculos y al final se solucionan de alguna forma. A estos procesos se les denomina “sucesos” que se desarrollan en un marco determinado que especifica las circunstancias. Cuando un suceso está contextualizado, forma un episodio, y una serie de episodios configuran la trama del texto narrativo. Normalmente, existe por parte del escritor una serie de actitudes y valoraciones de dicha trama y estos forman una historia. A veces, el escritor puede explicitar una moraleja; otras, está implícita. Esta especie de estructura narrativa se repite de forma más o menos fija, con sus variaciones en cuanto al contenido concreto, pero respetando la forma descrita.
Los textos argumentativos tienen una estructura diferente. Esquemáticamente
consta de una serie de hipótesis y de unas conclusiones. Entre ambos extremos se desarrollan una serie de argumentos que van legitimando dichas hipótesis de partida. Esta legitimación va tomando cuerpo conforme se añaden explicaciones que van
reforzando la demostración. En estas hipótesis se precisa una marca que contextualice las situaciones y los argumentos.
Los textos científicos comparten básicamente la misma estructura con los textos
argumentativos aunque los textos científicos especifican un problema previo sobre el cual se estructuran las hipótesis y el tipo de justificación o legitimación de los argumentos es más restrictivo que en los textos argumentativos.
Tipología textual de Werlich (1975).
Werlich, propone una tipología basada en las estructuras cognitivas. A partir de la combinación de la dimensión cognitiva “modos de abordar la realidad” con la dimensión lingüística “modos de representar la realidad”. Reconoce la existencia de cinco tipos textuales básicos que pone en relación con las operaciones cognitivas y que denomina bases textuales:
• Base descriptiva: relacionada con la percepción del espacio. Expresiones textuales que expresan ocurrencias y cambios en el espacio.
• Base narrativa: relacionada con la percepción del tiempo. Expresiones textuales sobre ocurrencias o cambios en el tiempo.
• Base expositiva: explica representaciones conceptuales sobre la descomposición o composición de representaciones del hablante (sintéticas o analíticas).
• Base argumentativa: expresa una toma de posición o un juicio de valor creando relaciones entre conceptos o afirmaciones del hablante.
• Base instructiva: indica acciones para el comportamiento del hablante. Una instrucción dirigida “yo” o del destinatario.
Tipología de Brewer (1980).
Brewer, distingue únicamente tres tipos principales de textos. Por una parte los descriptivos, por otra los narrativos y los expositivos.
Los textos descriptivos informan sobre situaciones estáticas en términos de
características físicas, perceptibles o psicológicas de un personaje. Se caracterizan por describir cómo son las personas, las cosas, los lugares o situaciones.
Los textos narrativos relatan hechos que se desarrollan en el tiempo e incluyen
protagonistas que ejecutan acciones y sortean obstáculos para la prosecución de ciertos objetivos, reaccionando emocionalmente ante el alcance o no de las metas.
Los textos expositivos buscan explicar y describir contenidos generalmente
nuevos que se fundamentan en evidencia empírica. Describen relaciones entre conceptos, objetos o situaciones abstractas. En este tipo de textos no son imprescindibles las referencias que contextualicen la descripción. En este tipo de textos entrarían los científicos.
Las tipologías que distinguen únicamente tres tipos principales de textos como la de Brewer, e incluso las que ofrecen un modelo simplificado que clasifica los textos narrativos y expositivos, son las que más se han utilizado como base para elaborar propuestas de mejora para la comprensión de textos en el aula. Sin embargo, la mayor parte de las investigaciones suele centrarse fundamentalmente en torno a los textos
narrativos y expositivos quizás debido, a que son los que más se utilizan en el proceso educativo.