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Comunicación, afectividad y comprensión del otro Calzar el

In document Los ideales educativos de América Latina (página 170-174)

5HIUDFWDULDDFXDOTXLHUFRVDGLVWLQWDGHHOODPLVPDVHDÀUPDFRPRFDSD]GHWUDQVÀJX- rar lo cotidiano y transgredir las normas admitidas. Antes que cualquier distanciamien- WRUHÁHMRODFRPSUHQVLyQHVWpWLFDHQFXDQWRWDOSDUHFHUHDOPHQWHVHUDSOLFDFLyQ/R atestigua la gama de efectos que despliega; desde la seducción y la ilusión perseguidas por la literatura popular, pasando por la mitigación del sufrimiento, y la estetización

de la experiencia del pasado, hasta la subversión y la utopía, características de muchas obras contemporáneas … Todo un complejo de efectos se vincula a la catarsis.

Ricoeur

En tanto obra comunicativa, con características peculiares, la obra narrativa educa, humaniza y contribuye en la formación de valores éti- cos tanto personales como civiles, gracias a su potencia para ser apli- cada, producir efectos e inducir a la catarsis. Tres razones dan cuenta de ello: la obra tiene un efecto más moral que estético, debido a la ten- dencia “del lector a LGHQWLÀFDUVH con el héroe y a dejarse guiar por el QDUUDGRUGLJQRRQRGHFRQÀDQ]Dµ 5LFRHXUS JUDFLDVDOD tendencia del receptor a examinarse ante la obra y debido a las nuevas normas, las transgresiones y los cambios en las costumbres que propo- ne. La obra conduce al esclarecimiento de los otros, de sí mismo y de la realidad; y “un esclarecimiento, en efecto, es fundamentalmente comu- QLFDWLYRSRUpOODREUDHQVHxDµ 5LFRHXUS DÀUPD5LFRHXU

Hemos señalado dos conceptos que analiza e interpreta Ricoeur (1999) en la recepción activa de la obra narrativa: aisthesis y catharsis: “La aisthesis libera al lector de lo cotidiano; la catharsis lo hace libre para nuevas valoraciones de la realidad, que tomarán forma en la relectu- ra” (Ricoeur, 1996, p. 896). En tanto aisthesis, la lectura permite el goce de la obra, libera la actitud del goce estético a la vez que permite la comprensión de una historia vivida por otros hombres. Gracias a la ÀFFLyQHOJRFHVHOLEHUDGHORUHDOGHORFRWLGLDQR\VHDPSOLÀFD/DIXQ- ción catártica libera los sentimientos y los pensamientos del lector. Le conduce a la empatía con los sentimientos positivos y negativos de los SHUVRQDMHVVHGHMDVHQVLELOL]DUHLQWHUSHODUSRUHOORV*UDFLDVDODÀFFLyQ del “como si”, el lector pude desplegar tan ampliamente los sentimien- WRVTXHVHYHLPSHOLGRQRVRORODHPSDWtDVLQRDODFODULÀFDFLyQGHORV problemas humanos y a la comprensión. La catarsis no es puramente DIHFWLYDSXHVLQGXFHDOSHQVDPLHQWRODFODULÀFDFLyQ\ODFRPSUHQVLyQ “La catharsis esboza un proceso de trasposición, no solo afectiva sino también cognitiva, que puede compararse con la alegorisis, cuya histo- ria se remonta a las exégesis cristiana y pagana” (Ricoeur, 1999, p. 896). La alegorisis consiste en un procedimiento de interpretación que tras- pasa los sentidos de un contexto a otro contexto, ejercicio realizado por

ODH[pJHVLVGHXQDREUDQDUUDWLYDHQODTXHHOOHFWRUUHFRQÀJXUDODREUD al aplicar el sentido propuesto en el contexto de la obra para aplicarlo a otro contexto, al de su mundo y su vida. De esto se trata, precisamente, el ejercicio de la lectura activa de la obra narrativa, de la trasposición de un sentido comprendido, para interpretarlo de nuevo en relación con HOPXQGR\ODYLGDGHOOHFWRU'HHVWDPDQHUDODREUDQDUUDWLYDFODULÀFD comprende e interpreta; lleva a pensar.

Las emociones de la tragedia, la comedia y el cuento, “alcanzan su pleno desarrollo en el espectador” (Ricoeur, 1995, p. 110). El placer producido por la tragedia se vincula al temor y a la compasión; el de la comedia se liga a la compasión y la ironía. El mythos de la tragedia re- presenta, para Aristóteles y Ricoeur, lo horroroso y los compasivo; las experiencias que queremos evitar, pero se nos imponen por las deter- minaciones de la vida. En este sentido la obra narrativa trágica permite ODSXULÀFDFLyQ/DYLYHQFLDGHOGRORU\VXH[SXUJDFLyQDWUDYpVGHOD representación y la mediación. En este caso el dolor está mediado por su representación en los otros. Es otro el que lo padece, pero me llega a PtDWUDYpVGHpO\GHODÀFFLyQGHPDQHUDTXHWDPELpQ\RSXHGDVHQ- tirlo. De este modo genera compasión y comprensión. “la catharsis es XQDSXULÀFDFLyQ²RPHMRUFRPRSURSRQHQHVWRV~OWLPRV 'XSRQW5RF y Jean Lallot) – una purgación que tiene lugar en espectador” (Ricoeur, 1995, p. 110). Al representar el sufrimiento y la alegría, la compasión y HOWHPRUODLURQtD\HOSODFHUHOUHODWRSURYRFDODHPSDWtD\ODSXULÀ- cación.

Reunamos los conceptos que permiten a Ricoeur interpretar las improntas de la obra en el lector: aisthesis o recepción lúdica y libera- dora de la obra, catharsis o aplicación y apropiación por la alegoresis, la FODULÀFDFLyQODFRPSUHQVLyQODHPSDWtD\ODSXULÀFDFLyQ/Dcatharsis realiza un proceso de reunión entre el interior de la obra, el contenido, el desarrollo de la trama, y el exterior, el lector y los sentimientos y pen- VDPLHQWRVTXHH[SHULPHQWD(OUHODWRFRQÀJXUDXQLYHUVDOHVFRQFUHWRV TXHVRQODQ]DGRVDOOHFWRU\DOUHFHSWRUORVFXDOHVFRQÀJXUDQGHQXHYR la obra, mecanismo a través del cual realizan un complejo proceso de reinterpretación, que une “cognición, imaginación y sentimiento. En este sentido, la dialéctica de lo interior y de lo exterior alcanza su punto

culminante en la catharsis: el espectador lo experimenta, pero se cons- truye en la obra” (Ricoeur,1995, p. 111).

En 6LQÀQHVGHOXFUR (2013) Martha Nussbaum subraya el papel de la formación en la “imaginación narrativa” para capacitar a los jóvenes en la comprensión del pensamiento y los sentimientos ajenos. Al lado de la formación teórica sobre el mundo y el desarrollo de habilidades lógicas para la construcción del pensamiento y de la capacidad crítica, la pensadora examina la necesidad de cultivar la enseñanza en artes, humanidades y literatura para generar la empatía necesaria que per- mita entender el sufrimiento y la fragilidad de los otros seres huma- nos. Para la pensadora la preparación en estos campos desarrolla “la capacidad de pensar cómo sería estar en el lugar de otra persona y de interpretar con inteligencia el relato de esa persona y de entender los sentimientos, los deseos y las expectativas que podría tener… Pues, el cultivo de la comprensión constituye un elemento clave de las mejores concepciones de educación para la democracia” (Ricoeur, 2013, p. 132). Precisamente, La apuesta cultiva la comprensión de los jóvenes -de un grupo- de los sentimientos y padeceres del otro, invitándolos a ponerse en lugar del otro o a calzar los zapatos ajenos.

El cultivo de la comprensión a través de la literatura y del relato es XQYHKtFXORHÀFD]SDUDODFDSDFLWDFLyQHQODHPSDWtDFRQORVRWURVGDGD la vocación tan rudimentaria que tenemos en este campo. La tendencia egocéntrica de la persona debe ser mediada por su exposición a la ne- cesidad de los otros, así como a su entendimiento. “Aprender a ver otro ser humano como persona en lugar de como un objeto” (Nussbaum, 2013, p. 132) es una instrucción que se adquiere y que debe ser forta- lecida para contrarrestar la tendencia de la sociedad contemporánea al impulso del egoísmo, la competencia y la utilización de las personas. La comprensión de que “los demás poseen unos sentimientos y unos pensamientos” (Nussbaum, 2013, p. 133) ayuda a desarrollar la preocu- pación genuina por ellos, a hacer analogías con nuestra propia fragili- dad y a ser autocríticos con nuestras tendencias al control, al dominio y a la utilización de otros seres humanos. El juego imaginativo del relato LQGXFHDQLxRV\MyYHQHVDODUHÁH[LyQVREUHHVWRVDVXQWRVFRPRYHQL- mos observando en las obras tratados.

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