- La implementación de los acuerdos: todos sabemos que la implemen- tación de los Acuerdos de La Habana ha vivido momentos de crisis y, en caso de agravarse la situación, la confrontación armada estaría muy cerca; es urgente suministrar respuestas reales a las necesidades de los H[JXHUULOOHURVHVWRVLJQLÀFD´GDUOHVODVFRQGLFLRQHVVRFLRHFRQyPLFDV jurídicas y de seguridad para que se puedan reincorporar a la vida ci- YLOµ(O3DtVSSXHVVXDOLVWDPLHQWRHQODVÀODVGLVLGHQWHVRHQ grupos al margen de la ley sería funesto para el país. Así mismo, los ac- tores armados deben insistir en que la lucha armada no es la estrategia para acceder al poder; ya es momento de darle paso a la confrontación y al debate político.
- Decisiones políticas: después del análisis del problema es necesario SUHÀJXUDUHOFDPLQRTXHUHFRUUHUiHOVLVWHPDSDUDUHVROYHUORRFRQWUL- buir a su solución, por ejemplo, es imprescindible introducir reformas en la atención a regiones que tradicionalmente han sido excluidas; esas decisiones políticas deben tener eco e impacto dentro de la opinión pú- blica o la sociedad civil, pues sin su apoyo es imposible el éxito.
- La paz como un proceso: hay que convertir la paz en un proceso de reconciliación, compromiso social, justicia transnacional y voluntad popular y hacer un gran esfuerzo por mantenerla para facilitar la con- vivencia. Esto implica luchar por desterrar la represión de la disidencia, la limitación de la libertad, la corrupción, el crimen y otras conductas, a veces, vinculadas con los poderes establecidos.
- Aportes de la Educación para la Paz: es inaplazable promover una (GXFDFLyQSDUDOD3D]TXHUHFRQR]FDTXHHOFRQÁLFWRFRQVWLWX\HDPH- nudo, un trampolín del desarrollo, sin suscitar la eliminación del mis- mo, sino buscando modos creativos y menos violentos para resolverlos; “que aporte competencias para poder sobrevivir: aprender a vivir con los demás de un modo más humano, adquirir habilidades necesarias para llevar una vida efectiva y aprender a vivir en su mundo físico en WDOIRUPDTXHOREHQHÀFLHDpODODKXPDQLGDG\DODQDWXUDOH]Dµ6WDQ- ford y Roark, p. 1995, 73).
Igualmente, se debe propiciar un paradigma educativo incluyen- te, multicultural, que nos permita reconocernos en la diversidad, en el respeto por las diferencias; con respeto a la vida, a la dignidad humana, el buen gobierno y la libertad; en dicha escuela se promoverán valores, actitudes y comportamientos que propicien una cultura de paz: solu- FLyQSDFtÀFDGHFRQÁLFWRVGLiORJRE~VTXHGDGHFRQVHQVRV\ODQRYLR- lencia; que potencie el desarrollo de procesos de pensamiento complejo (no dicotomizante).
/DÀUPDGHORV$FXHUGRVGH3D]LPSOLFDXQSDVRLPSRUWDQWHKD- FLDODFRQYLYHQFLDGHORVFRORPELDQRVSHURHVWRQRVHUiVXÀFLHQWHHV necesario realizar esfuerzos sustanciales para promover una cultura de paz; la Educación para la Paz es uno de los insumos indispensables para lograrlo.
Urge superar los métodos educativos basados en la sola transmi- sión de información, en la memorización, en la repetición, en la solu- ción de problemas desde la óptica del maestro o del texto; un lugar donde se desarrollen modelos evaluativos que respeten intereses indi- viduales, ritmos y estilos de aprendizaje.
- Lucha contra la polarización´$OÀQDOODSROtWLFDVDOYDGRUHxDHQ la posguerra ha sido una apuesta permanente al fracaso del otro que ha terminado convertida en el fracaso del país. Esta es la lección que debe aprender Colombia del caso salvadoreño” (Villalobos, 2017, p.15). Según el autor, El Salvador es producto de una brutal polarización política que pasó de la violencia armada a la ingobernabilidad perma- nente. Al igual que en Colombia, las élites que gobiernan el país usan el miedo para conseguir el rechazo al opositor y preservar el poder. Hoy, en nuestro país, todo adversario, incluso, moderado, es considerado “castrochavista”; sabemos cómo comenzó la polarización, pero no sa- bemos cómo terminarla; se ha activado el miedo para conseguir votos, SHURVHYHGLItFLOODUHXQLÀFDFLyQGHOSDtVSRODUL]DGRPiVSRUHORGLR que por las ideas.
En esta época previa a las elecciones de 2018 impera una compe- tencia destructiva, llegándose hasta la obstaculización de manifestacio- nes políticas y el ataque físico; sin embargo, esperamos que prevalezca la racionalidad y la lógica. Los referentes de la competencia electoral
están constituidos por las FARC, el ELN y el paramilitarismo; no apa- rece la idea de país en la contienda.
Es el momento preciso para que políticos y politiqueros empiecen a competir con ideas nuevas en búsqueda de una Colombia mejor y de TXHGHVHFKHQODLQVWUXPHQWDFLyQGHUHIHUHQWHVSROtWLFRVLQVLJQLÀFDQWHV y reiterativos para no llegar a antagonismos totalmente contradictorios.
El Acuerdo de Paz es una victoria del Estado, puede pulirse e im- plementarse y de esta manera convertirlo en el punto de inicio y en- cuentro de todos los colombianos.
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4 LA ENSAYÍSTICA MARTIANA DE ROBERTO
FERNÁNDEZ RETAMAR: UNA EXPERIENCIA
PEDAGÓGICA
María Elena Capó Ortega (Universidad de la Habana)