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La concentración y redistribución de información como ejercicio de

3. El gobierno revolucionario y nacionalista de las Fuerzas Armadas: análisis de una

3.3. Crecimiento, fortalecimiento y estancamiento del Estado en el Ecuador de la

3.3.4. La concentración y redistribución de información como ejercicio de

Contrario al proceso de crecimiento estatal, evidente ante los ojos de los diferentes actores del proceso militar, la concentración de información podría parecernos un proceso discreto y difícilmente perceptible; igualmente, este requerimiento podría presentar una apariencia secundaria e incluso prescindible, pero contrario a lo que podría parecer contiene una importancia capital y un objetivo claro: la totalización.

En el caso ecuatoriano, el proceso de concentración de información fue de la mano de la constitución de las nuevas instituciones, especialmente aquellas de carácter técnico o científico, pues respondían a la necesidad del gobierno de recolectar información en los sectores clave; en esta lógica, cabe la creación o reforma de institutos investigativos como el INIAP (para el campo agropecuario), el Instituto Oceanográfico de la Armada o el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (para el campo pesquero y de recursos marinos), y el Instituto de Altos Estudios Nacionales (dependiente de la Secretaría del Consejo de Seguridad Nacional).

Toda la información producida por estos organismos o las secretarías técnicas de los diferentes ministerios era procesada y transformada en una visión objetiva del país, que para el proceso de fortalecimiento del Estado era la unificación teórica necesaria para el mejor aprovechamiento de los recursos y potencialidades. La institución privilegiada en

177 este tenor era la Junta Nacional de Planificación (JUNAPLA),386 puesto que su tarea, tal

como lo indica su nombre, era la planificación de los programas y políticas del gobierno y el establecimiento de los medios para la ejecución de las mismas.

Esta institución, haciendo lectura de las necesidades del país recomendó la realización de diversos ejercicios de totalización para disponer de una perspectiva integral del territorio; privilegiando al censo como herramienta totalizadora, se creó en 1973 la Oficina Nacional de Censos Nacionales,387 instancia dependiente de la JUNAPLA, que

luego habría de fusionarse con el Instituto Nacional de Estadísticas, al que se le sumó en el nombre la partícula “y Censos”.

Así, con las instituciones ejecutoras preparadas se realizaron cuatro importantes censos que dieron una visión objetiva de la realidad del país: el III Censo de población, el II Censo de vivienda, el II Censo agropecuario y el I Censo de servidores públicos. Si bien la política censaria respecto a temas agrícolas, de población y vivienda no era novedosa y se había aplicado en otras ocasiones, seguía siendo la herramienta más fidedigna para conocer las necesidades de la población, estimar proyecciones demográficas y conocer el estado del agro ecuatoriano;388 por otro lado, la realización del censo de servidores

públicos representaba la importancia que este cuerpo había adoptado para la época, puesto que su engrosamiento estaba directamente relacionado al crecimiento propio del Estado.

Si bien esta información servía para la planificación interna y la elaboración de las políticas públicas sobre una base concreta, también servía como principio sobre el cual se construía una verdad oficial, aderezada con la aducida neutralidad del discurso tecnocrático y con los elementos retóricos del discurso nacionalista revolucionario. Así, de la misma manera que el Estado asumió la tarea de concentrar y procesar información, también adoptó el quehacer de su redistribución estratégica.

386 La JUNAPLA, durante el gobierno de Rodríguez Lara, fue presidida por Pedro Aguayo Cubillo (1972-

1975) y por Jorge Fernández (1975-1976). La administración del primero, uno de los gestores civiles del programa militar, representó el momento de máxima competencia de esta secretaría de Estado como instancia directiva de las políticas públicas, mientras que la administración del segundo, en cambio, su repliegue táctico.

387“Decreto No. 404 del 12 de abril de 1973”; en Registro oficial No. 293 del 25 de abril de 1973. 388 Estos tres censos fueron realizados simultáneamente el día 8 de junio de 1974 y sus informes

178 Si bien en las tareas menos controversiales, como la expedición de mapas oficiales o documentos cartográficos,389 la tarea totalizadora del Estado no fue disputada, sí lo fue

en los espacios donde empezaba a esgrimirse un discurso y una verdad oficial; esta tarea fue difícil y poco exitosa, puesto que contraria a ella existía un conjunto de medios comunicacionales sofisticados y reconocidos (espacios radiales, televisivos y en medios escritos), controlados precisamente por las fuerzas opositoras; el objetivo era entonces, ofrecer a la población una alternativa oficial paralela a la enunciación no estatal disponible.

Para ello se constituyó la Secretaría Nacional de Información Pública (SENDIP),390 que

en los casi cuatro años de gobierno, representó una especie de agencia oficial de propaganda que se encargó de centralizar la información oficial y difundirla a la población en general, informando de la obra material del gobierno y reproduciendo la retórica presidencial nacionalista revolucionaria. Para cumplir estos fines, la SENDIP se distribuyó folletines donde se reproducía íntegramente las intervenciones del presidente Rodríguez Lara, al igual que contrató a empresarios cinematográficos para producir el llamado “Cinediario semanal”, pequeñas producciones documentales que informaban de las obras gubernamentales y eventos semanales de relevancia cuya proyección era obligatoria en las salas de cines de las ciudades del país.391

A pesar de disponer de la SENDIP como una entidad comunicacional especializada, servicios publicitarios contratados392 y el poder de regular y censurar,393 el gobierno

militar no logró ser lo suficientemente competitivo frente a los medios de comunicación tradicionales, los cuales, llegado el momento, unieron esfuerzos con las facciones

389 Tal como aconteció a finales de 1972, cuando el gobierno autorizó a la JUNAPLA a contratar con el

Instituto Geográfico Militar la producción de un compilado de mapas, croquis y fotografías aéreas de las diferentes ciudades y regiones del país. Otro ejemplo de esta totalización estatal fue la aprobación de la Carta náutica del mar territorial, obra del Instituto Oceanográfico de la Armada, el 17 de agosto de 1973.

390 Durante el gobierno militar rodriguista hubo tres secretarios nacionales de Información Pública: el

coronel Bolívar Jarrín Cahueñas, el economista Gilberto Mantilla Garzón y el doctor Milton Álava Ormaza.

391 Estos cinediarios superaron las 300 ediciones y fueron producidos por Luis Benavides Herrera y

Gabriel Tramontana

392 El caso del Decreto No. 65 por medio del cual se autorizaba la contratación de publicidad tributaria

con la agencia Organizaciones NORLOP S.A.Véase: “Decreto No. 65 del 23 de enero de 1975”, en Registro oficial No. 737 del 5 de febrero de 1975.

393 El gobierno militar no dudó en intervenir y clausurar los medios de comunicación que no acataron las

disposiciones rectoras o afectaron la integridad del gobierno. Este fue el caso del Canal 2 de Guayaquil, clausurado el 16 de abril de 1974 por auspiciar el rumor de la supuesta renuncia del general Rodríguez Lara; o el del Canal 4 de Quito, también clausurado y cuyo gerente y presentador (Guillermo Lasso y Diego Oquendo, respectivamente), fueron apresados el 2 de enero de 1976, por irrespetar la censura sobre el intento de golpe de Estado del 1 de septiembre de 1975.

179 opositoras y arremetieron sin tregua, quebrando la capacidad de respuesta estatal y evidenciando la capital influencia de los grupos de poder privado en la esfera de los medios de comunicación.

3.3.5. Diplomacia y relaciones internacionales, recurso para el reconocimiento y