3. El gobierno revolucionario y nacionalista de las Fuerzas Armadas: análisis de una
3.3. Crecimiento, fortalecimiento y estancamiento del Estado en el Ecuador de la
3.3.1. El poder de las armas: institución de la autoridad y monopolización del
Como lo mencionamos con anterioridad, muchas de las explicaciones previas del proceso resaltaban con vehemencia que la estabilidad del proyecto militar ecuatoriano, al igual que el de cualquier gobierno militar, descansaba sobre todo en el hecho de que los detentores del poder eran precisamente los administradores legales de la violencia legítima, es decir las fuerzas militares y policiales. Esta interpretación es correcta, pero no llega a comprender ni a indagar la complejidad que el proceso encierra en sí mismo.
En este sentido, que el golpe de Estado haya sido dado institucionalmente por las Fuerzas Armadas y que la presidencia y el gabinete hayan sido ocupados por oficiales de la misma institución, tal como lo vimos en el acápite del régimen político, no fue garantía suficiente de estabilidad y éxito para la apuesta política; era necesario que el gobierno implementara medidas para el sostenimiento de la unidad de las Fuerzas Armadas y la conservación del monopolio de la fuerza física, más aún cuando la estructura de la institución armada estaba entrelazada a la estructura del gobierno.357
Fue así que una de las primeras tareas de importancia fue relevar a la alta oficialidad y reemplazarla por un conjunto de oficiales superiores que ocuparon los principales cargos directivos; la concesión de estos cargos, además de contemplar factores técnicos y jerárquicos, fue sobre todo basada en la confianza y la consideración de altas razones
357 Además de los ministros militares de los que hablamos previamente, hay que señalar que hubo más
oficiales que ocuparon cargos claves en la administración pública. De entre ellos se destacan: Crnel. Carlos Aguirre Asanza y Gral. Brig. Bolívar López Hermann, como Secretarios Generales de la Administración Pública; Crnel. (r) Alberto Serrano y Crnel. Solón Espinosa, como Contralores generales de la Nación; Tnte. Crnel. José Rueda Suárez y Cap. Nav. Hernán Ricaurte, Inspectores Generales de la Nación; Crnel. Héctor Alfredo Espinoza como Director Nacional de Defensa Civil; Gral. Div. (r) Leopoldo Mantilla Ante como Director del IAEN, entre otros.
167 política. Para ejemplificar esta situación, vale considerar tres casos precisos; el primero fue el caso de los Comandantes Generales de la Marina y de la Aviación, es decir del contralmirante Reynaldo Vallejo Rivas y del general del aire Julio Espinosa Pineda, quienes al tener mayor antigüedad que el general presidente, ser parte del Consejo de Gobierno original y no pertenecer a la línea reformista se presentaban como riesgos potenciales, por lo que fueron prontamente desplazados; el segundo, fue el nombramiento de Alfredo Poveda Burbano y Guillermo Durán Arcentales como Comandantes Generales de la Marina y del Ejército correspondientemente, quienes se habían probado en los Ministerios de Gobierno y Educación y eran hombres de confianza del presidente y parecían ser las mejores opciones en el crítico año de 1975; y finalmente, el caso de aquellos oficiales que por su crítica y oposición al presidente fueron desplazados de sus posiciones de comandancia, como fue el caso de González Alvear y el Vásquez Pacheco.
Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. Valmte. Jorge Alberto Cruz Polanco
Gral. Aire Jorge Rodrigo Izurieta Iturralde (13/01/75) Calmte. Sergio Augusto Vásquez Pacheco (16/05/75)
Valmte. Alfredo Poveda Burbano (05/09/75) Comandante General del
Ejército Comandante General de la Fuerza Aérea Comandante General de la Marina Gral. Brig. Guillermo
Rodríguez Lara (03/71)
Cnel. Mario López Serrano (17/02/72)
Gral. Div. Guillermo Durán Arcentales
(09/09/75)
Gral. Aire Julio Espinosa Pineda (02/12/70)
Gral. Aire Jorge Izurieta Iturralde (22/02/72)
Gral. Aire Luis Morejón Almeida (13/01/75)
Crnel. Avc. Luis Leoro Franco (16/05/75)
Calmte. Reynaldo Vallejo Rivas Cap. Nav. Sergio Augusto
Vásquez Pacheco (21/02/72) Calmte. Alfredo Poveda
Burbano (28/05/75) Jefe del Estado Mayor Conjunto
Crnel. Guillermo Pinto Pasquel Gral. Div. Raúl Numa González Alvear (01/73) Gral. Brig. Ángel Polibio Vega Mora (17/09/75)
Cuadro No. 15: Sucesión militar en los principales cargos de las FF.AA. para el primer lustro de la década de 1970, donde se incluye la fecha del nombramiento correspondiente
Cuadro del autor
Con esta misma lógica, la de conceder y disponer cargos por motivos políticos y de confianza, fue que muchos de los gestores del proceso fueron apartados de la corporación militar, evitando, de esta manera, cualquier ensombrecimiento de la autoridad del presidente.358 De esta manera, al menos por los primeros tres años de
358 Este fue el caso de los Proaño Tafur y Valdivieso Tobar, desplazados en los primeros meses de
gobierno; lo mismo pasó con los complotados de “La Funeraria”, el general Jácome, protagonista del
168 gobierno, se garantizó la unidad de mando dentro de las Fuerzas Armadas y su adhesión incondicional al proceso.
El gobierno, igualmente, supo intervenir las fuerzas policiales, tanto en el plano de su dirigencia jerárquica como en la reorganización jurídica de sus cuerpos especializados, puesto que en esta institución descansaba el mantenimiento interno del orden. Respecto el primer punto, es de notable importancia mencionar que para el 3 de mayo de 1972, a pocos meses de iniciado el proceso militar, se nombró a Carlos Eduardo Durán Arcentales, hermano del próximo ministro y comandante Guillermo Durán Arcentales, como prefecto y Comandante General de Policía en reemplazo de Luis Eduardo Tamayo Montesdeoca,359 cargo que ocupó hasta el año 1974.360 Respecto al segundo, el gobierno
dedicó esfuerzos para reestructurar a la Policía Nacional y a sus organismos dependientes, tal como lo demuestra la expedición de la Ley orgánica de la Policía de Aduanas,361 institución clave para el control fiscal en la nueva etapa económica del país,
y de la Ley orgánica de la Policía Civil Nacional,362 que luego sería derogada a favor de
la Ley orgánica de la Policía Nacional.363
Con las definiciones provistas por los marcos jurídicos correspondientes, la Policía Nacional asumió su papel como fuerza guardiana del orden y la paz en la República, y más aún cuando, bajo el imperio del estado de sitio, le correspondió la posición de cuerpo auxiliar de las Fuerzas Armadas y de subordinada del Estado Mayor Conjunto. Sin embargo, al mismo tiempo, fue esta corporación la encargada de ejercer la fuerza represiva y protagonizar varios episodios de violencia, como la muerte de Jorge Tinoco, la de Lázaro Condo, la de Rosa Paredes, etc.
Con esta lógica y disponiendo de la utilidad de estas estructuras, el gobierno no tuvo mayor problema en conservar el monopolio de la fuerza física y evitar disputas sobre el control del mismo, convirtiendo este elemento en una de sus fortalezas.364 Aunque el
359“Decreto No. 311 del 3 de mayo de 1972”, en Registro oficial No. 57 del 9 de mayo de 1972.
360 A Durán Arcentales le sucedió Jorge Hernán Mera Mier (21 de marzo de 1974), quien a su vez fue
reemplazado por Julio Alberto Amores Tobar (26 de marzo de 1975); este último sería sustituido, ya en el gobierno del Consejo Supremo, por Alberto Villamarín, el 15 de enero de 1976.
361“Decreto No. 652 del 20 de julio de 1972”, en Registro oficial No. 111 del 28 de julio de 1972. 362“Decreto No. 294 del 21 de marzode 1973”, en Registro oficial No. 274 del 28 de marzo de 1973. 363“Decreto No. 189 del 28 de febrero de 1975”, en Registro oficial No. 757 del 7 de marzo de 1975. 364 En los casi cuatro años de duración del proceso, no existieron fuerzas paramilitares o guerrilleras que
intentaran disputar con el gobierno el monopolio de la fuerza física, tal como era usual para la década; sin embargo, vale señalar que existieron, aunque efímeramente, grupos que se inclinaron por la acción
169 proceso tuvo momentos donde el gobierno demostró su capacidad represiva, no se llegó a aquellos extremos alcanzados por otros gobiernos militares contemporáneos de la región; tal vez, porque a diferencia de aquellos, el gobierno no representaba institucionalmente a las clases oligárquicas, sino conservaba una imagen de autonomía y cercanía con los sectores medios y populares.
Si bien podría parecer que esta configuración es suficiente para entender el proceso estatal, es necesario que continuemos con el análisis de otros elementos importantes, tales como la economía y el fortalecimiento institucional.
3.3.2. Petróleo y fiscalidad: apuestas para la constitución del monopolio del