El concepto de certificación forestal es relativamente reciente. Surgió en 1990 como una respuesta a los escasos resultados, tanto de los embargos que grupos civiles impusieron a las maderas tropicales, durante las décadas de los 70 y de los 80, como a las vedas forestales establecidas por diversos gobiernos que intentaban disminuir las tasas de extracción ilegal y de deforestación. El fsc fue creado en 1993 como una organización no gubernamental (ong), con el objetivo de crear el primer sistema de certificación forestal operativo a nivel mundial. Su meta esencial ha sido la de promover un mejor manejo de los bos- ques mediante el uso de mecanismos de mercado que permitieran el buen manejo y que aseguren al consumidor que el producto forestal proviene de fuentes comprometidas con una silvicultura sostenible. Los estándares incorporan el cuidado de los aspectos ambientales, así como el beneficio directo a los dueños, pobladores y trabajadores (cuadro 4.1). El interés en la certificación voluntaria proviene lo mismo de las empresas privadas que del público en general y de los gobier- nos. Esto se debe a que, particularmente en Europa, las compañías han comenzado a sentir el interés de los consumidores por adquirir procesos certificados.
A pesar de que hay numerosos escépticos respecto al futuro de la certificación forestal, puede afirmarse que a nivel mundial este concepto llegó para quedarse. Hasta diciembre de 2004 se registró un crecimiento exponencial de la superficie certificada y la creación de otros esquemas internacionales, además del sello fsc, tal como el pefc (Certificación Forestal Pan-Europea), y nacionales, como los establecidos en Canadá, EE.UU., Malasia e Indonesia.
De acuerdo con Atyi y Simula (2002), para enero de 2002, 109 millo- nes de hectáreas estaban certificadas en todo el mundo por los diversos esquemas mencionados; de éstas, la mayor parte se ubicaba en Europa (54%) y Norteamérica (38%), siendo escasa su presencia en Latinoamé- rica (3%), África (3%) y los países de Asia-Pacífico (2%). Estos autores indican que hubo un cambio importante respecto a la distribución de la superficie certificada por tipo de esquema, con una presencia decre- ciente del fsc. En 2002, este esquema detentaba 23%, mientras que el pefc 38%, y los otros modelos nacionales cubrían juntos 39% del total certificado a nivel mundial.
101 Los retos de la certificación forestal No obstante la fuerte presencia de los otros esquemas, el fsc se mantiene como el único programa de certificación con operaciones en todo el mundo y en todos los ecosistemas forestales. Las estadísticas más recientes (a enero de 2006) indican que el fsc ha certificado 775 áreas de manejo forestal en 66 países, cubriendo un área total de 68.13 millones de hectáreas.1 Como se muestra en el cuadro 4.2, Europa es la
región con mayor área y número de predios certificados; Latinoamérica se encuentra en el segundo lugar por número de predios certificados y en tercer lugar por área total certificada. Para Latinoamérica, estas cifras representan el número total de certificaciones, puesto que el FSC es el único esquema operante hasta la fecha. Entre diciembre de 2004 y enero de 2006 ha habido una diversificación en los sellos acreditados por fsc que están certificando en Latinoamérica: Rainforest Alliance-Smart- Wood ha certificado el 61.5%, sgs (Sociéte Générale de Surveillance) con el 14% y scs (Scientific Certification Systems) con el 22%, y otros sellos, como imo, gfa Terra Systems, Soil Association y Control Union comprenden el 2.14%. Si bien en México, hasta la fecha, Rainforest Alliance es el único sello que ha certificado manejo forestal y cadenas de custodia (empresas), recientemente fsc acreditó una organización mexicana Vida para el Bosque (vibo) para la certificación de manejo forestal y cadena de custodia.
El fsc, además de desarrollar estándares internacionales para el buen manejo forestal, es responsable de acreditar y auditar periódicamente a las organizaciones que otorgan el sello y la certificación fsc, con base en los estándares mencionados (cuadro 4.1). Un aspecto fundamental del concepto de certificación fsc es que sustenta su credibilidad en el hecho que las evaluaciones son realizadas por una tercera persona, es decir, una entidad independiente que no tiene vínculos con la operación forestal (o dueños del predio) a ser evaluada, con los industriales, ni con los gobiernos. El resultado de la evaluación es revisado por dos personas externas e independientes.
Otro elemento importante para su credibilidad es que su junta direc- tiva incorpora a grupos de interés representativos de todos los sectores involucrados en la actividad forestal, provenientes de distintos países: organizaciones civiles ambientalistas, organizaciones de desarrollo ru- ral, de derechos humanos y de los trabajadores, así como empresarios e industriales de la madera y organizaciones de consumidores de produc- tos forestales. Estos diversos grupos de interés participan activamente
102 Introducción, historia y política
Cuadro 4.1 Principios de buen manejo forestal (fsc)
Principio 1: Cumplimiento de leyes y principios del FSC
El manejo forestal debe respetar todas las leyes aplicables del país en que ocurren, así como los tratados y acuerdos internacionales de los que el país sea signatario y cumplir con todos los Prin- cipios y Criterios del FSC.
Principio 2: Tenencia, derechos de uso y responsabilidades
La tenencia a largo plazo y los derechos de uso deben estar definidos claramente, documentados y establecidos legalmente.
Principio 3: Derechos de los pueblos indígenas
Los derechos legales y tradicionales de los pueblos indígenas para poseer, utilizar y manejar sus tierras, territorios y recursos deben ser reconocidos y respetados.
Principio 4: Relaciones comunitarias y derechos de los trabajadores
Las actividades de manejo forestal deben mantener y propiciar el bienestar social y económico a largo plazo de los trabajadores forestales y de las comunidades locales.
Principio 5: Beneficios del bosque
Las actividades de manejo forestal deben fomentar el uso eficiente de los múltiples productos y servicios del bosque para asegurar la viabilidad económica y una amplia gama de beneficios ambientales y sociales.
Principio 6: Impacto ambiental
El manejo forestal debe conservar la diversidad biológica y sus valores asociados, los recursos hí- dricos, suelos, así como ecosistemas y paisajes únicos y frágiles y, al hacerlo, conservar las funciones ecológicas y la integridad del bosque.
Principio 7: Plan de manejo
Debe existir un plan de manejo escrito, en operación y actualizado, adecuado a la escala y a la intensidad de las actividades. En él deben establecerse claramente los objetivos del manejo a largo plazo y los medios para alcanzarlos.
Principio 8: Monitoreo y evaluación
Debe realizarse un monitoreo periódico (de acuerdo con la escala y la intensidad del manejo fo- restal) para evaluar la condición del bosque, el rendimiento de productos forestales, la cadena de custodia, las actividades de manejo y sus impactos sociales y ambientales.
Principio 9: Mantenimiento de bosques con alto valor de conservación
Las actividades de manejo en bosques con alto valor de conservación deben mantener o propiciar los atributos que los definen como bosques de ese tipo. Las decisiones de manejo en los bosques con alto valor de conservación deben ser siempre valoradas dentro del contexto de un enfoque preventivo.
Principio 10: Plantaciones
Las plantaciones deben ser planeadas y manejadas de acuerdo con los Principios y Criterios 1 a 9 y con el Principio 10 y sus criterios. Mientras que las plantaciones pueden proveer de una serie de beneficios sociales y económicos y pueden contribuir a satisfacer las necesidades mundiales de productos forestales, deben complementar el manejo de y reducir la presión sobre los bosques naturales, además de promover la restauración y conservación de los mismos.
103 Los retos de la certificación forestal
en la definición de los Principios y Criterios del fsc en los que se basa este esquema (cuadro 4.1) y mantienen el control de calidad en la cer- tificación de las actividades forestales y la cadena de custodia para los industriales de la madera y los comerciantes. La complejidad de integrar un estándar operativo para tal diversidad de intereses ha resultado en un estándar genérico que marca lineamientos exhaustivos para lograr la sostenibilidad forestal. La práctica mostró que estos estándares genéricos son poco precisos al utilizarse en campo, por ello el fsc estableció un proceso de ajuste impulsando la elaboración de estándares nacionales, y en algunos casos, regionales.
El programa fsc certifica las actividades forestales que incorporan y reconocen todos los componentes de los principios y criterios estable- cidos: monitorea una diversidad de prácticas a las que las operaciones deben ajustarse, incluyendo aspectos de silvicultura, prevención de impactos ambientales negativos, restauración ambiental, conservación de diversidad biológica, rentabilidad económica y generación de bene- ficios sociales (cuadro 4.1). Muchos de estos requisitos van más allá de los establecidos en las diversas leyes forestales de cada país. Con ello, este esquema busca que la calidad del manejo forestal se eleve paulati- namente a lo largo de los cinco años de vigencia del contrato renovable de certificación.
Cabe mencionar que los estándares de cadena de custodia de los in- dustriales no incluyen aspectos relacionados con el ambiente, ni con los derechos de los trabajadores; estos estándares se centran en los sistemas
Cuadro 4.2 Predios forestales y superficie certificada por región, por el fsc (actualizado a enero de 2006)
Región No. de predios Superficie
forestales comprendida
certificados (millones de hectáreas)
Europa 343 35.03 América Latina 207 8.0 Norteamérica 126 21.01 Asia-Pacífico 65 2.36 África 34 1.73 Total 775 68.13 Fuente: FSC, 2006.
104 Introducción, historia y política
administrativos que monitorean el flujo de madera certificada desde el bosque hasta el consumidor, asegurando que no se mezcle con madera proveniente de fuentes no certificadas.
Tanto los propietarios del bosque como los industriales son supervi- sados anualmente para evaluar si cumplen con las condiciones identi- ficadas en la evaluación. Cabe señalar que a pesar de que los estándares de manejo forestal del fsc son genéricos, fueron diseñados teniendo en mente actividades forestales de gran envergadura, por lo que para las efc es costoso cumplir cabalmente con ellos.