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Los servicios técnicos y su papel central

Las comunidades que formaron la ucefo no contaban con experiencia alrededor de las grandes decisiones sobre sus bosques, ni cómo operar un efc, consecuencia de que el sistema de concesiones les había dado pocas oportunidades para aprender.

La Ley Forestal de 1960 establecía que correspondía exclusivamente a la sarh la provisión de los servicios técnicos forestales, a través de concesiones de gobierno, como en las uaf. El pago del derecho de monte que realizaban las empresas privadas y las paraestatales era administrado por la sra a través del fifonafe( Fideicomiso del Fondo Nacional de Fomento Ejidal), cuyo fondo era recuperado por las comunidades al presentar un proyecto de inversión sancionado a satisfacción de la sra. De igual forma, esta Secretaría —sra— irremediablemente sancionaba los contratos de compra-venta de madera de las efc. Todo esto comen- zó a cambiar con el establecimiento de la ucefo. Por ejemplo, como se mencionó previamente, la administración de los servicios técnicos pasó al control práctico de la ucefo. La ucefo pagaba directamente las cuotas por estos servicios, con base en el volumen de metros cúbicos autorizados y extraídos por año. La ucefo pronto tomó medidas para mejorar el manejo forestal. El primer Estudio de Manejo Integral Forestal del país, que introdujo al Sur del país el Método de Desarrollo Silvícola (mds), se realizó en 1987, con apoyo finlandés, en San Pedro el Alto. El MDS era un sistema más flexible que el mmom: al abrir claros más grandes en el bosque, aseguraba la regeneración del pino. El estudio también sirvió para reforzar el manejo forestal, al establecer zonas de protección de cauces y suelos. Se realizó en tres años y en su ejecución fueron capacitados 10 técnicos comunitarios.

En este proceso, se formaron los primeros técnicos comunitarios que, junto con el Director Técnico y los técnicos forestales contratados, conformaron el equipo técnico de la ucefo. Este equipo se encargaba de realizar los estudios de manejo integral, planear la construcción y el mantenimiento de caminos, aplicar tratamientos silvícolas, monitorear sitios de corta, planear los programas de protección y fomento y expedir la documentación forestal reglamentaria. Aún así, el responsable final del manejo forestal ante la sarh seguía siendo el Director Técnico.

A 17 años de distancia, podemos observar que sigue sin existir una silvicultura comunitaria, excepto en algunas comunidades, como La

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Trinidad, en el Distrito de Ixtlán. En estos pocos casos, más del 50% de la población adulta y sus niños y jóvenes tiene información y formación de teoría y de campo sobre la silvicultura. La mayor parte de las comu- nidades carecen de esta información, aun si cuentan con ingenieros forestales y personal técnico. La silvicultura comunitaria implica un proceso y una socialización permanente y bien programada, como parte de la estrategia de desarrollo de cada comunidad.

La ucefo, siendo la primera organización de manejo forestal de Oaxaca y uno de las más importantes de México, siempre estuvo sujeta a tensiones internas y externas que, a la larga, resultaron en su disolu- ción, a pesar de que no ha desaparecido legalmente. Entre las tensiones externas se encontraban las siguientes:

• La inconformidad de las instancias gubernamentales forestales ante la mayor autonomía de la ucefo en el manejo del bosque.

• Hostilidad de ciertos actores del sector forestal de Oaxaca cuyos intereses eran amenazados por la ucefo.

• El temor del gremio forestal ante la posibilidad de que el modelo se extendiera a otras comunidades forestales, afectando sus intereses económicos

En 1989, para frenar la expansión del modelo de la ucefo de autonomía forestal comunitaria, la sra y la Confederación Nacional Campesina (cnc) comenzaron a promover diversas uniones ejidales aglutinadas en una confederación llamada Asociación Rural de In- terés Colectivo (aric), utilizando fondos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo para desmotivar el surgimiento de más asociaciones independientes. Sin embargo, puesto que el gobierno no creó estas organizaciones con el trabajo cuidadoso y paciente que dio origen a la ucefo, casi todas desaparecieron en poco tiempo. La única excepción fue la Unión Comunitaria Ixt- lán-Etla (ixeto), que todavía existe. Entre las tensiones internas se encontraban las siguientes:

• El exceso de poder que se centró en el área de Servicios Técnicos al otorgarle todas las decisiones con respecto al bosque. En esto se reproducía el esquema de la uaf en la ucefo. El director técnico no entendía, o no quería entender, la diferencia entre ser parte de

159 El empoderamiento del manejo forestal una organización comunitaria y estar al servicio de una compañía o de una institución gubernamental.

• El personal del Área de Apoyo y Servicios proponía cada vez con mayor intensidad la participación de los comuneros en las decisiones y capacitaba fuertemente en el aspecto administrativo y contable al personal de las efc e impulsaba a las autoridades comunitarias a diversificar sus actividades productivas, como la agricultura y otras que permitieran un desarrollo integral.

Desgraciadamente, desde mi punto de vista, muchos líderes comu- nitarios apoyaron al director técnico en el debate sobre diversificación, con la postura tradicional de ver únicamente lo que es colectivo por ley y por usos y costumbres (el bosque), mas no la agricultura o la educación u otras actividades que se consideran como de particulares. Este apoyo aumentó por su respeto acrítico a todo lo institucional, representado, en este caso, por el director técnico. Las comunidades mostraron poco interés en cambiar las políticas existentes debido a que les parecía que los recursos económicos provenientes de la explotación forestal eran abundantes.

El Área de Apoyos y Servicios a mi cargo exhortaba a una discusión más amplia, a acciones dirigidas a las necesidades de las comunidades y a una visión más integral sobre el desarrollo, más allá de lo forestal. Con esto en mente, la División desarrolló la primera iniciativa en secuestro de carbono en México, en asociación con una compañía estadounidense de energía. Por desgracia, la idea no fue llevada a la práctica porque el contexto internacional todavía no favorecía ese tipo de proyectos y a causa de las tensiones internas entre la oficina del director técnico y el Área de Apoyos y Servicios. En esta disputa, la directiva de ucefo tomó la postura de asumir únicamente las responsabilidades sobre lo forestal, en franca oposición a las propuestas de facilitar una mayor participación de las bases en la operación y control de sus funciones y de la Unión, en general. Como resultado de ese proceso, el Área de Apoyo y Servicios fue acotada en sus acciones. Sus funciones eran fácilmente obstruidas y lentamente se fue distanciando de algunas de las comunidades. Esta situación fue agudizada por la ubicación del área de Apoyo y servicios fuera de la estructura económica de la Unión, por no tener ingresos directos por cuotas, como el Área de Servicios Técnicos.

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La respuesta ante esta situación por parte del Área de Apoyos y Servi- cios, el equipo promotor y fundador de la ucefo, fue su renuncia. En el documento de renuncia se hizo hincapié en la dificultad para desarrollar su trabajo debida a la oposición del director técnico y a la directiva de la ucefo en turno y se manifestó su disposición a seguir trabajando con sus planteamientos pero fuera de la Unión con las comunidades que lo decidieran. Cuatro de ellas aceptaron: San Pedro el Alto, San Andrés el Alto, San Miguel Mixtepec y San Antonino el Alto. El equipo técnico continuó trabajando con empresas forestales comunitarias y con estrate- gias alternativas de desarrollo a través de la organización civil Asistencia Técnica para las Comunidades Oaxaqueñas (aseteco, a.c.).

En años subsecuentes, más comunidades abandonaron la ucefo y se decidió repartir los activos (vehículos, equipo, etc.) y liquidar al personal, quedando un número reducido alrededor de la dirección técnica forestal que ofrece servicios a algunas comunidades.