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Conclusiones y recomendaciones

La certificación es un asunto controversial. No obstante, sigue represen- tando una estrategia viable y un proceso necesario para apoyar la silvi-

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cultura comunitaria y para propiciar una nueva etapa en su desarrollo. Una estrategia, porque este movimiento global ha abierto oportunidades específicas en el mercado que podrían estimular un flujo de recursos hacia la silvicultura comunitaria nacional y permitir que sus productos certificados compitan en nuevos nichos de mercado. Un proceso, por- que está impulsando una amplia gama de mecanismos de promoción y apoyo para mejorar la calidad general del manejo forestal en México y para incrementar, gradualmente, beneficios directos e indirectos para los habitantes de los bosques. El proceso de certificación forestal es un instrumento valioso, si bien ha mostrado sus limitaciones. Las más importantes son: la débil respuesta del mercado hacia los enormes esfuerzos que se están haciendo y que falta por hacer en los bosques; la escasa sinergia entre los programas y actores con el fin de avanzar hacia las mismas metas; y la falta de respuesta del mercado nacional para involucrarse activamente.

A partir de la información aportada por los 87 predios forestales eva- luados en campo hasta 2003 por el ccmss y sw,4 se elaboró un diagnóstico

actualizado de la silvicultura comunitaria mexicana, identificando sus fortalezas y debilidades. Se concluye que se requiere la participación activa de una amplia variedad de sectores sociales para atender ocho áreas clave que permitirán influir en, y mejorar, el manejo forestal de las comunidades. A pesar de algunas diferencias obvias, los predios evaluados tienen una marcada similitud en sus condiciones sociales, ecológicas y productivas. Muchas muestran las debilidades crónicas y el estancamiento del sector forestal nacional, como resultado de las décadas con escasa inversión y la falta de asistencia técnica y de capacitación.

Las ocho áreas clave identificadas, que requieren atención son las siguientes: 1) Mejoramiento productivo en el bosque y en el aserradero; 2) Actualización de bases de datos, de estudios y del proceso de planea- ción de manejo forestal; 3) Desarrollo de lineamientos para prácticas de buen manejo forestal; 4) Capacitación en los distintos niveles para los propietarios del bosque, los trabajadores de campo y del aserradero, así como para el personal técnico; 5) Fortalecimiento de las efc a través del desarrollo gerencial y administrativo; 6) Sistemas de monitoreo en el bosque para evaluar el efecto del manejo en su rendimiento sostenible, así como los impactos sociales y económicos de las actividades fores- tales; 7) Estudios biológicos y ecológicos para comprender mejor los ecosistemas manejados y para identificar los elementos del paisaje que

117 Los retos de la certificación forestal deben ser protegidos; y 8) Estrategia de mercado para promover, a nivel nacional, un concepto que estimule la demanda nacional de madera y de productos certificados con alto valor agregado.

Algunas de estas acciones son responsabilidad directa de los pro- pietarios del bosque; otras, de su personal técnico forestal; otras más requieren la participación de instituciones y empresas externas. Para satisfacer todas estas necesidades, es evidente la necesidad de estable- cer vínculos entre las instituciones académicas, las ong, los ejidos y las comunidades forestales, así como con agencias de financiamiento. Sin mercados más desarrollados, el avance será limitado.

Conforme la certificación se vuelva una norma en el mercado, aún las comunidades certificadas seguirán sufriendo muchas de las desven- tajas que enfrentan actualmente puesto que no pueden competir con los grandes consorcios forestales. Surge la pregunta sobre la necesidad de otros tipos de esquemas o etiquetas especializadas que reconozcan la madera y los productos forestales no maderables producidos por las comunidades y los grupos indígenas. En Estados Unidos de América y Canadá, por ejemplo, las tribus nativas están discutiendo la posibilidad de una etiqueta de “productos forestales indígenas” que reconozca sus condiciones de producción únicas (Molnar et al., 2003). Como lo señaló Molnar (2003:36): “Es oportuno analizar el potencial de las comunidades para cosechar y procesar madera y productos forestales no maderables, para reconocer su compromiso con el manejo forestal sostenible, sus prácticas y logros a lo largo de la historia y sus aspiraciones futuras. Puede existir lugar en el mercado para el etiquetado de productos con base en estándares éticos o de comercio justo, que se alimente de bases de datos georeferenciadas del gobierno y locales, de datos valiosos sobre el paisaje, generados por las comunidades, así como de documentación del manejo comunitario”.

La certificación comunitaria es un proceso importante, pero está inmerso en un contexto global, nacional y local que exige otras opciones, o modificaciones a las opciones existentes. La certificación, tal como está diseñada, no representa una opción económicamente atractiva para la mayoría de las comunidades mientras no exista una estrategia de promoción de mercado diseñada específicamente para las efc, con campañas de información en los mercados nacionales, para los con- sumidores y para los comerciantes. En la actualidad, esta estrategia es todavía incipiente.

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Con respecto al proceso de certificación, quizás un mecanismo paula- tino o paso por paso estaría mejor adaptado a las efc y a sus restricciones económicas, y podría hacer de la certificación una opción más incluyente. Las comunidades forestales mexicanas y sus efc, al igual que un número creciente de comunidades y de empresas forestales indígenas en el resto del mundo, representan una contribución única a la economía forestal local y regional, y a la conservación de estos ecosistemas forestales con sus servicios ambientales. Esta unicidad es lo que tiene que ser recono- cido y valorado por el mercado y por la sociedad.

Notas

* Los autores estuvieron a cargo de la Oficina de Certificación del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A.C. Las opiniones expre- sadas en este capítulo son exclusivamente suyas. Asimismo, agradecen las aportaciones de David B. Bray para mejorar este escrito.

1. Estadísticas actualizadas del fsc: Listas de certificados del fsc obtenidos de www.fsc-info.org y www.fsc.org/fsc, consultada el 3 y 4 de junio de 2006. Consultas anteriores: Lista de Bosques Certificados. Doc. 5.3.3; 29 de abril de 2003. Informe de Manejo Forestal por Continentes, 5 de enero de 2004. Búsqueda en el banco de datos de certificados del FSC (www.fscoax.org), enero 14, 2004.

2. ccmss, 2003. Base de datos de la Oficina de Certificación Forestal del ccmss. Estos números incluyen los predios en distintas fases del proceso de certificación FSC.

3. Campeche, Chihuahua, Chiapas, Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Quintana Roo.

4. Número total de evaluaciones de campo realizadas en México hasta di- ciembre de 2003.

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