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An t o n io Negri

En la base del materialismo historico esta firmemente asentada la idea de que la historia es la historia de la lucha de clases. Cuando el materialista historico investiga la lucha de clases, lo hace a traves de la crftica de la economla polltica, y esa critica llega a la conclusion de que el

sentido de la historia de la lucha de clases es el comunismo, “el movimien-

to real que deroga el estado actual de cosas” (Marx, La ideologia alemand). Es cuestion de estar dentro de ese movimiento.

A menudo hay quienes objetan esta afirmacion por considerarla una expresion de una filosofia de la historia. Pero creo que no deberia con- fundirse la signification polltica de la crftica con un telos historico. En la historia, las fuerzas productivas normalmente producen las relacio- nes e instituciones sociales que las contienen y dominan: esto es evi- dente en todas las determinaciones historicas. Por lo tanto, ;por que habrfa alguien de considerar como una ilusion historica, una ideologia polltica o un disparate metafisico la posibilidad de subvertir esta situa­ tion y liberar las fuerzas productivas de la domination que ejercen sobre ellas las relaciones capitalistas de production (siguiendo el senti­ do de la lucha de clases en vigor)? Nosotros trataremos de demostrar que el caso es exactamente el contrario.

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Los comunistas suponen que la historia es siempre la historia de la lucha de clases.

Para algunos, esta position es insostenible porque la historia esta tan determinada -y ahora tan totalmente dominada- por el capital que tal supuesto es futil e inverificable.

Pero quienes dicen esto olvidan que el capital es siempre una rela­

tion de poder (de fuerzas) que, si bien podrfa organizar una hegemoma

solida y dominante, esa hegemoma siempre es la funcion de una domi- nacion particular dentro de una relacion de poder. Ni el concepto de capital ni sus variantes historicas existirfan si no existiera rm proletaria- do que, aunque explotado por el capital, sera siempre la fuerza laboral viva que lo produce. La lucha de clases es la relacion de poder expresa- da entre el jefe y el trabajador: esta relacion se extiende a la explotacion y el dominio capitalista, y se establece en las instituciones que organi- zan la production y la circulation de las ganancias.

Otros, que afirman que la historia no puede reducirse ni hacerse remontar meramente a la lucha de clases, suponen la subsistencia (per- sistencia/existencia) de un “valor de uso” y lo definen como el valor del poder laboral o como el valor de la naturaleza y del medioambiente del trabajo humano. Esta suposicion no solo es radicalmente inadecuada como posible explication del desarrollo capitalista, sino que ademas esta ciertamente errada si pretende describir la forma actual del capitalismo.

El capital ha conquistado y cercado la totalidad del mundo vital, su hegemoma es global. ;Ya no queda lugar para revolucionarios narodnikisl La lucha de clases se desarrolla aquf, “partiendo de las premisas existentes hoy” y no en circunstancias diferentes: las relaciones de clase se fundan en estas determinaciones historicas (determinismo historico) y en la nueva pro­

duction de subjetividad (tanto del empresario como del trabajador).

Primeramente, es interesante senalar que, en este contexto, ya no hay un “afuera”, y que la lucha (no solo la lucha, sino tambien la sustan- cia de los sujetos en lucha) ahora esta totalmente “dentro”: ya no hay apariencia ni reflejo del “valor de uso”. Estamos completamente inmer- sos en el mundo del “valor de intercambio” y su realidad feroz y brutal.

El materialismo historico explica como y por que el valor de inter­ cambio es un aspecto tan crucial de la lucha de clases:

En la sociedad burguesa, el trabajador, por ejemplo, esta alii sin objetivi- dad, subjetivamente; pero la cosa que estifrente a el ha llegado a ser la ve?'- dadera comunidad [daswahre Gemeinwesen], a la que el proletariado trata de

sacarle el jugo, mientras esta trata de exprimirlo a el.1

Sr, pero, en esta apropiacion alternativa -la de los capitalistas contra la de los trabajadores-, el capital aparece defmitivamente como una

1 Karl Marx, Grundrisse, V, trad, al ingles de M. Nicolaus, Londres, Pelican, 1973, pag. 496.

El comunismo: algunos pensamientos sobre el conceptoy la practica relacion. El comunismo comienza a cobrar forma cuando el proletaria- do lo toma como su objetivo de reapropiacion de la Gemeinwesen, la comunidad, para transformarla en el orden de una nueva sociedad.

Por consiguiente, el valor de intercambio es muy importante, es la realidad social comun, construida y asegurada de modo tal que ya nunca se la haga remontar a la simple circulation del trabajo, el dinero y hasta el capital. Es valor excedente transformado en ganancia, utilida- des acumuladas, renta de la tierra y los Estados, capital fijo, finanzas, la acumulacion de las fuentes primarias, las maquinas y los aparatos pro- ducidos en la tierra y luego lanzados al espacio, las redes de comunica- cion y -fmalmente y especialmente- el dinero, el gran paradigma comun: “[El dinero] es en si mismo la comunidad [Gemeinwesen\ y no puede tolerar ninguna otra cosa que este por encima de el”.2 Aquf estriba la determination historica. El valor de intercambio ya esta dado en una forma comun. Como Gemeinwesen. Esta aqui. Es el mundo, no hay nada mas ni ninguna otra cosa, no hay afuera.

Tomemos, por ejemplo, las finanzas: ;quien puede concebir hacer algo sin dinero en forma de finanzas? El dinero ha llegado a ser la tierra comun donde alguna vez estuvo la Heimat (la Patria), lo que daba consis- tencia a las poblaciones a fines del “perfodo gotico”, cuando la posesion se organizaba en los espacios compartidos, los commons. Esos espacios compartidos y la tierra hoy son valores de intercambio en manos de los capitalistas. Si bien queremos que nos devuelvan esa tierra, la reclama- mos en las condiciones en que se encuentra: en el apice de la apropiacion capitalista, manchada por el valor de intercambio, sin ninguna ilusion de pureza e inocencia.

Cuando Spinoza nos decfa que en el Estado hebreo en el ano del jubileo se cancelaban todas las deudas y se restauraba la igualdad de los ciudadanos o cuando Maquiavelo insistfa en subrayar que las leyes agrarias dieron nueva vida a la republica romana porque el hecho de que la plebe se reapropiara de la tierra tambien renovo el proceso democratico, confiaban en la ilusion de que era posible retornar a la naturaleza y la democracia.2

Pero para poder determinar la liberation de la fuerza laboral y ser comunistas tendremos que reapropiarnos de una realidad comun que no es original ni democraticamente deseable, sino que es, antes bien,

2 Karl Marx, Gfvndris.ee, ob. cit., II, pag. 223.

3 Maquiavelo, Discourse on Livy, libro I, capitulo 27, Londres, Penguin, pag. 99 y Baruch Spinoza, A Theological-Political Treatise, capitulo XVII, pag. 230.

algo que esta frente a nosotros como un poder que se nos opone des­ pues de que nosotros mismos lo reprodujimos con esfuerzo y sangre.

Pero no nos desalentemos. Como nos enseno Gramsci en su lectura de la lucha de clases, el materialismo historico propone capturar la contdnua metamorfosis o, mas precisamente, la antropologfa del caracter del trabajador a traves de diferentes experiencias del uso proletario de las tecnologfas y de la organization social capitalista.

Esto introduce una nueva cuestdon, pues a medida que cambia en su lucha, el trabajador le impone al capital una metamorfosis real. Si bien hay epocas o ciclos de lucha, su consistencia ontologica se mide tomando como vara esta base antropologica. Ninguna naturaleza, ninguna identi- dad, ningun genero ni raza puede resistir este movimiento de transfor­ mation y de metamorfosis historica de la relation entre el capital y los trabajadores. Esta dinamica modela y recalifica permanentemente las multitudes. Esto es igualmente valido en el caso de la definition del tiempo en la lucha de clases. Cuando la lucha de clases aparece como la production y la transformation de la subjetividad, el proceso revolutio­ nary asume una temporalidad de largo plazo, una acumulacion ontolo­ gica de contrapoder, el “optimismo” de la fuerza material de la “razon” proletaria, el deseo que se transforma en solidaridad, el amor que siem- pre es relacional y, siguiendo a Spinoza, el “pesimismo de la voluntad” relacionado con el. /Cuidado!, detia, cuando las pasiones se movilizan hacia la construction de estructuras poHticas de libertad. Nuestra guia no es la aparicion aleatoria de rebeliones, esas chispas divinas de esperanza que pueden trazar sendas de luz en plena noche; nuestra guia es el esfuerzo y el trabajo de organization constantes y crfticos, el riesgo cal- culado de la insurrection. La imagination filosofica puede dar color a lo real, pero no puede reemplazar el esfuerzo de escribir la historia: el acon- tecimiento es siempre tm resultado, nunca tm punto de partida.

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Ser comunistas significa estar contra el Estado. El Estado es la fuer­ za que organiza, siempre normalmente y sin embargo siempre excep- cionalmente, las relaciones que constituyen el capital y disciplinan los conflictos entre los capitalistas y la fuerza laboral proletaria.

Esta position en contra del Estado implica estar directamente contra todos los modos de organization de la propiedad privada y la posesion

privada de los medios de production, asf como de la explotacion privada

El comunismo: algunos pensamientos sobre el conceptoy la prdctica Pero tambien signifies estar contra lo piiblico, es decir, el Estado y las configuraciones nacionales de todas estas operaciones de alienacion de la potencia del trabajo.

Ser comunista implica reconocer que lo publico es una forma de alienacion y explotacion del trabajo, del trabajo comun, en nuestro caso. Entonces, ;que es lo publico? Como dijo el gran Rousseau, lo publico es el enemigo de la propiedad privada, que “no pertenece a nadie”. Pero no es mas que un sofisma atribuirle al Estado lo que en realidad pertenece a todos. El Estado dice: “Lo comun no te pertene­ ce a ti, a pesar de que tu lo has hecho, lo has producido en comun, lo has inventado y lo has organizado como comun”. La manumision que hace el Estado de lo comun, es decir, de lo que producimos todos y, por ende, nos pertenece a todos, se denominara administration, dele­ gation y representation... la implacable belleza del pragmatismo publico.

En consecuencia, el comunismo es el enemigo del socialismo por- que el socialismo es la forma clasica de este segundo modelo de aliena­ cion de la potencia proletaria, que tambien exige una organization deformada de la production de su subjetividad. Las perversiones del “socialismo real” han neutralizado un siglo de lucha de clases y han disipado todas las ilusiones de la filosofia de la historia. Es interesante observar que el “socialismo real”, a pesar de haber iniciado procesos generalizados de colectivizacion, nunca cuestiono las disciplinas de domination, fueran estas jurfdicas, politicas o pertenecientes a las cien- cias humanas. La estructura institutional del socialismo y sus polarida- des politicas surgieron como consecuencia de una ideologia que arbi- trariamente oponia lo privado a lo publico -cuando estas dos esferas, segun mostro Rousseau, se superponen- y santifico a una clase dirigen- te cuyas funciones de domination reprodujeron las de la elite capitalis- ta, una elite que se proclamaba una “vanguardia autoelegida”.

Estar contra el Estado significa, ante todo, expresar el deseo y la capa- cidad de administrar la totalidad del sistema de production, incluyendo la division del trabajo y la acumulacion y redistribution de la riqueza, de una manera radicalmente democratica, en una “democracia de todos”.

Aqui me parece necesario renovar algunas definiciones. El materialis- mo historico es tambien un “inmanentismo de la subjetividad”. Declara no solamente que no hay ningun “afuera” del mundo en que vivimos, sino ademas que “desde dentro” de ese mundo los trabajadores, los ciu- dadanos y todos los sujetos son elementos siempre presentes de la resis- tencia y los momentos singulares de la construction de una forma dife- rente de vivir en comun.

Todos ellos estan presentes aim cuando nos sofoque el adormecimien- to mas opresivo y mas lobrego. La multimd es un concepto de clase y las singularidades que la componen son siempre nucleos de resistencia en la relation de subyugacion impuesta por el capital. El individuo singular obedece porque debe hacerlo y porque no puede hacer otra cosa, pero lo hace siempre como una resistencia, interpuesta alii, dentro de la relation de poder. Romper esa relation es siempre una posibilidad, tanto como lo es el mantenimiento de la relation de dominio. Aqui, fuera de cualquier filosofia de la historia, dentro de esta fenomenologia de lo comun, percibimos hasta que punto son centrales y esenciales para formar otro modelo de sociedad la posible indignation contra el poder, su orden y sus abusos y el rechazo del trabajo asalariado (y/o del trabajo puesto al servicio de reproducir la sociedad capitalista), y tam- bien podemos ver en que medida estan senalando la virtualidad presen­ te (la presencia virtual) de un orden diferente, de otra perspectiva de vida. Esas actitudes posibles tienden a la ruptura y pueden hacerlo por­ que la ruptura, que es siempre posible, puede llegar a ser real o mas bien necesaria (ya volveremos luego sobre las caracterfsticas de esta ruptura). Puede haber revolution.

La insistencia en la indignation, el rechazo y la rebelion tiene que poder traducirse en poder constituyente. La lucha contra el Estado y contra todas las constituciones que lo organizan y representan debe contener tambien la capacidad de producir un nuevo poder por intermedio de un nuevo conocimiento. Uno nunca puede sostener una bombilla incandes- cente con las manos desnudas, solo la multitud, la historia de la lucha rebelde de clases, puede hacerlo. Pero la relation entre las circunstan- cias historicas y la production de subjetividad continua cambiando. Como dijimos antes, este es uno de los ambitos de desarrollo de esta metamorfosis continua de la antropologia del trabajador. La composi­ tion tecnica de la fuerza laboral esta en constante movimiento y corres- ponde a una production de subjetividad siempre adecuada y diferente. Esta es una composition poUtica que necesita encontrar formas concretas de expresion y deseo para una revolution en sus circunstancias presentes.

La production de subjetividad y la nueva composition poh'tica tam­ bien pueden anticipar las condiciones historicas y sociales que permitan construir el proceso revolucionario, pero siempre hay un vinculo dia- lectico entre la determination material y la tension revolucionaria del deseo colectdvo: una banda elastica que podria soltarse bruscamente, pero continua siendo la misma. Como dijo Lenin, el poder dual siem­ pre tiene corta vida, el poder rebelde debe retener el tiempo de la his­ toria en una anticipation subjetiva (el impulso hacia la subjetividad). El

El comunismo: algunos pensamientos sobre el conceptoy la prdctica poder constituyente es la clave para anticipar y realizar la voluntad revolucionaria contra el Estado.

En la teorfa tradicional del Estado, la anarquia y la dictadura son los extremos opuestos de todas las formas posibles de mando soberano, pero cuando hablamos de democracia comunista contra el Estado, no lo hacemos basandonos en una posible mediation entre la anarquia y la dictadura. Por el contrario, proponemos superar esta alternativa por- que la lucha revolucionaria no solo no tiene afuera, sino que el “aden- tro” que define contiene un poder subversivo, es decir, un “abajo” que se opone al “arriba” de la soberama. El ser comunista se realiza desde ese “abajo”, desde la transformation de los deseos constituyentes en expresiones de poder y contenidos alternatives. Por lo tanto, tambien puede haber una revolution, como nos enseno Gramsci, “contra Das

KapitaF.

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Ser comunistas significa construir un nuevo mundo en el que se eli- minen la explotacion del capital y la subordination al Estado. Partien- do de nuestras actuales circunstancias, de manera realista, de las deter- minaciones historicas que caracterizan nuestra condition presente,

jeomo avanzar hacia la realization del comunismo?

Ante todo, digamos que este determinismo unicamente puede rom- perse y superarse construyendo una fuerza que sea superior a las que estan ahora al mando. ;Pero como podemos hacer semejante cosa? Como dijimos, la ruptura politica parece necesaria una vez que la indig­ nation, el rechazo, la resistencia y la lucha han producido un poder constituyente que desea hacerse realidad. Solo la fuerza hace posible este movimiento hacia adelante, esta ruptura constituyente. Desde las huelgas, el sabotaje industrial, el quebrantamiento y la piraterfa de los sistemas de domination, las migraciones y la movilizacion en tumultos, las insurrecciones y las configuraciones concretas de un poder alternati­ ve: estas son las primeras figuras reconocibles de una voluntad revolu­ cionaria colectiva.

Este giro es fundamental: la imagination comunista se exalta en el momento de ruptura. Salarios mas elevados contra la explotacion labo- ral, ingreso universal contra la crisis financiera, una democracia de todos contra la dictadura: estos son los resultados de una historia que produce voluntad constituyente. Pero todo esto no es suficiente; aun cuando la causa fuera insuficiente, ello no la hace menos necesaria,

menos sine qua non. No es suficiente porque sin organization, no hay revolution; asi como la exaltation del acontecimiento no fue suficiente, ni lo fue recurrir al mito o a la referencia mfstica de la desnudez de los cuerpos, ni a un umbral de pobreza opuesto a la ubicuidad de la opre- sion: nada de esto es suficiente porque aun no hay un proyecto racional

que invista y fortalezca Jos movimientos de ruptura con eJ poder de la

organization.

Como escribio Spinoza: “Cupiditas, quae ex ratione oritur, excessum

habere nequit” [Desear lo que brota de la razon no puede ser excesivo],4

lo cual prohibe toda definition del deseo que lo lo censure con lhnites (supuestamente objetivos). Lo que quiero decir es que cuando pensa- mos y experimentamos en esta perspectiva, no hay ninguna teleologia ni ninguna filosofia de la historia en juego; solo un deseo colectivo que, con fuerza, construye su excedente organizado a traves de todo el pro- ceso aleatorio de las luchas: el excedente del comunismo en relation con la sombrfa repetition de la historia de explotacion. En este sentido, el comunismo esta hoy mas cerca de nosotros (lo cual no significa que este a la vuelta de la esquina) porque, a medida que la fuerza laboral cambia con la metamorfosis cognitiva, se hace cada vez mas difitil tra- ducir y transformar el trabajo excedente extraido de ella en ese supera- vit que el capital organiza en ganancia. El trabajo cognitivo es terrible- mente indigesto para el capital.

Pero, como nos dicen algunos, no hay ninguna prueba que nos per- mita afirmar que la relation entre el exceso subjetivo y el proyecto comunista se de a traves de los movimientos subversivos e insurrectos de la multitud. Y es verdad. Pero yo responderfa que el materialismo histo- rico y la inmanencia del proyecto revolucionario nos muestran un sujeto que va contra el capital y una multitud de singularidades que se organiza en una fuerza anticapitalista, no formalmente, como un partido, como una organization madura y completa, sino, en virtud de su existencia, como una resistencia que se hace tanto mas fuerte y tanto mejor articula- da cuanto mas se constituye la multitud en una totalidad de instituciones

singulares. Estas instituciones incluyen formas de vida, luchas, organiza­

tion economica y sindical, huelgas, la ruptura de los procesos sociales de