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Karl Marx, Capital, ob cit., vol 1, pag 929.

7 Lo comun en el comunismo

13 Karl Marx, Capital, ob cit., vol 1, pag 929.

Michael H ardt

de lo comun que pone de relieve los aspectos inmateriales o, realmen- te, biopoliticos. Consideremos, primeramente, la siguiente definition del comunismo que Marx propone despues de desechar la del comu- nismo crudo:

El comunismo es la superacion positiva de la propiedad privada como auto- enajenacion humana y, por ende, la verdadera apropiacion de la esencia humana a traves del hombre y para el hombre; es la completa restitution del hombre a si mismo como un ser social, es decir, humano.16

,;Que quiere decir Marx con “la verdadera apropiacion de la esencia humana a traves del hombre y para el hombre”? Claramente, esta empleando la notion de apropiacion a contrapelo, vale decir, aplicando- la en un contexto que hoy nos parece extrano: ya no se trata de la apro­ piacion del objeto en forma de propiedad privada, sino de la apropia­ cion de nuestra propia subjetividad, de nuestras relaciones humanas, sociales. Marx explica esta apropiacion comunista, esta apropiacion de lo que no es una propiedad, desde el punto de vista de la sensibilidad humana y la completa gama de los poderes creativos y productivos. “El hombre se apropia de su esencia integral de una manera integral” dice, y aclara “todas sus relaciones humanas con el mundo: ver, oir, oler, saborear, sentdr, pensar, contemplar, percibir con los sentidos, desear, actuar, amar”.17 A mi entender, el termino “apropiacion” lleva a inter- pretaciones erradas porque Marx no esta hablando de capturar algo que ya existe, sino mas bien de crear algo nuevo. Esta es la production de subjetividad, la production de una nueva sensibilidad, lo cual no es real- mente apropiacion, sino production. Si retornamos al texto, veremos que Marx, en realidad, lo plantea claramente: “Al asumir la superacion positiva de la propiedad privada, el hombre produce al hombre, a si mismo y a otros hombres”.18 En esta lectura, la notion de Marx del comunismo de los primeros manuscritos dista mucho de ser humanista, es decir, dista mucho de recurrir a alguna esencia humana preexistente o etema. En lugar del contenido positivo del comunismo, que corres- ponde a la abolition de la propiedad privada, aqui resalta la production humana autonoma de subjetividad, la production humana de humani- dad: una nueva manera de ver, una nueva manera de oir, de pensar, de amar.

16 Karl Marx, “Economic and Philosophical Manuscripts”, ob cit., pag. 348. 17 Ibid., pag. 351.

18 Ibid., pag. 349.

Esto nos remite a nuestro analisis del giro biopolitico de la econo- mia. En el contexto de la produccion industrial, Marx llego al impor- tante reconocimiento de que la produccion capitalista apunta a crear no solo objetos sino tambien sujetos: “La produccion no crea pues uni- camente un objeto para el sujeto, tambien crea un sujeto para el obje- to”.19 Con todo, en el contexto de la produccion biopolitica, la produc­ cion de subjetividad es mucho mas directa e intensa. En realidad, algunos economistas contemporaneos analizan las transformaciones del capital de maneras en las que resuena la formulation expresada por Marx en sus primeros manuscritos: “Si tuvieramos que arriesgar una conjetura sobre el modelo emergente de las proximas decadas”, postula Robert Boyer, por ejemplo, “probablemente tendrfamos que referirnos a la produccion del hombre por parte del hombre”.20 Christian Marazzi entiende el movimiento actual de la produccion capitalista de modo semejante, como un paso hacia el “modelo antropogenetico”. Los seres vivos, entendidos como capital fijo, estan en el centro de esta transfor­ mation, y la produccion de formas de vida se esta transformando en la base del valor agregado. Este es un proceso en el cual poner a trabajar las facultades, competencias, conocimientos y afectos humanos -los adquiridos en el lugar de trabajo, pero tambien, lo que es mas impor- tante, los acumulados fuera de el- es una manera directa de producir valor.21 Un rasgo distintivo de estos trabajos de la cabeza y el corazon es, pues, que paradojicamente el objeto de produccion es realmente un

sujeto, definido, por ejemplo, por una relation social o por una forma

de vida. Esto deberfa dejar en claro por lo menos la razon logica para llamar biopolitica a esta forma de produccion, pues lo que se produce son formas de vida.

Si releemos los textos de Marx a esta nueva luz, comprobamos que la progresion que siguen las definiciones del capital en su obra realmente nos da una importante pista para analizar este contexto biopolitico. Aunque en la sociedad capitalista la riqueza aparece primeramente como un inmenso colectivo de mercancias, Marx revela que el capital es en realidad un proceso de creation de valor excedente a traves de la pro­ duccion de mercancias. Pero Marx da un paso mas en el desarrollo de

19 Karl Marx, Grundrisse, trad, al ingles de Martin Nicolaus, Londres, Penguin, 1973, pag. 92.

20 Robert Boyer, La croissance, debut de siecle, Paris, Albin Michel, 2002, pag. 192. 21 Christian Marazzi, “Capitalismo digitale e modello antropogenetico di produzio- ne”, en Jean-Louis Laville (comp.), Reinventare il lavoro, Roma, Sapere 2000, 2005, pags. 107-126.

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esta idea para descubrir que, en su esencia, el capital es una relacion social o, para extender la idea un poco mas, el objeto ultimo de la produccion capitalista no son las mercantias mismas sino las relaciones sociales o las formas de vida. Desde el punto de vista de la produccion biopolitdca, podemos ver que la produccion del refrigerador y el automovil son solo puntos intermedios para la creacion de las relaciones de trdbajo y de genero de la familia nuclear alrededor del refrigerador y de la sociedad de masas de individuos aislados que estan juntos en sus automoviles sobre la autopista. He destacado la correspondencia o la proximidad entre la definition que da Marx del comunismo y el giro biopolitico contemporaneo de la economfa capitalista, en el sentido de que ambos estan orientados hacia la produccion humana de la humanidad, las rela­ ciones sociales y las formas de vida, todo ello en el contexto de lo comun. Llegado a este punto, tengo que explicar mi opinion sobre esa proximidad y por que considero que es importante. Pero antes, permf- taseme agregar un elemento mas a la mezcla.

Michel Foucault aprecia toda la extraneza y la riqueza de la lfnea de pensamiento de Marx que lleva a la conclusion de que “Thomme produit

rhomme” (utilizando como Marx la formulation definida de genero). Y

nos advierte que no deberfamos entender la frase como una expresion de humanismo. “Para mi, lo que debe producirse no es el hombre tal como lo disena la naturaleza ni como lo prescribe su esencia; debemos producir algo que aun no existe y que no podemos saber que sera.” Tambien nos previene contra la tendencia a interpretar las palabras de Marx como una referencia a una mera continuation de la produccion economica tal como se la concibe convencionalmente:

No estoy de acuerdo con quienes entienden que esta produccion del hom­ bre por parte del hombre ha de realizarse del mismo modo que la produc­ cion de valor, la produccion de riqueza o de algun objeto de uso economi- co; se trata, por el contrario de la destruction de lo que somos y la creacion de algo completamente diferente, de una total innovation.22

En suma, no podemos entender esta produccion en la perspectiva del sujeto que produce y el objeto producido. Aqui, el productor y el producto son sujetos: los seres humanos producen y son producidos.

22 Michel Foucault, “Entreden” (con Duccio Tromadori), Dits et ecrits, vol. IV, Paris, Gallimard, 1994, pags. 41-95, cita pag. 74. Publicado en ingles con el titulo Remm-ks on

Marx, Nueva York: Semiotext(e), 1991, pags. 121-122. En este momento de la entrevista

Foucault comenta sus diferencias con la Escuela de Frankfurt.

Foucault presiente claramente (aunque parece no haberlo comprendido plenamente) el caracter explosivo de esta situation; el proceso biopoliti- co no se limita a la reproduction del capital como una relation social, sino que ademas presenta el potencial para un proceso autonomo que podrfa destruir el capital y crear algo enteramente nuevo. La production biopolftdca, evidentemente, implica nuevos mecanismos de explotacion y control capitalista, pero tambien deberfamos reconocer, siguiendo la intuition de Foucault, que la production biopolitica, particularmente de la manera en que excede las fronteras de las relaciones capitalistas y se refiere constantemente a lo comun, le concede al trabajo una autonomfa creciente y proporciona las herramientas o las armas que podrfan empu- narse en un proyecto de liberation.

Ahora estamos en position de entender por que es importante reco­ nocer la proximidad entre la idea del comunismo y la production capita­ lista contemporanea. No es que el desarrollo capitalista este creando comunismo ni que la production biopolitica traiga consigo directa o indirectamente la liberation. Lo que ocurre es que, a traves del caracter cada vez mas central que adquiere lo comun en la production capitalista -la production de ideas, afectos, relaciones sociales y formas de vida- estan surgiendo las condiciones y las armas para un proyecto comunista. Dicho de otro modo, el capital esta creando sus propios sepultureros.23

En este ensayo, he intentado desarrollar dos cuestiones principales. La primera es un llamamiento a favor de la critica de la economia poli- tica o, mas precisamente, una afirmacion de que todo proyecto comu­ nista debe comenzar por ahi. Un analisis de este tipo se basa en la periodization y revela las novedades de nuestro momento actual

2’ Aqui seria interesante investigar la relation entre este analisis economico de lo

comun y la manera en que funciona lo comun en la notion de politica de Jacques Rancie- re. “La politica”, escribe Ranciere, “comienza precisamente cuando uno deja de equilibrar ganancias y perdidas y se preocupa en cambio por dividir las partes de lo comun” (Disagree­

ment, trad, al ingles de Julie Rose, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1999, pag.

5; La mesentente, Paris, Galilee, 1995, pag. 24). Lo comun, de acuerdo con la notion de politica de Ranciere, es el terreno central y tal vez exclusivo del compartir, es decir, el pro­ ceso de dividir, distribuir y compartir. “La politica”, continua Ranciere, “es la esfera de actividad de lo comun, algo comun que solo puede ser siempre contencioso, la relation entre partes que solo son partes o credenciales o derechos cuya suma nunca es igual al total” (pag. 14; pags. 34-35). Tal vez el comunismo, tal como yo lo concibo aqui, sea la unica forma que se ajuste a la notion de politica de Ranciere: el compartir lo comun. En “The Production and Distribution of the Common”, Open: Cahier on Art mid the Public

Domain, r i 16, 2009, pags. 20-31, exploro brevemente el papel que desempena lo comun

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emprendiendo una investigation, no solo de la composition del capital, sino tambien de la composition de clases, tratando de dilucidar, en suma, como producen las personas, que producen y en que condicio- nes, tanto en sus lugares de trabajo como fuera de ellos, dentro como fuera de las relaciones de trabajo asalariado. Y sostengo que todo esto nos revela la centralidad cada vez mayor de lo comun.

La segunda idea extiende la cntica de la economia politica a la criti- ca de la propiedad. Y, especificamente, entiende que el comunismo se define no solo por la abolition de la propiedad, sino tambien por la afirmacion de lo comun, la afirmacion de la production biopolftica abierta y autonoma, la creation continua y autogobernada de la nueva humanidad. En los terminos mas sinteticos, diremos que la propiedad privada es al capitalismo y la propiedad publica es al socialismo, lo que lo comun es al comunismo.

Si unimos estos dos conceptos -que la production capitalista depende cada vez mas de lo comun y que la autonomia de lo comun es la esencia del comunismo- nos damos cuenta de que las condiciones y las armas para un proyecto comunista estan hoy mas disponibles que nunca. Ahora tenemos por delante la tarea de organizarlo.