La teoría del pensamiento propuesta por Bion comienza por plantear la existencia de pensamientos y de un aparato para pensar. La actividad del pensar fue, en su origen, un procedimiento destinado a librar al psiquismo del exceso de estímulos que lo abruman. En la conceptuación de Bion, los pensamientos son considerados como genética y epistemológicamente previos a la capacidad para pensar. En las etapas más tempranas del desarrollo, éstos no son más que impresiones sensoriales y experiencias emocionales muy primitivas (protopensamientos) relacionadas con la experiencia concreta de una cosa-en-sí-misma (tal como Kant define lo incognoscible del objeto).
148 ■ Psicoterapia de grupos: Teoría y.. . (Capitulo 13)
Las teorías de Bion, extraídas de su experiencia clínica, deben ser usadas por los psicoanalistas y experimentadas en un número significativo de casos. Él clasifica los pensamientos desde el punto de vista de su evolución, en preconcepciones —modelo de la expectativa innata de un pecho—y concepciones —^resultantes de la conjunción de las percepciones y una realización que se aproxime a ellas— (Granel 1979, citado en Grinberg, Sor y Tabak, 1979); y denomina pensamientos a las conjunciones de preconcepciones con frustraciones (vividas como "no pecho" o "pecho malo interno"). Bajo el término pensamiento, Bion incluye las preconcepciones, las concepciones, los conceptos y los pensamientos propiamente dichos.
De acuerdo con este autor, si se toleran las frustraciones y se dan experiencias satisfactorias, entonces este pensamiento primitivo, asociado a un objeto malo y que es en sí una cosa mala, evoluciona y se transforma en pensamiento. De este modo se desarrolla el aparato psíquico para pensar, que posibilita esta evolución y en conse- cuencia la frustración tolerada se hace más tolerable.
Si no se tolera la frustración y suceden experiencias negativas en la realidad, se originan concepciones de un pecho malo o inexistente. Estos pensamientos quedan detenidos en su evolución, permanecen indiferenciados de la cosa en sí misma, son sentidos como algo dañino que debe ser evacuado y son vividos como objetos concretos malos, por lo que no asumen la función que Freud les dio: controlar la tensión y postergar la descarga.
Es así como se perturban el desarrollo y la función del aparato para pensar y se hipertrofia el mecanismo de identificación proyectiva. Este aparato debe funcionar para liberarse de los pensamientos-objetos malos. Es este aparato el que logra que el pensamiento primitivo (asociado a la cosa en sí) evolucione y obtenga las caracterís- ticas del pensamiento abstracto.
Bion considera que no basta con tener pensamientos, sino que éstos deben ser conce- bidos para utilizarse como tales, pues son resultado del buen ftincionamiento del aparato destinado a manipularlos. El aparato para pensar es una de las ideas más avanzadas de Bion, donde expone que la función alfa opera sobre los datos de la experiencia sensorial que se obtienen y transforman por el órgano de la consciencia. Con los elementos alfa, el psiquismo adquiere la capacidad de soñar y de estar consciente o inconsciente.
Por otra parte, este autor hace resaltar la importancia patológica de la ruptura (en el interjuego de la identificación proyectiva) entre la consciencia rudimentaria del lactante y la reverte (ensueño) de la madre; es decir, si la madre no puede tolerar las proyecciones del niño, éste quedará identificado con un objeto desprovisto de la capacidad de comprensión.
Los pensamientos originados en el aparato, al ser traducidos en acciones, fungen como vehículos de comunicación. Las concepciones, pensamientos y verbalizaciones constituyen la función de correlación que facilita la conjunción de las diferentes series de datos. Dicha conjunción debe ser armónica, pues si fracasara la comunicación interna de un sujeto, éste sufrirá de inanición mental.
Para el bebé, incorporar leche, calor y amor, equivale a incorporar el pecho bueno. Presionado por su hambre, experimenta la necesidad no satisfecha (pecho malo), de la cual intenta deshacerse. Para Bion, todos los objetos que se necesitan son objetos malos; se los necesita porque no se los posee, si no no habría carencia. De este modo, los pensamientos primitivos o protopensamientos son objetos malos de los que el bebé necesita liberarse. (Grinberg, Sor y Tabak, 1979). La experiencia real con el pecho presente provee al bebé de una oportunidad para deshacerse de este pecho malo.
WilfredBion ■ 149
La madre no sólo suministra el alimento, sino que sirve de continente para todos los sentimientos displacenteros (pecho malo) del bebé. La eliminación del pecho malo dentro de la madre constituye la evacuación de un elemento-beta a través del mecanismo de identificación proyectiva.
Es necesario destacar que Bien considera la tolerancia a la frustración como un factor innato de la personalidad del bebé y, por tanto, de gran importancia en el proceso de formación de pensamientos y de la capacidad de pensar.
En la formación del aparato para pensar participan dos mecanismos principales: el primero está representado por la relación dinámica entre algo que se proyecta (contenido) y un objeto que lo contiene (continente); el segundo es el representado por la relación dinámica entre las posiciones esquizo-paranoide y depresiva. La madre funciona como un continente efectivo de las sensaciones del lactante, con su madurez logra transformar con éxito el hambre en satisfacción, el dolor en placer, la soledad en compañía, el miedo a estar muriendo en tranquilidad. Esta capacidad de la madre de estar abierta a las proyecciones-necesidades del bebé es lo que se denomina capacidad de réverie o ensoñación (Grinberg, Sor y Tabak, 1979).
Klein (1983) describió la posición esquizo-paranoide como la situación del bebé que, expuesto al impacto de la realidad extema y a la ansiedad provocada por su instinto de muerte, utiliza los mecanismos de disociación, negación, omnipotencia, idealización e identificación proyectiva, para defenderse. El resultado es la disociación de ios objetos en idealizados y perseguidores. También puede suceder que estos mecanismos, por ser extremos, lleven a situaciones de dispersión y fragmentación del yo y de los objetos.
La posición depresiva constituye el proceso de integración de la disociación, con la aparición de sentimientos de ambivalencia. En la formación y utilización de pensamientos, así como en la integración del objeto, ambos procesos operan en conjunción sin que pueda adjudicárseles mayor importancia a uno o a otro.
El área de investigación en la que se aplica el concepto de función-alfa (inten-cionalmente desprovisto de significado) incluye los procesos de pensamiento tal como se manifiestan en sus productos finales, sean gestos, palabras o formulaciones más complejas. La teoría de la función-alfa incluye las hipótesis (factores) que explican cómo se producen estos procesos, y es aplicada al estudio y comprensión de la capacidad de pensar y de los trastornos del pensamiento. Durante la práctica clínica, el terapeuta puede observar las diferentes funciones que están enjuego en la conducta verbal y no verbal de su paciente y deducir los factores que participan en cada una de ellas, y que son elementos que forman parte de una fimción; las teorías e hipótesis que aparecen como factores deben ser expresadas y aplicadas con una precisión rigurosa.
La teoría de la función-alfa postula la existencia de una función en la personali- dad, denominada función-alfa, que opera sobre las impresiones sensoriales y las experiencias emocionales percibidas, transformándolas en elementos-alfa. Éstos, a diferencia de las impresiones percibidas, pueden ser utilizados en nuevos procesos de transformación, almacenados, reprimidos, etc. Los elementos-alfa son, pues, aquellas impresiones sensoriales y experiencias emocionales transformadas en imágenes vi- suales, o imágenes que responden a modelos auditivos, olfativos, y otros, en el dominio de lo mental; son utilizados para la formación de pensamientos oníricos, el pensar inconsciente de vigilia, sueños y recuerdos. Las impresiones sensoriales y las experiencias emocionales no transformadas son denominadas por Bion elemen- tos-beta, y no resultan apropiados para pensar, soñar, recordar, o ejercer funciones
150 ■ Psicoterapia de grupos: Teoría y. . . (Capitulo 13)
f
I
I
intelectuales, en general adscritas al aparato psíquico; sino que son vividos como cosas-en-si-mismas (de acuerdo con la denominación de Kant) y por lo regular son evacuados a través de la identificación proyectiva. Los elementos alfa y beta son tér- minos teóricos que permiten explicar ciertos hechos clínicos y, por tanto, no son elementos observables en la práctica analítica.
Bion propone además el término barrera de contacto para el conjunto formado por la proliferación de elementos-alfa que se adhieren entre sí para marcar el contacto y la separación entre consciente e inconsciente, con un pasaje selectivo de elementos de uno a otro. Esta barrera de contacto, en continuo proceso de formación, cumple la fun- ción de una membrana semipermeable que separa los fenómenos mentales en dos grupos. De este modo, otorga la capacidad de estar dormido o despierto, consciente o incons- ciente y tener noción de pasado y de futuro. La barrera de contacto puede compararse con algo que se parece al acto de soñar, como protector del dormir; impide que las fantasías y los estímulos endopsíquicos sean interferidos por la visión realista. De modo recípro- co, protege el contacto con la realidad evitando que sea distorsionada por las emociones de origen interno. Se la puede considerar como una estructura, tal como lo sugiere Bion, y sería entonces una parte del aparato mental producida por la función-alfa.
Bion introduce otro concepto, el de pantalla de elementos-beta, que utiliza para explicar aquellos estados mentales en los que no existe diferenciación entre consciente e inconsciente, estar dormido o despierto. Por analogía con la barrera de contacto, la pantalla-beta está formada por elementos-beta. Los elementos-beta, considerados cosas-en-sí-mismas, no tienen capacidad de establecer vínculos entre sí. Por tanto, la pantalla-beta es producto de la aglomeración de elementos-beta, más parecida a una aglutinación que a una integración. Sin embargo, pueden alcanzar una cierta coheren- cia entre sí, que se manifiesta por la cualidad de provocar en el objeto determinadas respuestas emocionales, siendo esto último un hecho de observación clínica (esto guarda muchos puntos en común con el concepto de contraidentificación proyectiva que se refiere a aquellas identificaciones del terapeuta con el paciente).
La barrera de contacto es la base de la relación normal con la realidad y el mundo interno y extemo, mientras que la pantalla-beta constituye la característica del vínculo psicótico. La barrera de contacto puede llegar a destruirse, en cuyo caso los elementos-alfa quedan despojados de sus características y se convierten en elementos-beta, a los que se agregan vestigios del yo y del superyó, configurando los objetos bizarros. Elementos-alfa, barrera de contacto, elementos-beta y pantalla-beta serán el resultado de las distintas vicisitudes seguidas por las sensaciones y emociones provenientes de la experiencia inmediata, de acuerdo con el grado y forma de operatividad de la función-alfa. Los pacientes que presentan serios trastornos en la capacidad de pensar son considerados, a la luz de este modelo, como poseyendo una función-alfa deteriorada o cuyo desarrollo no es suficiente, que fracasa en la producción de elementos-alfa. En su lugar, predominarán los elementos-beta que subyacen a la tendencia a las actuaciones y a usar el pensamiento concreto, debido a la incapacidad de simbolizar y de hacer abstracciones (Grinberg, Sor y Tabak, 1979).
■ ELEMENTOQ DE P8IC0ANÁU9I9
Bion propone el ordenamiento del material que el analista recoge en distintas catego- rías denominadas elementos de psicoanálisis y que representa por dos coordenadas
WilfredBion ■ 151
mediante dos ejes, uno vertical y otro horizontal. El eje vertical representa el grado de complejidad creciente del pensamiento, y el eje horizontal, los distintos usos que puede tener el mismo.
El concepto continente-contenido es un símbolo que utiliza para caracterizar a la identificación proyectiva, ya que la considera un elemento del psicoanálisis. Otro elemento es la oscilación entre la posición paranoide-esquizoide de fragmentación y dispersión (PS) y la de integración, característica de la posición depresiva (D). Bion esclarece estos conceptos al mencionar que el vínculo que existe entre el bebé y la madre se equipara al del paciente y el analista; señala que los pensamientos y el pensar pueden considerarse como parte de la situación edípica.
También enfatiza en la perspectiva reversible, relacionándola con el insight y con el punto de vista del observador. Cuando el paciente puede modificar su punto de vista ha logrado un insight, el cual se manifiesta al tener varias perspectivas de lo que dice (como en el ejemplo de figura-fondo, donde, si se ve como figura lo negro se percibe un florero, mientras que si se ve como figura lo blanco se perciben dos perfiles). Bion habla de revertir la perspectiva cuando el paciente realiza un rechazo silencioso y constante de las ideas implícitas en la interpretación que hace el terapeuta, aunque aparente un total acuerdo con éste.
GRUPOS
El gran descubrimiento de Bion es haber encontrado que el grupo forma una totalidad psicológica que tiene expresión propia, y que esta totalidad puede ser interpretada y modificada por la intervención del terapeuta. El grupo puede ser descrito como un interjuego entre necesidades individuales que llegan a formar una sola mentalidad grupal, y que no es otra cosa que la expresión anónima de tales necesidades indivi- duales de cada miembro, que a su vez forman una cultura propia del grupo. Cuando este último está constituido en su organización y tarea (Kissen, 1989), esa estructura formada es momentánea y dinámica, pero con ciertas directrices estables.
Al mismo tiempo, el grupo es definido como una colección de individuos con una o varias funciones específicas. Desde este punto de vista, el grupo no está conceptuado en términos del número de miembros que lo integran, ni tampoco se considera como un conjunto de individuos sin función individual o grupal.
Bion entiende a la enfermedad como la incapacidad del paciente para funcionar como miembro de un grupo y de la sociedad. No cree que exista un instinto gregario o mente colectiva, pero considera que sí puede formar parte del grupo como síntoma de regresión, por lo que es posible entender mejor al grupo si se han tenido experiencias con fenómenos psicóticos y neuróticos. Así pues, la mente colectiva es producto de una ficción imaginaria distorsionada que se da cuando una persona se siente amenazada en su identidad individual.
Bion parte de la concepción aristotélica de que el hombre es un animal social y deduce que para su supervivencia es esencial la vida en grupo. A pesar de esto los grupos siempre frustran las aspiraciones individuales de sus miembros, los cuales a su vez necesitan del apoyo del grupo; satisfacen algunos deseos individuales y niegan otros, he aquí la tragedia humana. El individuo, al formar parte de una agrupación, obtiene ciertas satisfacciones a la vez que presenta sentimientos de frustración; de cualquier manera, el grupo es esencial para que un hombre pueda llevar una vida plena, para que desarrolle su vida mental.
152 ■ Psicoterapia de grupos: Teoría y. . . (Capitulo 13)
Define a la mentalidad del grupo como la expresión unánime de la voluntad grupal que a su vez es la resultante de la voluntad individual de cada miembro. Los integrantes del grupo contribuyen de manera anónima, sin saberlo, al establecimiento de la citada mentalidad del grupo y en la medida que se desvíen de ella se sentirán desdichados. Aquí lo individual puede chocar con lo colectivo y viceversa.
Los distintos elementos que integran al grupo como totalidad producen lo que Bion denomina cultura de grupo. Ésta incluye la estructura que el grupo logra en un momento dado, las tareas que se propone y la organización que adopta. Para entender estos conceptos no debe olvidarse que el proceso grupal es, en la mayoría de los casos, sorprendente y confuso a nivel emocional; son comunes los sentimientos de frustra- ción, el aburrimiento agudo y los arranques de exasperación entre los miembros. Es decir, la cultura del grupo deviene, en definitiva, del conflicto creado entre los deseos individuales y la mentalidad del grupo.
Por otro lado, la estructura del grupo puede considerarse a la vez como el resultado del intercambio entre los deseos y necesidades individuales, la mentalidad del grupo y la cultura del mismo. Cabe señalar que los medios de comunicación del grupo son débiles en extremo y muy inciertos en su acción. Por ello, resulta necesario considerarlo como una estructura dinámica en constante fluctuación entre los factores expuestos; el grupo debe concebirse como una gestalt viva y cambiante.
■ SUBGRUPOS
Bion considera que en todo grupo existen dos subgrupos, el grupo de trabajo y el grupo de suposición básica: y que subsisten dos aspectos o modos diferentes de comportamiento, los cuales crean la metáfora de que en un grupo de 10 personas, hay 20 sentadas en dos círculos separados y hablando con dos voces. Entonces el grupo tiene dos actividades: la primera racional y consciente, que expresa la voluntad de los miembros y su deseo de llevar a cabo la tarea; y la segunda irracional e inconsciente, que resulta emocionalmente intensa, instantánea e involuntaria.
El grupo de trabajo es el aspecto del funcionamiento general que se relaciona con la verdadera tarea del grupo. Éste se reúne para examinar su propia conducta, adquiriendo así consciencia del propósito de su función y definiendo su trabajo. La estructura del grupo es la ejecución de la tarea. En el grupo de trabajo los miembros colaboran de manera separada y discreta, el líder no es el único que conduce al grupo y los miembros se integran y trabajan voluntariamente para lograr la meta común con la que están de acuerdo y se identifican. El grupo busca conocimientos (Kissen, 1989), aprende de su propia experiencia, mejora la manera de lograr sus objetivos, pone a prueba sus conclusiones con espíritu científico y está consciente del tiempo así como de los procesos de aprendizaje y desarrollo.
No obstante lo anterior, los grupos de trabajo que actúan como se describe son escasos o no existen en un contexto cultural determinado. Bion cree que los grupos no se comportan en forma racional pues considera al hombre como un animal gregario que entra en confiicto con los otros, por lo que se vuelve ineficaz y autocontradicto-rio en los grupos.
Por otro lado, la suposición básica es una expresión condicional como si (uno se comporta como si fuera de una forma u otra), y una postura táctica del grupo; pero al ser inconsciente se deduce por el estado emocional del grupo. Bion describe los
WilfredBion ■ 153
fenómenos grupales de acuerdo con tres categorías que no son más que bosquejos de la suposición básica, que es la base de la conducta. Los tres supuestos básicos son:
Grupos de dependencia. La suposición básica de dependencia tiene como meta esencial obtener seguridad y protección a través de la dependencia depositada en un individuo considerado como líder, todopoderoso y omnisciente. Los miembros de una agrupación con estas características, se comportan como inmaduros, no informan cómo se sienten, son incapaces de entender sutilezas, piden explicacio- nes sencillas y no hacen nada fácil. Un ejemplo podría ser los grupos formados por pacientes psiquiátricos y un terapeuta idealizado, quien se convierte en una especie de dios que cuida de sus criaturas, que es poderoso, sabio, receptivo y generoso, características que no se ponen en tela de juicio, pues los curará por acto de magia. Como no es posible cumplir con las expectativas del grupo, éste acaba por generar sentimientos de hostilidad y decepción hacia el terapeuta. Los miembros, al sentirse indefensos tratarán por todos los medios que el terapeuta