Cuadro 14-1. Grupos básicos
^K Orden Grupo Principal contribución
1 Familia de origen Aceptación, amor incondicional.
2 Grupo de juego Experimentación social, socialización.
3 Escuela Expresión creadora y dinámica.
4 Del mismo sexo Identificación, socialización, afirmación sexual.
5 Heterosexual Adaptación heterosexual.
6 Ocupaclonal Adecuación social, seguridad económica.
7 Voluntario adulto Aceptación social, socialización.
8 Familia actual Apareamiento, paternidad o maternidad, autoperpetuación.
Cuadro 14-2. Clasificación de los grupos según sus orígenes
1. De libre asociación Son los que surgen de manera espontánea, en respuesta a un interés social u ocupacional común, y son los más adecuados para el tratamiento psicoterapéutico.
2. Motivados Son promovidos por personas o instituciones quienes reúnen a sus integrantes mediante recursos, como premios, reco- nocimiento social y elevación del status.
3. Forzados Son aquéllos en los que se impone la permanencia.
4. Deliberativos Tienen un objetivo común y específico, así que se reúnen con el propósito de considerar y clarificar la naturaleza y la finalidad de esa meta, los medios y posibilidades de alcanzarla, así como para implementar una acción mediante comisiones u otros medios adecuados.
5. De planificación Este grupo es considerablemente menor que una asamblea deliberativa y también más cohesivo, de modo que entre sus Integrantes hay mayor consenso sobre sus objetivos y pro- cedimientos; su función consiste en formular planes y estra- tegias que permitan ejecutar las decisiones tomadas.
6. De acción Son elegidos, en general por los grupos de planificación y sirven como comisiones encargadas de poner en práctica los planes que formularon y aprobaron los dos grupos anteriores.
7. De estructura Al crear estos grupos se tiene en cuenta que no sólo es preciso que sus miembros satisfagan (como individuos) ciertos requerimientos específicos, sino que se anticipen también ciertas interrelaciones.
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162 ■ Psicoterapia de grupos: Teoría y. . . (Capítulo 14)f
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las actitudes de las personas importantes durante la niñez. Según él, una terapia de grupo es analítica sólo cuando su contenido y su método son similares a los que se derivan del psicoanálisis.
Considera que el objetivo fundamental de la verdadera psicoterapia grupal es lograr un cambio intrapsíquico relativamente permanente, más que aliviar los síntomas o mejorar la conducta; en el grupo, ese proceso sólo se da cuando se elaboran las transferencias y se analizan las resistencias, mediante una reorganización intrapsíqui-ca de las funciones y relaciones del ello, yo y superyó, en cada uno de los integrantes del grupo. Además de ésta, se pueden señalar otras metas específicas en la psicoterapia analítica grupal. La primera es la redistribución de la libido, y consiste en liberarla o desencajarla de los focos con sobrecatexia, ya se hallen éstos dentro de la persona o en un objeto; de modo que pueda establecerse un equilibrio entre la relación del yo y el objeto. La segunda se refiere a la necesidad del fortalecimiento del yo y al establecimiento de defensas adecuadas a él, donde las fuerzas del yo se establecen mediante correcciones de las identificaciones, la individualización y la superación de los bloqueos que obstaculizan las tendencias autónomas; ya que en los psiconeuróti-cos, el superyó es por lo general muy estricto y se convierte en una fuente de •conflictos, culpa y ansiedad; aunque en algunos desórdenes de carácter, el superyó es demasiado laxo, de modo que el individuo no se adapta bien a la vida social ni a las relaciones interpersonales. La tercera meta es corregir el superyó. La cuarta consiste en mejorar la autoimagen. La quinta pretende corregir las dificultades en las relaciones interpersonales, producto de tensiones intrapsíquicas, mediante el desplazamiento de la catexia, el cual consiste en liberar la libido de sus anclajes con sobrecatexia, tanto en el yo como en otras personas. La sexta y última es la eliminación o reducción de las ansiedades excesivas, manifiestas o encubiertas, tales como la prueba defectuosa de realidad, la ambivalencia, la impulsividad y las relaciones conflictivas con los objetos.
Por las características que atribuye a los grupos terapéuticos, resulta evidente que éstos operan según un sistema cerrado, que es una configuración de fuerzas que se alimentan a sí mismas y que por su propia naturaleza no permite (o lo hace en grado mínimo) la intrusión o incidencia de fuerzas exteriores; su existencia misma depende de esta autoalimentación y exclusividad. El principio del sistema cerrado tiene una importancia primordial para los grupos terapéuticos y constituye una consideración cardinal para su éxito. Un grupo terapéutico tiene un objetivo específico que sólo puede alcanzarse con interacciones profundamente íntimas, inducción mutua y catarsis recíproca de sus miembros, es decir, cuando permanece centrado en sí y no es afectado por la intrusión o presión de influencias exteriores. La naturaleza de las transferencias, catexias y catarsis mutuas en estos grupos es tal, que su eficacia se ve intensificada cuando los pacientes tienen una íntima libertad para expresarse y descargar sus sentimientos de hostilidad y antagonismo, así como para la expresión de sus afinidades y atracciones hacia los demás miembros. Por tanto, la admisión de un nuevo integrante detiene o desacelera la agitada actividad terapéutica del grupo, que sólo reaparece cuando el paciente se convierte en parte del mismo; lo mismo ocurre cuando los pacientes introducen ideas, pensamientos e informaciones ajenas a la emoción e interacción comunes del grupo, o a las fantasías y preocupaciones de los pacientes.
El terapeuta debe poseer una información adecuada sobre la psicodinamia y psicopatología de cada uno de los miembros del grupo, así como conocer el problema central. Su función ha de ser direccional, estimuladora, extensiva, explicativa e
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interpretativa. En lo que respecta a los pacientes, éstos son personas que necesitan psicoterapia pues sus experiencias vitales las han vuelto incapaces de asimilar e integrar de manera adecuada todas las influencias educativas, por lo que están fijadas (o regresan) a un patrón de adaptación que es más propio de una fase de desarrollo anterior a sus edades cronológicas reales.