• No se han encontrado resultados

Marco teórico

3. Conceptos de participación en la educación

La participación en la educación es un proceso que permite a los actores educativos16 crear un ambiente de diálogo y consenso durante la rea-lización de la actividad educativa. De acuerdo a la teoría de Feliciano Gutiérrez la participación en la educación permite lo siguiente:

Proceso de participación en educación que debe llevar a constituir una comunidad educativa, requiere que se identifiquen y cambien aquellas actitudes que se oponen a la participación. Permitan tener un ambiente de diálogo y entendimiento entre las personas y organizaciones que son corresponsables de la actividad educativa. (2004: 268)

La participación en la educación es un proceso que tiene relación con el tema de la actitud,17 porque son los actores educativos quienes hacen posible la práctica de la participación en la educación, por tanto es necesario constituir una actitud de discusión y entendimiento para llegar a un buen consenso de las decisiones.

La participación en la educación facilita la intervención de los actores educativos en el logro de los fines y objetivos educativos de la institución educativa. Así, desde la perspectiva teórica de Rosa María Torres:

La participación debe convertirse en un instrumento de desarrollo, empoderamiento y equidad social, debe ser significativa y autentica,

16 Actores educativos se refiere a los “alumnos y alumnas, docentes, directivos, personal administrativo y de servicios, junto con padres y madres de familia” (MINEDUC, Chile 2002: 33).

17 “Predisposición de actuar de cierta manera ante situaciones, personas o cosas del medio que rodea al individuo” (Gutiérrez 2004: 7).

involucrar a todos los actores, diferenciando pero sincronizando sus roles, y darse en los diversos ámbitos y dimensiones de lo educativo: desde el aula de clase hasta la política educativa, dentro de la educación escolar y también de la extra-escolar, en los aspectos administrativos y también en los relacionados con la enseñanza y el aprendizaje. (2002: 03)

La participación en la educación implica la articulación de roles de los actores educativos, permitiendo generar un ambiente de diálogo y discusión de las problemáticas educativas y ser un instrumento útil y pertinente, para la institución educativa, al momento de la toma de decisiones. Al respecto, Marta Arango concibe “la participación como la adquisición de poder, en el sentido de tener acceso a los procesos de toma de decisiones y a los recursos necesarios para administrar auto-máticamente los proyectos y orientarlos hacia objetivos definidos por el grupo” (1990: 11-12). Esto supone que los actores educativos intervengan en la escuela dotados de la facultad del poder de decisión en lo referente a la toma de decisiones en la institución educativa.

Es necesario que los actores educativos entiendan que “participar significa intervenir, hacer, y al mismo tiempo implica una responsabilidad y un compromiso con los que se hace en la educación” (Alfiz 1997: 102), si se quiere lograr la práctica eficaz de la participación en el ámbito educativo. Asimismo, es necesario preguntarnos “¿para qué participar? De aquí derivarán las preguntas y respuestas referidas a actores, roles, niveles y ámbitos de participación en la educación” (Torres 2002: 16). Ya que sólo la participación como tal no nos lleva a tener grandes avances en la solución de problemas y tenemos que preguntarnos el fin último al que queremos llegar con la participación en el ámbito educativo.

Por su parte, la autora Amarante define a la participación en la educación como: “un medio para alcanzar metas, supone un alto grado de apertura, exige vínculos de acuerdos, consenso, a nadie excluye y a todos convoca” (2002: 51). En ese sentido, los actores educativos particularmente los padres de familia tienen la posibilidad de incidir en varios aspectos de la escuela como lo administrativo, pedagógico y gestión. Siguiendo en la misma línea de análisis de la participación en la educación, Manuel Sánchez argumenta: “la participación es un fin o es un medio, esto en sí es un valor en sí misma, que como tal puede aplicarse al máximo, en cualquier situación, resulte o no eficaz, (…) el fin son los objetivos de la organización y la participación es un medio” (2004: 09); esto nos hace ver que la participación en la educación facilita el logro de los objetivos institucionales y por consiguiente alcanzar los fines educativos.

La participación como tal no es suficiente para generar cambios en los fines educativos; para lograrlo se requiere contar con una participación

auténtica y efectiva para la educación, la cual, retomando la teoría de Rosa María Torres, sólo es posible lograr si se cumplen las siguientes condiciones:

La participación, para que se dé, requiere ciertas condiciones. Suelen des-tacarse como requisitos de una participación auténtica y efectiva: empatía

y credibilidad básicas: quienes participan requieren confiar en la honestidad

de quien convoca a la participación, comprender y valorar el sentido y el impacto de su participación, y ver los resultados; información: para parti-cipar se requiere información básica de aquello que es tema u objeto de la participación, así como de los mecanismos y reglas del juego de dicha participación. Comunicación: la participación requiere diálogo, capacitación de ambos lados para escuchar y aprender. (Torres 2002: 11)

La aplicación de condiciones a la participación en la educación per-mite aumentar la eficacia para lograr los objetivos y metas planteados por el ámbito educativo, pues así la participación sigue una orientación de planificación elaborada con todos los actores educativos basados en alcanzar un solo propósito.

Desde mi formación en la maestría de Educación Intercultural Bilingüe del proeib Andes concibo a la participación como la acción de intervención de una persona o grupo social en la toma de decisiones de carácter político, cultural, y educativo en diferentes instancias de la educación con el fin de promover el logro de metas comunes de la institución educativa. Al respecto, Rosa María Torres nos explica: “puesto que la educación es un derecho, un bien público y “asunto de todos”, la “participación en educación” remite a un amplio conjunto de actores (individuales y colectivos), espacios, niveles, dimensiones, ámbitos y alcances” (2002: 16).

Por su parte, el autor Samuel Gento expresa que: “la participación completa sólo se da cuando las decisiones se toman por las propias personas que han de ponerlas en acción” (Gento 1994: 11). Esto significa que para hablar de una participación completa se debe tener el involucramiento de los actores educativos en el accionar educativo, ya que solo así las instituciones educativas tendrán una verdadera participación en la educación. Prosiguiendo con el análisis, la participación en la educación es también: “entendida como la intervención de individuos o grupos de personas en la discusión y toma de decisiones que les afecta para la consecución de objetivos comunes” (Ibíd.). Si bien la participación permite a los actores educativos participar en la toma decisiones, éstas no son tomadas de manera arbitraria; se requiere crear un ambiente o espacio que reúna a los involucrados para que mediante la discusión y el consenso sean aplicadas las decisiones asumidas.

4. Niveles, eventos y estrategias de participación