Marco metodológico
3. Técnicas de investigación
Dentro de la metodología cualitativa etnográfica podemos distinguir diver-sas técnicas que facilitan la recopilación de datos durante el trabajo de campo; para esta investigación se tomaron en cuenta dos técnicas la observación no participante y la entrevista semi-estructurada, las cuales fueron herramientas valiosas para realizar el análisis descriptivo del estudio de la participación de los padres de familia indígenas migrantes kichwas en la escuela hispana Eduardo Reyes Naranjo de la ciudadela Cumandá, Ambato-Ecuador.
Observación no participante
La observación no participante es una técnica fundamental para la investi-gación etnográfica y se la aplica: “cuando el observador registra los datos sin constituirse parte integrante o miembro de la población o la muestra donde se realiza la observación” (mec Ecuador 1997: 150-151). Se procedió a aplicar esta técnica para tener el primer contacto con el contexto y los sujetos de estudio y también durante todo el proceso del trabajo de campo, ya que la base para llevar adelante una investigación se da mediante la observación que permite describir los diferentes acontecimientos y situa-ciones que emergen tanto del contexto como de los sujetos de estudio.
En este sentido, la observación no participante me permitió tener acceso a los primeros datos de la población de estudio ya que “el acto de observar suele estar asociado al proceso de mirar con cierta atención una cosa o actividad, o sea concentrar la capacidad sensitiva en algo por la cual estamos particularmente interesados” (Barragán 2003: 126). Para la investigación, lo primordial fue observar no sólo la presencia de los padres de familia indígenas migrantes kichwas en la escuela hispana Eduardo Reyes Naranjo, sino sobre todo ver con atención las características participativas de ellos, identificando cómo y a través de que actividades se insertan en la institución escolar.
Asimismo, la observación no participante fue una de las técnicas más fáciles de aplicar porque para realizarla no fue necesario establecer acuerdos con los sujetos de estudio; en alguna medida yo tenia la libertad de desarrollar la investigación pero respetando siempre la no intromisión en las conductas de los sujetos de estudio. Por ello toda observación no participante realizada fue debidamente registrada en el cuaderno de campo de manera sistemática y cronológica.11
11 “Anotar las observaciones en terreno, en un intervalo de tiempo mínimo, ésto es en minutos u horas, nunca de un día para otro” (MEC Ecuador 1997: 73).
La aplicación de las guías de observación no participante en esta segunda etapa de trabajo de campo no fue de gran utilidad, ya que la planificación del ante-proyecto no respondía a la situación actual de la investigación12 teniendo que adecuar los instrumentos a la realidad del contexto y situación de los sujetos, viéndome en algunas oportunidades en la necesidad de aplicar una observación no estructurada: “la que se realiza sin el auxilio de una guía de observación técnicamente elaborada” (mec Ecuador 1997: 70).
Finalmente, con la observación no participante pude comprender y aproximarme a la realidad participativa de los padres de familia indígenas migrantes kichwas en la escuela hispana Eduardo Reyes Naranjo de la ciudadela Cumandá, Ambato-Ecuador, porque como dice Flick: “la observación no participante permite que el investigador descubra cómo funciona o sucede algo realmente sin alterar la continuidad de la situación o suceso” (2004: 149). En este sentido, la observación no participante me permitió describir las situaciones de participación de los sujetos de estudio en la escuela hispana Eduardo Reyes Naranjo de la ciudadela Cumandá.
Entrevista semi-estructurada
Sobre la entrevista semi-estructurada, Castro y Rivarola (1998: 31) dice: “las entrevistas semi-estructuradas, siguen una guía de preguntas, pero las preguntas son abiertas y no se espera una respuesta específica a ellas. Este tipo de entrevista se usa cuando hay información sobre el fenómeno a estudiar”. La técnica de la entrevista semi-estructurada permitió conocer las percepciones y opiniones de los entrevistados sobre la participación de los padres de familia indígenas migrantes kichwas en la escuela hispana Eduardo Reyes Naranjo. También permitió dar a conocer las dificultades de las ventajas y desventajas que tienen los padres de familia indígenas migrantes kichwas al momento de participar en las actividades de la institución educativa.
12 Las guías de trabajo con la que se partió al trabajo de campo estaban enfo-cadas a describir todo aquello que respondía a los objetivos de la investi-gación, pero en el momento mismo del trabajo de campo no se presentaron las oportunidades para observar de manera profunda los espacios, eventos de participación de los padres de familia migrantes kichwas en la escuela debido a la poca presencia de estos en la escuela. Por esa razón, tuve que reducir mi observación a momentos esporádicos de presencia de padres de familia.
La entrevista semi-estructurada se aplicó previos a acuerdos y negociaciones con los entrevistados, porque las “entrevistas semi-estructuradas, como cualquier otro tipo de interacción social, son estructuradas, tanto por el investigador como por el informante” (Hammersley y Atkinson 1994: 128), de lo contrario se generaría la timidez, desconfianza y rechazo en los entrevistados, especialmente por la presencia de la radio reportera.
Por otra parte, la entrevista semi-estructurada sirvió para poder co-rroborar las observaciones es decir, hacer un contraste entre lo que dicen y lo que hacen los sujetos de estudio. Teóricamente Barragán sostiene que: “las entrevistas son conversaciones cuya finalidad es obtener información en torno a un tema” (2003: 140); en este sentido, la entrevista semi-es-tructurada permitió aclarar aspectos que con la técnica de la observación no participante no quedaron claros, como por ejemplo saber las razones institucionales para no dejar que los padres de familia puedan estar más de 10 minutos en la escuela. Así, con la entrevista semi-estructurada se evidenció que esa determinación respondía a la intención de evitar las interrupciones de las clases.
La entrevista semi-estructurada sirvió para tener un acercamiento directo con cada uno de los sujetos de estudio, porque la técnica de la entrevista semi-estructurada no requiere que las personas sepan escri-bir o leer. Con la entrevista semi-estructurada, los entrevistados tienen la libertad de expresar todo aquello que consideren pertinente hacer conocer, teóricamente se espera que “los sujetos entrevistados expresen sus puntos de vista en una situación de entrevista diseñada de manera relativamente abierta” (Flick 2004: 89). Pero, debido a que los padres de familia indígenas migrantes kichwas y los alumnos no estaban muy acostumbrados a ser entrevistados, esperaban que el entrevistador fuera quien les dijera qué decir, remitiéndose solo a responder las preguntas del entrevistador con un “si”, “no”, “la profesora sabe”, o dando, por lo general, respuestas de carácter calificativo como: bien, mal, más o menos, bien nomás.
Finalmente, durante la aplicación de las entrevistas semi-estructuradas no se recurrió a las guías de entrevista semi-estructurada para no generar incomodidad en el entrevistado (como sucedió en el primer trabajo de campo), revisando con anterioridad las guías de entrevista semi-estructurada y para abarcar durante la misma puntos centrales relacionados con los objetivos de la investigación. Asimismo, las entrevistas semi-estructuradas fueron individuales y de acuerdo al tiempo y disponibilidad de los entrevistados.