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Conceptualización de la Escuela Inclusiva

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3. Educación Inclusiva

3.3 Conceptualización de la Escuela Inclusiva

El término de escuela inclusiva hace referencia a la idea de que la escuela es para todos, la educación es para todos, con independencia de las características y diferencias que posean cada uno de los sujetos, estas pueden variar, ya sean por razón de cultura, raza, religión, lengua, capacidad, etc. (Barrio de la Puente, 2008).

Los planteamientos de la escuela inclusiva implican un cambio en el concepto de educación, afectando a los profesionales que participan en ella, implicando la transformación de la administración escolar. Esto conlleva a que el establecimiento educacional deba ser el encargado de entregar respuestas a las necesidades de todos y cada uno de los estudiantes y avanzar desde el paradigma de la homogeneidad hacia una educación para todos (Ávila y Esquivel, 2008, Comisión de Expertos de Educación Especial, 2004).

Es así, como la transformación hacia este tipo de escuela, se encuentra inserto dentro de un proceso de perfeccionamiento de los establecimientos educacionales; en los cuales se pueden producir dificultades debido a las tensiones que podrían generar el asumir el cambio hacia este nuevo modelo. Dentro de este dilema, es necesario que se genere un equilibrio entre lo ya establecido y los nuevos planteamientos.

De esta forma, y en concordancia con lo planteado anteriormente, Ávila y Esquivel (2008) señalan características particulares, que debería poseer una escuela inclusiva, para reconocerse como tal:

a) Reorganiza la estructura administrativa de acuerdo a las necesidades que se vayan presentando para favorecer las decisiones que requiere el proceso de cambio: Existen factores que facilitarían este proceso, entre ellos encontramos:

• Liderazgo eficaz.

• Participación colaborativa de maestros, estudiantes y comunidad, en las políticas y decisiones de la escuela.

• Planificación colaborativa de los docentes, puesto que con ello se estimula la creación de fines comunes, la resolución de las diferencias, y se establece una base para la práctica.

• Estrategias de coordinación de las acciones de los docentes. • Investigación y reflexión sobre la práctica educativa.

• Política de perfeccionamiento del profesorado. Debe centrarse en la práctica de clase, dando oportunidad al docente para que explore y desarrolle diferentes aspectos.

b) Respeta la diversidad y la asume como una fortaleza: Debe existir una actitud de

respeto, aceptación y valoración de las diferencias. Es importante considerar estas últimas como oportunidades y no como un problema.

c) Desarrolla un currículum abierto y flexible: Este es entendido como “aquel que

recompone las condiciones administrativas, sociales, políticas, organizativas y pedagógicas de las escuelas” en forma conjunta, para así poder responder a la realidad sociocultural de los estudiantes (Arnaiz, 2006, citada en Ávila y Esquivel, 2008, p. 59).

La flexibilidad curricular permite que los establecimientos educacionales definan planes y programas de estudios propios. En el caso de Chile, deben basarse sobre el marco curricular establecido por el Estado, “que define en forma abierta los aprendizajes mínimos de cada nivel y los Programas de Estudio […] se admite así que los aprendizajes mínimos pueden ser complementados y, por ende, se entrega a los establecimientos educacionales la libertad de expresar su diversidad, construyendo propuestas propias que responden a sus necesidades y a las características de su proyecto educativo” (MINEDUC, 2011b, p. 3).

De esta forma, Blanco (1999, citado en citado en Ávila y Esquivel, 2008) señala que solo un currículum de carácter abierto, flexible y además amplio y equilibrado (lo cual toma en cuenta el tipo de capacidades y contenidos que el currículum podría contemplar), permitiría dar una respuesta a la diversidad, puesto que por un lado, admitiría tomar decisiones razonadas y ajustadas a las diferentes realidades sociales, culturales e individuales.

Para poder llevar a cabo este tipo de currículum, Arnaiz (2003, citado en Ávila y Esquivel, 2008), contempla 5 niveles (en referencia al proceso de reforma

educativa iniciado en España en 1990). Estos niveles van progresivamente aumentando su especificidad, yendo desde el diseño curricular base que asegura que los fines de la educación sean comunes a toda la población de un país, pasando por la programación en el aula, hasta llegar las adaptaciones curriculares individuales.

d) Enseñanza y aprendizaje interactivo: La escuela inclusiva provee apoyos

requeridos tanto a estudiantes como a docentes, dentro del aula (Ávila y Esquivel, 2008). Fomentando a un profesor generador, motivador y estimulador del aprendizaje y del apoyo (Barrio de la Puente, 2008).

e) Construye una comunidad escolar: La escuela inclusiva se construye con la

colaboración de toda la comunidad educativa (profesionales de la educación, estudiantes, familia e instituciones sociales) (Barrio de la Puente, 2008).

f) Trabaja con las familias: Se condice con la construcción de comunidad escolar,

donde se incluye a la familia como actor importante de la educación inclusiva. (Ávila y Esquivel, 2008, p. 58)

g) Acoge a todos los niños y niñas de su área de cobertura: Es capaz de atender a

los niños y niñas del barrio o pueblo (Ávila y Esquivel, 2008, p. 58).

3.1.1. La escuela inclusiva y su Proyecto educativo Institucional (PEI)

Al comienzo de este apartado de escuela inclusiva, se hizo referencia a la importancia de que los establecimientos educacionales construyan sistemas estructurados que acepten, incluyan y satisfagan las necesidades de los estudiantes y los demás miembros involucrados en el proceso. Pues depende de ello, el éxito de la calidad de la escuela y de la gestión curricular de la misma (Ávila y Esquivel, 2008).

En Chile para orientar la labor educativa, cada establecimiento construye su propio Proyecto Educativo Institucional, definido como un instrumento que orienta los procesos que ocurren en un establecimiento educacional, clarifica las metas de mejoramiento, dando sentido y racionalidad a la gestión. Permite la toma de decisiones pedagógicas y curriculares, articula los proyectos y acciones innovadoras en torno al aprendizaje y la formación de los estudiantes (Villarroel, 2002).

Sabiendo que todo forma en la vida escolar, un primer paso para promover la formación deseada, consiste en explicitar y clarificar el horizonte al cual se apunta, a fin de consensuar y aunar metas. Sólo así se previene que lo formativo se convierta en un asunto que quede indefinido, en cuanto a qué valores formar, y sobre quién, cuándo y cómo formarlos (Mena, Bugueño y Romagnoli, 2007).

Esto requiere de una visión, planificación, de una cuidadosa implementación, y de un monitoreo sistemático y evaluación, de manera de que se logre institucionalizar efectivamente la dimensión formativa y socializadora de la escuela (Mena, Bugueño y Romagnoli, 2007).

En este sentido el rol del Proyecto Educativo Institucional se torna fundamental, constituyendo un instrumento central para la legitimación de la dimensión formativa, así como para programar sistemáticamente la formación (Mena, Bugueño y Romagnoli, 2007).

En cuanto al PEI y la atención a la diversidad, existen algunos elementos claves que se deben considerar al momento de la elaboración un proyecto educativo que pueda responder de manera efectiva a ésta (Ávila y Esquivel, 2008):

a) Análisis del contexto: Se hace necesario poseer conocimiento sobre la realidad socio-económica y cultural del entorno de la escuela, del perfil del estudiantado y de su realidad interna.

b) Notas de identidad: Este punto hace referencia a una definición e identificación de la población que el establecimiento educación atenderá y las características fundamentales de la acción educativa. Dentro de esta identificación, en el establecimiento educacional en cuestión deben estar presenten los principios y valores que rigen la Educación Inclusiva.

c) Objetivos educativos: Surgen de los principios y valores establecidos anteriormente y deben ser coherentes con la realidad del contexto y con la política y legislación educativa de cada país.

d) Estructura organizativa: Se hace necesario una estructura organizativa acorde con las necesidades presentes en el establecimiento educacional. También se hace

necesario establecer a qué órganos corresponde promover y gestionar la consecución de los objetivos fijados; notando con qué recursos materiales y humanos.

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