EFECTOS FISIOLÓGICOS Y CONDUCTUALES
1.9. CONCEPTUALIZACIÓN DE ALCOHOLISMO
1.9.1. Conceptualización según la perspectiva médica
El término alcoholismo fue utilizado por Magnus Huss en 1849 para definir un conjunto de afecciones gastrointestinales, cardiovasculares, neurológicas y psiquiátricas que estaban relacionadas con la ingesta abusiva de bebidas destiladas, siendo éste el primer esfuerzo científico por liberar al paciente alcohólico de las ancestrales concepciones que lo valoraban como vicioso, perverso, débil mental, etc. que han merecido el máximo interés de la medicina El enfoque de Huss implicaba la medicalización del síndrome y consecuentemente el alejamiento de la perspectiva moralista (Goldman, 2001; Stern, 2005).
En 1952, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1992) refirió que los alcohólicos son aquellos bebedores excesivos cuya dependencia al alcohol ha alcanzado un grado tal que presentan notables trastornos mentales o interferencias con su salud mental o física, con sus relaciones interpersonales y su funcionamiento social y económico, o bien tienen signos claros de la tendencia a orientarse hacia tales síntomas. Es por eso, entonces, que tales personas requieren tratamiento.
Con ello, la profesión médica postuló que quienes mejor podían tratar a las personas alcohólicas eran los médicos, dictaminando que la adicción era una enfermedad; recordemos la significativa definición del Dr. Jellinek (1960) citado por Velásquez, (2004:85): “la pérdida de control se producía porque una cierta cantidad de alcohol desencadenaba reacciones que le impedían o
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dificultaban al sujeto ser firme en su intención de tomar sólo una o dos copas y le llevaba a continuar bebiendo más y más”.
El Dr. Jellinek considerado como una autoridad sobre alcoholismo por muchos médicos y reconocido como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dio dos grandes aportes con sus investigaciones sobre el alcoholismo y que sirvieron de base para actuales definiciones y clasificaciones y que son de mérito mencionarlas (Barlow et al., 2001; Nathan et al., 2000; Velásquez, 2004).
Las Fases del alcoholismo en una persona:
a. Fase pre-alcohólica: En esta fase las personas tratan de lograr alivio ocasional de las tensiones por medio de la bebida. Después, tratan de lograr alivio constante de estas tensiones y van aumentado la tolerancia al alcohol.
b. Fase prodrómica: Los bebedores olvidan las cosas (amnesia alcohólica), beben a escondidas, están siempre preocupados por el alcohol, beben ávidamente, experimentan sentimientos de culpa por la manera de beber, evitan hablar del alcohol en sus conversaciones y les va aumentando la frecuencia en las lagunas mentales. Una persona con síntomas de este tipo, ya está teniendo problemas con el alcohol.
c. Fase crucial o crítica: Cuando ya se está en esta fase la persona, bajo la influencia de alcohol, puede hacerse agresiva. Trata de explicarse a sí misma las razones por las cuales bebe. En ocasiones, tiene comportamiento grandioso o fanfarrón (busca pleitos) y después siente
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remordimientos, hace promesas de parar de beber y puede lograrlo en períodos cortos de tiempo. Se aleja completamente de sus amigos (los que no beben) y renuncia a los empleos o lo despiden de los empleos. La bebida llega a ser el centro de todas sus actividades.
d. Fase Crónica: Cuando ya se ha llegado a esta fase las intoxicaciones son prolongadas, vienen trastornos del pensamiento, algunas formas de psicosis (alcohólicas). Aparecen temblores persistentes, inhibición psico- motora.
La escala para la valoración del alcohólico: Jellinek propone la siguiente nomenclatura clasificatoria de los bebedores:
Alcohólico alfa: también llamada “bebida indisciplinada”, incluye a los individuos con dependencia psicológica del alcohol.
Alcohólico beta: supone el hábito de beber socialmente en exceso pero sin que se observe dependencia psicológica o física.
Alcohólico gamma: beber hasta la embriaguez durante días, semanas o hasta meses, a veces hasta la intoxicación. La dependencia física está presente y se manifiesta con los síntomas del síndrome de abstinencia. Alcohólico delta: beber un volumen muy elevado de consumo de
alcohol evidente. Hay dependencia física. El sujeto en realidad no puede dejar de beber ni siquiera un día.
Alcohólico epsilon (la otra denominación es dipsomanía): fases infrecuentes de borracheras cortas intercaladas con largos períodos de completa abstinencia
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Las fases del alcoholismo y su valoración por el Dr. Jellinek ha servido de bases para clasificar al alcoholismo y que son utilizadas por otros autores con otras denominaciones, resaltando los tipos gamma y delta.
En 1955, la OMS intentó ofrecer una definición del alcoholismo: “El alcoholismo es una enfermedad crónica con ciertas características identificables que incluyen: un empeoramiento progresivo de las funciones físicas, emocionales y ocupacionales; como resultado directo del uso del licor. Es un problema progresivo con recaídas frecuentes que rara vez recibe atención médica en las fases iníciales”. (Maisto, Connors y Dearing, 2008; Alarcón, Mazzoti y Nicolini, 2005; Velásquez, 2004; Martín del Moral y Lorenzo, 2003).
Luego, la OMS en 1976 acepta el término “alcoholismo”, de uso generalizado, para utilizarlo ante el público en general en los términos más simples como Síndrome de dependencia del alcohol que puede definirse de la siguiente manera: “Es un estado patológico físico y a la vez psicológico, resultante de tomar alcohol, caracterizado por una conducta y otras respuestas que siempre incluyen compulsión, por tomar alcohol de manera continua o periódica con objeto de experimentar efectos psíquicos y algunas veces para evitar las molestias por su ausencia”. (Maisto et al. 2008; Velásquez, 2004; Martín del Moral et al., 2003).
Esta concepción terminológica sirvió después de base, a dos sistemas diagnósticos considerados útiles para la Medicina: 1) La Décima Edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), lo clasifica como Síndrome de dependencia al alcohol, el cual lo define como “un estado psíquico
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y generalmente también físico, resultante de la ingestión del alcohol, caracterizado por respuestas del comportamiento y otras, que siempre incluyen la compulsión a beber alcohol de manera continua o periódica para experimentar sus efectos psíquicos y algunas veces para evitar el malestar de la abstinencia”. 2) El Manual de Diagnóstico y Estadística de los trastornos mentales (DSM IV) lo clasifica dentro de los síndromes mentales orgánicos debido a sustancias, en este manual cada trastorno mental es conceptualizado como un síndrome o un patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar, a una discapacidad o a un riesgo significativamente aumentado de morir o pérdida de libertad (OMS, 1992; Barlow et al., 2001; Alarcón et al., 2005; Velásquez, 2004, Martín del Moral et al., 2003).
Otros autores definen al alcoholismo como “un trastorno crónico caracterizado por la dependencia hacia el alcohol expresado a través de dos síntomas fundamentales: la incapacidad de detenerse en la ingestión del alcohol y la imposibilidad de abstenerse de alcohol” (OMS, 1992:9; Clark, McClanahan, Kanas, Smith, y Landry, 2001:255; Velásquez, 2004:85).
La OMS también refiere que el alcoholismo es: “Un trastorno crónico de la conducta manifestado por repetidas ingesta de alcohol, cuyo consumo de alcohol va mas allá del uso “dietético” o tradicional, o de lo que esté de acuerdo con las costumbres sociales respecto a la ingesta de alcohol en una comunidad y que interfiere con la salud y con el funcionamiento social del individuo” (Velásquez, 2004:67-68).
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Si hacemos una revisión en conjunto del concepto de alcoholismo con perspectiva médica veremos que hay coincidencia en decir: Es un trastorno o enfermedad crónica, progresiva y mortal producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas. Es caracterizada por un conjunto de síntomas psíquicos, físicos y de desajuste social, con incapacidad de detenerse en la ingestión del alcohol y la imposibilidad de abstenerse. Es tratado en el marco psiquiátrico porque es visto como una conducta psicopatológica.
Los conceptos antes señalados, permite evidenciar que el alcoholismo es caracterizado como un síndrome de dependencia alcohólica y no como un problema social que afecta a toda la sociedad, no permitiendo diferenciar los patrones de consumo.
El síndrome de dependencia alcohólica se circunscribe a la presencia en un determinado individuo, de una enfermedad que se caracteriza por la pérdida habitual o intermitente del control sobre los consumos alcohólicos y que no necesariamente todos los individuos que consumo alcohol pertenecen a este grupo.