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A lo largo de este trabajo se ha buscado describir en detalle qué enseñan tres docentes de Lenguaje de tres escuelas chilenas cuando enseñan escritura, cómo lo hacen y cómo se vinculan estas prácticas con sus representaciones sobre la escritura y su enseñanza. Al respecto, cabe destacar que este estudio tiene la limitación de estar orientado por un marco teórico anclado en la didáctica específica. Esto supone que los resultados y las conclusiones aquí planteadas deben comprenderse como un esfuerzo por aportar al conocimiento de las prácticas de enseñanza de la escritura y a la comprensión de las mismas, pero considerando que no permiten dar cuenta de toda la complejidad de la práctica en aula. Al respecto, una proyección de este estudio apunta a profundizar el estudio de los factores contextuales, ahondando de qué modo influyen tanto en las representaciones de los docentes como en la valoración que asignan a los distintos aspectos involucrados en la enseñanza y aprendizaje de la escritura.

Otra limitación de este estudio dice relación con los alcances de las prácticas descritas en cuanto a los aprendizajes que efectivamente promueven en los estudiantes. En otras palabras, este trabajo aportó a la comprensión de las prácticas, pero falta por ahondar en cómo las decisiones de los docentes influyen de manera más y menos directa en los aprendizajes que desarrollan los estudiantes en la escuela.

A continuación se resumen los principales hallazgos de la investigación, para dar cuenta del cumplimiento de los objetivos de este estudio.

Los resultados muestran que las profesoras relevan dimensiones de la escritura diferentes en la enseñanza, y que estas dimensiones son coherentes con sus representaciones acerca de la escritura, acerca de cómo aprenden los niños y acerca del rol del profesor. Por un lado, las profesoras Berta y Pamela enseñaron a escribir géneros discursivos propuestos en el marco curricular vigente, centrando la enseñanza y evaluación de dichos géneros en la adecuación a la estructura, desde un enfoque normativo y estructuralista de enseñanza de la lengua, más cercano con el enfoque de producto. Esta enseñanza, que releva la dimensión normativa de la escritura, se vincula con la tradición de las tipologías textuales y con una epistemología normativa de la lengua y, a su vez, posiciona a ambas docentes en un paradigma más cercano, aunque no exclusivamente conductista, en cuanto se privilegian estrategias de enseñanza orientadas a producir textos con características de contenido y

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forma previamente definidas. Por su parte, la profesora Cristina enfatizó la dimensión social de la escritura al privilegiar en su enseñanza actividades de diálogo en torno a los temas de los textos. Esta manera de enseñar se vincula con su representación acerca de cómo aprenden los niños, que da especial importancia a la motivación y al rol del docente como mediador, y se vincula con una teoría del aprendizaje más cercana a las propuestas del constructivismo-cognitivo, en cuanto enfatizan la actividad como fuente del aprendizaje y el diálogo como el principal andamiaje para desarrollar habilidades y conocimientos. Además de las representaciones de las docentes, los resultados permiten inferir que la cultura escolar, con sus expectativas y presiones sobre el profesor, específicamente en relación con su rol en la evaluación y certificación de los aprendizajes; junto con otros factores contextuales, como el currículum escolar y la prueba SIMCE de escritura, influyen en las decisiones de enseñanza de las docentes. Específicamente, el currículum escolar parece determinante en la selección de los contenidos de la enseñanza –contenidos de la lengua y géneros discursivos que deben aprender los estudiantes–, y en el uso de ciertas estrategias de enseñanza propias del enfoque de proceso. Sin embargo, las finalidades de los aprendizajes que implícitamente se desprenden de las clases de cada profesora se pueden comprender mejor desde sus representaciones y desde el conocimiento de la cultura escolar. En este sentido, esta investigación aporta algunas luces acerca de la naturaleza de las tensiones y relaciones entre los factores internos, los factores externos y la práctica en aula. Al respecto, el rol del docente en la evaluación, junto con sus representaciones acerca de los aprendizajes más valiosos en un contexto que –a través de diversas presiones– obliga a la elección de ciertos aprendizajes en desmedro de otros, son factores que permiten comprender algunas diferencias y algunas semejanzas en la enseñanza de estas tres profesoras.

En línea con lo anterior, una formación en didáctica específica que busque promover un cambio conceptual en relación con la enseñanza y el aprendizaje de la escritura debe atender tanto a los factores internos –las representaciones– como a los factores externos – como el currículum escolar, el tiempo destinado a la enseñanza, las pruebas estandarizadas, la cultura de la escuela, el tipo de evaluación que se demanda a los profesores que pongan en práctica–. Al respecto, los resultados de este estudio apuntan a proponer que la formación docente en didáctica de la escritura debe tener una especial preocupación por

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develar y transformar aquello que los docentes estiman como los aprendizajes más valiosos, en este caso, para qué se escribe en la actualidad y cuál es la finalidad de aprender sobre la lengua. Adicionalmente, se estima que la formación docente debiese considerar el análisis de las posibilidades que la cultura escolar chilena y los diversos contextos educativos ofrecen para la implementación de una enseñanza coherente con los enfoques de la didáctica específica, de modo de facilitar la tarea de los profesores de tomar decisiones estratégicas coherentes con sus principios.

Por último, los hallazgos de este estudio sugieren que si bien se ha avanzado, al menos en la superficie, hacia una enseñanza que considera la escritura como una actividad compleja que requiere volver sobre los textos para lograr productos de mejor calidad, todavía persiste una aproximación normativa hacia el desarrollo de la escritura, o una enseñanza muy implícita que permite, principalmente, la adquisición de conocimientos básicos, pero es insuficiente para desarrollar conocimientos sobre aspectos más sofisticados de la escritura. En vista de lo anterior, a la luz de estos resultados se propone la siguiente recomendación. Para el desarrollo de las habilidades de autorregulación y de los conocimientos discursivos necesarios para escribir de manera reflexiva y estratégica, se requiere enfatizar en la formación docente una educación disciplinar potente centrada en la reflexión en torno a los aspectos estratégicos de la escritura –que se relacionan con decisiones discursivas y no únicamente con el manejo de la lengua– y, por otro lado, una aproximación hacia la escritura que rescate y ponga en práctica, en las diversas instancias de los programas de formación, la importancia de los propósitos comunicativos auténticos al momento de escribir.

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