CAPÍTULO 5. CONCLUSIONES
5.1. Conclusiones generales
Las sequías juegan un papel importante en la gestión del agua ya que impulsan
procesos o aceleran cambios que de otra manera se darían de manera más lenta. Por
ejemplo, el estudio de las leyes de emergencia muestra que la sequía de 2005-2008 en
España aceleró la de modernización de regadíos, la aprobación de varias
infraestructuras hidráulicas e incluso reformas legales de carácter permanente. De
manera similar, el estudio de la sequía en varios contextos europeos ha mostrado que
eventos de sequía especialmente severos pueden impulsar cambios importantes en el
modelos de gestión de la sequía de un país. Esto se ha visto en relación con la sequía
de la sequía de 1976 en Holanda y con la de 1991-1995 en España, mostrando el papel
catalizador de la sequía y cómo ésta abre una ventana de oportunidad para actuar.
Además, el análisis de la sequía revela información relevante sobre la política de agua
de un país, y por tanto, es importante profundizar en su análisis a nivel conceptual y
metodológico.
A nivel práctico, la adopción del enfoque de gestión de riesgo marca la tendencia
actual de gestión de la sequía aunque su implantación en la práctica es incipiente. El
nivel de implementación de este enfoque varía considerablemente entre los seis casos
de estudio europeos analizados. Solo dos casos de estudio, Holanda y la Demarcación
Hidrográfica del Júcar, presentan este enfoque de una manera clara. Ambos casos
cuentan con una larga tradición de la gestión del agua y, como se ha mencionado
arriba, se vieron afectados por eventos de sequía muy severos que actuaron como
catalizador de reformas institucionales e inversiones en infraestructruras.
Existe poca claridad sobre cuál es el significado práctico de la adopción del enfoque
de riesgo y sobre cómo medirlo en un caso concreto. Esto refleja un menor avance
práctico que conceptual, como ha evidenciado la revisión de la literatura. En esta tesis
se entiende que la adopción de la gestión del riesgo a la sequía debe incluir elementos
como (i) Definición, delimitación y estudio del problema, es decir de los diferentes
tipos de sequía y sus percepciones; (ii) El conocimiento de los impactos y de los
factores de vulnerabilidad para cada contexto y sector afectado; (iii) Un conjunto de
medidas que abarque diferentes problemas y que opere a diferente nivel de gestión,
donde los sistemas de monitoreo y los planes de sequía son medidas especialmente
relevantes; (iv) Procesos de participación eficientes y mecanismos de asignación de
recursos transparentes; (v) Capacidad institucional para actuar, implementar las
medidas y aprender de la experiencia mediante la evaluación.
El análisis de los tipos de medidas en los diferentes casos de estudio ha ayudado a
entender las características de la estrategia de gestión en cada contexto. Por
ejemplo, la ausencia de medidas preventivas y de monitoreo en el caso de estudio de
la isla Syros indica una clara gestión de crisis. La existencia de un plan especial de
sequía y de un sistema muy avanzado de monitoreo de la situación hidrológica en la
Demarcación del Júcar, refleja cierto nivel de adopción del enfoque de riesgo. Otro
indicio de un enfoque de crisis se ha encontrado en las leyes de emrgencia. Ahí, la
securitización del discurso tiene implicaciones sobre el tipo de respuesta, ya que
permite alterar los procesos de toma de decisiones y la aprobación por vía de urgencia
de reformas e inversiones que deberían contemplarse en la planificación hidrológica
ordinaria. Esto muestra que el análisis de las medidas propuestas en las leyes de
emergencia ayuda a identificar elementos característicos de una respuesta de crisis.
Existen diferentes definiciones y percepciones de la sequía y esto repercute en la
manera de responder a ella. En las leyes de emergencia la definición de la sequía
utilizada contribuye a crear incoherencias entre el problema identificado y la solución
planteada. Además, es interesante observar que los agricultores de regadío del Júcar
definen la sequía de manera diferente a cómo lo hacen las leyes. Por tanto, a la hora
de
gestionar la sequía es importante reconocer que se trata también de un
constructo social, que existen diferentes percepciones y que esto tiene implicaciones
relevantes en su gestión.
El análisis de la percepción ha evidenciado la importancia de los impactos a la hora de
identificar los episodios de sequía y de evaluar su severidad, ya que la presencia de
impactos se utiliza para identificar situaciones de sequía por encima de otras
definiciones utilizadas en las leyes de emergencia y en documentos oficiales y que se
centran en la disminución de las precipitaciones o de las reservas hídricas. Además, los
impactos están relacionados fundamentalmente con la sequía socioeconómica y
juegan un papel esencial en ayudar a definir los umbrales para este tipo de sequía, al
menos a nivel local. Por tanto, sería útil prestarle mayor atención a este tipo de sequía
y desarrollar indicadores para su medición y su incorporación en los sistemas de
monitoreo y alerta temprana existentes. Asimismo, el análisis de las percepciones y
medidas de respuesta de los regantes en el Júcar, ha evidenciado un grave problema
de escasez en la zona del Vinalopó que transciende al problema de las sequías.
Referirse a la sequía en términos generales puede llegar a carecer de sentido, dada la
diversidad de definiciones y características. Para poder analizar y gestionar de manera
más coherente y eficaz cada tipo y evento de sequía es necesario especificar
claramente: (a) el tipo de sequía al que nos estamos refiriendo, (b) los actores o
niveles de gestión que sustentan cada una de las definiciones presentes en un
contexto determinado, (c) el ámbito espacial y temporal de referencia del evento de
sequía.
Mediante los trabajos desarrollados en esta tesis se han podido identificar algunos
elementos de la gestión del riesgo que se encuentran menos desarrollados o
incompletos, dentro de los cuales es importante centrarse en (i) el análisis de
vulnerabilidad, (ii) la evaluación post-sequía y, (iii) los procesos de participación en la
gestión de la sequía.
(i) la vulnerabilidad
La ausencia de estudios de vulnerabilidad en los seis casos de estudio europeos
demuestra el escaso desarrollo que tiene este tipo de análisis a nivel práctico. Esto
contrasta con el extenso desarrollo conceptual que existe sobre la vulnerabilidad.
El análisis sistemático de los estudios de vulnerabilidad a la sequía (DVA, en su sigla en
inglés) muestra que hay cierta heterogeneidad en los marcos de evaluación de la
vulnerabilidad aplicados. Sin embargo empieza a notarse cierta convergencia hacia el
marco del IPCC (2001) basado en la Exposición, Sensibilidad y Capacidad de
Adaptación.
Ese mismo estudio muestra como los estudios de vulnerabilidad suelen fijar a priori los
criterios y factores de análisis, condicionados por los datos disponibles y no tanto por
su importancia y relevancia. Por ejemplo, la diversificación, el origen del agua y su
calidad fueron considerados por los agricultores de regadío del Júcar como
importantes factores de vulnerabilidad. Sin embargo, las características o usos del
recurso apenas son incluidos en los estudios de vulnerabilidad a la sequía analizados
en la revisión sistématica. Asimismo, destaca el limitado uso de factores institucionales
o de gobernanza a pesar de la importancia que estos juegan en la adopción del
enfoque de riesgo. El análisis de percepción también ha permitido constatar que el
tipo de recurso influye en cómo se percibe la sequía y en cómo se va a gestionar. Esto
confirma el papel de las aguas subterráneas como amortiguador de las sequías y surge
como un factor relevante de sensibilidad a tener en cuenta en los estudios de
vulnerabilidad.
Tener en cuenta factores de vulnerabilidad adicionales a los recogidos en las fuentes o
estadísticas oficiales o disponibles permite ahondar en aspectos relevantes de la
vulnerabilidad a la sequía y dar cuenta de su naturaleza multifacética, multiescalar y
sectorial. También permite orientar mejor la respuesta, puesto que facilita una visión
más amplia y ajustada a las necesidades locales y sectoriales del problema. Además
ayuda a superar la falta de información, identificada como una de las principales
limitaciones de los estudios de vulnerabilidad y plantea la importancia de aumentar
la recolección de datos en un formato y a un nivel que sean relevantes para el
análisis de la vulnerabilidad.
(ii) el análisis post sequía
La escasez de evaluaciones o análisis globales post sequía, encontrada en los casos de
estudio a nivel europeo, se identifica como un factor limitante para la adopción del
enfoque de gestión del riesgo, ya que refleja la falta de análisis críticos sobre la
gestión de un determinado evento de sequía. Esto es clave para entender cómo
funcionan las medidas y cómo contribuyen a reducir los impactos, promoviendo el
aprendizaje para el futuro.
En esta tesis se han desarrollado dos metodologías de evaluación ex post que se
aplican a niveles de gestión diferentes. La evaluación de las leyes de emergencia ha
permitido identificar incoherencias entre las medidas planteadas respecto al problema
identificado. Asimismo, el análisis diagnóstico de la gestión de la sequía en los seis
casos de estudio ha permitido identificar cuáles elementos funcionan y cuáles no con
respecto a las seis dimensiones analizadas. Ambos estudios muestran cómo las
evaluaciones expost permiten rescatar un conocimiento que puede ser utilizado
como punto de partida para mejorar los procesos de gestión de la sequía en el futuro.
En esta tesis, la falta de evaluación post sequía en parte se relaciona con la falta
generalizada de datos sobre diferentes aspectos y componentes de la gestión. Esto
sugiere la necesidad de realizar mejoras en los procesos de recolección y acceso a la
información sobre la sequía, principalmente de los impactos y las medidas concretas
implementadas. También indica la necesidad de adaptar los sistemas existentes para
ser más sensibles a la vulnerabilidad, tal y como se ha comentado anteriormente.
En esta tesis, los impactos han sido abordados desde varias perspectivas, mostrando
los diversos roles que pueden jugar en el análisis de la gestión de la sequía,
destacando su uso:
(i) como argumento para actuar, justificando la aprobación de leyes de
emergencia. En este caso se utilizan principalmente los impactos económicos y
agrícolas. Si bien la agricultura tiene una mayor dependencia de los recursos
hídricos que otros sectores, esto también muestra que la agricultura es un
agente clave en la gestión del agua, al menos en España, y sugiere que forma
un importante lobby. Este tipo de análisis puede ser útil en otros contextos
para ayudar a identificar posibles grupos de poder y agentes que puedan estar
siendo excluidos o menos atendidos.
(ii) como base para definir e identificar la ocurrencia de episodios de sequía y
su severidad, en el caso de los regantes del Júcar.
(iii) como indicador de la eficiencia de las medidas en la mitigación de los
impactos, como se desprende de los seis casos de estudio europeo. Los
impactos han sido utilizados por los stakeholders para identificar mejoras en la
gestión de las sequías ya que en la mayoría de los casos, una disminución de
estos ha ido asociada por los stakeholders consultados a una mejora en la
gestión de la sequía. Sin embargo, es necesario realizar un análisis más
detallado en este tema, porque la relación entre los impactos y la gestión no es
siempre unívoca, ya que un menor nivel de impactos también puede ser debido
a que la sequía ha sido más moderada y con que los niveles de aceptación de
impactos han cambiado y, por tanto, no necesariamente a mejoras en la
gestión.
El trabajo realizado para alimentar la ‘European Drought Impact Inventory’ (EDII), con
información sistemática de impactos reportados de la sequía en 33 países europeos,
ha evidenciado importantes limitaciones en el proceso de recolección y difusión de
los datos sobre impactos. En algunos países, como en España, la escasez de
información se podría atribuir a una escasa cultura del reporte y a problemas de
transparencia en la gestión de información sobre la sequía. Sin embargo, dado el
importante rol que juega la información sobre los impactos en la gestión de la sequía,
la EDII puede actuar como un buen punto de partida para la institucionalización de la
recolección de este tipo de datos, ya que puede promover la creación de mecanismos
de reporte e información más homogéneos. En el caso de España, esto podría
realizarse en el marco de otros sistemas de monitoreo ambiental existentes.
Es imprescindible avanzar en el conocimiento de cómo funcionan las medidas de
sequía, principalmente en relación a su coste-eficacia y a su contribución a la
reducción y mitigación de los impactos. Las limitaciones para realizar este tipo de
análisis se reflejan en la dificultad para dar seguimiento a los presupuestos y plazos de
ejecución, como se ha observado al intentar averiguar el estado de ejecución de los
proyectos aprobados por las leyes de emergencia. La relación entre las medidas y los
factores de vulnerabilidad también ha surgido como un tema relevante en el estudio
de percepción, ya que es importante entender qué medidas de gestión de la sequía se
dirigen a reducir qué factores de vulnerabilidad y cómo. Sin embargo, también existen
pocos estudios al respecto y se ha identificado como un tema de creciente interés para
avanzar en un análisis más holístico de la gestión de la sequía desde la perspectiva del
riesgo.
(iii) La participación
El análisis de los casos de estudio europeos ha permitido detectar un aumento de la
participación de los stakeholders en la gestión de la sequía, aunque todavía hay
margen para mejorar y aumentar su involucración en las tomas de decisión. Es
importante que las medidas de mitigación de impactos consideren todos los sectores
expustos a la sequía para poder hacer frente a sus demandas y necesidades, algo que
no occurre en las leyes de emergencia, que se centran sobre todo en algunos sectores
económicos. En el análisis de los casos de estudio se han identificado como clave las
mejoras en los procesos de toma de decisiones, coordinación y comunicación. Esto
adquiere importancia también si tenemos en cuenta que la incorporación de las
diferentes percepciones de los stakeholders, por ejemplo de los regantes, en otros
niveles de gestión ayuda a tener una perspectiva más amplia en la gestión de la sequía.
In document
La gestión de la sequía: contribuciones para su evaluación
(página 192-196)