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A partir de la información recopilada en el presente informe, es importante destacar que el 40% de la muestra encuestada a nivel país señala encontrarse desempeñando una actividad laboral, lo que demuestra que la instancia de capacitación a la cual tuvieron acceso las participantes, constituyó una herramienta eficaz para hacer frente a la cesantía y al mercado laboral existente en cada región.

Asimismo, se observa que las actividades de capacitación desarrolladas fomentan tanto el trabajo dependiente como independiente, y en este sentido, permiten desarrollar habilidades microempresariales que facilitan la generación de un ingreso económico mensual a partir de un negocio personal.

Ahora bien, y a pesar de que las alumnas mencionan algunas debilidades a considerar o aspectos a mejorar en futuros cursos, la capacitación en oficio realizada durante el año 2003 dio cumplimiento a las expectativas personales de quienes asistieron, ya que no sólo les permitió adquirir nuevos conocimientos teóricos y prácticos sino además, sentirse parte de la sociedad en que se desenvuelven como ciudadanos importantes y útiles laboralmente.

En relación a esto, muchas de ellas manifiestan que el haber formado parte del grupo de seleccionadas por la Fundación Prodemu, les permitió sentirse personas importantes, valoradas y consideradas, capaces de enfrentar nuevos desafíos con confianza y seguridad. Es precisamente este sentimiento de dignificación, el que expresan como desarrollo individual y crecimiento.

Tal como se observó en los resultados obtenidos por la evaluación realizada en el año 2001 y 2002, este tipo de capacitaciones siempre presentarán deficiencias y aspectos que podrían ser mejorados en términos de calidad educativa y de cantidad de beneficiarios, sin embargo, creemos que la generación y preocupación por diseñar programas de capacitación destinados a personas menos favorecidas de la sociedad, constituye el principal paso de una serie de mejoras que sólo demuestran la necesidad de seguir avanzando e intentando alcanzar cada día estándares de calidad más elevados en los cursos y ajustados a los nuevos tiempos.

Es importante destacar que las opiniones vertidas por las alumnas en general, no tienden a criticar el modo en que se ejecutaron las actividades, sino más bien a sugerir capacitaciones más largas y con un mayor grado de profundización en el oficio. Así, la mayoría de las encuestadas señala como aspectos débiles de los cursos el número de horas destinas a la entrega de conocimientos (Módulo de Oficio) y el periodo dirigido a aplicarlos en terreno como parte de la Fase de Experiencia Laboral. En este sentido, las alumnas evidencian ansias por aprender más allá de lo que el curso alcanza a entregarles en el periodo propuesto, situación que lleva a muchas de ellas a proponer la planificación de una segunda parte de la actividad que asistieron.

A este respecto, en el caso que se aumenten el número de horas de la Fase Lectiva en futuras capacitaciones, se sugiere privilegiar un enfoque práctico y aplicado por sobre uno teórico, ya que si bien es importante la entrega de conocimientos para efectos de comprender la temática del curso, es preciso en un mayor grado, se desarrollen habilidades y competencias que permitan una inserción laboral rápida y eficaz.

Por otra parte, y al indagar en las principales fortalezas de los cursos impartidos, las alumnas valoran por un lado, la entrega de contenidos teóricos, la práctica laboral, el subsidio asignado, etc., pero por otro y tan importante como los anteriores, reconocen positivamente las relaciones que se logran establecer en el aula, tanto con los relatores como con el resto de las alumnas. Esto inclusive, en aquellas personas que vieron la capacitación como una instancia para obtener una ganancia o beneficio económico y social.

De lo anterior, se desprende que este tipo de capacitaciones cumple dos propósitos igualmente importantes, por una parte, permite potenciar nuevos conocimientos, pero además, entrega la posibilidad de generar vínculos con otras personas que se encuentren en situaciones similares de vida o compartan los mismos anhelos de surgir.

Sin embargo, cabe destacar que la importancia del subsidio que se entrega a las beneficiarias de los cursos sigue constituyendo parte importante de las razones que motivan la participación de las alumnas en este tipo de capacitaciones y del compromiso posterior que se refleja por terminar con el curso. Así, no es posible negar que el dinero entregado por día asistido es una variable importante que sigue siendo un beneficio para quienes son capacitados.

Ahora bien, y dado que este informe tiene como propósito principal conocer el grado de inserción laboral de las beneficiarias de Prodemu, es importante ahondar en un aspecto mencionado de manera reiterativa por éstas en cuanto a los aspectos que habrían entorpecido el encontrar un trabajo. Nos referimos al hecho que el campo laboral existente en la región no sea el esperado, lo cual hace evidente la necesidad de profundizar en la detección de las necesidades laborales existentes en cada zona antes de definir las temáticas a capacitar. En otras palabras, debe continuar la preocupación por entregar conocimientos y habilidades que puedan ser aplicados en la región que habitan las participantes y de esta manera, alcanzar un mayor nivel de inserción o reinserción al mundo del trabajo. Asimismo, destaca la necesidad de que se continúe llevando a cabo el módulo de formación para el trabajo como un manera de orientar y entrenar a las alumnas en los procesos básicos que deben llevar a cabo para hacer más efectivo su incorporación a un trabajo dependiente.

En este sentido, también se hace evidente la importancia del módulo de gestión en

aquellos cursos destinados a potenciar el trabajo independiente o

microempresarial. Esto, dado que no basta con entregar conocimientos sobre una temática u oficio, sino que además se deben entregar todas las herramientas necesarias que permitan a las alumnas tener más de una opción laboral.

Finalmente, creemos en la importancia de que este tipo de capacitaciones sigan realizándose y orientándose a aquellas personas que se encuentran social y económicamente en una situación de pobreza. La ayuda que hasta el momento se ha ofrecido a las beneficiarias demuestra haber dado frutos en temáticas de inserción laboral y de contribución a la dignidad de muchas personas que se percibían en una situación de desmedro.

Sin embargo, no podemos olvidar la necesidad de aunar fuerzas en este proyecto con otras entidades que apoyen el trabajo realizado, en términos de facilitar la búsqueda de trabajo y la generación de redes de acceso a nuevas fuentes laborales. Recordemos que la capacitación es sólo el primer paso.... tras ésta hay un trabajo del cual no podemos olvidarnos, por lo que sugerimos se generen alianzas que permitan un trabajo en conjunto, orientado a continuar poniendo fuerzas en mejorar cada día la gestión realizada.

El Informe de Inserción Laboral 2003, fue desarrollado en equipo conformado por las siguientes personas:

Bárbara Canales Morales, Psicóloga, Encargada del Programa de Becas Sociales

Mónica Astorga Mercurio, Departamento de Becas Sociales

Claudia Levio Fuentes, Departamento de Becas Sociales

Soporte Técnico, Departamento de Sistemas

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