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El análisis discursivo con que se abordó el proceso de interpretación de los textos escolares de ciencias sociales, y que permite dar cuenta de la identificación de un problema social más que pedagógico así su naturaleza lo proponga en escenarios escolares, permitió identificar ciertos factores de influencia relacionados con la planeación, elaboración, mediación y uso.

En términos de uso, se pueden establecer las dicotomías en la mayoría de los conceptos y opiniones, lo que puede definir el desconocimiento real de la intención de las ciencias sociales en el colegio. Un problema social que, en escenarios escolares, permite identificar la ruptura entre la propuesta epistemológica y práctica del libro de texto y la realidad del estudiante quien asocia los contenidos a un requerimiento de tipo escolar, y no a la aplicación en su vida cotidiana como ser social y ciudadano.

Una de las primeras consideraciones se refiere a la necesidad de realizar textos que desarrollen por separado los contenidos de historia, de geografía y de educación cívica y ética, debido a que solo así se puede alcanzar el nivel de profundidad teórica sin que se pierda la estrecha relación conceptual que guardan y lograr el nivel de importancia requerido en las mallas curriculares.

La manera como transita el libro de texto en los colegios sin advertir modelos y perspectivas de aprendizaje diversas, se explica con la idea de la elaboración del texto como un producto pedagógico universal, más relacionado con objetivos de formación de científicos sociales, que con la factibilidad de hacer seguimiento y trazabilidad. Este escenario de cientificidad social se relaciona con el propósito de lograr que el estudiante desarrolle procesos y metodologías que le permitan dar cuenta de diversos problemas sociales, plantear hipótesis, realizar indagación y proponer alternativas de solución, es decir, permitirle adquirir cierta sensibilidad social, que evidentemente no se ha logrado. De allí, que el texto está siendo pensado solo como un insumo,

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y el docente, como el verdadero protagonista del proceso de enseñanza. En este sentido, las organizaciones editoriales testean, filtran y evalúan cada propuesta que sale al mercado, con lo que pretenden que el texto genere reflexión en los estudiantes, otorgue herramientas prácticas para la vida en comunidad, y así ganar en calidad, tras abordar un mayor horizonte metodológico.

Los textos que circulan actualmente en el mercado se enmarcan en la legislación nacional y en los lineamentos estandarizados del Ministerio de Educación Nacional, por lo que, en teoría, no deberían tener discrepancias conceptuales con las mallas curriculares de los colegios, bajo la concepción de un mismo origen de planeación. La particularidad podría estar relacionada con la situación política y social específica que vive el país, y que debe ser tratada con la mayor actualidad posible.

El proceso de actualización tiene una serie de denominaciones de las cuales la reedición y la publicación de una serie nueva resultan las más preponderantes. En ambos casos, se trata del aprovechamiento de los contenidos de textos anteriores, más el fortalecimiento de la estructura evaluativa, el refuerzo de secciones especiales, el aspecto gráfico y la propuesta digital. Todo esto para entregar al mercado un nuevo producto que no se inscribe dentro de un modelo pedagógico en particular, sino como una mixtura de enfoques que pretenden abordar el proceso de aprendizaje desde las diferentes competencias.

Pese al papel como gestores educativos de los grupos editoriales, su labor se soporta en la dinámica comercial, por eso, elaboran productos pensados en las diferentes condiciones económicas de sus clientes y usuarios, donde el poder adquisitivo parece ser directamente proporcional a la calidad, tamaño y cobertura del producto y del servicio. De allí, que aquellos usuarios que adquieren toda la propuesta perciban al texto como un agente dinamizador de las clases y que puede despertar ciertos intereses por el aprendizaje de las ciencias sociales, sin afirmar que sea un percepción generalizada.

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En términos de uso, desde la perspectiva docente, el discurso no resulta muy completo; apreciaciones que van desde el exceso de lo teórico hasta la desaprobación total para ser tildado como un manual que requiere la labor del maestro para que logre, al menos, un mínimo de interés en los estudiantes. Sin embargo, desde la perspectiva de los estudiantes, se identifica algún nivel de interés en el uso, bajo el argumento que les agiliza el desarrollo de las clases en la medida en que el texto trae consigo todo lo necesario, es decir, el contenido, el espacio para las actividades, los mapas, las biografías, etc., pero no significa un valor agregado en la pretensión de las ciencias sociales por proporcionar las herramientas y habilidades sociales con la que un individuo puede hacer parte de un colectivo, aportar a su desarrollo y generar convivencia.

Una verdadera malinterpretación de uso de libro, desde un perspectiva social, se identificó en actividades como hacer que los estudiantes transcriban el contenido del texto en sus cuadernos, y que allí resuelvan las actividades, o el hecho de reducir la labor pedagógica a ejercicios de dictado de la información contenida en el texto para realizar actividades ideadas por el maestro en el cuaderno de los estudiantes, lo que manifiesta un claro desconocimiento del compromiso social de los individuos en formación y desecha la posibilidad de que la ciencias sociales sean vivenciadas más allá del discurso conceptual que provee el texto.

El docente como mediador entre el libro de texto y el estudiante goza del buen concepto de todos los participantes en el ciclo de vida del libro de texto, y es pensado como el individuo más importante pues actúa como tutor, guía, dinamizador y responsable, no solo del proceso de excelencia académica, sino de lograr que el texto se convierta en su principal insumo. Es por eso que las propuestas editoriales entregan cada vez más materiales y ayudas para que el docente realice una tarea exitosa, pero le otorgan un lugar importante a sus conocimientos, habilidades y vocación.

Por su parte, las consideraciones del docente hacía el libro de texto parecen ir en contravía cuando manifiestan que difícilmente se ajustan a sus necesidades o a las de los colegios. No obstante, al solicitar sugerencias para los posibles cambios, no se identifica cohesión conceptual,

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y cada uno se aventura a proponer y sugerir lo que considera pertinente, sin manifestar claridad en el requerimiento.

Por otro lado, la opinión de los estudiantes sobre el texto resulta de aceptación proveniente de su gusto por los contenidos, incluyendo lo gráfico, y que es apreciado no solo por el conocimiento puesto allí, sino por la posibilidad que encuentran en alimentar su bagaje cultural. Otros estudiantes, especialmente los de mayor edad, reconocen que su único interés está relacionado con aprobar la asignatura y el año escolar. En general, existe un gusto por el texto, por el lenguaje utilizado y por la implicación social que tienen los temas que se proponen. Esto se establece a partir de conceptos relacionados con el impacto de algunos temas en diferentes ámbitos de sus vidas, en lo que se evidencia que el mismo estudiante no ha sido involucrado en la importancia que las ciencias sociales puede tener para su desarrollo personal, sino solo como insumo para acceder a conocimiento estáticos.

Finalmente, y respecto al logro de resultados académicos, encontramos la garantía editorial entregada de manera no formal al colegio, y que tiende al mejoramiento de la calidad académica y al desarrollo de las competencias ciudadanas. Se trata de garantías relacionadas con el rigor científico de los contenidos, de ajustar la propuesta a los lineamientos legales y de la pertinencia pedagógica, con la convicción que gran parte del éxito de un libro corresponde al manejo que de él haga el docente.

Si el texto lograra ser más amigable, posiblemente la relación editor-docente-estudiante sería más armoniosa y los resultados de aprendizaje serían mucho más elocuentes. Es este contexto hipotético, el editor tendría un reto extra para reelaborar el texto bajo la necesidad de escenarios reales, el docente contaría con un insumo que le permitiría desarrollar sus contenidos y su estrategia de clase y el estudiante contaría con un material que le permita cierta autonomía conceptual y de maniobra, desde su propia interpretación, sin desconocer la propuesta pedagógica de la institución educativa. Así, la intención social que esta investigación propuso, lograría su espacio, pues no habría otra consecuencia posible que lograr estudiantes propietarios de habilidades y sensibilidad social, capaces de resolver armónicamente sus problemas y

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proponer alternativas viables de solución a problemas sociales que afectan a sus comunidades. Lograrlo implica, no solo el conocimiento que las disciplinas sociales le proporcionan, sino la existencia de la sensibilidad proporcionada por la realidad que lo rodea, y de la cual tendrá la posibilidad de elaborar juicios críticos acompañados de posiciones políticas auténticas.

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120 ANEXOS

121 Matrices Anexo 1

Matriz directores editoriales

Instrumento entrevista en profundidad

Pregunta Directores editoriales

Jaime Marco SM Editores

José Tomás Henao Editorial Norma Fabiola Ramírez Editorial Santillana (1) ¿Qué tipo de testeo se realiza al libro, antes de hacerlo transitar por los colegios que los adquieren?

Son varios. Antes de iniciar el proyecto se realiza un test de producto para conocer el mercado y las necesidades de los colegios. Posteriormente, se realizan dos estudios, una investigación de mercado en función del proyecto

mediante consulta a docentes que utilizan cotidianamente los libros de texto sin importar el sello o la editorial para consultar sus expectativas e identificar las demandas de los usuarios. Cuando es una serie nueva, y conociendo el proyecto, se hace un test de producto que sirve para identificar todas las especificidades del texto es evaluado por un grupo de docentes. Así garantizamos que nunca haremos un libro a ciegas, y a partir de entonces es cuando inicia el proceso editorial.

Además, se somete a lectura de especialistas para tener certeza de la calidad y la pertinencia de los

contenidos. Es importante anotar que estas pruebas son realizas por empresas especializadas para evitar cualquier sesgo o susceptibilidad en los conceptos que emitan los participantes.

Se evalúan temas particulares, una primera revisión lo realiza el equipo editorial y los correctores externos. Son personas con amplios conocimientos en cada área y experiencia en elaboración de contenidos educativos.

El trabajo del editor es un trabajo de validación pues quien los elabora es un autor, lo que implica que el editor es quien hace la revisión más exhaustiva para verificar que no existan imprecisiones y que el componente evaluativo funcione correctamente. Cuando el libro está en funcionamiento se hace un ejercicio de entrevista con profesores que usan el texto, y otras herramientas que nos permiten conocer sus apreciaciones. En ocasiones hacemos correcciones para las siguientes ediciones, cuando el ajuste es más estructural respecto a los que los docentes requieren, se tiene en cuenta para la siguiente serie.

Como se piensa en producto entonces todas las

investigaciones como de mercadeo y otras se filtran por editorial, así conocemos todos los pormenores que requerimos para hacer un buen producto.

Generalmente se hace un ejercicio de pilotaje realizado durante el proceso de construcción de una serie. Por un lado, se hace un focus group con un grupo de docentes de diferentes colegios que han utilizado tradicionalmente nuestras series anteriores a quienes se les presenta la serie en construcción y se les solicita que mencionen sus apreciaciones, sus juicios y opiniones frente a todos los elementos nuevos como secciones, apartados, nueva distribución, contenidos y estructura general. Además se hace otro ejercicio con maestros elegidos al azar

indistintamente de su experiencia con los libros de texto de esta editorial o de cualquier otra para indagar sobre sus percepciones sobre el material que se les está presentando. Todo esto se recoge, se analiza, se confronta con la

retroalimentación hecha por la red comercial y recogida de las experiencias pasadas en los colegios que tienen la serie, para hacer los ajustes y cambios posibles de acuerdo con las consideraciones de cada editor de área. (2) ¿Cuáles son las

directrices que tienen prioridad en el

Tenemos varios

condicionantes, el primero de ellos es el marco legal

En primer lugar la información legal del ministerio, en este momento

La principal directriz es la normativa del Ministerio de educación porque es

122 proceso de planeación y ejecución de un nuevo texto de Ciencias Sociales?

colombiano, es decir, los estándares, el currículo oficial donde el ministerio nos dice los contenidos, los objetivos básicos esperados, etc., y que es de obligatorio cumplimiento.

Por otro lado, debemos atender al mercado para recoger los resultados de las pruebas hechas inicialmente e incorporar los

requerimientos hechos por los grupos de docentes que participaron. También contamos con la red comercial que nos da acceso a la retroalimentación hecha por los docentes y colegios en donde se encuentran nuestros textos. Por otra parte, también contamos con el equipo editorial, un grupo de docentes y especialistas en cada disciplina, quienes gracias a su experiencia de aula tienen consideración que aportan al proceso de planeación.

Entonces si una serie es exitosa en el mercado intentamos mantenernos muy cerca con la idea de

mantener el nivel de calidad. Una última consideración es el tema país que no puede ser obviado, por ejemplo, los temas de paz, posconflicto y otros asuntos sociales que son un realidad palpable que debe ser tratada en los textos de sociales.

Teniendo toda esta información pasamos a lo editorial donde se realiza un trabajo de modelización en el que los editores encuentran la manera de divulgar todos estos contenidos.

Ley General de Educación, lineamientos curriculares, estándares básicos y Derechos Básicos de Aprendizaje, además de las matrices del ICFES. Por otra parte, la

información que recogemos de docentes que usaron series que están en el mercado o de otras editoriales, y actualización de la didáctica general y la didáctica específica de cada área. También una revisión bibliográfica de quienes