Capítulo I: Planteamiento del Problema
Capítulo 2: Marco Teórico
2.1 El adolescente y su realidad
2.1.3 Conductas adolescentes y su realidad
Sin lugar a dudas la adolescencia es una etapa de transición y de
transformación del ser humano. Es aquí en donde se renuevan y fortalecen
los hábitos, los valores, las emociones y se desarrollan habilidades y
actitudes diferentes a las de la infancia.
Sin embargo, a muchos adolescentes no les gusta practicar alguna
actividad física o hacer deporte por miedo al ridículo o por sentirse incapaces
de dominar su cuerpo. La SEP (1994) en su Plan general estipula que: “La
educación física es una disciplina educativa y al mismo tiempo una disciplina
práctica sistemática e la actividad física. Está orientada a desarrollar la
capacidad motriz, la coordinación del movimiento corporal y estimular y
desarrollar habilidades, hábitos y actitudes”. También propicia en el
educando confianza y seguridad y a través de la ejercitación sistemática, de
las capacidades físicas, conserva la condición física. Los adolescentes
necesitan animarse, probar, desafiar sus miedos y mitos y luego sentir los
beneficios no solo físicos sino en el cambio emocional de su estado de
ánimo.
El adolescente es producto del medio socio-económico en el que se
desenvuelve, de las relaciones que establece y de los estímulos y
motivaciones que va teniendo a través de la interacciones que establece, a
este respecto Aberastury (1988 p.33) afirma que “en la adolescencia además
del sello individual se tiene el sello del medio cultural, social e histórico
desde el cual se manifiesta “
Otro factor importante en la conducta adolescente esta relacionado con
las actitudes ya que están relacionadas con las vivencias y
comportamientos, así como al contexto en el que se desenvuelve.
“Una actitud es una predisposición aprendida para responder
consistentemente de una manera favorable o desfavorable ante un objeto o
un símbolo” (Fishbein y Ajsen, 1975; Oskamp, 1991; Eagly y Chaiken1993,
citado en Sampieri, 2003p.367)
Las actitudes son un indicador de la conducta del ser humano o bien,
Padua (2000 citado en Sampieri 2003 p. 367) señala que” las actitudes son
un indicador de la conducta en sí y por ello, las mediciones de actitudes
deben interpretarse como “síntomas” y no como “hechos”
La inquietud que se plantea a lo largo de este trabajo es identificar los
factores que impiden a algunos de los estudiantes de la preparatoria a
adquirir una formación integral, es decir, que participen de manera
equilibrada y armónica en su desarrollo: intelectual, emocional, físico, social
y estético; apoyados inicialmente por la familia, por las Instituciones
educativas y la cultura en donde viva. Para apoyar esta referencia Piaget
(1995 p.93 )señala que “al comparar la obra de los individuos( adultos) con
su antiguo comportamiento de adolescentes, aquéllos que entre los quince y
los diecisiete años, no han construido nunca sistemas que inserten su
programa de vida en un amplio sueño de reformas, o aquéllos que al
establecer su primer contacto con la vida material han sacrificado
totalmente su quimérico ideal a sus nuevos intereses de adulto, no han sido
los más productivos” Es necesario entonces que el adolescente de rienda
suelta a sus sueños y desarrolle su afectividad ya que es ésta la que asigna
un valor a las actividades que realiza y al mismo tiempo regula su energía.
Jorge Zuloaga (2002 p. 39) expresa que los adolescentes de hoy,
están bombardeados con propuestas de “vida fácil” y de “éxito sin esfuerzo”,
“de soluciones rápidas” y “recetas maravillosas” que llegan a creer que se
merecen todo. No tienen una visión más allá de su hoy y su comodidad,
actúan de acuerdo a lo que les produce placer momentáneo y en donde la
Hoy por hoy el desarrollo económico y social marcan las pautas de
conducta de los sujetos ya que por ejemplo la edad en la que los jóvenes
pueden incorporarse a la realidad productiva del país. De acuerdo con
Erikson (1968) en “la adolescencia existe una moratoria social que es
producto de nuestro siglo”. En nuestra cultura occidental la incorporación del
adolescente al estatus adulto se retrasa cada vez. Otra razón por las que
se modifican las pautas de conducta de los adolescentes tiene que ver con
los modelos sociales o prototipos de jóvenes que proponen los medios de
comunicación y la mercadotecnia. Sugieren estilos de vida, manera de
vestirse, forma de hablar y de interactuar, también proponen estilos de vida
y falsas realidades que en ocasiones provocan sentimientos de frustración
o desaliento.
La familia, los amigos y la escuela son los medios adecuados para
ayudar a que el adolescente elabore un concepto positivo de si mismo, de
que se conozca, reconozca y llegue a la aceptación y reconocimiento de si
mismo. Que se identifique con su realidad y aprenda a vivir el aquí y el
ahora.
Para establecer una buena interacción con los adolescentes es
importante que la comunicación, sea de dos vías, es decir, aprender a
escuchar a los adolescentes y enseñarles lo importante que es que ellos
también escuchen. Enseñarles a hacer declaraciones afirmativas, negativas
y de poner límites.
Es probable que si un adolescente cursa con plenitud esta etapa, con
emocionalidad, apasionamientos, necesidades, frustraciones, alegrías, etc. y
si es acompañado, orientado, y querido pueda transitar a la siguiente etapa
con seguridad y con un proyecto de vida a seguir.
Las interacciones entre jóvenes de la misma edad que son un referente
para los padres respecto a la forma de comportarse de sus hijos en relación
a otros. Implican un contexto de aprendizaje por las imitaciones y
propuestas de nuevos patrones de conducta. Los amigos y los compañeros
son las personas a través de las cuales los hijos aprenden a relacionarse
de igual a igual y a vivir en sociedad, sin la protección, tutela, autoridad o a
veces manipulación que se da en el entorno familiar
El auto concepto se refiere a las evaluaciones del yo en un ámbito o
dominio específico, de modo que los adolescentes se pueden evaluar en
ámbitos académicos, deportivos, de aspecto físico, de habilidades, etc.
La autoestima es una auto evaluación de carácter global en la que se
evalúa el yo. Las relaciones entre los padres y los iguales son dos referentes
importantes que influyen en la autoestima del adolescente.
El aspecto físico es un elemento especialmente importante en la
autoestima durante la adolescencia. En un estudio reciente se comprobó que
“el auto concepto de los adolescentes y su relación con el atractivo físico es
el mejor predictor de su autoestima” (Lord y Eccles, 1994, citado en Santrock
pp. 251). El apoyo de los iguales, de los amigos íntimos y de los padres así
como la orientación de la escuela contribuye a mejorar y estabilizar la
autoestima de los adolescentes. Santrock. (2004 p. 252) propone cuatro
los ámbitos de competencia importantes para el yo, proporcionar apoyo
emocional y aprobación socia, ayudar a conseguir logro y mejorar las
habilidades de afrontamiento.