7. LOS CONTENIDOS DE LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE
7.1. EL CONOCIMIENTO PARCELADO
El área de conocimiento hace referencia a un campo común en el cual se agrupan dos o más disciplinas, donde cada una posee sus propios principios, conceptos y teorías, así como los métodos y procedimientos para apropiarse, construir y transmitir sus conocimientos.
Habitualmente, esta expresión (áreas), denota la estructuración de asignaturas afines o relacionadas con un campo del saber. Es imprescindible
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Ponencia presentada por Ricardo Lucio en el lanzamiento de Los estándares para la excelencia. Ministerio de Educación Nacional. Santa Marta. Mayo 17 del 2002.
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resaltar que proporcionalmente como han ido creciendo los medios de difusión de la información y la especialización del trabajo intelectual y material, igualmente las áreas se han parcelado cada vez más, las disciplinas y/o asignaturas se multiplican y obviamente también requieren sus propios espacios de trabajo y difusión. Este crecimiento desmedido ha hecho inclusive que las temáticas aspiren a convertirse en asignaturas, exigiendo por ello, espacio aparte del área común de su tratamiento; junto a esto, la concepción
tradicional de la educación bancaria23, como del aprendizaje para la repetición
circular y la memorización mecánica; la institución escolar se ve abocada a una crisis aún mayor.
Conocer implica información, pero el conocimiento no se reduce exclusivamente a la información, necesita estructuras teóricas para poder darle sentido a esa información, de ahí que la frase platónica de que ―el exceso de información no deja pensar‖, es de carácter relevante en este tiempo puesto que, cuantos más datos, información y conocimiento se usen, tanto más difícil puede llegar a ser para cualquiera tener que aprendérsela (memorizarla). Parece que hoy ya no hay tiempo ni el deseo de reflexionar, más aún cuando el crecimiento de la especialización implica una babel y con ello una regresión al conocimiento general. ―El progreso de los conocimientos lleva consigo una dislocación del conocimiento, la destrucción del conocimiento-sabiduría, es decir, de un conocimiento que sean alimento para nuestra vida y que contribuya a bonificarnos a nosotros mismos... al mismo tiempo que un progreso de los conocimientos, hay un progreso de las incertidumbres, y diría
que incluso un progreso de la ignorancia‖24. Evitar que se continúe con esa
mutilación, requiere repensar los procedimientos escolares para reproducir los conocimientos; ante la crisis de contenidos y su compartimentación y fragmentación del saber, es necesaria la apropiación de dichas parcelas (áreas) y comenzar a deshacer los casilleros de los contenidos, organizando inicialmente los equipos de áreas hasta construir conjuntamente los proyectos comunes que apoyen y soporten los proyectos vitales de los beneficiarios en un ámbito holístico del conocimiento, donde el conocer sea negociar, trabajar, discutir, luchar con lo desconocido que se reconstituye continuamente.
Continuando con la forma parcelada del conocimiento, y de acuerdo a los procesos de desarrollo que educadores e instituciones logren consolidar conceptos, técnicas y políticas holísticas de la educación, también se
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“Existe una especie de enfermedad de la narración. La tónica de la educación es preponderantemente esta: narrar siempre narrar. En la narración el educador es sujeto, conduce a los sujetos a la memorización mecánica del contenido narrado. Más aún, la narración los transforma en vasijas, en recipientes que deben ser llenados por el educador. Cuanto más va llenando los recipientes con sus depósitos, tanto mejor educador será. Cuanto más se dejen dócilmente llenar, tanto mejores educadores serán.
“La concepción del saber de la concepción Bancaria es, en el fondo lo que Sartre en el Hombre y las cosas llamaría concepción digestiva o alimenticia del saber. Esto es como si fuera el alimento que el educar va introduciendo a los educandos en una especie de tratamiento de engorde...” FREIRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. Bogotá, 37ª edición, Edit. Siglo XXI. Pág. 71,72.
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transformarán las llamadas áreas obligatorias, fundamentales y optativas25,
para lo cual el Ministerio de Educación nacional propone que ―si el proceso educativo está centrado en el educando y si lo que busca es el pleno desarrollo de sus potencialidades, se hace necesario que el concepto de área también sea revisado. En la medida en que la necesidad de aprender se presenta durante toda la vida, el desarrollo de las áreas debe dar importancia al cultivo de habilidades para descubrir; criterios para analizar y tomar decisiones; desarrollo de los valores, actitudes emprendedoras, conciliadoras, solidarias; estrategias cognoscitivas, comunicativas y ante todo, gusto por la búsqueda y el uso consciente del conocimiento. Para ello cada área debe concebirse como un espacio que posibilita experiencias educativas, donde se plantean y analizan diversas formas de entender el mundo, de explicarlo, de argumentar, de dar sentido a la acción; donde se conocen procedimientos para anticiparse a los problemas, para afrontarlos y resolverlos; donde se incentiva desde varias perspectivas el cultivo de las múltiples potencialidades y aptitudes humanas, se viven procesos que permiten a cada uno ubicarse, comprometerse y crecer en sus relaciones con el ambiente, con los demás y consigo mismo; se descubren fuentes de criterios y de conocimientos; se aprende a ser autónomo y a tomar decisiones responsablemente, se abren espacios y tiempos para valorar y
disfrutar el mundo‖26. Esto contribuye a la conquista de la autonomía de las
instituciones y los educadores, porque apunta sobre todo que lo más importante son los proyectos de vida de los escolares que la rigidez normativa en la que se escudan las carencias intelectuales y pedagógicas de muchos administradores y educadores. En torno a esta vitalidad humana deberán movilizarse los contenidos y procesos de las diversas áreas del conocimiento, que es la columna vertebral donde se podrá deshacer la concepción
cartesiana27 del saber.