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Capítulo IV. Voces y ecos de la competencia traductora

4.3. La subcompetencia extralingüística

4.3.1. Los conocimientos sobre la traducción

Durante el trabajo de campo, los estudiantes señalaron la importancia de una formación específica para convertirse en traductores, la cual incluye competencias relacionadas con los estudios de la traducción desde una perspectiva práctica y teórica. Jiménez (2018) indica que “a un nivel teórico, es importante tener una comprensión general de la principales teorías y temas de debate en el ámbito de la traducción” (pp. 14-15). En relación con lo anterior, los estudiantes reconocen que es necesario aprender a enfrentar los retos que se presentan al momento de traducir desde una forma reflexiva y cuidadosa, por ejemplo, Iliana (EE7LI) menciona que:

Se necesita un entrenamiento, si se puede decir así, con tan solo conocer dos lenguas no es como que tengas suficiente conocimiento para traducir, ya que sí puedes saber lo que está diciendo el texto original, pero normalmente, la traducción lleva parámetros, normalmente tienes que conocer técnicas, normalmente tienes que saber dónde poner, donde no, donde sobra, donde falta, entonces eso no te lo da solo el conocimiento de dos lenguas, eso te lo da estudiar algo sobre traducción.

En otras palabras, la persona que aspira a convertirse en traductor requiere de una formación especializada, ya que el traductor profesional es capaz de identificar y saber cómo funciona un texto determinado, asimismo, es una persona que realiza cambios conscientes para lograr que el texto traducido conserve los mensajes del texto fuente. Jiménez (2018) menciona que el traductor debe tener conocimientos prácticos para poder resolver los problemas que se presenten al momento de traducir.

Leticia (EE1LI) cree “que debe haber una preparación previa para poder traducir un texto, no sé, para saber, por ejemplo, nosotros que estamos aprendiendo las técnicas y todo esto, no nos basta solo el simple hecho de conocer los idiomas”. La estudiante reconoce claramente que para traducir se requieren, aparte de la subcompetencia lingüística, otras subcompetencias, una de ellas está relacionada con aspectos temáticos de la disciplina, lo cual se apega a lo propuesto por Hurtado (2017) y Jiménez (2018) sobre la necesidad de que el traductor conozca sobre traducción desde la perspectiva teórica y práctica.

En clase de traducción, el estudiante aprende mediante ejercicios teórico-prácticos sobre técnicas como la equivalencia, la trasposición, la modulación y la adaptación, por mencionar algunas. Estas técnicas permiten identificar los textos desde una mirada particular, ya que existen “expresiones o palabras que en la lengua de llegada y de partida no son las mismas, entonces se tiene que buscar una variante que se asemeje en las dos lenguas” (Karina, EE4LF), tal como indica Tricás (2003) al reconocer la existencia de un tensión al momento de elegir la palabra precisa para una traducción. Durante este proceso es importante “hacer esa comparación y esa investigación para ver el trasfondo de lo que se trata de decir y [reconocer], la esencia de la palabra que se quiere traducir” (Laura, EE5LF), ya que traducir requiere de la comparación y el escrutinio constante para identificar y analizar los posicionamientos teóricos de texto.

En ocasiones, las personas que no están familiarizadas con la disciplina y la práctica traductora realizan trabajos totalmente apegados al texto original, sin embargo, antes de realizar la traducción, se debe reflexionar en la mejor manera de comunicar las ideas y los mensajes de una lengua a otra, ya que como lo indica Alma (EE4LI)“ no nada más vamos a llegar a [decir], pues

esta oración se traduce literal y pues así va a quedar, ¡no! tenemos que ver qué estrategias usar, [identificar] si podemos cambiarla o reformularla”, es evidente que la estudiante ha desarrollado conocimientos en torno a la disciplina traductológica, reconoce la complejidad que representa la traducción, pero sabe que existen diversas maneras para enfrentar los retos que implica el texto fuente, pues la teoría en traducción ayuda, en trabajo conjunto con las lenguas, a transformar las oraciones y las frases con el objetivo de transmitir un mensaje similar en la lengua meta.

Jiménez (2018) indica que la traducción literal privilegia ciertos aspectos lingüísticos vinculados con la gramática, no obstante resta importancia a otras áreas como la semántica y la pragmática, sin embargo, es importante recordar que “no se traducen solo palabras, traduces ideas, mensajes y siempre hay un objetivo al hacer una traducción, entonces en la escuela nos enseñan además del idioma nos enseñan estrategias, […], todo lo que conlleva ser un traductor” (Sara EE6LI), palabras como las anteriores permiten identificar el trabajo del estudiante y del profesor traducción, ya que los estudiantes a través de su formación universitaria han interiorizado la relevancia de la traducción. Sara está consciente de la importancia de conservar los efectos y las sensaciones en lengua meta con la finalidad de no perder elementos culturales, lingüísticos y de estilo durante la traducción.

Para los estudiantes, el conocimiento de la disciplina, desde una perspectiva teórico- práctica, faculta para traducir de forma clara, razonada y crítica, sin embargo, algunos de ellos indican que existen áreas de mayor importancia al momento de traducir, como lo son: el dominio de las lenguas en el proceso de traducción, los aspectos interculturales y la evaluación de la traducción. No obstante, los estudiantes al identificar diferentes puntos clave al traducir como la utilización de las técnicas de traducción, la importancia de la lectura previa, la revisión paulatina del texto y la relevancia de la cultura en la traducción reflejan rasgos de la subcompetencia sobre aspectos temáticos de la disciplina, puesto que una persona no familiarizada con la actividad traductora ignoraría posiblemente la importancia de estos aspectos al momento de traducir.