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Capítulo IV. Voces y ecos de la competencia traductora

4.3. La subcompetencia extralingüística

4.3.3. El hábito de la lectura

Como se ha mencionado anteriormente, la comprensión lectora en la lengua materna y la lengua extranjera son indispensables al momento de traducir. Hurtado (2015) indica que dentro de la competencia metodológica y estratégica, la cual tiene como objetivo central que el estudiante pueda realizar el proceso de traducción de forma óptima, se tiene como elemento básico la comprensión para poder traducir y entender los sentidos presentes en el texto fuente. A partir de lo anterior, se decidió analizar el hábito de lectura de los estudiantes participantes para tratar de conocer a mayor profundidad su manera de traducir. La mayoría de los estudiantes señala tener gusto por la lectura, expresan que usualmente leen cuentos, novelas y, en menor medida, ensayos y artículos especializados.

Los estudiantes indicaron sentir afinidad por la literatura contemporánea, especialmente por la mexicana, española, norteamericana, francesa e inglesa. No obstante, muy pocos reconocen haber tenido el hábito de la lectura desde la infancia, por ejemplo, Fernanda (HVE9LI) señala que la lectura estuvo presente en su vida desde la primaria, pues los libros “solía leerlos por las tardes, después mi mamá me hacía preguntas para comprobar que lo había hecho bien”, es decir, la estudiante creció en una familia que consideraba a la lectura como una actividad importante.

Otro historia similar es la de Sandra (HVE9LF) quien indica que desde pequeña su madre le leía fabulas de manera regular. La estudiante, en su historia de vida, recuerda con alegría el primer libro que leyó por sí misma El principito y menciona que “he pasado por un largo y muy

variado camino de lectura”. Sin embargo, como se señaló anteriormente estos casos son aislados. La mayoría de los estudiantes indicó que cuando eran pequeños solían jugar en casa o en la calle, salir a parques o áreas verdes, acudir a la escuela o tener alguna actividad deportiva o artística por las tardes, sin embargo, se prestaba poca atención en la lectura por placer.

Algunos estudiantes mencionan que comenzaron a leer de forma habitual cuando eran adolescentes, gracias a que sentían interés por las historias policiacas, de terror, de misterio, de fantasía y de ciencia ficción. Asimismo, por los libros de autoayuda y los bestsellers, sin embargo, reconocen que estos últimos no son siempre bien vistos y en ocasiones es mejor omitir, por presión social, que se realiza este tipo de lectura. Por ejemplo, Alma (HVE4LI) señala que “comencé a leer en mi adolescencia libros que para muchos no son considerados como buenos, pero uno de mis favoritos, sino es que “el favorito” que tengo es The retribution de Mara Dyler”, es decir, la

estudiante se inició en el mundo de la lectura con libros considerados “comerciales” y posteriormente continuó leyéndolos porque son de su agrado.

Para otros estudiantes, el acercamiento a la lectura se realizó hasta la universidad, específicamente porque decidieron estudiar una licenciatura en lenguas donde había cursos especializados en lectura y literatura. No obstante, también hubo estudiantes que señalaron no sentir una gran afición por la lectura o no tener el hábito de la lectura por diversos motivos aunque estudian una licenciatura en lenguas. Por ejemplo, Karen (HVE10LI) menciona que “la lectura es una actividad que me gusta, pero no es una de mis favoritas”, pues indica que existen otras prioridades como el pasar tiempo con su familia y amigos y el cine.

Otro ejemplo es Karina (HVE4LF) quien expresa que “considero que no tengo el hábito de lectura porque no he encontrado un libro o un género que me guste, además, creo que leer me relaja tanto que en ocasiones me quedo dormida”, a partir de lo anterior, se reconoce la necesidad de fomentar más la lectura entre los universitarios. Asimismo, se debe instruir a los estudiantes que no tienen el hábito de lectura a explorar los múltiples recursos digitales e impresos que existen en la actualidad, puesto que la traducción, las lenguas y otras múltiples áreas de estudio tienen como base la lectura para poder desarrollar el pensamiento crítico y la formación integral del estudiante sin importar el nivel académico.

Por otro lado, algunos estudiantes comentan que debido a sus estudios en la universidad y a las exigencias de la misma sus hábitos de lectura han cambiado. Susana (HVE6LF) señala que “actualmente leo más artículos de todo tipo en internet y libros de literatura, […] mis gustos siguen siendo leer, escuchar música, salir a pasear, ir a museos […]”, en otras palabras, la estudiante continúa leyendo de forma habitual porque está acostumbrada a hacerlo, ya que es una actividad que realiza desde tiempo atrás. No obstante, debido a su formación lingüística, la lectura se orienta a campos de estudio específicos como la lectura de textos literarios.

Lo anterior representa un contraste con las palabras de Sara (HVE6LI) quien menciona que “leer es algo que me gusta, pero con la escuela y el trabajo, si tengo suerte puedo leer dos libros al año. No he terminado de leer Lolita desde que me lo regalaron [señala una fecha que se omiten] que fue mi cumpleaños”, respuestas como la anterior son constantes en los participantes, es decir que las diversas actividades de los estudiantes ocasionan que no tengan el tiempo para leer por placer, de las cuales resaltan el trabajo y el estudio de otra carrera.

En el mismo orden de ideas, Fernanda (HVE9LI) señala que “actualmente no hago lecturas por gusto. Sólo las académicas, se me ha quitado un poco la costumbre de hacerlo.” Es interesante identificar cómo la estudiante diferencia entre la lectura por placer y la lectura por obligación, esta última parece requerir una gran cantidad de tiempo, lo cual ocasiona que la estudiante comience a perder el interés por la lectura por placer, en otras palabras, la única lectura que realiza se debe a un requerimiento académico y en vez de fomentar la curiosidad y el interés por el campo académico tiene un efecto contrario y hasta cierto punto contraproducente.

Por otro lado, Verónica (HVE1LF) señala una razón diferente por la cual no lee de manera regular, la estudiante indica que “me gusta leer, pero no lo hago ya tanto porque tengo la vista cansada y me empieza a dar migraña. Pero de joven leí más. Me gustaban los cuentos de todo tipo y las novelas”, la estudiante es una mujer adulta por eso hace referencia de sí misma en su juventud. Verónica en su historia de vida muestra un gran interés por la literatura y por la escritura, no obstante, su problema de visión y sus horarios en la casa y la universidad le impiden leer de forma cotidiana.

Al analizar las historias de vida se pudo identificar que los estudiantes hacen énfasis en la lectura en la lengua materna, pocos de ellos reconocen leer por placer en la lengua extranjera que estudian –inglés o francés– o en la tercera lengua que también aprenden –los idiomas más mencionados por los estudiantes fueron italiano, alemán, portugués y en menor medida japonés–.

Kelly (2002) señala que para lograr desarrollar las subcompetencias lingüística y la cultural, idóneas para la competencia traductora, es necesario que el estudiante sea capaz de producir y comprender textos en la lengua materna y en la lengua extranjera, las cuales ella denomina como lengua A y lengua B, respectivamente. Asimismo indica que el estudiante debe poseer competencia oral y escrita en menor medida en la tercera lengua. Sin embargo, se reconoce que si los estudiantes no leen por placer de manera regular en la lengua extranjera, la adquisición de la subcompetencia lingüística necesaria para, a su vez, desarrollar la competencia traductora queda en cierta medida incompleta, pues la lectura en inglés y francés recae únicamente en las EE de literatura, lengua y de lectura y redacción de los programas de estudios (Véase anexos 4 y 5).

Los pocos estudiantes que señalan leer en la lengua extranjera indican que lo hacen por dos motivos: por placer, en primer lugar, y para fortalecer la comprensión lectora. Indican que su acercamiento con la lectura en inglés o francés se logró, en cierta medida, gracias a historias breves, cuentos o adaptaciones de libros, algunos de los cuales tienen como objetivo acercar al estudiante

que aprende a una nueva lengua a la lectura, es decir que estos últimos cumplen con la finalidad para lo que fueron creados, por lo tanto, se identifica que la utilización, en mayor medida, de este tipo de materiales podría ser una estrategia viable para fomentar la lectura en la nueva lengua.

De igual forma se identificó que los estudiantes que expresan mayor apego a la lectura y la literatura también sentían afinidad por la escritura creativa. Estos estudiantes señalan que regularmente escriben historias, poemas o textos en los que plasman sus ideas y sentimientos, pero hacen hincapié en que los textos son únicamente para ellos y no tienen intención de dedicarse a la escritura o a hacer los textos públicos.

Se consideró importante mostrar el siguiente fragmento, ya que ejemplifica el impacto que los libros pueden ocasionar en los lectores. Alma (HVE4LI) indica que “gracias a los libros llegué a pensar en ser traductora o incluso editora, lo cual sería un reto, pero quisiera lograrlo, eso sería una meta personal.” En este caso, la lectura influyó para que la estudiante decidiera un área de especialización en la licenciatura, asimismo, la motivación es un factor importante, puesto que la estudiante manifiesta un gran interés por la traducción y la lectura durante el proceso de la investigación, posteriormente, se hablará a mayor profundidad de los factores que influyeron en los estudiantes.

Si bien, la mayoría de los estudiantes señala tener aprecio por la lectura y la literatura en la lengua materna, se reconoce que es necesario fomentar el hábito de la lectura en la lengua extranjera con la finalidad de fortalecer el aprendizaje del inglés o francés. La profesora Olivia (EM5) menciona que “en los estudiantes de idiomas a veces hay mucho entusiasmo por traducir, pero no hay un hábito de lectura entonces es complicado porque si en tu propia lengua no tienes ese hábito, en lengua extranjera se hace un poco más complicado”.

A partir de lo anterior, se remarca la importancia de fomentar la lectura en la Facultad de Idiomas. Si bien se reconocen las iniciativas contempladas por la institución es necesario continuar trabajando al respecto, ya que el fortalecimiento de la comprensión lectora desde una perspectiva reflexiva y crítica beneficia de forma clara el proceso de adquisición de la nueva lengua y también la adquisición de la competencia traductora. Como se ha mencionado anteriormente es necesario que el estudiante de lenguas y traducción sea capaz de comprender los textos que lee en la lengua materna y en la lengua extranjera para poder fortalecer su proceso educativo.