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Consecuencias descriptivas

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ESTUDIOS DE MORFOLOGÍA Y SINTAXIS

TIPO 1 TIPO 2 TIPO 3 TIPO 4 TIPO 5 TIPO 6 TIPO 7 Prueba 1: repetición del

3.1. Consecuencias descriptivas

Si consideramos solo los prefijos de los tipos 4 a 7, de mayor autonomía sintáctica, las propiedades revisadas en 2 permiten distinguir dos grupos básicos: unos prefijos están emparentados con las preposiciones (en un sentido amplio que comprende no solo a inter– o

anti–, sino también los prefijos aspectuales/ temporales del ámbito nominal como pre– o ex–),

mientras que el otro remite a la cuantificación como fenómeno transcategorial, que puede implicar adjetivos y adverbios (re–, super–, hiper–), nombres (mega–, multi–, nuevamente

re–, super–) o incluso verbos (re– y super–). Nótese que los dos grupos se vinculan, entonces,

con categorías funcionales o semifuncionales (cfr. Baker 2002 para las preposiciones) reconocidas desde diversas perspectivas luego de la llamada “explosión de las categorías funcionales” de la segunda mitad de la década del ‘80. Desde la perspectiva de la Morfología Distribuida, las proyecciones funcionales están encabezadas en la sintaxis por rasgos formales o abstractos extraídos de un repertorio universal (cfr. Embick & Halle en prensa); eso se daría por igual en el caso de que se realicen como palabras, como clíticos o como prefijos, dado el supuesto de inserción tardía de ese modelo.

Esta propuesta es consecuente con el hecho de que, muy a menudo, las categorías funcionales están ligadas a ítems léxicos que presentan diversos grados de defectividad morfofonológica: afijos y clíticos de diversas clases, con distintos grados de opacidad sintáctica. Por ejemplo, desde el punto de vista morfofonológico, es defectivo el clítico pronominal acusativo en (19.a), en función de su posicionamiento obligatorio con respecto a la forma verbal, de modo similar al auxiliar haber en el pretérito compuesto (cfr. las diferencias con el

pluscuamperfecto en 19.b). Además, haber admite algunas operaciones que hemos visto en 2 para los prefijos (e.g., la coordinación de los morfemas léxicos, como en 19.c), pero no otras (e.g., la coordinación entre auxiliares, como en 19.d):

(19) a. *Juan vio lo / * Lo Juan vio / * Lo seguro vio (vs. Juan lo vio)

b. ??ha lentamente descubierto el placer del vino (vs. había lentamente descubierto el placer del vino)

c. había/ ha comprado y vendido la casa varias veces d. *ha y había comprado propiedades varias veces

De este modo, con respecto al estatuto morfofonológico de los prefijos, podemos equiparar la autonomía fonológica de algunos prefijos con la de los clíticos. De hecho, como hemos visto en la prueba 6, re– y sus variantes requete– y recontra– (y eventualmente super–) exhiben mayor libertad en su posición que lo en (19.a) o ha en (19.b), que necesitan estar adyacentes a la forma verbal.

En el caso de la prefijación preposicional, Kornfeld & Saab (2001) observan que los prefijos de origen culto como inter, pro, anti, si bien presentan transparencia sintáctica, no son preposiciones del español como de, sin, en o hacia. La diferencia más significativa es el hecho de que no pueden combinarse con SSDD, como ilustran los siguientes ejemplos:

(20) a. inter (*las/ varias) naciones

b. anti (*el) gobierno/ anti (*todos los) gobiernos c. pro (*el) aborto/ pro (*mucha) democracia

El comportamiento ejemplificado en (20) diferencia los prefijos grecolatinos de las “verdaderas” preposiciones del español, ya que ilustra el hecho de que son incapaces de asignar caso a un SD en la sintaxis. Sin embargo, su significado y la posibilidad de que se vinculen con frases (como se vio en las pruebas 2-5 analizadas en la sección 2) sugieren que su estatuto gramatical no puede ser radicalmente diferente de las preposiciones. La defectividad sintáctica que impide que inter, pro, anti tomen como complementos SSDD debería estar consignada de algún modo en su entrada léxica.

En cuanto a la cuantificación, no se advierte una defectividad análoga a la ilustrada por (20), puesto que los prefijos parecen tener exactamente la misma distribución que los morfemas libres equivalentes, como mucho, muy, gran, etc. (cfr. ejemplos 10 a 18). En estos casos, la selección de un ítem concreto (re–, muy, super–, etc.) supone aportar un contenido expresivo determinado a la nueva palabra o construcción, asemejándose así a las categorías funcionales vinculadas directa o indirectamente con la modalidad de la cláusula (cfr. Di Tullio 2004 para el análisis de diversas estructuras enfáticas o exclamativas de Grado).

Nuestra explicación es, en suma, que los prefijos que exhiben dos o más de las propiedades sintácticas analizadas en 2 realizan o están ligados con rasgos formales que se alojan en la sintaxis en núcleos funcionales, de un modo similar al formalizado en los diversos esquemas de (21): (21) a. SP b. SGrad c. SD V V V P’ Grad’ D SQ? V V (el) V P° SNúm Grad° SA (Sa) Q’ inter V super 5 V (Sn) Núm’ grande re SNúm V 5 -s SN (Sn) auto 5 club

Del hecho de que algunos prefijos sean equivalentes a núcleos funcionales o semifuncionales se desprenden otras propiedades que han sido tratadas deficientemente en la bibliografía. Así, parece obvio que, si los prefijos inter, pre, anti están ligados a los mismos rasgos funcionales que las preposiciones, las formas en las que intervengan deberán ser (categorialmente) equivalentes a frases preposicionales. Eso explica satisfactoria y naturalmente por qué no aparece ninguna relación de concordancia con el núcleo nominal en casos como crema

núcleo (e.g., la casa sin niños, el camino de los bichos, etc.). Independientemente del resto de nuestra argumentación, creemos que atribuirle a antiarrugas naturaleza preposicional es mucho más adecuado que interpretarla como un nombre, como en la argumentación de Varela (2005)84. A su vez, que los prefijos ligados a la cuantificación no modifiquen categorialmente sus bases se explica en forma directa por su equivalencia con categorías funcionales de otra clase: así, la suma de un elemento de grado con un adjetivo tiene en la sintaxis las propiedades léxicas de un adjetivo, al igual que en la combinación de un cuantificador con un nombre.

Por otra parte, puede establecerse una correlación bastante clara entre grados de transparencia sintáctica y clases de palabras, con la excepción de los prefijos re-, requete- y recontra- en español rioplatense (que, como hemos dicho, no presentan ninguna selección categorial de la base). Los nombres (especialmente los eventivos, deverbales o no, cfr. Resnik en este volumen) suelen permitir un alto grado de transparencia sintáctica en su combinación con prefijos y, de hecho, las pruebas de transparencia sintáctica 3 a 5 han sido ejemplificadas con nombres (cfr. ejemplos 7-9). En cambio, los prefijos que se combinan con verbos (deshacer,

reconsiderar, sobrevolar) se comportan sistemáticamente como verdaderos afijos y son

siempre opacos (con la posible excepción del iterativo re– para la prueba 1)85. Un estatuto intermedio presenta la combinación de adjetivos con prefijos. Los prefijos negativos son totalmente opacos: *des[leal y honesto], *in[útil y capaz], mientras que otros prefijos presentan una opacidad bastante alta, aunque admiten algunas operaciones sintácticas como la combinación con prefijos de significado opuesto (inter–/ intra–, bi–/ mono–), y, en el caso de los apreciativos, también la coordinación de las bases (super bueno e inteligente).

84 Por lo demás, el argumento de Varela (2005) de que se trata de nombres en aposición es inverosímil porque no

existen en español nombres que funcionen primariamente como aposición y no como núcleos (como debería ser el caso con antiarrugas o antigas según su propuesta).

85 El hecho de que la categoría más “opaca” relacionada con la prefijación sea el verbo nos lleva a recordar que

tampoco hay compuestos verbales en español. La dificultad, sin embargo, podría ser metodológica: es más fácil determinar la transparencia u opacidad sintáctica en los nombres que en los verbos o los adjetivos (véase Kornfeld 2005 para una reflexión sobre este punto).

En síntesis, la prefijación no puede considerarse un fenómeno unitario ni desde el punto de vista sintáctico ni desde el punto de vista morfofonológico. Mientras que algunos prefijos se comportan efectivamente como afijos (en el sentido de que respetan las propiedades de opacidad sintáctica, por lo que sería posible sostener desde el punto de vista empírico un lexicalismo moderado)86, otros (en particular, los que hemos utilizado para ilustrar las pruebas

de 2) funcionan como clíticos, en el sentido de que su adjunción solo puede haberse dado en la sintaxis, luego de la formación previa de una frase. Para este segundo caso, proponemos que se trata de ítems ligados con rasgos funcionales o semifuncionales en la sintaxis. Como hemos dicho, puede darse el caso de que un mismo prefijo funcione, en combinación con una clase de palabras, como un afijo (i.e., con opacidad sintáctica) y, en combinación con otra, como un clítico (i.e., con un grado de transparencia sintáctica): compárese *inter[nacional y

provincial] con inter escuelas y departamentos de historia.

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