Texto 1 Texto 2 Texto 3 Paratexto icónico
V. La estructura ilocutiva y la distinción entre géneros discursivos
3. Los géneros directivos
3.1. Función textual directiva
El nivel funcional se refiere al saber de los hablantes sobre la función textual, o el propósito que persigue un género determinado. Resulta claro que no es lo mismo recibir una tarjeta de Navidad, una intimación de pago o el resumen bancario.
De las diversas funciones comunicativas de los textos59, me centraré en la función dirigir, que se realiza cuando el productor textual se propone influir en el interlocutor para que éste ejecute una acción o adhiera a una tesis determinada. Esta función se corresponde con los actos de habla directivos de Searle (1969), con la función apelativa de Brinker (1988), y con lo que Lyons (1977: 678) denomina instrucciones, definidas como “enunciados que imponen, o proponen, una cierta línea de acción o modelo de comportamiento e indican lo que debe llevarse a cabo”. Este término abarcador comprende órdenes, pedidos, súplicas, así como recomendaciones, y también instrucciones en un sentido más estricto. Todos estos actos de habla comparten la condición general de que el hablante debe creer que el destinatario es capaz de cumplir con la instrucción.
Tanto en español como en muchas otras lenguas, la diferencia entre instrucciones y aseveraciones se encuentra gramaticalizada en el modo verbal: el imperativo, forma prototípica para realizar estos actos. El sujeto de una oración de imperativo se refiere al destinatario, pero ello no impide que el sujeto se exprese en tercera persona, porque, de hecho, podemos transmitir una orden o petición en forma indirecta a través de un intermediario. No obstante, existen diversas opciones lingüísticas para expresar actos de habla directivos.
Pero ¿qué distinciones pueden establecerse entre los diferentes subtipos de actos directivos? Podemos considerar, por un lado, la autoridad del hablante para efectuar cada uno de estos
59 Heinemann y Viehweger (1991) postulan cuatro funciones: a) Expresarse: manifestar sentimientos y
opiniones. b) Contactar: iniciar o mantener contacto con el interlocutor. c) Informar: recibir o transmitir información. d) Dirigir: hacer que el interlocutor realice una acción o adhiera a una creencia.
actos de habla. Para que una orden o una prohibición sean acatadas, el destinatario debe reconocer que el hablante tiene autoridad para imponer su voluntad sobre él, aunque ello no es necesario en un pedido. En las órdenes, la autoridad está basada en el poder, mientras que en recomendaciones e instrucciones, la potestad reside en el conocimiento.
En términos del beneficiario de la acción que se promueve, en órdenes y pedidos, ese rol recae en el emisor. En recomendaciones e instrucciones, en cambio, es el destinatario quien se beneficia al realizar la acción propuesta. De hecho, recomendar se define como aconsejar algo a alguien para bien suyo. También, la regla de sinceridad para la realización del acto
aconsejar especifica que el hablante debe creer que la acción beneficiará al oyente (Searle
1969).
Respecto de la situación del destinatario, éste se encuentra en una posición subordinada cuando recibe una orden. En cambio, en recomendaciones e instrucciones se le asigna el papel de sujeto de aprendizaje. En efecto, la denominación de instruccional supone un emisor que instruye a un receptor.
La respuesta del receptor también es distinta frente a cada uno de los actos de habla directivos. En la orden, debe obedecer; pero frente a un pedido, tiene la posibilidad de rehusar. Para Lyons, una forma de codificar esa opción de rechazo es el añadido de por favor, o de una pregunta: ¿querés? O ¿lo harías? En recomendaciones e instrucciones, el destinatario posee libertad para elegir. No obstante, en el caso de instrucciones para un fin determinado, por ejemplo, hacer funcionar una máquina, la libertad parece estar restringida al logro del objetivo: si la persona no sigue las instrucciones al pie de la letra, es muy probable que el aparato no funcione (ver tabla 1).
Acto de habla
directivo Autoridad del hablante Beneficiario de la acción propuesta
Situación del
Destinatario Respuesta del destinatario
Orden Poder Emisor Subordinación Obediencia
Pedido No es
necesaria Emisor Indistinta Posibilidad rehusar de Instrucción Conocimiento Destinatario Sujeto
aprendizaje
Libertad restringi-da al objetivo Recomendación Conocimiento Destinatario Sujeto
aprendizaje
Libertad para elegir
Tabla 1: Rasgos de los diferentes actos de habla directivos
Como vemos en la tabla 1, recomendaciones e instrucciones60 comparten casi todos los rasgos, salvo la pequeña diferencia señalada en cuanto a la libertad del destinatario.
Otros actos de habla vinculados a la recomendación son la advertencia y el consejo
reconfortante61 (CR), que también responden al propósito de influir en la conducta del
destinatario. Al igual que la recomendación, la advertencia62 supone el beneficio del receptor, pero no propone una acción, sino que sólo señala un hecho como potencialmente peligroso. El CR tampoco propone una acción para ejecutar sino que manifiesta el propósito del emisor de tranquilizar al destinatario mediante la negación de un supuesto peligro. Advertencias y consejos reconfortantes comparten los rasgos especificados en la Tabla 1 para la
recomendación.
Respecto de las instrucciones, estos actos de habla se realizan en aquellos textos que tienen la finalidad de planificar secuencias de acciones para el logro de objetivos concretos. Los textos suelen comprender una serie de pasos que deben ser ejecutados en un orden dado (Silvestri,
60 En este caso, empleamos el término instrucción en un sentido estricto, como conjunto de reglas para un fin (y
no como lo emplea Lyons para agrupar a todos los actos de habla directivos).
61 Tomo el término de Brown y Levinson (1987: 98), que emplean el sintagma “conforting advice” para designar
expresiones como “Don’t be sad” (“no estés triste”).
62 Para Searle (1969), el acto aconsejar, cuyas reglas expresan que la acción propuesta es para bien del
destinatario, es semejante a avisar (equivalente de advertir). No obstante, en la advertencia (,) lo beneficioso no es la acción o hecho futuro, sino el acto mismo de avisar.
1995). Ejemplos prototípicos son los manuales para hacer funcionar un artefacto, y las recetas de cocina, entre otros, que se denominan instruccionales y también procedurales, pues su objeto es un procedimiento o método para ejecutar una acción.