El Plan Colombia: mito y realidad
6.4. Consecuencias del 11 de septiembre
Como ya se ha anotado, el Plan Colombia, al ser “concebido, inicialmente, como una herramienta de apoyo a combatir el tráfico de drogas ilícitas y afrontar sus consecuen- cias negativas para la sociedad y el Estado, a partir del 11 de septiembre de 2001 en el mar- co de la política de Washington tendiente a conformar una Coalición Mundial Antiterroris- ta, se abrieron las compuertas para la utilización directa de estos recursos en la guerra inter- na contra las organizaciones no estatales”377.
De este modo, “George W. Bush quebró la línea invisible que separaba la lucha antinarcóticos y la contrainsurgente, permitiendo que la totalidad de los recursos del Plan Colombia y la Iniciativa Andina se pudieran utilizar tanto para uno como para otro”378.
375 GONZALEZ, Fernán, op.cit., 180-1.Incremento expresado “en las tradicionales acciones represivas hasta en los programas del Plan de Desarrollo Alternativo (PNUD), Plante y ahora Plan Colombia.
376 MONDRAGÓN, Héctor. Plan Colombia: gasolina al fuego. REVISTA ABACO No. 32/33. Un mosaico im- perfecto. www.revista-abaco.com.
377 PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 258-259. El componente antinarcóticos de la contribución de los Es- tados Unidos al Plan Colombia contenía en germen, desde sus inicios, un componente contrainsurgente dado que el debilitamiento de las finanzas de las FARC y de las AUC – que dependen en un 50% y 70% respectivamente de recursos provenientes del tráfico de drogas ilícitas-, era percibido como uno de los objetivos centrales. Según Ga- briel Marcella, “The central permise of the U.S. component of Plan Colombia was that Money fro the trade in ille- gal drugs feeds the cofres of the guerrillas… if the narcotics funds could be stopped or drastically diminished, the guerrillas could not mount their ambitious military campaigns against the state” (“The Unite States and Colombia: The Journey form Ambiguity to strategic Clarity”, Strategic Studies Institute, Carlisle 2003, p. 23). Ibidem, 257. 378 PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 285. Además, en cuanto a la Iniciativa Regional Andina, puede de- cirse que en ella se perfilaron dos estrategias que debían cumplirse por el periodo de seis años; la primera, tenía como objetivo la destrucción química o biológica del 50% de los cultivos de coca y amapola; la segunda, giraba en torno a la militarización del conflicto mediante el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas.
El círculo de poder norteamericano, decidió, cambiar el nombre del Plan Colombia al de Iniciativa Regional Andina, que equipa militarmente las fronteras contra el supuesto flagelo narcoterrorista que amenaza a la región, incrementando, gota a gota, las hostilidades interestatales, mientras fracasa, en la disminución de violencia y en la consecución de sus objetivos en Colombia. Quiere decir esto, que una guerra ambigua, es funcional a los inter- eses dominantes y militares de los Estados Unidos en Latinoamérica, y el mundo entero, para demostrar su poderío militar y su capacidad destructora, cuando no se obedecen sus cometidos. Aunque suene bastante burdo, es posible, como burdo estigmatizar los extre- mos, por ejemplo, entre el bien y el mal.
Consecuentemente, “el impacto más importante fue el que le allanó el camino a la Casa Blanca para combatir a las guerrillas ya no concebidas estas como fuerzas insurgentes, sino como movimientos terroristas financiados por el tráfico de drogas”379. Los terroristas
son “combatientes sin privilegios”380. Lo cual traduce que no son objeto de aplicación de las
normas que encierran al Derecho Internacional Humanitario, pero si lo son, de la Resolu- ción 1373 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prevé el uso de las medi- das necesarias para asfixiar y desmantelar, las organizaciones de los terroristas, descono- ciendo toda la historia política de Colombia, una vez más, en pro de un postulado, que esta en la realidad, inimaginablemente lejos de ser alcanzado: el mantenimiento de la paz y se- guridad internacionales.
Teniendo en cuenta que desde la “formulación inicial de la estrategia, la moderni- zación de la fuerza pública se justificaba en la necesidad de hacer posible la fumigación aé- rea de los cultivos ilícitos, particularmente en aquellas zonas controladas por la guerrilla, de allí la creación de los batallones antinarcóticos; sin embargo, rápidamente se hizo evidente que la distinción entre la lucha antinarcóticos y guerra contrainsurgente, aunque política- mente correcta sobre todo para los congresistas en Washington, resultaba artificiosa. Esta ambigüedad terminó disolviéndose después el 11 de septiembre… cuando ambas estrate- gias terminaron fusionándose en la lucha global contra el terrorismo”381. Lucha sintetizada
en la amenaza narcoterrorista.
Así, “bajo la argumentación de que el éxito en la lucha con el narcoterrorismo de- pende el fortalecimiento integral de la economía… termina de legitimar el modelo de desa- rrollo económico volcado sobre el libre comercio que el país viene implementando desde los años noventa”382. Sin embargo, “las ONG insistieron… en la urgencia de planes sociales
y no planes esencialmente militares… (además de) prácticas comerciales justas”383. En sín-
379 REYES, Gerardo. “Washington impaciente con el proceso de paz”, en El Nuevo Herald, Miami, 18 de octubre de 2001. En realidad, tanto las FARC como el ELN están incluidos en la listadle Departamento de Estado desde 1996. Sin embargo, esta inclusión era puramente formal dado que Washington apoyaba simultáneamente la políti- ca de paz de la administración Pastrana e, incluso, el subsecretario de Estado para Asuntos Andinos, Phil Chicota, llegó a reunirse con Raúl Reyes en Costa Rica. Todo cambió a partir del 11 de septiembre, Tanto es así que, re- cientemente, el Fiscal John Ashcroft calificó a las FARC como “la organización terrorista global más tenebrosa del hemisferios” (Cambio, 17 de noviembre de 2002). Ibidem, 78.
380 SOSSAI, Mirko. “The international conflict in Colombia and the fight against terrorism”. 2005. 260-261. En BORDA GUZMAN, Sandra. “La internacionalización del conflicto armado después del 11 de septiembre: ¿La ejecución de una estrategia diplomática hábil o la simple ocurrencia de lo inevitable?”. Colombia Internacional, enero-junio, 2007. Universidad de los Andes. Bogotá-Colombia. 66-89.
381 ROJAS, D, op.cit., 14-37. 382 Ibidem, 14-37.
383 Plan Colombia: fracaso anunciado (CODHES) Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento. Bogotá, mayo de 2005.
tesis, “la crisis del proceso de paz del presidente Pastrana junto con la contundencia de los hechos del 11 de septiembre de 2001, terminaron generando las condiciones políticas para un cambio de la estrategia inicial”384.