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Guerrilla y narcotraficantes: origen y desarrollo

3.5. En la crisis Samper

De esta forma, las FARC y sus triunfos resultantes de confrontaciones armadas con los órganos armados estatales, se siguieron presentando continuamente durante la ad- ministración encabezada por Samper. Así, “a la enorme debilidad de este gobierno, tanto en el plano interno como internacional, se añade un Estado (que puede describirse como) es- cindido en el manejo del orden público interno. Las Fuerzas Militares van por un lado y el equipo de paz del gobierno por otro. Reina la desconfianza y las mutuas recriminaciones hasta el punto de que unos y otros se observan como adversarios”129.

127 ECHANDIA, C, op.cit., 65-66.

128 DUNCAN, Gustavo. Narcotraficantes, mafiosos y guerreros. Historia de una subordi- nación. RANGEL, Alfredo, op.cit., 55.“es solo hasta la toma de la Base de Las Delicias128 en 1996, que se establece el punto de partida de una serie de éxitos militares. En efecto, en- tre 1996 y 1998 en las zonas con presencia histórica las FARC una mayor y contundente capacidad operativa, producto de una gran capacidad de financiamiento y de control sobre la población. Este comportamiento tiene como fin último sostener sus posiciones en las zo- nas de presencia histórica, mientras en el resto del territorio su accionar busca dispersar los esfuerzos del Estado para combatirlas, evitando que se presenten grandes y costosas cam- pañas militares”. Ibidem, 71.

129 PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 98. Antes de ser presidente “afirmaba que si Colombia no legalizaba la marihuana, la economía nacional se verá erosionada y desestabi- lizada, se consolidará la impunidad de las mafias de traficantes y se corromperán totalmente ante la tentación del dinero fácil la policía, los jueces y las fuerzas militares”. El Especta-

En consecuencia a la crisis internacional representada en las pésimas relaciones bi- laterales internacionales entre la administración Samper con el gobierno de los Estados Unidos, el entrante gobierno de Andrés Pastrana Arango, cambió el rumbo de los aconteci- mientos, debido a la instalación de unas nuevas bases para relacionarse con los Estados Unidos, que estrechó sus vínculos con la nueva administración colombiana. Fue así como, “desde 1998, las FARC no pudieron volver a realizar acciones militares de un real valor es- tratégico, pues, se vieron obligadas a retornar a la guerra de guerrillas evitando la concen- tración de amplias unidades militares ante el avance de la Fuerza Aérea… (sin embargo) es posible pensar que la cúpula de esta organización se encuentra en una etapa de evaluación de sus futuras perspectivas políticas y militares”130.

El inicio del gobierno de Pastrana obedeció a un intenso debate con la organiza- ción insurgente acerca de los derroteros a seguir por ambas partes, gobierno y guerrilla, pa- ra un eventual despeje del territorio nacional con miras a dar inicio a las negociaciones en- marcadas dentro de un proceso de paz, que se concretó mediante la evacuación total de los militares inscriptos en las filas del Batallón Cazadores de San Vicente del Caguán.

Las FARC de forma simultánea, entre los meses de octubre y diciembre de 1998 “realizaron una ofensiva militar, en cuyo desarrollo el bloque oriental se tomó Mitú (Vau- pés) y el bloque central inició actividades militares que afectaron los departamentos del To- lima, Huila y Cauca. Así mismo, se hacia evidente que, desde 1998 y 1999, las FARC vení- an copando gradualmente los terrenos que el proceso de debilitamiento militar del ELN es- taba dejando vacíos en la región nororiental del país, como se evidencia en la iniciativa mi- litar que la primera de esas agrupaciones estaba tomando en regiones tradicionales de la se- gunda como el sur de Bolívar, Catatumbo y el departamento de Arauca”131. Así, las FARC,

dor, marzo 4 de 1981, pp. 1 A Y 5 A .MURILLO, Gabriel. TOKATLIAN, J (a), op.cit., 217.

130 PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 98-99. En medio de la contienda electoral para la elección del próxi- mo presidente, se realizaron acercamientos entre allegados a la campaña de Andrés Pastrana y las FARC, con base en los punto siguientes: la disposición a reunirse con el candidato; la rápida iniciación del proceso de paz; la exi- gencia del despeje de los cinco municipios ubicados en el Meta y Caquetá, lo que se convertiría luego es uno de los temas y factores centrales para el avance o retroceso del proceso: el marginamiento de los grupos paramilitares de cualquier negociación. Con la entrevista entre Pastrana y Marulanda, las FARC buscaban darle mayor juego al candidato del Partido Conservador en desmedro de Horacio Serpa”. GONZALEZ, F (a), op.cit., 76. Ahora, “las FARC han buscado mantener su dinámica desestabilizadora mediante seis líneas de acción principales: El desver- tebramiento del poder local. Ante la imposibilidad de ampliar sus dominios territoriales por la vía de la destrucción de las unidades militares – tal como venía ocurriendo durante la administración Samper-, las FARC han optado por el destierro o el asesinato de autoridades públicas a todos los niveles: jueces, personeros, concejales y alcaldes municipales. Es decir, su expansión militar ya no responde a su poder en el plano militar, sino ante todo, a sus ca- pacidad de intimidación en las zonas rurales: el traslado de la guerra a centros urbanos… milicias bolivarianas que cumplen sobre todo con donaciones de apoyo logísticos para los frentes rurales y gracias a la creación de unidades de guerrilla urbana más especializadas; el sabotaje económico… agravar el déficit fiscal e impedir que el Estado pueda sostener o aumentar la dinámica del gasto militar: el repliegue táctico de sus unidades y la reconquista de las regiones y corredores de valor estratégico. Recomposición de su retaguardia estratégica…; La escalada técnica… gobierno alterno… ha decidió crear su propio Partido Comunista Clandestino, su propio Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia e, incluso, un gobierno alternativo (el Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Na- cional)”. PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 317-21.

131 GONZALEZ, F (a), op.cit., 78. Las FARC “exigieron su total evacuación por parte de los efectivos del ejérci- to, ejercieron un control completo de los accesos a la zona y no toleraron incursiones de ningún tipo, pero a la vez temieron el desgate de que supone ser las autoridades efectivas, rehuyeron compromisos en esa dirección y ex- hibieron una cierta clase de impotencia para afrontar las características del ejercicio del poder en conglomerados urbanos como San Vicente del Caguán” CUBIDES, F, op.cit., 45.

la autoridad del Caguán132, territorio Colombiano, cedido por Pastrana, ejercieron “el poder

militar indiscutido”133.

Consecuentemente, en el segundo semestre de 1998 “el relativo optimismo a favor del proceso de paz despertado por lo encuentros entre las FARC y el gobierno nacional y el encuentro de la sociedad civil y el ELN, tuvo como elemento de discordia con las dos orga- nizaciones guerrilleras, la reunión entre la sociedad civil y los paramilitares en el Nudo de Paramillo”134.

Finalmente, dentro de la mesa de negociación entre guerrilleros de las FARC y los representantes del gobierno nacional, una nueva crisis se presentó, fundamentada por los insurgentes, ahora con status político innato, quienes decidieron interrumpir el curso normal de las negociaciones enmarcadas dentro del proceso de paz durante dos meses enteros, has- ta que el gobierno adoptara los mecanismos necesarios en contra de las actividades ilícitas de los grupos paramilitares, logrando con dicha crisis, que la administración Pastrana, pro- rrogara la zona despejada militarmente por el término adicional de 90 días.

No obstante, “a pesar de que dicha prórroga, que fue considerada por la guerrilla como una importante demostración de la voluntad política del Presidente, la organización insistió nuevamente en el tema del paramilitarismo… Así para las FARC, tres temas eran centrales para avanzar en la mesa de negociaciones: el canje, la lucha contra el paramilita- rismo y el mantenimiento de la zona de despeje”135.