3. Estudio de los apólogos políticos: Gli animal
3.4. Los apólogos políticos
3.4.3. Consideraciones estilísticas
Antes de centrarnos ahora en los aspectos más puramente de estilo, de los que ya, inevitablemente, se ha ido esbozando algún apunte, quisiera comenzar sugiriendo que la de Casti es una literatura al servicio de una idea. Sobre todo esta obra, de la que ahora nos estamos ocupando, tiene unos fortísimos componentes morales, didácticos y doctrinales —además de los inequivocamente políticos—, lo que suele implicar que el contenido prime sobre la forma.
Así pues, en lo que respecta al estilo, cuando he leído la obra de Casti, la he encontrado irregular, hasta llegar a veces a ser desconcertante en una mera valoración literaria. No voy a hacer un listado de calidades —siempre sería discutible— pero, en líneas generales, me parecen mejor elaboradas y terminadas la mayoría de las octavas de las dieciocho primeras Novelle galanti —e incluso de las cuarenta y ocho definitivas— que muchos de los apólogos políticos que, con frecuencia, parecen despachados con prisa y sin especial cuidado en las sextinas.
No me sorprende, por tanto, que un conocedor de la obra castiana como Muresu comience la Introduzione de su edición con esta opinión que no me parece demasiado positiva aportando, incluso, referencias de otros críticos:
Irregolare e di non facile sistemazione appare Casti a chi abbia solide certezze storiografiche e una predilezione per gli ordinati archivi del sapere… Lo stile di Casti, invece appariva, a letterati non di rado frettolosi e prevenuti, slavato, acquoso e «de gazzetta» (Carducci), mentre il suo anticonformismo satirico e libertino veniva
presencia de otro canto a continuación que, para más incongruencia, se titula Origine dell’opera y con el que se cierra la obra.
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frettolosamente bollato come típica espressione dei «Bouvard e Pécuchet di tutti i tempi e di tutti i paesi» (Croce).
Fatto è che Casti continua ancor oggi a mostrare una notevole resistenza a farsi imprigionare in un catalogo; colpa, questa, che raramente ottiene il perdono presso un malintenso tipo di storiscismo, abituato, nei suoi sforzi di sistemazione a posteriori, a guardare ai «poligrafi» con sospetto e finanche con avversione (Casti 1978: 7).
Como ilustrado, y siguiendo los cánones neoclásicos, el poeta compone los apólogos, que no son un encargo de ningún mecenas, para desarrollar y explicar a sus lectores lo que para él es importante, sobre todo desde los puntos de vista político y social, porque si hay una obra en la que nuestro autor se comprometa es, justo, en esta colección de apólogos políticos.
Casti escribió, pues, al gusto de su época y posiblemente no podía ser de otra manera; pero escribir de este modo tuvo unas consecuencias ya que no siempre ha sido bien entendido. Por otro lado, no se debe de olvidar que, salvo contadas excepciones, la literatura dieciochesca ha tenido una escasa acogida en tiempos posteriores lo que, de alguna forma, ha convertido a casi toda la literatura de la Ilustración en marginal o anecdótica. Y la de Casti no podía ser menos.
Sin perder jamás de vista esta realidad personal e histórica —porque condiciona toda la obra del ilustrado— las reflexiones sobre el estilo se van a concretar, aunque de forma muy breve, en tres tipos de consideraciones:
A) En primer lugar, el género literario empleado por Casti para desarrollar su poema: la fábula, elección esta que tiene bastante relación con la finalidad didáctica y moral de la obra que estudiamos.
B) En segundo lugar comentaré la elección de usar la sextina frente a la octava —tradicionalmente más narrativa— a la hora de concretar el mecanismo métrico de la obra y
C) en tercer y último lugar, se hará referencia al análisis del texto en sí, que no deja de ser el objeto central de nuestro estudio. Para esto otra vez más, en algunos momentos de las explicaciones —sobre todo cuando hagamos el análisis textual— se tendrá que diferenciar nuevamente entre Apologhi vari y Gli animali parlanti.
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A) La elección del género fabulístico parece la más apropiada para desarrollar una obra de estas características, aunque, con un alto grado de probabilidad, el poeta no eligió este mecanismo únicamente por este motivo, sino al menos por dos razones más. Vimos como al comienzo de la Prefazione dell’autore se hace un elogio del género, pero también se explica cómo la fábula resulta útil para que los ciudadanos como «l’ingenuo scrittore e il franco filosofo» puedan decir gran parte de lo que deseen sin ser particularmente molestados por el poder, sobre todo si viven dentro de un régimen despótico como lo era el austriaco o, hasta cierto punto, el francés, aunque esto último Casti no lo diga, al menos, de un modo explícito
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Fin da’ tempi piú remoti l’ingenuo scrittore e il franco filosofo si sono assai sovente trovati in caso di dover involgere nel velo dell’allegoria certe ardite verità che i riguardi adottati dalla molla società qualificano per dure e pungenti, e che l’intolleranza dell’arbitrario potere perigliose rende a quei che hanno il coraggio di proferirle apertamente (Casti 1978:59).
La lectura de este párrafo con el que comienza el poeta la Prefazione me lleva a preguntarme si todavía seguía teniendo miedo. En mi opinión la respuesta sería afirmativa ya que, aunque en Francia se encontraba más a gusto que en Viena, tampoco en París se sentía completamente libre.
Además de la comprensible razón de querer evitar las molestias con la censura —que ya había padecido en el pasado— habría todavía otra razón más para haber elegido el género fabulístico: la educativa. Movido, así, por ese afán didactico, tan del gusto del siglo de las luces, el poeta continúa argumentando de esta manera en la Prefazione:
Or, siccome l’ignara e indolente moltitudine suole ordinariamente prendere maggior piacere e piú fácilmente riman persuada dalla semplicità dell’apologo che dalla nuda esposizione di rigide verità e dai filosofici ragionamenti, perciò piú volte uomini anche gravissimi, tratando di pubblici affari e nelle piú serie ed importanti occasioni lo impiegarono come efficace modo di persuasione (Casti 1978: 59).
El gusto de narrar y, al mismo tiempo, el intento de entretener están claramente presentes en esas palabras, pero también lo están el deseo de persuadir y, sobre todo, el placer y, casi la necesidad, de que la gente entendiera con ‘alegría’ el mensaje que él quería transmitir.
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B) Con respecto a la elección de la sextina (ABABCC) frente a la octava real (ABABABCC) para escribir el poema, resulta algo llamativo desde el momento que el poeta había elegido la octava de endecasílabos para sus otras obras narrativas como el Poema tartaro y las Novelle galanti, colección esta en la que varios de los cuentos son contemporáneos a la obra que ahora estudiamos.
Su predilección por esa estrofa queda, además, de manifiesto en el amplio elogio que le dedica a la octava en una carta escrita desde Viena a su amigo el marqués Maurizio Gherardini hacia 1796 —falta en el Epistolario la indicación completa de la fecha—; en la carta le incluye al amigo unos versos hexasílabos para felicitarle por su reciente paternidad. Aprovecha Casti para hablar de las predilecciones métricas que ambos comparten:
So bene che voi preferite a qualunque altro metro l’eroico endecasillabo e la dignità dell’ottava, e n’avete ben ragione, perché i primi luminari dell’italiana epopeia l’hanno anch’essi scelta, come la piú convenevole a’ poemi grandi e come francescamente direbbesi, di lungo fiato.
Anche a’ poemi di genere narrativo e didascalico può egregiamente convenire l’ottava, come a imitazione dei grandi autori o bene o male me ne prevalsi anch’io (Casti 1984: 969)149.
Pero de forma imprevista y rompiendo con lo que hasta entonces había sido su recurso métrico por excelencia —con la salvedad de la sátira titulada A un frate
cattivo suonatore d’organo (Casti 1987: XVIII)— en Gli animali parlanti y Apologhi vari, que son títulos de una envergadura importante, Casti decide emplear
la sextina. Veamos lo que sobre el particular considera Pedroia:
Il passaggio dal Tartaro agli Animali è marcato, a livello metrico, e quindi anche stilistico, da un mutamento importante: all’epica ottava del Tartaro è sostituita la sestina L’«invenzione» della sestina narrativa, che non ha precedenti nei poemi eroicomici, è un altro frutto delle contaminazioni fra generi letterari che il Casti sperimenta […] Lo spunto gli deriva probabilmente dalla produzione favolistica e novellistica contemporanea, forse dallo stesso Lorenzo Pignotti che fa della sestina uno dei metri preferiti (Casti 1987: XVIII).
Pedroia, pues, considera la utilización de esta estrofa de seis versos como una «scelta felice» y yo, aún estando de acuerdo con esa opinión, quisiera añadir que
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Tras estas palabras justifica el enviarle la poesía de felicitación en hexasílabos «come il più svelto, il più rapido e il più analogo al soggetto, perché quasi fanciullescamente saltellando trascorre» (Casti 1984: 970), es decir, considera que el verso corto es el más conveniente para la celebración de un natalicio.
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Apologhi vari y Gli animali parlanti, posiblemente, estén escritos en sextinas porque
es una forma métrica más ágil que la octava, menos solemne y, por ello, le parece más adecuada para la finalidad didáctica de transmitir un pensamiento que parece ser el centro de la obra.
Por otra parte, el hecho de que estos dos títulos sean los únicos de importancia escritos en sextinas, sería un indicio más que —añadido a los que desarrollé en apartados anteriores— serviría para avalar la tesis de la unicidad de esta colección de fábulas.
Continuando ahora con unos comentarios de corte general sobre el estilo de la obra diré que, en mi opinión, el estilismo es otra consecuencia más de un carácter poco conformista que no le permite enfrentarse a la realidad de forma acrítica o pasiva; todo esto lleva a pensar que Casti, como escritor, sea difícil de encasillar sea cual sea el ángulo desde el que lo miremos, llegando, en alguna ocasión, a ser desconcertante, como ya antes lo he calificado. Así, por ejemplo, cuando a finales de 1761 o en 1762150 fue admitido como numerario en la Accademia dell’Arcadia, con el nombre de Niceste Abideno, se dio a conocer públicamente con una obra jocosa tan chocante como I tre giulii (1762), en la que dedica nada menos que doscientos dieciséis sonetos con rima aguda a un tema tan nimio como la queja de un prestamista por el impago de una pequeña deuda de tre giulii.
C) Después de estas consideraciones más generales, pasemos a centrarnos en el texto que nos ocupa. Si nos referimos al primer título —Apologhi vari— nos encontramos con que la falta de unidad entre sus partes permite que el estudio de cada uno de sus cuatro apólogos se pueda hacer absolutamente independiente.
Aún así, podemos encontrar desde el punto de vista del estilo, unos rasgos comunes de los que comenzaría por destacar la sobriedad casi espartana del texto, sobre todo en La lega dei forti en la que, bajo el enmarque de las peripecias de unos animales se describen unos hechos reales, más o menos truculentos, sin particulares concesiones al humor o a la ironía. Parece como si lo que el autor está narrando le
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No he podido encontrar la fecha exacta, en el estudio Gli arcadi dal 1690 al 1800. Onomasticon, Casti aparece mencionado en la página 189, pero no se especifica el dato de su fecha de ingreso en la Accademia. La propia estudiosa Anna Maria Giorgetti, en la Prefazione de su obra, comenta que para los admitidos entre 1743 y 1766 —Volumen IV: custodia Morei—, «manca qualsiasi riferimento cronologico alla data della annoverazione» (Giorgetti 1997: V). Además, en la misma página, la autora lamenta el hecho de que el citado manuscrito esté en unas condiciones muy penosas dificultando su lectura.
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afectase directamente y, más que recrearse en la escritura de lo que está contando, es como si estuviese denunciando, con esa fábula, algo que hubiera conocido de cerca y no le hubiera gustado151.
Otra característica común a las cuatro fábulas de los Apologhi —así como también a varias de las que Casti incorporará a los Animali— es que presentan una arquitectura semejante: comienzan con unas sextinas de introducción en las que el poeta presenta la historia que va a contar; sigue a continuación el relato propiamente dicho que ocupa la mayor parte del texto y concluye con alguna sextina a modo de conclusión o moraleja152. En el caso de Gli animali parlanti, es frecuente que, además, añada alguna estrofa de enlace con el siguiente canto o el anterior.
Ciñéndonos, pues, a los cuatro apólogos, solo en el caso del titulado L’asino, se aleja un poco de este esquema ya que se dedican las primeras treinta sextinas a presentar la situación alrededor de la que se va a vertebrar la historia. Esta larga introducción es casi tan extensa como todo el apólogo de La lega dei forti que solo tiene treinta y dos estancias.
Por último, quisiera señalar como en Le pecore, —el más extenso de los cuatro con ciento diecinueve estrofas— encontramos también una introducción bien desarrollada que da lugar a un enmarque ingenioso, aunque la presentación no sea tan larga como la del Asno. Gracias a su mayor extensión, el autor se permite incorporar con las ovejas alguna digresión muy significativa, como la que ya comenté, para criticar la práctica de la castración.
Para concluir estas reflexiones sobre los Apologhi, únicamente quiero señalar que las cuatro fábulas son directas, amenas y fáciles de leer; el texto es ágil y el léxico que utiliza el poeta es relativamente sencillo, sobre todo si comparamos estos textos con el de alguno de los cantos de los Animali donde a veces se utiliza un vocabulario muy complicado, como el que Casti usa para designar especies de
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Como ya señalé en el apartado 3.2.4, en esta fábula, casi con total seguridad, Casti está narrando el tercer reparto de Polonia que le disgustó, entre otras razones, porque tenía buena relación personal con el entonces rey de Polonia Estanislao II Augusto Poniatowski. En el siguiente apartado de este capítulo, al analizar el contenido de la obra fábula a fábula, se tendrá que profundizar en algunos de los aspectos que ahora menciono de pasada, pero sirvan estas palabras como reflexión previa ya que, el estilo se tiene que adaptar al hecho narrado y, sin duda, se va a adaptar también al estado de ánimo del escritor.
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Estructura, por otra parte, idéntica a la utilizada en la mayor parte de los cuentos de las Novelle galanti, que ahí sí que se trata de historias completamente independientes una de otra.
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animales poco conocidos entre sus posibles lectores153 o nombres de vientos y de otros fenómenos naturales, sin olvidar las referencias al mundo clásico…
A la hora de estudiar Gli animali parlanti quisiera señalar que se puede hacer una consideración del poema en su conjunto o analizarlo canto a canto. Si pensamos en un análisis global, podemos reconocer que su lectura resulta más densa y tediosa —por lo reiterativo que resulta en algunos momentos el poema mayor— que la de
Apologhi vari, cuyos textos son más directos y ágiles.
Por otro lado, la abundancia de digresiones que interrumpen con tanta frecuencia el hilo principal del relato, no facilita la comprensión del texto, al menos a un lector actual. A todo esto habría que añadir la elección del léxico del que hace uso el poeta ya desde la Prefazione dell’autore. En algún momento Casti emplea términos cultos o hace referencias a realidades concretas que no están al alcance de cualquier lector, ni siquiera de su época como, por ejemplo, en el canto XV cuando describe la fiesta de la corte e introduce términos técnicos que no creo que pudieran ser entendidos por alguien ajeno a los fastos cortesanos: pas de deux, ballo
imbacuccato, ballo in domino… Otras veces, escribe referencias que, en mi opinión,
bordean lo pedante, como cuando habla de animales americanos prácticamente desconocidos en aquella época en Europa. Nombra también personajes o elementos de la literatura clásica, como la fábula de las partes del cuerpo humano atribuida a Menenio (Prefazione)154, o diserta sobre Homero o los paladines de Francia. En resumidas cuentas, parece que, en algún momento solo se dirige a un público muy concreto y más bien culto y selecto sin preocuparse por si lo entienden, o no, el común de los mortales, lo que hasta cierto punto contradice la idea pedagógica de la fábula.
Pero si analizásemos cada canto de modo individual —aunque eso no siempre sea factible porque algunos apólogos como, por ejemplo, los dos primeros parecen de
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De hecho el propio Casti debe de ser consciente de este grado de dificultad que presentan algunas de las palabras que emplea, ya que pone una seria de notas del autor a lo largo del texto en las que explica, sobre todo, características de algunos de los animales a los que se refiere.
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Recogida por Tito Livio en su Historia de Roma desde su fundación. Menenio, para calmar a la plebe que estaba descontenta, cuenta la rebelión de las partes del cuerpo humano contra el estómago, al que acusaban de no hacer nada y vivir como un parásito a costa de las demás partes. Pronto comprenderán su error ya que al no recibir el alimento, los distintos órganos se debilitan. Según cuenta el historiador, Menenio se salió con la suya.
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lectura inseparable— vemos que se facilita la comprensión textual, entre otras razones porque cada canto por separado no cae en la reiteración.
En este apartado dedicado a las consideraciones de estilo, puede sorprender que apenas se hagan comentarios ‘habituales’ sobre adjetivación, formas verbales empleadas o figuras retóricas, por mencionar algunas. Estoy haciendo consideraciones estilísticas y me he centrado básicamente en algunos de los aspectos concretos que a esta obra y este tema conciernen. La razón es que considero casi imposible sacar de este poema alguna conclusión válida y de tipo general sobre esos aspectos que tradicionalmente son los que se estudían.
Casti no es un autor fácil porque es un escritor al que no le parece interesar el estilo con el que escribe, sino solo el contenido de lo que va a narrar, o por lo menos eso es lo que me ha parecido observar que sucede en los apologhi politici155. De este modo al poeta no parece crearle ningún problema de autoestima concluir varias sextinas con unos pareados que son infames ripios, cuando no son absolutamente absurdos, veamos alguno de los casos más chocantes que aparecen en la obra:
che assoluto dispotico governo
è buono per l’estate e per l’inverno (V,27). e per tal guisa alfin lor dalla testa
strappan gli occhi, e finiscono la festa (XIV,19). con fine strattagemma, a bella posta,
erasi in sito inespugnabil posta (XIV, 36). e in cui di qualche antica bestia il merito tutto compensa il personal demerito (XV, 19). tutto sossopra pon, tutto scombussola,
e del ben gobernar perde la bussola (XXIV, 107).
Y por no ser abrumador, para terminar, solo una muestra más en el Origine
dell’opera
né del giovane Inglese il vecchio brama contrarïar sapea capriccio o brama (31).
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Contrastan fuertemente los ejemplos que señalo a continuación con el cuidadoso y perfecto desarrollo de varias Novelle galanti como, por ejemplo, el cuento del Arcangelo Gabriello (novella XXXVI).
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Como ya vimos al comienzo de este subapartado, y no está mal recordarlo en este momento, Muresu comienza la introducción a su edición sobre Gli animali