4.4 Construcción del territorio durante el posacuerdo por parte de las mujeres rurales en chaparral
5.1.5. Construcción social e histórica del territorio
Henri Lefebvre 2012 Milton Santos, 2000 y Fals Borda,2000, plantean que la dimensión social, permite la configuración del territorio desde las relaciones sociales, procesos sociales, acciones humanas, dinámicas humanas, estilos de vida, comportamiento de las personas,
Durante el conflicto armado se transformaron comportamientos, dinámicas y estilos de vida, en donde se vieron involucradas las mujeres rurales de Chaparral, algunos de ellos fueron las restricciones de movilidad, el control de dinámicas familiares y comunitarias; algunas mujeres reconfiguraron su proyecto de vida viendo a la guerrilla como opción de vida, otras fueron inspectores de policía, y otras se encargaban de realizar levantamientos e informes de los muertos de las veredas.
5.1.5.1Procesos sociales y de resistencia
Como se mencionó anteriormente la construcción social del territorio se da por medio de los procesos sociales y acciones humanas, en el municipio de Chaparral, las mujeres rurales, participan en marchas para defender sus derechos y denunciar hechos presenciados con la fuerza pública. Con esto se logra el observatorio de derechos humanos y la mesa de la trasparencia
Así mismo se dieron procesos de defensa del territorio por medio de la resistencia, lo cual, según Oscar Useche, implica “crear mundos nuevos en donde haya espacios inéditos para imaginarse formas de relación libres de poderes dominantes y ello plantea el ejercicio de la desobediencia a toda forma de poder despótico, así como la necesidad de crear las condiciones para dar alas al impulso vital que permite liberar el cuerpo, el deseo y el pensamiento” (Useche Aldana , 2014). En este sentido las mujeres rurales de Chaparral asumieron una nueva actitud sobre el poder y rompieron cadenas de dominación que se presentaban hacia ellas, por medio de acciones para confrontar la discriminación y violencia basada en género. La resistencia para las mujeres rurales en Chaparral significó la posibilidad de buscar mejores condiciones de vida para sus comunidades y familias, buscar mecanismos para acceder a la justicia, establecer espacios mutuos para fortalecerse colectivamente, capacitarse para exigir sus derechos y buscar el reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos.
Algunas de las acciones de resistencia utilizadas por las mujeres rurales de Chaparral son los procesos de formación, los cuales propiciaron la transformación en los modos de pensar en las mujeres rompiendo imaginarios de la cultura patriarcal, dentro de estos se encuentran:
Formación, acompañamiento psicosocial y asesoría en prevención de violencia basada en género, inasistencia alimentaria
Formación Política y en derechos humanos Formación en rutas de atención
Así mismo dentro de los procesos de formación, realizaron un trabajo arduo para la profesionalización de mujeres rurales, para que estas pudieran ocupar cargos públicos y desde ahí establecer políticas públicas para las mujeres y así mismo tener el conocimiento para formar a otras mujeres y trasmitir sus conocimientos.
5.1.5.2Relaciones de los actores armados con las mujeres rurales durante el conflicto armado
Para Pastor Pérez, 2016, el espacio se transforma en territorio debido a las relaciones sociales, es por ello que, es importante analizarlas en cuanto a los actores armados y las mujeres rurales, para evaluar como aportaron a las configuraciones del territorio.
En Chaparral, las mujeres conformaron diferentes tipos de relaciones sociales: como la del socio-cuidado que establecieron entre ellas, para garantizar la seguridad en las zonas rurales y así mismo se establecieron relaciones con actores armados (FARC-EP y ejercito), las cuales se enmarcan en unas relaciones de poder. Estas relaciones se pueden evidenciar cuando la guerrilla, realizaba prácticas de control territorial con las mujeres rurales y sus familias, en donde se derivan la restricción a la movilidad libre por las zonas rurales, la violencia sexual y el control de las dinámicas familiares y comunitarias. Por medio de estas acciones se identifican unas masculinidades “bélicas o guerreras”, como lo afirma el Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013, las cuales están asociadas a la forma de ver y tratar a las mujeres, por parte de los actores armados, puesto que involucra un fuerte componente educativo sobre las diferencias de género, donde se enseña a percibir a las mujeres como sujetos sexualizados, inferiores y apropiables, en donde el poder masculino dispone de las mujeres, estableciendo así jerarquías de género, no solo con las mujeres del común, sino también con las que hacían parte de los grupos al margen de la ley.
Las relaciones de poder entre la guerrilla y las mujeres rurales, se empezaron a transformar durante el conflicto armado por medio del trabajo de la Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz, las cuales empezaron a realizar acciones para resistir al sistema patriarcal y al conflicto armado, generando denuncias sobre los casos de violencia basada en género por parte de la guerrilla y de los hombres, realizaron capacitaciones de liderazgo, participación política y empoderamiento de las mujeres, lo cual conllevó a que estas mujeres se apropiaran especialmente de su rol político y productivo; esto generó que la guerrilla permitiera que estas mujeres fueran presidentas de las juntas de acción comunal de sus veredas, presidentas del programa guarda bosques, lideraran programas sociales y comunitarios, les asignó tareas como la ordenación de levantamientos de muertos, conllevando a una participación activa dentro de sus comunidades, lo cual dio paso a que en medio del conflicto armado una mujer ganara la alcaldía y otras pudieran ser candidatas al concejo municipal. Este camino recorrido con las organizaciones de mujeres, permitieron que las relaciones de poder históricamente establecidas con la guerrilla y con los hombres, se configuraran de manera diferente; incluso en el corregimiento de Las Hermosas, lugar que sirvió de corredor estratégico, y donde hubo mayor presencia de la guerrilla, las mujeres consideraban a la guerrilla como parte de su comunidad.
Otra relación de poder evidenciada durante el conflicto armado en chaparral, fue la del ejército y fuerzas especiales con las mujeres rurales, en la cual las prácticas de control, se basaron en la restricción al abastecimiento de bienes básicos, de alimentos y enseres para sostenimiento familiar, asesinatos selectivos y otras violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario. Sin embargo, la relación de poder de estos actores armados con las mujeres también presentó trasformaciones debido a que, por medio de movilizaciones sociales y procesos de resistencia, se establecen cambios en el territorio como la finalización de las restricciones para el abastecimiento, la disminución de las cifras de violencia y el aumento de la presencia Estatal; acciones que permitieron que se deslegitimizara la relación de poder ejercida desde la fuerza pública hacia las mujeres. Otra relación de poder, evidenciada en la investigación, corresponde a la de subyugación de las mujeres hacia los hombres como lo manifiesta el Centro de Memoria de Histórica; las mujeres fueron vistas, como objetos apropiables y disponibles que dominaban, ya sea para
disputar un territorio o simplemente para tener un control social sobre este. En el caso de Chaparral en algunas oportunidades guerrilleros utilizaron el cuerpo de las mujeres como instrumento de control social, generando abusos sexuales a mujeres que desobedecieran las reglas impuestas por ellos, un ejemplo de esto fue una mujer que no entrego a sus hijos a la guerrilla y como represalia fue abusada sexualmente.
5.1.5.3Disputa territorial: el territorio moldeado por actores armados
La construcción del territorio durante el conflicto armado, fue dada desde la disputa del control territorial entre la guerrilla y el ejército, en donde las mujeres rurales se vieron implicadas por cada uno de estos actores armados. La guerrilla en la zona rural generó prohibiciones de movilidad, puesto que no se podían mover libremente entre veredas si no existía un permiso previo por parte de las FARC-EP, así mismo si alguien ajeno al territorio deseaba ingresar debía solicitar una “visa” (permiso para ingresar al territorio), este grupo armado también estableció control al no permitir que las mujeres y la comunidad establecieran contactos con la fuerza pública e instituciones como la fiscalía y el batallón. Esto le permitió a la guerrilla tener un dominio total de la zona rural, lo cual corresponde a un territorio estructurado por la guerra como lo afirma Ricardo García, (2017)
En cuanto al ejército este consiguió obtener el control de la parte urbana del municipio, por medio de restricciones para desabastecer a la guerrilla, lo que implicaba una serie de requisas a las mujeres y comunidades a quienes se les limita el acceso de alimentos y enseres a la zona rural. Otra estrategia del ejército para lograr el control territorial fue la llamada seguridad democrática, por medio de la cual se originaron los falsos positivos y el aumento de violencia en el municipio y contra las mujeres rurales, especialmente en lideresas sociales quienes fueron amenazadas por fuerza pública al denunciar las manifestaciones de violencia de las que eran victimas ellas y sus comunidades. Esta construcción de territorio el cual está en disputa entre actores armados, (guerrilla, ejercito y fuerzas especiales) en donde se buscó obtener el dominio de actividades sociales y económicas del municipio, permiten que la configuración de un territorio en disputa como lo manifiesta Ricardo García. Ricardo García, 2017
Entonces se puede afirmar que, en Chaparral, se construyeron dos tipos de territorio: en la zona rural el estructurado por la guerra y en la zona urbana el territorio en disputa, en donde las acciones para conseguir el control territorial, conllevaron a restricciones y hechos de violencia contra las mujeres, especialmente las rurales.
Sin embargo, en Chaparral se evidencia que no existe un solo territorio, sino que existen varios que poseen una totalidad sin ser únicos, teniendo en cuenta los aporte de Mançano 2009 , existe un territorio estructurado por la guerra como lo afirma Ricardo García, el cual se caracteriza por el control de las dimensiones sociales, culturales, políticas y económicas por parte de los actores armados y aparece un nuevo territorio estructurado por mujeres rurales en donde moldean las dimensiones del territorio en cuanto a la apropiación, defensa y resistencia, generando procesos organizativos, interponiéndose a este tipo de territorio. Esto hace referencia a lo que Arturo Escobar llama pluriverso una multiplicad de mundos mutuamente entrelazadas y constituidos pero diferentes, las mujeres rurales establecieron un territorio sobre el ya existente de la guerra, sin embargo, el territorio construido por ellas tiene una relación directa al de la guerra.
Las mujeres rurales construyeron territorialidad según los apartados de Ulrich Oslender 2010, debido que ellas generaron procesos de apropiación de su territorio como la recuperación ancestral, establecimiento de festividades o rituales, organización colectiva y resistencia y defensa del territorio. De otro lado siguiendo a Guattari (2009), la territorialidad hace hincapié en “un territorio que debe ser siempre ocupado, reconstruido, habitado; una tensión que solo puede satisfacer la intensidad de una acción creativa múltiple” (Guattari, 2009), las mujeres rurales reconstruyeron el territorio desde escenario de participación política, organización colectiva y comunitaria.
Se puede afirmar que Chaparral durante el conflicto armado contó con una territorialidad bélica, la cual Según Aleyda Espinel 2016, está ligada a la apropiación de grupos armados del territorio, en este caso las FARC-EP, utilizando el territorio como instrumento de guerra, el cual controlaron y dominaron por medio del ejercicio del poder que adquirieron por medio de las acciones violentas, instauración de normas e involucramiento de las dinámicas familiares, sociales, políticas, económicas y comunitarias que rodeaban a las mujeres rurales del municipio. ,
Milton Santos 2000, plantea que las acciones humanas condicionan las interrelaciones de las dimensiones del territorio, lo cual se puede analizar desde el actuar de la guerrilla y el ejército en donde en la disputa del control territorial, moldearon elementos sociales y económicos del territorio como las restricciones y el control de economías ilegales en el caso de las FARC- EP.