4. Análisis de datos e interpretación etnográfica
4.3 Descripción densa de la violencia escolar
4.3.1 El contexto de la violencia escolar
Un elemento fundamental que da sentido a las acciones de violencia escolar entre estudiantes de educación básica secundaria y media de la IESHM, es el contexto cultural donde
se originan y se dan estas acciones. De esta manera se distingue un afuera como espacio simbólico libre de la coerción de las autoridades pedagógicas, como profesores y coordinadores:
Inv 1: si ya entiendo!... pero en qué lugares o sitios se dan más las peleas:
E1: bueno, en el parque, o al frente del colegio, como uno está afuera, ya no le pueden decir nada, ya la coordinadora no le puede decir a uno ni chimba y si sale que se suertie, ya uno está por fuera del colegio y paila. En el parque de cuba se han encendido… (Entrevista 1. Inv 1).
E 3: … yo me agarré por fuera del colegio con ella… (Entrevista 3. Inv. 2).
No obstante el contexto sigue siendo escolar, en la medida en que los rasgos identitarios que los unen a la cultura escolar están presentes. Por ejemplo, en las peleas callejeras entre estudiantes se vivencian las relaciones sociales escolares entre pares, así también cuando varios estudiantes se reúnen en la casa de un compañero para realizar un trabajo académico, o cuando se dan cita en una cancha de microfútbol con el fin de jugar una “recocha”, todas estas situaciones tienen de fondo el afuera escolar.
Por lo tanto ese afuera, más que un espacio fijo con demarcación perimétrica y tiempos determinados, es un lugar cultural móvil, cuya existencia se da en términos de la continuidad de esas relaciones culturales escolares en otros escenarios externos donde la normatividad institucional está ausente:
Inv 1: Como empezaron estos tropeles:
E1: Por visajes que vienen de antes, esas chinas ya se tenían ganas, en el colegio mantenían diciéndose cosas, lo mismo leito, ya la tenía casada con idarraga adentro, en el salón era al que mas mandara y varias veces idarraga se le había aletiado a leito, se miraban rayado (Entrevista 1. Inv. 1).
De esta manera, en el contexto de la violencia escolar, el afuera es un lu gar favorable para las peleas, en su gran mayoría, las peleas escolares entre estudiantes se presentan en el afuera porque allí no hay presencia de autoridades institucionales escolares que ejerzan coerción. En el discurso de los estudiantes, expresiones como “a la salida” corresponden directamente con el afuera escolar:
E4: … a la salida, las peleas tienen que ser a la salida, porque cuando uno está en el colegio hay profesores, entonces le dicen a uno que no pelee, lo amenazan con la coordinación, lo echan a uno, en cambio a la salida del colegio antes los chinos lo animan a uno y empiezan a dar coba y uno se motiva todo (Entrevista 4. Inv. 1).
El adentro, en cambio, hace referencia, más que a la demarcación física de la institución educativa, a un contexto escolar marcado por la institucionalidad, donde la norma institucional está presente todo el tiempo en su forma simbólica y es latente su aplicación por parte de los profesores, o directivos institucionales con acciones formativas o con sanciones. Es por esto que la expresión libre en el adentro, de una situación como la pelea entre estudiantes constituye un caso excepcional. No obstante pelear no está ausente del adentro escolar, su fase de preparación no requiere de confrontaciones físicas visibles y por tanto pasa desapercibida para las autoridades institucionales. Esta fase consiste en “casar” o “cuadrar” la pelea. Aunque casi nunca se dan peleas en el adentro escolar este es el lugar propicio para “casarla”:
Uno sabe que ellos no saben, uno sabe que si se dan cuenta lo echan o lo suspenden, por eso uno casa la pelea sin que ellos sepan, además la gente no dice nada porque también le gusta ver pelear. Claro que no falta el sapo que venga y les diga. El sapo es el que le dice a los papas o los profesores de la pelea.”(Entrevista.7. Inv.1).
El adentro está moldeado también por la jornada escolar, con unos horarios institucionales establecidos para las actividades curriculares, que suscitan espacios culturales más específicos como los grupos escolares y sus formas de relación social en torno a las actividades académicas, deportivas y lúdicas propias del aula de clase.
No obstante, no son unidades identitarias herméticas, el descanso escolar y las actividades en las que se presenta una integración entre los grupos (izadas de bandera, encuentros intercolegiados, inicio de año escolar y conformación de grupos) constituyen a su vez una fusión de estas identidades grupales fortaleciéndolas y dando origen a nuevas formas de relación social entre los estudiantes de los diferentes grupos. De esta manera se configura la compleja cultura escolar:
estaban en el descanso y estaban jugando bolas, con los del salón, cuando llegaron unos chinos de sexto y le patearon las bolas, entonces él les hizo el reclamo, y el primo que estaba con él también les reclamó; los de grado sexto les preguntaron que quién se iba a parar y el primo le dijo que escogieran uno para parase, lo escogieron a él (chinga) entonces quedaron en
verse a la salida en el parque de los leones y efectivamente allí se encontraron y se dieron (Observación 2. Inv. 2).
Otro escenario de encuentro escolar con modalidades de interacción sincrónica y asincrónica es el ciberespacio escolar. Más allá del adentro con el influjo de la institucionalidad, y el afuera caracterizado por la usencia de su norma, la internet constituye una extensión de las relaciones sociales escolares entre pares, en una realidad virtual que facilita el tránsito de lo privado a lo público y viceversa. De este modo las redes sociales virtuales, se convierten en el medio de interacción por excelencia, para dar continuidad a relaciones de violencia entre
estudiantes iniciadas en el adentro y el afuera y para suscitar otras, producto de la misma interacción virtual:
Inv 2: de que manera está peleando con ella. E3: no nos hablamos y nos tiramos muchos estados. Inv. 2: cómo así que estados.
E3: si, estados en el Facebook (Entrevista 3. Inv.2).
Del mismo modo algunas peleas cuentan con un nuevo elemento mediador: el video. Los estudiantes graban la pelea en formato de video utilizando cámaras incorporadas en los teléfonos móviles, y posteriormente estos videos son adjuntados en los perfiles de Facebook y en otros sitios web públicos como youtube. De esta manera el registro de la pelea está al alcance de cualquier estudiante que quiera verla y comentarla. Esta modalidad le da fuerza al carácter público de la pelea a través del ciberespacio escolar, en tanto no es necesario ser testigo presencial de ella para tener conocimiento detallado sobre lo que pasó.
Inv.1: A veces utilizan cámaras para grabar las peleas, cuénteme cómo es eso:
E4: Si pro, hay chinos o peladas que graban las peleas en celulares para subirlas después al facebook, Eso es chimba porque si uno tiene confianza de ganar, lo motiva mas a uno en la pelea, la cámara motiva la pelea, da más adrenalina, además uno sabe que así mucha más gente se va a dar cuenta de la pelea y eso es de una, mas demoran en subirla que en empezar el voleo de comentarios (Entrevista 4p. Inv.1).
Al igual que el afuera y el adentro escolar, el ciberespacio escolar es un contexto en términos culturales, al que le dan vida las relaciones virtuales entre estudiantes en tanto relaciones escolares. Es importante precisar que estos tres espacios de interacción no son de
naturaleza cerrada, la complejidad de la cultura escolar ya mencionada, radica en la movilidad permanente de las relaciones entre los actores de la violencia escolar, en esos tres escenarios.