4. Análisis de datos e interpretación etnográfica
4.3 Descripción densa de la violencia escolar
4.3.4 Pelear y molestar, las acciones generales de la violencia escolar
4.3.4.1 Molestar como forma de relación social
Molestar es una acción de violencia escolar reconocida por los estudiantes de la IESHM que implica a su vez una forma de relación social:
Sigo observando la situación cuando una estudiante se me acerca y me informa que el alumno Maldonado le está tirando flores y que la está molestando (Observación 3. Inv.1).
E3: uno molesta diciendo cosas, puede ser por un novio, va y la para, le reclama, o por chismes, alguna inventa algo de otra y entonces así empieza la pelea (Entrevista 3. Inv. 2).
Molestar es una acción general que comprende modalidades específicas como el juego rudo. Este fenómeno es reconocido por los estudiantes como “molestar suave”, representa una forma de relación escolar entre pares, marcada por conductas de agresión verbal o física, que se presentan de forma directa o indirecta:
E4: Muchas veces uno empieza molestando suave, con sanos, con enganchados o tirando papeles… Uno puede molestar con un apodo, un empujón, un calvetazo, haciéndole la empanada al maletín del otro o escondiéndoselo (Entrevista 4p. Inv. 1).
Estas actividades lúdico-agresivas, generalmente no son consideradas de forma negativa por los estudiantes y están caracterizadas por el desarrollo de un nivel de confianza sobre el que se establecen las reglas de juego. En este sentido es una acción que se da más entre estudiantes que se conocen y es menos común cuando no se han establecido lazos sociales con el otro:
E4: … si es amigo de uno no pasa nada, si pilla, si hay buena confianza, claro que a veces también se calientan, pero cuando uno molesta un chino con el que uno no tiene casi confianza se arma un problema porque el chino se siente mal y se aletea y ahí toca cuadrarlo (Entrevista4p. Inv. 1).
Aunque algunas mujeres participan de estas acciones, es una acción identitaria más propia del género masculino que permite definir la membresía a un grupo escolar:
Se me acerca la estudiante Laura, a preguntarme una cuestión sobre la actividad académica que están realizando y le doy la orientación requerida y después me dice que esos chinos molestan así, que son todos gamines, yo le pregunto si es verdad que estaban jugando y me dice que sí, que ellos juegan a darse golpes y se dañan los cuadernos, juegan el enganchado y otros juegos bruscos. Le pregunto si las mujeres juegan también así y ella me dice que no, que esos no son juegos de mujeres, que hay algunas chinas que si son todas locas y se igualan con los hombres (Observación 7. Inv.1).
No obstante molestar abarca otras formas de relación que van más allá del juego rudo y la construcción de confianza con el otro, de hecho el umbral entre el juego violento y la pelea es difuso, su complejidad no permite establecer una demarcación efectiva entre estos dos
fenómenos. De este modo, a través del molestar, los estudiantes de la IESHM establecen también una invitación implícita a pelear. En este sentido molestar es un mecanismo de entrenamiento para medir fuerzas en un ejercicio de la violencia como regulador de las relaciones de poder: E4: … Cuando uno molesta a la final uno está tratando también es de buscar tropel, es como mandarle el sano un poquito con fuerza, como tirándole a decir: yo quiero pelear con usted marica, aquí estoy yo para que nos demos gonorreíta, nos vamos a dar o que, parate loca (Entrevista 4p.Inv.1).
Muchas veces las peleas empiezan también por medir fuerzas. Ya en los grados de nosotros no hay juego, la cosa es seria. A veces se mide fuerza con los parceros pero se calienta la cosa. Uno empieza a forcejiar con el otro riéndose pero mentiras que el otro se pasa y le da a uno muy duro entonces uno se calienta y puede uno terminar dándose con un parcero. Por ejemplo el enganchao es pringar al otro y no dejarse pringar, o sea mantenerlo azotado, con el amague asustarlo y si come del amague se gana el golpe, a veces el traque se lo mandan muy duro y termina uno es peliando, el problema cuando uno molesta así, es que a la final lo que se quiere es mirar quien tiene más poder quien es mas parado (Entrevista 4p. Inv.1).
Siguiendo esta lógica interpretativa sobre la acción de molestar entre los estudiantes, se devela una modalidad de esta acción, caracterizada por la intención de ejercer dominio sobre el otro. Este fenómeno es reconocido por los estudiantes como “montarla” o “tenerla montada”; su forma de operación remite a la acción de molestar sistemáticamente con el fin de someter al otro:
E2:… el man mantenía poniendo y diciendo apodos a todo el mundo se la tenía montada a más de un chino en el salón, los molestaba burlándose de ellos, haciéndoles sanos al que fuera, había chinos que le tenían que dar copia los mantenía amenazados, ese man era remontador (Entrevista 2. Inv.2).
La sistematicidad de la acción, como se puede leer en la cita, se da en términos del estudiante que busca ejercer poder, y se da en una forma simbólica en la medida que logra su propósito de dominación, es decir, después de alcanzar un status social de supremacía en el grupo. Cuando ya goza de esta posición, puede no molestar continuamente a sus compañeros, de hecho disminuye significativamente la acción de molestar en forma de agresión física o verbal, pero todos saben tácitamente que es él, quien “manda” en el grupo y todos le tienen “respeto”:
En el colegio hay chinos que mandan por combos, por ejemplo en los salones no falta el que manda, el que más se hace respetar, el que más le tienen miedo. La fama se la ganan con las peleas afuera, eso es lo que les da el respeto aquí adentro, no necesitan hacer mucho para que todo el grupo haga lo que ellos digan, todos saben que con ellos no se puede meter (Entrevista E7. Inv.1).
Sin embargo hay distintas reacciones frente a la acción de molestar en esta modalidad; hay estudiantes que son humillados y se sitúan en esta posición de sumisión sin responder a las incitaciones de pelea y a las agresiones a las que son sometidos por sus pares:
Inv. 2: qué pasa si uno no responde, es decir si uno no pelea
E2: ¡no!, se la montan y empiezan a decir que uno es bobo, que uno es una gueva y le pegan cuando quieren y no aguanta profe, no aguanta que a uno se la monten, creen que uno es un traído, un cagalera ahí, y no es así (Entrevista 2. Inv.2).
No obstante hay otros estudiantes que no soportan esta relación social y reaccionan lanzándose a la pelea como una forma de responder al hostigamiento. Desde este punto, el molestar se convierte en un detonante de la pelea como una forma de liberación frente a una condición de dominio e intimidación:
E2: Yo con el chino no me metía para evitar problemas, pero un día me empezó a decir cosas por unos materiales de artes y de ahí en adelante me la empezó a montar, cada que entrabamos al salón decía cosas para que los otros se rieran de mi, un día me lanzó un papel entonces yo le dije que qué pasaba, que me dejara sano, que yo no le estaba haciendo nada, que se suertiara conmigo y él me dijo cállese cagalera hijueputa, empezó a insultarme y yo no le estaba haciendo nada, entonces yo le mande ahí mismo un puño a la cara, para que respetara y comenzamos a pelear, nos encendimos, yo le mandaba puños y patadas en forma, cuando nos mandaron para la coordinación (Entrevista 2. Inv. 2).
De esta manera, se interpreta el molestar como una acción social entre estudiantes, constituida por un rango amplio de significaciones, que van desde situaciones de orden lúdico- agresivas en donde se moldea la confianza y la membresía a un grupo, pasando por la incitación implícita a pelear como ejercicio de entrenamiento y medición de fuerzas, hasta situaciones más relacionadas con la jerarquización social en el grupo escolar, desde acciones de dominio simbólico y sometimiento del otro, que pueden ser la causa soterrada de una pelea.