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Medellín en la Iglesia riojana

2. El tránsito hacia una Iglesia servidora y misionera en el pueblo riojano

2.1. Contextualización de La Rioja al arribo de Mons Angelell

A fin de ubicar la actuación de Mons. Angelelli en La Rioja, presentaremos sintéticamente algunos aspectos de la historia, cultura, economía y vida eclesial riojana.402

2.1.1. Sobre la historia secular

En sus orígenes perteneció a la raza diagüita, formando parte del gran Imperio Incaico. Los españoles, (con la triple intención de asegurar las fundaciones en la zona conquistada, extender la acción evangelizadora y enriquecer la Corona), llegaron por la Corriente Colonizadora del Norte. Juan Ramírez de Velazco, el 20 de mayo de 1591, fundó la ciudad de “Todos los Santos de la Nueva Rioja. Junto con los colonizadores llegaron los

402 CF. ORTIZ J., "Pastor de un pueblo concreto", en RASILLA T. Y LIBERTI L.,Mons. Enrique Angelelli. Pastor

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evangelizadores, entre los que sobresalió San Francisco Solano, cuya predicación influiría notablemente en la fusión de ambas razas.

La Rioja tuvo una activa participación en la organización nacional del siglo XIX por la actuación de sus caudillos, entre los que sobresalieron Juan Facundo Quiroga (“El Tigre de los Llanos”) y Angel Vicente Peñaloza (“El Chacho”). Ambos supieron interpretar y conducir el sentir del pueblo riojano, y por eso quedaron vivos en su memoria y en su alma.403

Vencida la montonera por el poder central que respondía a los intereses del pueblo de Buenos Aires, sus aspiraciones federalistas y auténticamente nacionales se vieron postergadas. Más aún, La Rioja fue prácticamente aislada del resto del país; factor que, por otro lado, contribuyó a conservar casi intactos muchos de sus valores culturales, tanto diaguitas como españoles.

2.1.2. Acerca de la cultura riojana

El riojano, silencioso y contemplativo, poeta y artista, creativo y hospitalario, encontró su propio modo de expresarse (entre otros) en el canto, la artesanía y las fiestas populares. Los temas principales de sus canciones y poesías son su amor al terruño y sus luchas por la vida, sus aspiraciones y frustraciones. La alfarería y la tejeduría conservan la originalidad de las técnicas diaguitas, algunas de cuyas figuras reflejan su concepción de la vida.

Entre sus fiestas populares destacamos “La Chaya”, celebración riojana del carnaval, con la que los diaguitas concluían la cosecha de frutas silvestres y el acopio de carne y pieles. Pero entre las fiestas, como expresión de su modo de ser y de sentir, las de carácter religioso constituyen un espacio especial. La Navidad, con la costumbre de reproducir la escena del nacimiento “vistiendo el pesebre” en cada hogar, o saliendo en grupos (“pacotas”) a cantarle al Niño Dios. La Semana Santa, con la tradición, entre otras, de “visitar” al Señor de la Peña,404 una enorme roca derrumbada del cerro y que, por obra de la naturaleza, tiene aspecto

de rostro humano, en el que los misioneros enseñaron a reconocer el rostro de Cristo.

403 CF. BRAVO TEDIN M., Los Caudillos Riojanos ante la Historia, Academia Nacional de la Historia, La

Rioja, 2000.

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Las Fiestas Patronales siguen siendo un momento muy fuerte en la vida de cada grupo humano; en esas ocasiones se visten las mejores galas (aunque más no sea un vestido nuevo), todo compromiso u ocupación se pospone, y vuelven aquellos que, debido al éxodo en busca de trabajo, se fueron del lugar. La devoción al Santo Patrono muchas veces es signo de identificación y pertenencia a un determinado pueblo. También hay que señalar la colocación de una cruz, permanentemente adornada, en el lugar donde alguien perdió la vida a causa de un accidente.

Y este listado de ejemplos, culmina con El Tinkunaco405 (que en lengua quichua significa

“Encuentro”), ceremonia que sintetiza y resume el alma y la fe del pueblo riojano. Todos los años, el treinta y uno de diciembre al mediodía, miles de personas se reúnen en la plaza principal de La Rioja. Allí aparece el Inca y sus aillis, herederos de aquellos indígenas sabios y guerreros, con la imagen del Niño Dios vestido de Alcalde. Ante él, el Obispo y sus sacerdotes, los Alféreces y Promesantes (en recuerdo de los conquistadores españoles), también el gobernador y sus ministros, el pueblo todo llevando la imagen negra de San Nicolás (patrono de la provincia y de la diócesis) se inclina, hace tres genuflexiones y rinde homenaje al Niño Dios Alcalde. Mientras se realiza la ceremonia de la rendición de San Nicolás, un silencio impresionante envuelve a la multitud de los fieles. Luego de la última genuflexión, el clero inciensa al Niño Alcalde y a continuación se procede a dar vuelta a San Nicolás hacia su sede natural, la Catedral, emprendiendo ambas imágenes la peregrinación hacia el interior de ésta. Allí permanecerá como “huésped” por tres días la imagen del Niño Dios. El silencio se rompe en el momento en que ambas imágenes marchan hacia la Iglesia Catedral, las campanas de los templos se echan a volar, las bandas rompen a tocar, los aillis a cantar y el pueblo todo saluda con el revolotear de miles de pañuelos a las imágenes que ingresan al templo mayor de La Rioja.

Es una larga historia que se remonta a 1593. Explotados por los españoles, los diaguitas bajaron de las montañas y sitiaron la ciudad. La intercesión de San Francisco Solano restableció la paz, que el Inca aceptó con la condición de que ambas razas juraran fidelidad al Niño Dios reconociéndolo como Alcalde de la ciudad y máxima autoridad civil de la región.

405 CF. BAZÁN A., Vida de San Nicolás de Bari, La Industrial, Córdoba, 1907; JUNTA CATEQUÍSTICA

DIOCESANA DE LA RIOJA, Religiosidad Popular, 1972, sin más datos; ORTIZ J., Tinkunaco riojano, Tiempo Latinoamericano, Córdoba, 1987; SCANNONE J., Evangelización, Cultura y Teología, Guadalupe, Buenos Aires, 1990, 239-243; VERA VALLEJOS J., Las fiestas de San Nicolás en La Rioja, sin dato editorial, La Rioja, 19834; VILLA N., Tinkunaco, fiesta de todos, Ediciones Ciudad Argentina, Buenos Aires, 1997.

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Tal acontecimiento dio origen al Tinkunaco (Encuentro), celebración que se repite todos los años desde aquella ocasión.

2.1.3. Sobre la economía

Cuando Angelelli llegaba a La Rioja, esta provincia del noroeste argentino tenía una población de 142.687 habitantes, agrupados en más de 250 pueblos a lo largo de 92.331 kilómetros cuadrados.

La geografía es montañosa, con algunos valles fecundos y una gran extensión de llanura árida. Sus principales fuentes de riqueza son: la minería, de difícil y costosa explotación; la ganadería, que muy poco puede competir con la de la pampa húmeda; la agricultura, particularmente el cultivo de la vid, el nogal y el olivo; y sus extraordinarias bellezas naturales, aún no debidamente explotadas en función del turismo.

En síntesis, presenta una situación de por sí un tanto difícil y poco favorable para la expansión económica del pueblo, a la que se sumaba la explotación del hombre por el hombre, dando como resultado un estado de marginación y postración de las clases populares. Ejemplo de ello lo constituían el trabajo del pirquinero (obrero de las minas), del puestero (encargado de cuidar los campos y las haciendas), del hachero (obrero dedicado al talado de los bosques), de la empleada doméstica y otros, relegados y tenidos a menos por la sociedad de consumo, y que constituyen verdaderas situaciones de injusticia social.

Muchos pobladores, en las décadas de 1960 y 1970, en un intento de superar esta situación, recurrieron al éxodo hacia los grandes centros urbanos (particularmente Buenos Aires) y otras zonas de mayores posibilidades de trabajo (explotación petrolera del sur argentino), al punto de haber tantos riojanos fuera de la provincia como en ella.406 La

situación económica incidía en general en la situación social, particularmente en lo educativo, provocando la deserción escolar, el bajo rendimiento y la repetición de grados.

406“Los datos censales, además de ese alarmante 40% de riojanos fuera de su provincia (1970), indican que en el Primer Censo Nacional la provincia tenía el 2,8% de la población del país. Esta proporcionalidad fue decreciendo hasta llegar al 0.6% en los años 1960”. MERCADO LUNA R., Enrique Angelelli, Obispo de La Rioja, 14, nota 1.

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2.1.4. Acerca de la situación eclesiástica

Desde el punto de vista eclesiástico,407 La Rioja fue misionada originalmente por

franciscanos, jesuitas, dominicos y mercedarios. Formó parte de la arquidiócesis de Córdoba, hasta que el 20 de abril de 1934 fue creada la Diócesis mediante la Bula “Nobilis Argentinae Nationis Eclessia” de Pío XI. Se han sucedido como Obispos: Mons. Froilán Ferreira Reinafé (1934-1964), Mons. Horacio Gómez Dávila (1964-1968),408 Mons. Enrique Angel Angelelli

(1968-1976),409 Mons. Bernardo Witte (1977-1992) y, a partir de 1993, Mons. Fabriciano

Sigampa.

Cuando en agosto de 1968 Mons. Enrique Angelelli asumía la sede diocesana, el 95% de la población se declaraba católica. Para la atención pastoral, estaban erigidas diecisiete parroquias y unas cien capillas o puestos misioneros. Del total de las parroquias, dieciséis contaban con párroco propio y una de ellas estaba sin cura residente. Los sacerdotes incardinados en la diócesis eran veinte seculares y trece religiosos (éstos últimos, distribuidos en cinco comunidades de dominicos, mercedarios, franciscanos, jesuitas y oblatos de María Inmaculada). Las religiosas integradas a diversas tareas pastorales eran veinticuatro (en cinco comunidades: Esclavas del Sagrado Corazón, dominicas, carmelitas, Pobres Bonaerenses y concepcionistas argentinas). Los seminaristas diocesanos se contaban en número de catorce. Había ocho colegios católicos (primarios y secundarios) y en el ámbito diocesano actuaban unas veinte asociaciones católicas de diversos carismas, que nucleaban aproximadamente a unos mil quinientos miembros. La catequesis era impartida por unos trescientos veinte catequistas.410

Visto este resumido panorama secular y eclesial riojano, pasaremos a estudiar algunas de las reflexiones y de las acciones teológicas pastorales de nuestro obispo, desde el momento en que arribó a la sede diocesana hasta fines de 1970. En un primer momento nos detendremos en pormenorizar el Mensaje que dirigiera el día que tomara posesión de la diócesis. Exhortación que será “rectora” para nuestro estudio.

407 CF. PERALTA M., Aportes para una historia de la Iglesia en La Rioja, Tomo I, Pandemia, La Rioja, 2000. 408 Mons. Gómez Dávila había sido designado Coadjutor con derecho a sucesión el 13 de febrero de 1960; CF.

AAS, Vol. LII, del 29 de marzo de 1960, 161; AAS, Vol. LII, Nº 5, del 7 de mayo de 1960, 331.

409 Con la muerte de Mons. Angelelli, asumió como Administrador Apostólico Mons. Cándido Rubiolo

(1976-1977).

410 Cf. SECRETARIA DE ESTADO DE LA SANTA SEDE, Oficina Central de Estadística de la Iglesia- Cuestionario

estadístico de base para 1968; ANGELELLI E., Relación de la Diócesis de La Rioja -Argentina- a la Sede Apostólica. Año Santo de 1974, 21-22. 30.

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