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Mons Enrique Angelelli en el Concilio Vaticano

5. Algunos servicios de Mons Enrique Angelelli, Obispo Auxiliar de Córdoba, entre 1960 y

En torno a estos años conciliares, en la Iglesia toda y también en el Seminario Mayor de Córdoba resonaban los ecos de la nueva reflexión teológica y pastoral iniciada unos años atrás.268 Allí había llegado, entre 1961 y 1962, un grupo de sacerdotes estudiantes en Europa,

imbuidos de los primeros cambios que luego serían asumidos por el Concilio Vaticano II. Del viejo continente regresaron, “con sus licenciaturas en teología o filosofía, los sacerdotes José Gaido, de la Universidad de Insbruck, Nelson Della Ferrera, José Nasser, Erio Vaudagna y el padre Rivarola, de Roma y José Viscovich, de Lovaina. Todos coincidieron en el plantel

268 CF. (entre otros) GARCÍA ANDRADE C., «El contexto de la “Nouvelle theologie”. El espíritu del Concilio»,

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docente del Seminario Mayor, donde ejercía como rector el padre Cándido Rubiolo”.269

Particularmente en 1962, los seminaristas comenzaron a solicitar algunos cambios, tanto en lo disciplinar como en los programas de estudios, a fin de adecuarse a la apertura que la misma Iglesia manifestaba hacia la sociedad. La situación no dejó de provocar conflictos internos con los superiores del Seminario, reticentes para aceptar las modificaciones, que culminaron, a fines del año indicado, con la renuncia del rector.

El Arzobispo lo reemplazó con una persona de su cercana confianza, nombrando como rector del Seminario a su Obispo Auxiliar.270 La medida era inusual, al respecto escribió

Angelelli: “Consulté al Sr. Nuncio, quien me dijo: ‘no veo la necesidad de que lo saque de la Curia para mandarlo al Seminario; si insiste, acepte, pero por poco tiempo, porque su lugar es hacer de Auxiliar y no de Rector’”.271Con el nuevo rector fueron designados otros superiores y

profesores; algunos pertenecían a los que habían realizado sus estudios en Europa y eran portadores de las reflexiones que se debatían entonces. Acerca de los cambios y transformaciones habidas en el Seminario y de sus propios sentimientos, escribe nuestro obispo:

“Con la colaboración de los superiores, quienes me acompañaron con verdadero espíritu sacerdotal, debo afirmarlo claramente, con dedicación y fidelidad a la Iglesia, y con la ayuda del Señor y de María, se pudo crear en el Seminario un clima de familia, crear en los seminaristas conciencia de su responsabilidad; encauzar las inquietudes sanas y legítimas de los seminaristas; tomar conciencia de la vocación sacerdotal y las exigencias de la vida pastoral. Indudablemente, debí introducir algunas modificaciones tanto en lo disciplinar como en lo intelectual, pastoral y espiritual. Se logró un verdadero equipo de superiores que, en la búsqueda de criterios, conformes a las directivas de la Sede Apostólica, a las Normas del Sr. Arzobispo y a la realidad de las exigencias pastorales, pudiésemos dar a la Arquidiócesis verdaderos sacerdotes, pastores del Pueblo de Dios. (...) Pero debo también manifestar que interiormente me sentí tironeado por distintas responsabilidades: Auxiliar- Vicario General y Rector del Seminario. Además, en la medida de mis posibilidades, sin

269 KOVACIC F., Así en la Tierra, 29.

270Boletín Oficial del Arzobispado de Córdoba s/n (Marzo-Abril 1963) 79. En el mismo acto se designa

Vicerrector del Seminario Mayor al Pbro. Nelson Carlos Dellaferrera, propuesto para ejercer dicho cargo por el flamante rector. CF.IBIDEM.

271 ANGELELLI E., Pro-Memoria de la situación imperante en la Arquidiócesis de Córdoba, para Mons. Angelo

Dell’Acqua de la Secretaria de Estado del Vaticano, Roma, 30 de octubre de 1964, 3. Según se consigna en el escrito, éste fue solicitado por el destinatario en la entrevista que ambos mantuvieron el Roma el 22 de octubre de 1964. CF.INTRODUCCIÓN.

128 desatender al seminario, seguir dialogando con el clero, tratando de ser el puente y lazo de unión con el Sr. Arzobispo; a la vez, solucionar algunos problemas de la diócesis, evitándole mayores preocupaciones”.272

Al hacerse cargo del Seminario, nuestro obispo, el 16 de marzo de 1963, presentó su renuncia al cargo de Arcedeano del Venerable Cabildo Metropolitano; no sin lamentar tal decisión, el Arzobispo la aceptó el 21 de junio del mismo año.273 También entre fines de

septiembre y principios diciembre de 1963, Mons. Enrique Angelelli quedó a cargo del gobierno de la Arquidiócesis, ya que Mons. Ramón Castellano asistía en este período a la segunda sesión del Concilio Vaticano II. En esos meses, nuestro obispo divulga, entre otros actos, 274 una Exhortación Pastoral denominada "Frente a la Actual Situación",275 la que era

concurrente al cambio de autoridades constitucionales efectuado en ese año. Brevemente nos detendremos en ésta, ante de proseguir con otros aspectos en el rol de Rector del Seminario Mayor de la Arquidiócesis.

La Exhortación brota como fruto de una observación serena y contextualizada de la situación que atravesaba la economía del país en aquel momento, y de las repercusiones sociales de ésta en Córdoba. Entre ellas enumera: la desocupación (debido al cierre de las plantas industriales), la carestía de la vida, los bajos salarios, el déficit de las viviendas, los hospitales abarrotados, la niñez enferma y mal alimentada, la ausencia de coberturas para atender eficazmente a la salud pública, etcétera.276

Según nuestro obispo este panorama, que se presentaba desolador, podía engendrar “el caldo de cultivo para aventuras imprevisibles en las cuales seguramente el odio, la mezquindad y el egoísmo sustituirán la Caridad, la paz y la justicia, con las graves consecuencias que son de temer”.277Por lo mismo, y para evitar la indiferencia o caída en la complicidad del silencio o

en la falsa prudencia o en la cobardía,278 Angelelli hace una vehemente invitación para que

272 IBIDEM.

273 CF.CASTELLANO R., Carta a Mons. Enrique Angelelli, Córdoba, 21 de julio de 1963.

274 CF.ANGELELLI E., Homilía en la Celebración de la Virgen del Rosario, Patrona de Córdoba, sin más datos. 275 CF.ANGELELLI E., "Exhortación Pastoral: Frente a la Actual Situación", en Boletín Oficial del Arzobispado

de Córdoba s/n (Noviembre-Diciembre 1963) 124-126.

276 CF.ANGELELLI E., "Exhortación Pastoral: Frente a la Actual Situación", 124. 277 IBIDEM.

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los miembros de la Iglesia, solidariamente, se unieran a los demás ciudadanos, sin distinción de militancia política, de nivel social o de fe religiosa, a fin de que entre todos se lograra revertir la situación indicada.

Dada la magnitud de aquella, Angelelli sugiere la adecuada colaboración (inmediata) con bienes materiales que ayudaran a paliar la situación; además, para construir una solución de fondo, observa necesaria la elaboración “de un orden económico y jurídico que, respetando la dignidad humana y los derechos fundamentales de la persona, permita la realización del bien común”279 y sirva para alcanzar el perfeccionamiento total del hombre en las diversas

instancias de su vida.

La exhortación finaliza anhelando que el nuevo gobierno constitucional pudiera brindar algunas respuestas a los problemas referenciados. Puntualmente, Angelelli indica la conveniencia de “la estabilidad de los empleos públicos, como punto de partida para obtener la ansiada paz y tranquilidad social”.280También anima que, ante la realidad social que enfrentaba

el país, los cristianos pudieran responder, desde la promoción de la justicia social, a las exigencias de la hora que atravesaba el país.

Continuando con otras facetas del servicio de nuestro obispo como Auxiliar y Rector del Seminario, indicamos que, al regresar el Mons. Ramón Castellano de Roma, el 25 de enero de 1964, recibió a una delegación de sacerdotes, quienes le presentaron un documento “donde le manifestaban la realidad pastoral de la diócesis y la falta de diálogo de su Pastor para con ellos, con la finalidad de estar más cerca de su Obispo y ser más eficaces en el ministerio sacerdotal”.281

El Mons. Castellano pidió un mes para pensar una respuesta y manifestó su disgusto, considerando que las firmas constituían una falta de fidelidad. En el ínterin, “algunos miembros del Cabildo Eclesiástico interpretaron el Documento como una REBELDÍA, y en ese sentido se lo transmitieron al Sr. Arzobispo.”282

El 20 de febrero, el Arzobispo mantuvo una reunión con el Nuncio, Angelelli tuvo la propia a los pocos días, el 28 del mismo mes.

279 IBIDEM. 280 IBIDEM.

281 ANGELELLI E., Pro-Memoria de la situación imperante en la Arquidiócesis de Córdoba, para Mons. Angelo

Dell’Acqua de la Secretaria de Estado del Vaticano, 2.

130 “En síntesis, el Sr. Nuncio me dijo: ‘sea fiel al Arzobispo -trate de apaciguar al clero- sea puente entre el clero y el Arzobispo -que no se apuren en los cambios, pues estamos en Concilio- yo también veo la importancia que tiene Córdoba y el cambio que se está operando, se está industrializando cada vez más, y es necesario prever la pastoral”.283

Posteriormente el 6 de marzo, el Arzobispo convocó a una reunión del clero, en la cual consideró al documento como una infidelidad. Estas expresiones crearon tirantez y desconcierto en el clero. En esa reunión, Angelelli solicitó la palabra para expresar que el documento no entrañaba rebeldía, él conocía su gestación y sus afirmaciones, lo que se podía discutir era la forma; también manifestó lo conversado con el Nuncio y ofreció su renuncia al rectorado del Seminario y a la Vicaría General, “si así se consideraba al Documento, pues no podía ser que el Auxiliar no fuese fiel a su Pastor, a la vez que tenía la obligación de escuchar a clero y laicos, para informarle al Sr. Arzobispo”.284 Como corolario de estas situaciones se

produjo una fragmentación en el clero: el Cabildo Eclesiástico y algunos pocos sacerdotes por un lado y el resto por otro.

A principios de mayo de 1964, algunos de los profesores que habían iniciado la renovación conciliar en el Seminario aparecieron en tres reportajes publicados en el diario Córdoba (de extracción laicista y anticlerical), generando una polémica en la cual quedó involucrado el mismo Rector del Seminario. De acuerdo con las expresiones de Angelelli, la finalidad de las publicaciones fue

“esclarecer una situación confusa, no en cuanto a los Principios de la Libertad de Enseñanza, sino en cuanto al modo de proceder en la campaña; esclarecer la noción de Iglesia, ubicar el problema en la problemática social en que vivimos”.285

Dichos reportajes causaron conmoción en la Iglesia cordobesa.

Algunos sectores (más conservadores y tradicionalistas) los calificaron de rebeldes, cismáticos e infieles a la autoridad del Arzobispo. El 18 de mayo, Angelelli, como Obispo

283 IBIDEM. 284 IDEM, 3.

285 IDEM, 4. En unos párrafos anteriores, nuestro obispo situaba el contexto de los reportajes ante la situación

creada en la provincia de Córdoba por el problema de la enseñanza; frente a esto último, los obispos de la Provincia Eclesiástica homónima emitieron una Pastoral Colectiva, recordando la Doctrina Católica al respecto. Otras opiniones ante el contexto, CF.BARONETTO L., Vida y Martirio de Mons. Angelelli, 32-35; KOVACIC F., Así en la Tierra, 33-34.

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Auxiliar y Rector del Seminario, hace una declaración escrita buscando aclarar y serenar la disputa.286 Entre otras expresiones escribe: “Si en el contenido doctrinal de los reportajes

hubiese algo nocivo para la doctrina católica, no los podríamos aprobar. La oportunidad o inoportunidad de los mismos; el medio de difusión empleado, la forma externa de presentación; la mayor o menor inteligibilidad de los términos y frases usados, etc., entra en la esfera de lo opinable. Respeto las razones emitidas en ambos sentidos; y como obispo de una Iglesia que defiende los derechos de la persona humana, exhorto a que todos respetemos esa legítima libertad de opinión”.287

A todo esto se sucedieron diversas reuniones. El 23 de mayo, la del Arzobispo con todo el clero, para lamentar la situación creada y reprobar el accionar de los sacerdotes reporteados. Al día siguiente arribó el Nuncio Apostólico, Mons. Humberto Mozzoni, a Córdoba; se reunió con los miembros del Cabildo Eclesiástico, con Angelelli y luego con los profesores y superiores del Seminario. En esta reunión,

“manifiesta estar de acuerdo con la conducta del seminario, nos alienta a seguir adelante, tiene palabras afectuosas para con el Vicerrector, nos dice que tengamos paciencia porque hay cosas que el Sr. Arzobispo no las entiende, y debemos comprenderlo. Fue muy paternal”.288

El 25 de mayo hubo una reunión de todo el clero secular y religioso, presidida por el Nuncio Apostólico, el Arzobispo y Angelelli. Los conceptos vertidos por el Nuncio en esa ocasión, según relata nuestro obispo,289 causaron indignación y sólo agravaron la

fragmentación del clero y los desencuentros internos de la Iglesia cordobesa. Relata Angelelli:

“Pasada la Reunión, vuelve el Sr. Nuncio al Seminario y nos dice al Vicerrector y a mí: ‘debí hablar así para aplacar a los religiosos', de las contradicciones tenidas en la reunión

286 Esta declaración había sido solicitada por el Nuncio Apostólico, en ella debía “desaprobar públicamente la

conducta de los tres sacerdotes”. Idem, 5. El documento publicado el 18 de mayo parece que no satisfizo al Nuncio, ya que el 24 de mayo, en audiencia con Angelelli, le manifestó su desacuerdo con el documento emitido, solicitando otra declaración que expresara, de parte del Obispo Auxiliar, su fidelidad al Arzobispo y la reprobación de los sacerdotes. Idéntica medida solicitó a los sacerdotes en cuestión. CF.IBIDEM.

287 KOVACIC F.,Así en la Tierra, 36. Citando a los diarios Clarín del 21 de mayo de 1964, y La Razón del 20

de mayo de 1964. Los destacados pertenecen al texto.

288 ANGELELLI E., Pro-Memoria de la situación imperante en la Arquidiócesis de Córdoba, para Mons. Angelo

Dell’Acqua de la Secretaria de Estado del Vaticano, 5.

289 CF.IDEM, 5-6. Con variantes accidentales, también lo expone BARONETTO L., Vida y Martirio de Mons.

132 con los superiores, responde que ya sabemos cómo piensa. (...) Al Obispo Auxiliar le pide que trate de calmar al clero durante cinco meses, porque la Santa Sede necesita ese tiempo para solucionar el problema. Quedo desorientado y hasta escandalizado, al ver que se ha impostado toda una reunión del clero sobre una realidad inexistente, cual es la REBELDÍA, que se han manejado personas e instituciones, como el Seminario, para cubrir otra realidad que hace al fondo del problema. (...) Creo que escribimos una página triste en la historia de la Iglesia de Córdoba, salvo mejor juicio”.290

A posteriori de estas reuniones, el Arzobispo removió al Vicerrector y suspendió las ordenaciones sacerdotales. A principios de septiembre, Mons. Enrique Angelelli viajó a Roma a fin de asistir a la tercera sesión del Concilio. El Arzobispo Castellano no asistió, delegando su representación en Mons. Alberto Deane, obispo de Villa María. Culminada la sesión conciliar y de regreso en Córdoba, nuestro autor presentó su renuncia como Rector del Seminario. El Arzobispo nombró, para sucederle, al Cgo. Edmundo Rodríguez Álvarez, quien asumió su cargo el 4 de febrero de 1965.291 En febrero del mismo año, mientras el

Clero asistía a la Semana Litúrgica realizada en Jesús María, se conoció la renuncia del Arzobispo. Reunidos los miembros del Cabildo Eclesiástico para nombrar un Vicario Capitular, eligieron al Cgo. Edmundo Rodríguez Álvarez para que asumiera el gobierno de la arquidiócesis hasta que se nombrara un nuevo Ordinario. Mons. Enrique Angelelli se retiró de la sede arzobispal y se instaló, junto a los sacerdotes Dellaferrera y Gaido, en la vivienda destinada al capellán en el colegio de las Hermanas Adoratrices Españolas, en Villa Eucarística. Allí se abocó al trabajo pastoral de la zona aledaña al colegio, donde había crecido y educado cuando niño.

El conflicto del clero cordobés brevemente enumerado fue emergente de “uno de los signos inequívocos de los cambios profundos que el Concilio va provocando en la Iglesia Argentina, es la crisis de grupos sacerdotales que se repiten en distintos puntos del país”.292

La crisis no se planteaba únicamente por el número significativo de sacerdotes que abandonaban del ministerio, sino que fundamentalmente la enmarcamos en las exigencias que la renovación conciliar provocó en los grupos sacerdotales, “ante la lentitud con que los rodajes institucionales asumieron el aggiornamento conciliar. Aunque no hubo diócesis y

290 IDEM,6. Los destacados pertenecen al texto. Otra opinión cf. SONEIRA A. Y LUMERMAN J., Iglesia y

Nación, 55-56.

291 Cf. Boletín Oficial del Arzobispado de Córdoba s/n (Enero-Febrero 1965) 2-3.

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congregación religiosa que no se sintiera tocada por estos cuestionamientos, algunos se destacaron nítidamente en la escena nacional; como ser los conflictos de Córdoba (1964) y Mendoza (1965), a los que sucederán nuevos conflictos en Córdoba (1966), Tucumán (1966), San Isidro (1967/68) entre otros”.293

Mons. Raúl Francisco Primatesta, el 15 de mayo de 1965 se hizo cargo de la Arquidiócesis de Córdoba, convocando a Mons. Enrique Angelelli como su Obispo Auxiliar y Vicario General.294 Desde esa fecha, nuestro obispo continuó hasta julio de 1968 como

Auxiliar del nuevo Arzobispo. Entre otros servicios señalamos: las visitas pastorales a las parroquias urbanas y rurales,295 la presidencia de la Junta Arquidiocesana de Catequesis,296 la

formulación de la homilía alusiva al 75 aniversario de la Coronación de la Virgen del Rosario del Milagro y 30 de su declaración como Patrona de la Arquidiócesis297 y su activa

participación en Comisiones de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Mons. Angelelli, el 3 de julio de 1968 fue nombrado por Pablo VI, Obispo de La Rioja.298 Unos días después,

el 10 de julio de 1968, el Nuncio Apostólico comunicó al Arzobispo de Córdoba dicho nombramiento.299

Podemos evaluar que las situaciones vividas particularmente en el Seminario y con los sacerdotes impregnaron las contribuciones que realizara Mons. Enrique Angelelli en los esquemas de los documentos conciliares, particularmente en lo referente a los presbíteros y al diálogo.

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