pendencia del género, la raza, la religión, la et- nia o la edad. Uno de los más notables ha sido el movimiento a favor de los derechos de la mu- jer, que data de varios siglos (recuadro 2.1).
La lucha contra la discriminación también ha conducido al surgimiento de los movimien- tos de derechos civiles y en contra del racismo en todo el mundo. La igualdad ha sido una fuerza impulsora en todos los movimientos im- portantes de liberación nacional que han lucha- do por la libre determinación en Asia, África y América Latina y el Caribe. Las luchas de los campesinos en Asia y América Latina y el Caribe también reclamaban el fin de la discri- minación. Los movimientos de derechos civiles en los Estados Unidos durante los decenios de 1950 y 1960 lograron la eliminación de las leyes de segregación de los afroamericanos. En mu- chos casos las luchas trascendieron las fronteras nacionales para convertirse en luchas mundia- les, como ocurrió con los movimientos de muje- res y de trabajadores.
Todo ello impulsó a una mayor igualdad y me- nor discriminación en las normas, los valores, las instituciones y los criterios jurídicos. Actualmente se valora más la tolerancia de otras personas. La diversidad es considerada como algo positivo y no como una deficiencia. La gente aprecia el multi- culturalismo y la solidaridad humana.
También se han producido cambios institu- cionales:
• En el plano internacional, 165 países han ra- tificado la CEDAW y 155, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, así que más de las tres cuartas partes de los países del mundo han rati- ficado cada una de estas convenciones.
Han surgido instituciones nacionales y criterios jurídicos para la acción afirmativa en Australia, el Canadá, los Estados Unidos, la India y Nueva Zelandia, donde existen minorías étnicas y po- blaciones indígenas y tribales que constituyen una parte considerable de la población. • En la India, la acción afirmativa en las esfe- ras económica y política beneficia a determina- das castas y tribus registradas.
• En Australia y Nueva Zelanda existe un re- conocimiento jurídico creciente de los derechos de las poblaciones aborígenes y maorí.
• En Guatemala, los programas de desarrollo para las poblaciones indígenas se han formulado e integrado en del marco del plan nacional.
Sin embargo, la discriminación sigue for- mando parte de nuestras vidas. Veamos por qué. Las normas pueden haber cambiado, pero no con suficiente rapidez ni en todas las esferas importantes. La no discriminación y la igualdad pueden haber sido reconocidas en las leyes, pe- ro sigue existiendo discriminación en las políti- cas, la asignación de recursos y la prestación de servicios sociales públicos.
Por tanto, incluso con las normas nuevas, la discriminación y la desigualdad siguen difundi- das en casi todos los países. Tal vez se reconoz- ca oficialmente el derecho a la igualdad de sala- rio, igualdad de oportunidades de empleo y de participación política, pero sin un mecanismo eficaz que haga cumplir esas leyes subsistirán las diferencias en esas esferas para las mujeres, las minorías étnicas y las poblaciones indígenas y tribales. En todas partes, ya sean democracias o dictaduras, países industrializados o países en desarrollo, las minorías encaran discriminación en los derechos (gráfico 2.1)
De ahí que los resultados en cuanto al desa- rrollo humano sean también dispares. En algu- nas regiones los resultados son impresionantes. Entre 1992 y 1998, la tasa de alfabetización de las mujeres en los países en desarrollo aumentó del 72% al 80% de la tasa de los hombres y la proporción de hogares en las zonas rurales con acceso al agua potable aumentó del 61% al 78% de la proporción en las zonas urbanas. En los Estados Unidos, en 1960 la proporción de per- sonas que terminaba cuatro años de educación secundaria superior era del 43% en la pobla- ción blanca y del 20% en la población afroame- ricana, una diferencia de 23 puntos porcentua- les. En 1998 la diferencia era de 6 puntos ya que la proporción era del 82% para los blancos y del 76% para los afroamericanos. En Guatemala, en sólo cuatro años, de 1995 a 1999, la tasa de mortalidad infantil de los mayas
En 1792 Mary Wollstonecraft publicó su libro A Vindication of the Rights of Woman,en el que planteó que no es cari- dad lo que falta en el mundo, sino justicia. El libro capta la esencia de la lucha de las mujeres por los derechos.
Esa lucha entró en una nueva etapa en el siglo XIX. La India abolió el sati(la au- toinmolación de las viudas) y legalizó los matrimonios entre personas de distintas castas. Inglaterra modificó las leyes que regían el matrimonio. Francia reconoció el derecho de la mujer al divorcio. China permitió que las mujeres ocuparan cargos. Nueva Zelandia se convirtió en 1893 en el primer país en reconocer a la mujer el de- recho de voto.
En el primer decenio del siglo XX los movimientos de mujeres cobraron fuerza en varios países, incluidos Ceilán, China, Corea, Filipinas, el Irán, el Japón, Rusia, Turquía y Viet Nam. En los primeros 40 años las mujeres obtuvieron el voto en paí- ses tan diversos como Alemania, Austria, Ceilán, los Países Bajos, Turquía y el Uruguay.
Alrededor de esa misma época Margaret Sanger en los Estados Unidos, Ellen Key en Suecia y Shizue Ishimoto en el Japón lanzaron campañas a favor de los derechos de las mujeres a la salud repro- ductiva. Reclamaban que se facilitara in- formación sobre la anticoncepción a todas las mujeres.
RECUADRO 2.1
La larga lucha por los derechos de las mujeres
Fuente:Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano 5
0 10 15 20
Minoría étnica
Gráfico 2.1
Discriminación étnica: Ł las minorías tienen menos Ł acceso a los servicios Viet Nam, 1992–93 Kilómetros Mercado Estación de correos Escuela Hospital Centro distrital
Distancia al servicio más cercano:
Fuente: Van de Walle y Gunewardena 1999.
disminuyó en cerca de un sexto, de 94 por cada mil nacidos vivos a 79.
En otras esferas los resultados son deplora- bles. En Nepal los intocables tienen una espe- ranza de vida de 46 años, es decir, 15 años me- nos que los brahmanes. En Marruecos, la tasa de analfabetismo de adultos en las zonas rurales es del 75%, más del doble de la de las zonas ur- banas, que es del 37%. En Sudáfrica, más del 98% de los blancos viven en casas, mientras que más del 50% de los africanos viven en viviendas tradicionales o chozas rudimentarias. En el mundo en desarrollo, la tasa de actividad econó- mica de las mujeres sigue representando dos ter- cios de la de los hombres. En la República de Corea, el salario de las mujeres equivale sola- mente a las tres quintas partes del salario de los hombres. Las niñas en Madagascar, asistan o no a la escuela, invierten tres veces más tiempo que los varones recogiendo agua y realizando otras tareas del hogar. En los países de la OCDE las mujeres invierten las dos terceras partes de su tiempo en actividades no relacionadas con el mercado, cerca del doble del tiempo que dedi- can los hombres a esas tareas.
También existen disparidades en cuanto al ac- ceso a los servicios según los ingresos y la residen- cia urbana o rural, lo que probablemente refleja discriminación en la prestación (gráficos 2.2 y 2.3). Las poblaciones indígenas siguen siendo las más privadas de derechos económicos, sociales y culturales, tanto en los países en desarrollo, como la India, como en los países industrializa- dos, como Australia, el Canadá y los Estados Unidos. En el Canadá, en 1991, la esperanza de vida al nacer de los hombres inuit era de 58 años y la de los hombres indios inscritos era de 62 años, 17 y 13 años menos que la de todos los hombres canadienses (gráfico 2.4). En la India, a principios del decenio de 1990, la tasa de alfa- betización de adultos de las mujeres de las tri- bus registradas era del 24%, mientras que la tasa general de todas las mujeres de la India era del 39%. En Eslovaquia, el 80% de los niños roma- níes asistía al preescolar en 1984, pero actual- mente sólo asiste el 15%. Las poblaciones indí- genas también son discriminadas en relación con sus derechos civiles y políticos. En Malasia, sólo dos de cada 10.000 orang asli tienen título de propiedad de sus tierras.
En todo el mundo sigue existiendo la discri- minación sobre la base de la orientación sexual. En algunos países se violan los derechos civiles y políticos de las minorías sexuales ya que se les niega el derecho a organizarse en grupos de pro- moción de sus intereses. Los derechos econó-
micos y sociales de esas personas se violan, por ejemplo, cuando son discriminadas en el lugar de trabajo y en el acceso a la vivienda.
LIBRARSE DE LA MISERIA, EN PRO DE UN NIVEL DE VIDA DIGNO
La pobreza humana es un gran obstáculo para lograr un nivel de vida digno y realizar los dere- chos humanos. La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce el derecho de to- da persona a un nivel de vida adecuado para su salud y bienestar, así como el derecho a la edu- cación. En las conferencias mundiales se ha re- conocido que la eliminación de la pobreza es un objetivo importante que se refleja en los pla-
100 80 60 40 20 0 100 80 60 40 20 0 Gráfico 2.2
Disparidad según los ingresos:Ł los servicios públicos favorecenŁ a los ricos
Porcentaje del quintil más rico y el quintilŁ más pobre con acceso al agua
AGUA Perú 1997 Ghana 1997 Viet Nam 1998 Más rico Más pobre
Porcentaje del quintil más rico y el quintilŁ más pobre con acceso a la electricidad
ELECTRICIDAD Perú 1997 Ghana 1997 Viet Nam 1998 Más rico Más pobre
Fuente: Banco Mundial 2000c. Fuente: PNUD 1998d, 1998e; PNUD, FAO, UNESCO, FNUAP y UNICEF 1998. 100 80 60 40 20 0 Gráfico 2.3
Disparidad entre zona urbana y zona rural: en las zonas rurales hay menos acceso a los servicios de salud y el abastecimiento de agua potable
Porcentaje de la población con acceso aŁ servicios de salud SALUD Namibia 1995 Zambia 1996 Uganda 1995 Namibia 1995 Zambia 1996 Uganda 1995 AGUA Urbana Rural 100 80 60 40 20 0
Porcentaje de la población con acceso al agua potable
Urbana
nes, políticas y estrategias nacionales. Además, 142 países han ratificado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. El mundo avanzó mucho en la reducción de la pobreza en el decenio de 1990. El porcentaje de personas nacidas hoy en los países en desarro- llo que se estima que no sobrevivirán hasta los 40 años se redujo del 20% al 14% entre 1990 y 1998. La proporción de personas sin acceso al agua po- table descendió del 32% al 28%. El analfabetis- mo de adultos descendió del 35% al 28%. La tasa de pobreza de ingreso, incluso aplicando el crite- rio de 1 dólar diario (PPA de 1993 en dólares EE.UU.), disminuyó del 29% al 24%. La pobreza de ingreso se ha reducido en todas las regiones en desarrollo, aunque la reducción ha oscilado entre 11 puntos porcentuales en Asia oriental y sólo 0,3 puntos porcentuales en el África subsahariana.
Algunos países hicieron progresos especta- culares. Malasia redujo la pobreza de ingreso del 60% en 1960 al 14% en 1993, China, del 33% en 1978 al 7% en 1994 y la India, del 54% en 1974 al 39% en 1994.
No obstante, persiste la pobreza de ingreso generalizada. Según la norma de 1 dólar diario (PPA de 1993 en dólares EE.UU), 1.200 millones de personas en los países en desarrollo son pobres de ingreso, cerca de la mitad de ellos en el Asia meridional. Además, la pobreza ya no es un fenó- meno exclusivo del Sur. Se ha convertido también en un fenómeno del Norte (cuadro 2.1). Aún dentro de los países, la incidencia de la pobreza de ingreso varía de una región a otra (gráfico 2.5).
Las desigualdades de ingreso están aumen- tando, tanto entre las naciones como dentro de ellas. En el Brasil, Guatemala y Jamaica la parte del ingreso nacional que corresponde al quinto más rico de la población es 25 veces mayor que la del quinto más pobre. Los pobres también soportan una carga desproporcionada en esferas
como la de los impuestos. En el Pakistán, la car- ga combinada de los impuestos sobre la renta, los aranceles, los impuestos sobre el consumo y los impuestos de venta es del 10% de los ingre- sos para los que tienen un salario mensual de menos de 12 dólares, y de –4% para los que tie- nen un salario mensual de más de 40 dólares.
La falta de vivienda es otro problema. Más de mil millones de personas viven en viviendas inadecuadas y se calcula que cerca de 100 millo- nes de personas en el mundo carece de vivienda. Millones viven en barrios de tugurios en Calcuta, Lagos, México D.F. y Mumbai. En Dublín (Irlanda), cerca de 7.000 personas que- dan sin hogar cada año. En los Estados Unidos, todas las noches hay unas 750.000 personas que carecen de vivienda.
Los pobres no tienen acceso a los recursos productivos, como la tierra y el crédito. En Zimbabwe la distribución de la tierra es muy dis- torsionada: los granjeros blancos poseen la ma- yor parte de las 4.660 granjas comerciales en gran escala, que abarcan 11 millones de hectáreas de tierra, y el 30% de todas las familias carece prácti- camente de tierra. En Uganda cerca de las dos terceras partes de los microcréditos se destinan a las zonas urbanas y sólo un tercio a las zonas rura- les. En Kenya, menos del 5% del crédito institu- cional se destina al sector no estructurado.
LIBERTAD PARA REALIZAR EL POTENCIAL HUMANO PROPIO
Los derechos a la alimentación, la salud, la educa- ción y la intimidad, como derechos a la formación de la capacidad, fueron componentes fundamen- tales de la Declaración Universal de Derechos Humanos, reiterados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la CEDAW y la Convención sobre los Derechos del Niño. Esos derechos se subrayaron también en las conferencias internacionales, como la Conferencia sobre la atención primaria de salud, celebrada en Alma-Atá en 1978, y la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, celebrada en Jomtien en 1990.
La salud, la nutrición y la educación se apre- cian ahora no sólo por su valor intrínseco, sino también por sus efectos positivos, directos e indi- rectos, en el capital humano, la productividad y el potencial para la participación y la interacción social. Considérense los efectos de la educación. La violencia doméstica no se correlaciona con los años de matrimonio, la edad de la mujer, las con- diciones de alojamiento ni la educación del espo- so, sino con la educación de la propia mujer.
CUADRO 2.1
Pobreza de ingreso en algunos países de la OCDE
Porcentaje de la población que vive por debajo de la
País línea de pobreza
Estados Unidos (1997) 17
Italia (1995) 13
Australia (1994) 12
Canadá (1994) 11
Reino Unido (1995) 11
Fuente:La línea de la pobreza se fija a nivel del 50% del equivalente de la mediana del ingreso familiar disponible.
Fuente:Smeeding 2000. Fuente: Instituto de Investigaciones Económicas
Aplicadas y otros 1998. Rio de Janeiro Maranhao Promedio nacional Amazonas Sao Paulo Gráfico 2.5
La pobreza de ingreso varía Ł según la regiónŁ Brasil, 1991 0 20 40 60 80 100
Porcentaje de la población por debajo Ł de la línea nacional de pobreza 80 75 70 65 60 55 Gráfico 2.4 La esperanza de vidaŁ varía con el origen étnicoŁ Canadá, 1991 Hombres Mujeres PromedioŁ nacional Indians Inuit
Esperanza de vida al nacer (en años)
Fuente: First Nations and Inuit Regional Health Survey National Steering Committee 1999.
Como se ha observado en la India, si la educa- ción de la mujer va más allá del nivel secundario, la incidencia de ese tipo de violencia se reduce en más de dos tercios. Sí, la educación habilita a las mujeres. Pero también modifica la dinámica del hogar y por ende modifica las normas.
Los países en desarrollo han logrado mucho en materia de alimentación y nutrición, salud y educación. Entre 1980 y 1999 se redujo la malnu- trición: la proporción de niños con bajo peso se redujo en los países en desarrollo del 37% al 27% y la proporción de niños con el crecimiento frena- do, del 47% al 33%. Durante el mismo período, la tasa de mortalidad infantil disminuyó en más de dos quintos, de 168 a 93 por cada 1.000 naci- dos vivos. Actualmente la matrícula primaria en los países en desarrollo es de alrededor del 86% y la matrícula secundaria, de alrededor del 60%.
Sin embargo, esos logros no deben enmas- carar las enormes privaciones que subsisten en esas esferas, tanto en los países en desarrollo co- mo en los países industrializados. Alrededor de un tercio de los niños menores de 5 años sufren malnutrición. Cerca de 18 millones de personas mueren cada año por enfermedades transmisi- bles y cerca de 30 millones mueren por enferme- dades no transmisibles, especialmente en países de la OCDE. Cerca de 90 millones de niños no asisten a la escuela primaria y 232 millones no asisten a la escuela secundaria.
Obsérvense las disparidades en los resulta- dos. Las tasas de mortalidad infantil varían sig- nificativamente según el nivel de consumo (grá- fico 2.6). El alfabetismo varía según el grupo idiomático. En Namibia, en 1998, la tasa de al- fabetización de adultos del grupo de habla ale- mana era del 99%, mientras que la del grupo de habla san era del 16%. La matrícula escolar va- ría según el sexo (gráfico 2.7).
La mayoría de los reveses en salud y educa- ción han ocurrido en África y Europa oriental y la Comunidad de Estados Independientes. El más devastador ha sido el SIDA. A fines de 1999 cer- ca de 34 millones de personas se habían contagia- do con el VIH, 23 millones en el Africa subsaha- riana. La epidemia del SIDA también se está propagando rápidamente en Asia. Tan sólo en Asia meridional y sudoriental y el Pacífico, se contagió más de un millón de personas en 1999.
En Europa oriental y la Comunidad de Estados Independientes la transición a la demo- cracia ha tenido su precio en desarrollo huma- no. La esperanza de vida de los hombres en muchos países disminuyó en cinco años. Varios países se ven enfrentados a la inusitada perspec- tiva del analfabetismo: la matrícula escolar es
menor que la de 1989 en muchos países, y pue- den surgir focos de analfabetismo. El grave de- terioro de los servicios sociales y las redes de se- guridad social ha dejado a la gente sin acceso seguro a sus derechos.
LIBERTAD DEL TEMOR, SIN PELIGRO PARA LA SEGURIDAD PERSONAL
La gente quiere vivir sin temor a los demás. Ningún otro aspecto de la seguridad humana es tan vital como la seguridad de no verse expuesto a la violencia física. Sin embargo, lo mismo en países pobres que ricos, la vida de las personas está expuesta a la violencia de diversas maneras: • Amenazas del Estado (tortura física, deten- ción o prisión arbitrarias).
• Amenazas de otros Estados (guerra, apoyo a regímenes opresores).
• Amenazas de otros grupos de personas (con- flictos étnicos, crímenes, violencia en las calles). • Amenazas dirigidas contra las mujeres (vio- lación, violencia doméstica).
• Amenazas dirigidas contra los niños (mal- trato de los niños).
Durante años los movimientos de la sociedad ci- vil han movilizado a la opinión pública para eli- minar esas amenazas, y también han contribuido mucho los grupos internacionales. En el plano mundial, las convenciones contra la tortura, so- bre la eliminación de todas las formas de discri- minación contra la mujer y sobre los derechos