LA ORGANIZACIÓN DEL TRATADO DEL ATLÁNTICO NORTE (OTAN) FINES, ESTRUCTURA Y SISTEMA DE
1.5 ECONOMÍA DE LA OTAN 1.5.1 Visión General
3. Programa OTAN de inversión en seguridad (NSIP).
1.5.2 Sistema de financiación común.
1.5.2.7 Control financiero y auditoría de los fondos de la OTAN.
El proceso financiero está establecido para que el control del gasto realizado sea llevado por el país que participa económicamente en cada actividad. Es obligatorio proporcionar información sobre la ejecución de los presupuestos a los países miembros; así el Secretario Internacional es el encargado de elaborar informes financieros de cada semestre y las cartas de pago trimestrales. Respecto a los gastos NSIP, una vez al año se elabora un balance reflejando la situación de la cuenta a 31 de diciembre, y realizando un resumen de los proyectos realizados en el año. También se realiza una previsión de gastos para los diez años siguientes, sirviendo esta información para elaborar el Plan de Recursos a Medio Plazo en la junta Superior de Recursos y para el Comité de Infraestructura.
No existe un único organismo que ejerza en solitario el control directo sobre los fondos comunes, pero sí existe la figura del interventor y del auditor. El nombramiento del Interventor Financiero es prerrogativa del Consejo del Atlántico Norte, que puede delegar esta tarea en el comité financiero correspondiente. El Interventor Financiero se encarga de garantizar el cumplimiento de los requisitos administrativos en la ejecución del presupuesto, y para ello puede poner en marcha los procedimientos de control necesarios, ante las indicaciones de una auditoría interna. Una tarea fundamental del Interventor Financiero es asegurar que los fondos necesarios para la ejecución del presupuesto se reclaman de forma periódica a los países miembros contribuyentes de acuerdo con el reparto de costes acordado por cada uno de ellos. El resultado de todas estas acciones se refleja en balances anuales elaborados y presentados a la Junta Internacional de Auditores para su verificación.
La Junta Internacional de Auditores está integrada por representantes de las instituciones auditoras nacionales. Es un órgano al que se le garantiza la independencia, rindiendo cuentas al Consejo del Atlántico Norte directamente. Esta Junta tiene poderes para auditar las cuentas de todos los órganos de la Alianza, incluidas las Organizaciones de Producción y Logística y el Programa de Inversión en Seguridad de la OTAN. No sólo se realiza auditoría financiera, sino en general de eficacia y eficiencia de todas las prácticas económicas.
1.6.- CONCLUSIONES
La OTAN se creó en 1949 ante la amenaza de una posible expansión comunista, pero tras el cambio de contexto, la Alianza sigue estando más activa que nunca, gracias a su capacidad de reinvención y adaptación al nuevo entorno. Los objetivos de su existencia son ahora muy distintos a los de su origen, pasando de una organización basada en la defensa colectiva, a una unión de países preocupados por la estabilidad de su periferia, centrándose principalmente en operaciones de apoyo a la paz. Son muchos los cambios que ha sufrido la OTAN, pero mucho más rápido y radical ha sido el cambio del entorno político-militar existente. De ahí que en los próximos años se espera una nueva transformación de la OTAN, esforzándose por llegar a acuerdos sobre misiones internacionales, papel en el entorno militar mundial, política de ampliación, visión estratégica colectiva y nuevo sistema de financiación, entre otros.
El reparto de los gastos comunes entre los aliados, se basa en el consenso. Se han creado fórmulas de reparto de costes, que determinan la contribución individual en función de la capacidad de pago. Sin embargo, los fondos así obtenidos por la Alianza son minoritarios, es la iniciativa particular de cada país por participar en los proyectos colectivos lo que contribuye a sostener económicamente a la Organización. Una vez que la Alianza marca unos objetivos, éstos deben estar respaldados por infraestructura, equipo, personal y apoyo económico. Es entonces cuando cada Estado miembro lleva a cabo compromisos nacionales para desarrollar esas capacidades necesarias. El principio “el coste se soporta allí donde surja la necesidad”, rige la financiación de la organización. Por eso, la mayor parte de los costes de las operaciones OTAN recaen directamente sobre los presupuestos de Defensa de los Estados miembros. Este sistema financiero ha regido desde los orígenes de la Alianza, sin embargo está siendo en los últimos años cuando está siendo objeto de no pocas críticas, fundamentalmente de los países que realizan mayores aportaciones económicas, como Estados Unidos y Gran Bretaña, que apuestan por un reparto más equitativo de gastos y por no castigar a los países más proactivos en la seguridad común. La diferencia de las aportaciones económicas de
los aliadas se acentúan sobre todo entre Estados Unidos y Europa, pero también dentro de Europa.
Parece necesario un cambio en el sistema financiero de la OTAN, disminuyendo su excesiva dependencia de las iniciativas de actuación de sus aliados y de su presupuesto, y apostar por un reparto de la carga económica más equitativo, para suavizar la penalización económica que vienen sufriendo los países que más trabajan por los intereses colectivos y evitar las posturas de los países free
rider. Por la evolución económica de la OTAN se observa que el presupuesto militar,
pero sobre todo el NSIP, cada vez va asumiendo mayores competencias, derivadas de los acuerdos tomados en las numerosas cumbres celebradas. Ello supone el reconocimiento colectivo, de que existen gastos de infraestructuras perfectamente localizados en zonas concretas, no sean exclusivamente esos países lo que soporten todos los gastos, sino que se realice de forma conjunta, porque redunda en el beneficio de todos. Este debate de cambio está enmarcado en un periodo de restricción económica por una parte y con la Alianza Atlántica sumida en un proceso de expansión tanto en el número de sus socios, como en misiones y compromisos internacionales.