Desde el punto de vista instituyeme, el conjunto de hombres que, en estado de naturaleza, transfieren vo luntariamente el derecho a portar las armas, no en contraría justificación alguna para que el poder sobe rano, sentido com o fuerza propia, interfiera en la libre discusión de cualquier asunto. Pero las discusiones públicas sobre “cualquier asunto”, no parecen ser tan “libres”. Sobre este punto en particular, Hobbes consi dera legítima, a veces, la protesta contra los decretos de los cuerpos políticos, pero ja m á s , contra el sobe rano (excepto la defensa de la propia vida, com o vi mos anteriormente). En suma, se presenta una con tradicción constitutiva del pacto de unión. Así, si bien en el pacto de unión le» súbditos mantienen la igualdad en rela ción de pares son, en conjunto, desiguales con respecto al soberano. Y es esta relación desigual en la cual renuncian a la libertad pública, por temor a perder la vida, o mejor dicho, por la necesidad de su protección, la que constitu ye la soberanía. T od os e n Uno.
Son muchas las controversias suscitadas en la teoría política, a partir de las diferentes interpretaciones de la vigencia o no de las leyes de la naturaleza en el Leviatán, y de las atribuciones o pérdida de derechos del soberano y los súbditos, respectivamente. 40
Quizá, una de las claves para interpretar a Hobbes, la dé el propio autor en el capítulo V del L ev ia tá n ,al hacer referencia a las palabras que se perciben como sonidos y que llamará a b su rd a s, in sig n ific a n tes e in sen sa ta s.“Si un hombre me habla de un rec tá n g u lo r e d o n d o o de a c c i d e n te s d e l p a n e n e l queso?, o de s u b s ta n c ia s in m a te r ia les; o de un su jeto lib re,de una v o lu n ta d lib r e o de cual quier c o s a lib re,pero libre de ser obstaculizada por algo opuesto, yo no diré que está en un error, sino que sus palabras carecen de significación; esto es, que son absurdas.”41 El q u id de la cuestión es, para nosotros, la noción de voluntad en Hobbes, la cual está relacionada con la toma de conciencia de la necesidad de un poder común -p o r el temor a la m uerte- y no, con la libre elec ción de un poder común. Esta última interpretación ha sido tomada por los teóricos del liberalismo que preten den ver a Hobbes como uno de los forjadores de la tradi ción liberal. En este sentido, Jean Touchard, precisa que el contrato o pacto de unión no tenía un alcance extenso, pues: “Las leyes y acuerdos de la sociedad hobbesiana sólo estaban destinados a cubrir cierto terreno limitado de actividad,42 dejando áreas sustanciales abiertas al libre
41. Hobbes, Thomas: Leviatán, op. cit, p. 60.
42. “Una de las últimas y discutidas expresiones de este tipo de interpretación es la obra de G. B. Macpherson, quien ve ya en el estado de naturaleza de Hobbes más que la descrip ción de la guerra civil, como siempre se ha visto, la descrip ción de la sociedad de mercado, y particularmente de aquella sociedad de mercado que el autor llama 'posesiva’ para dis tinguirla de la sociedad de mercado simple, aunque aún en su fase embrionaria en cuanto a su forma acabada, como quedará reflejada en la teoría lockeana de la sociedad natu ral y del Estado como asociación de propietarios". Bobbio, N: op. cit., p. 21.
Thomas Hobbes
arbitrio individual... Es fácil ver aquí muchos elementos que anticipan la teoría de principio de siglo XIX sobre la sociedad libre.”'*3
Sin embargo, la conexión lógica entre libertad y nece sidad parece estar más relacionada, en Hobbes, con la au toridad y el orden que representan las leyes civiles dicta das por el soberano, que con la libertad de los derechos individuales proclamados por la tradición liberal. De forma tal que, Hobbes dirá: “Al poder soberano: la palabra, la existencia en acto. A los súbditos: el oído, el silencio... y el poder, siempre latente, de c r e a r un n u ev o Estado”.
Con Hobbes, la Modernidad ha dado su paso decisivo: la máquina estatal, como imperio de la ley positiva, garan tiza la seguridad de la existencia física. Asegura la certeza de las formas técnicas de la razón en la tierra. Hobbes pretendió garantizar el orden, establecer las bases de re presentación que sustentan las formas de autoridad; ése fue su principal objetivo contra el individualismo anárqui co del estado de naturaleza. Pero, al decir de Cari Schmitt, “el supuesto antropológico del L ev iatán , ese individualis mo asocial, resultaba afín al modelo de racionalidad, pero contrario al fin que esa racionalidad perseguía y a la propia estructura de ese fin, la autoridad del Estado.” El reino de la racionalidad hobbesiana que construye al Estado, a través de un acuerdo, contrato, a modo de cálculo matemático, ha imperado en la constitución del Estado moderno. Es la má quina coercitiva construida, a través de la palabra de los hombres, para ejercer el orden. Pero los cimientos que sustentaban al Leviatán encontraban su fundamento últi mo en la autoridad, y no en la libertad de mercado. 43
43. Touchard, Jean: H istoria d e la s Id ea s P olíticas, Madrid, Tecnos, 1983.
En la historia de los acontecimientos políticos, el per sonalismo hobbesiano no resistiría el proceso de mecani zación impulsado por el individualismo moderno. En con clusión, la historia de la técnica ha reducido al L ev ia tá n a un mero mecanismo capaz de garantizar la protección del individuo. Muy lejos de la pretensión de Hobbes, a la soberanía absoluta sucedió un “contrasentido: el Estado liberal.”44