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La Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral con el Caribe no Iberoamericano

Proyectos

Haití

Resto del Caribe no Iberoamericano

Antigua y Barbuda Barbados Belice Dominica Granada Guyana Jamaica San Cristóbal y Nie

ves

San Vicente y Gr

anadinas

Santa Lucía Surinam Trinidad y T

obago Total P aíses iberoamericanos Argentina 2 1 3 2 1 6 5 1 21 Brasil 6 5 1 6 1 1 9 29 Chile 3 3 Colombia 1 1 1 2 1 2 8 Cuba 1 1 2 Ecuador 3 3 México 1 1 2 1 1 1 7 Total 16 2 2 7 4 4 7 4 1 6 7 11 2 73

Acciones

Haití

Resto del Caribe no Iberoamericano

Antigua y Barbuda Bahamas Barbados Belice Dominica Granada Guyana Jamaica San Cristóbal y Nie

ves

San Vicente y Gr

anadinas

Santa Lucía Surinam Trinidad y T

obago Total P aíses iberoamericanos Chile 2 1 3 Colombia 1 11 1 1 14 Cuba 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 14 Ecuador 2 2 El Salvador 1 1 México 2 2 1 2 3 1 2 2 1 1 2 19 Total 7 4 2 3 17 1 2 3 4 2 1 2 2 3 53

Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Generales de Cooperación

Proyectos y acciones de Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral con Haití y Caribe no iberoamericano. 2013. (En unidades)

Tal y como se observa en la tabla anterior a lo largo de 2013 y en la región del Caribe no Iberoamericano, los países de América Latina mantuvieron en ejecución un total de 73 proyectos y 53 acciones. Estas cifras son notablemente superiores a las registradas el año anterior (51 proyectos y 42 acciones) y representaron, en cada caso, un crecimiento notable, del 43,0% y del 26,2%.

Este aumento de la Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral con el Caribe no Iberoamericano estuvo propiciado por la intensa actividad que mantuvieron algunos países y naciones de ambas regiones. Al respecto, cabe señalar que:

a) En lo que se refiere a los países del Caribe no iberoamericano que actuaron como receptores de proyectos, cabe destacar el rol jugado por Haití y Surinam (primer y segundo receptor, con 16 y 11 proyectos, respectivamente). Con dichos registros, ambas naciones explicaron el 37,0% del total de los proyectos destinados a la región en 2013. Otro 37,0% quedó distribuido, de manera prácticamente paritaria (6-7 proyectos por nación) entre Belice, Guyana, Santa Lucía y San Vicente y Granadinas. Con 4 proyectos cada uno, Dominica, Granada y Jamaica explicaron, conjuntamente, otro 16,4% de los proyectos finalmente registrados. El resto (un 9,6%) se distribuyó, con participaciones muy menores (equivalentes a uno o dos proyectos por país), entre Antigua y Barbuda, Barbados, Trinidad y Tobago y San Cristóbal y Nieves. b) Todavía desde el ejercicio del rol de receptor pero haciendo referencia al caso de las acciones, destacaron de nuevo dos países: Belice (principal receptor con 17 acciones) y Haití (segundo con 7), quienes lograron explicar algo más del 45,3% del total registrado para 2013. Las doce naciones restantes que conforman el Caribe no Iberoamericano explicaron, de manera conjunta, el 54,7% de las acciones finales, pero sus participaciones individuales fueron relativamente bajas, pues tal y como se observa en la tabla, ninguna superó los 4 registros.

c) Por su parte y desde la óptica de los oferentes, en 2013 Brasil y Argentina fueron responsables de más de dos tercios de los 73 proyectos finalmente registrados: de 29 y 21 proyectos, respectivamente, equivalentes a un 39,7% y 28,8% del total en ejecución en el Caribe no Iberoamericano. Otra quinta parte de los proyectos dependieron de Colombia y México (8 y 7 proyectos, en

cada caso). El 11,0% restante se explicó por Ecuador, Chile y Cuba, quienes mantuvieron actuaciones más puntuales que no sobrepasaron los 2-3 proyectos. d) De nuevo en el ámbito de las acciones, los protagonistas cambiaron y, en el ejercicio del rol de oferentes, destacaron ahora México (19 acciones), Colombia (14) y Cuba (otras 14). El resultado fue que, entre estos tres países, lograron explicar cerca del 90% del total de acciones finalmente registradas. De hecho, el protagonismo de estos tres países resulta indisociable de los programas de cooperación que cada uno de ellos mantiene con esta región: se trata pues de acciones de carácter bilateral pero enmarcadas en el Programa de Cooperación Técnica con el CARICOM de México, la Estrategia Regional con Caribe de Colombia y los Programas de Becas de Cuba. En este sentido, las intervenciones del resto de países (Chile, Ecuador y El Salvador) fueron más bien puntuales, con registros relativos de 3, 2 y 1 acciones, respectivamente.

Asimismo, resulta interesante identificar algunas relaciones bilaterales que destacaron por su especial intensidad. Sería el caso, en lo que se refiere a los proyectos, de la relación que se estableció entre Brasil (primer oferente) y Surinam (segundo receptor), quienes registraron entre ellos el máximo intercambio bilateral, de 9 proyectos. Otras relaciones interesantes fueron las protagonizadas por Brasil con Haití (6 proyectos), Guyana (6) y Belice (5), así como las referidas a Argentina con San Vicente y Granadinas (6 proyectos) y Santa Lucía (5). Por su parte y desde la óptica de las acciones, fue especialmente relevante la relación entre Colombia y Belice (11 acciones). La intensidad de esta relación estuvo de nuevo justificada por la ejecución de acciones bilaterales enmarcadas en un programa regional (en este caso, el Programa Mesoamericano de Cooperación –eje Colombia-). En cualquier caso, señalar que Cuba fue el único país que registró cooperación con todas las naciones del Caribe no Iberoamericano; un hecho estrechamente relacionado con la política de becas que Cuba, en su condición de país caribeño, mantiene con el resto de la región.

Finalmente, cabe añadir que la Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral que se impulsó en el Caribe no Iberoamericano estuvo muy centrado en atender necesidades en los ámbitos de la agricultura y el fortalecimiento institucional, así como en áreas sociales

relacionadas con la educación, la salud y las políticas públicas. En concreto, se registraron proyectos y acciones pensadas para fortalecer la seguridad alimentaria a través, por ejemplo, del apoyo a la siembra de cultivos como el arroz, los frijoles, el maíz y la soja; así como de capacitación en cuestiones fitosanitarias, ya fuera en la lucha contra plagas o en la gestión de la sanidad animal y vegetal. Por su parte, la cooperación destinada al fortalecimiento institucional tuvo un sesgo muy marcado hacia la mejora de los procesos de

gestión de la información: generación de indicadores, desarrollo estadístico, cartografía, registros catastrales, sistemas geográficos, entre otros. Por último, la

cooperación en educación reforzó la lucha contra el analfabetismo, mientras el resto de colaboraciones sociales en los ámbitos de la salud y de las políticas públicas tuvieron como protagonista incuestionable a los niños, pues hubo varios proyectos en torno a los neonatos, la lactancia y la pequeña infancia.

II.4. Los flujos de intercambio

de cooperación entre países:

una caracterización

El Diagrama II.1 constituye una primera muestra del potencial que los denominados Diagramas de Sankey tienen para visibilizar el comportamiento de cualquier tipo de flujo.9 En este caso específico, el diagrama se elaboró para visibilizar el comportamiento de los flujos de intercambio de Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral que tuvieron lugar en 2013. En concreto, la figura en cuestión sitúa:

a) En el centro, como punto de referencia, a los 576 proyectos intercambiados en 2013.

b) A su izquierda sitúa “los flujos de origen” (es decir, el total de proyectos diferenciados en función del “punto del que partieron” o del país que los ejecutó en su rol de oferente).

c) A su derecha, “los flujos de destino” (una nueva distribución del total de proyectos pero según “su punto de llegada” o quien fuera el país que ejerció como receptor).

Partiendo de la información que el Diagrama II.1 aporta, la presente sección no pretende sino caracterizar estos flujos de intercambio. Para ello, adopta una doble perspectiva y dedica a cada una de ellas un subapartado:

a) En primer lugar, se analiza el comportamiento del flujo total de cooperación tomando en cuenta las diferencias que subyacen al hecho de haber sido “ofrecidos” o “recibidos”.

b) En segundo lugar, se estudia el modo en que se comportaron los flujos de intercambio bilateral entre los países (dicho en otros términos, se identifica si hubo intercambios entre socios especialmente intensos y si ello influyó, a su vez, en los globales finales).

II.4.1. Acerca del rol y el patrón de

concentración

La visualización del Diagrama II.1 no hace sino reforzar una idea que ya emergía en los Mapas II.1 y A.II.1: que la Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral, cuando se analiza diferenciando el rol-país y aplicando una doble perspectiva de “oferta” o de “recepción”, tiende a mostrar dos patrones de concentración distintos. Para corroborar esta idea, se elaboró el Esquema II.1, el cual contrasta los patrones asociados a las acciones y proyectos intercambiados por los países iberoamericanos en 2012 y en 2013, según estos hayan sido “ofrecidos” o “recibidos”. El indicador al que se recurre se obtiene de una adaptación del Índice de Herfindahl, aplicado a la CHSSB y usado comúnmente para medir la posible concentración del comercio internacional.10

9Los Diagramas de Sankey se refieren a un tipo específico de diagramas de flujo, en el que la anchura de las flechas que se le asocian resultan proporcionales al tamaño del caudal

mostrado. Muy útiles para visualizar flujos de materiales, energía o costes, toman su nombre del capitán irlandés Matthew Henry Phineas Riall Sankey, quien en 1898 usó este tipo de diagrama en una publicación sobre la eficiencia energética de la máquina de vapor (Schmidt, M., 2006).

10El Índice de Herfindahl mide el grado de concentración del comercio mundial o de un país. A través del comportamiento de sus exportaciones y/o importaciones, identifica si

dicho comercio depende de muchos o pocos productos, de muchos o pocos socios o incluso de una combinación de ambos. Se obtiene sumando los cuadrados de las participa- ciones relativas que cada producto y socio tienen sobre el comercio que un país mantiene con el resto del mundo. La fórmula matemática aplicada permite obtener un índice que oscila entre 0 y 1, y cuyo rango de valores sugiere: diversificación cuando los valores están por debajo de 0,10; concentración moderada cuando se mueven entre 0,10 y 0,18; y elevada concentración por encima de ese 0,18. Modificado aquí para medir el grado de concentración o diversificación de la oferta y la recepción de CHSSB, atiende a la fórmula

n∑ i=1 (Pof-i / Pof-T )2, obtenida al sumar los cuadrados de los pesos relativos que cada país tiene sobre la oferta o recepción final de proyectos o acciones (PIFCSS, 2013).

Diagr

ama II.1.

Distribución de los flujos de oferta y recepción de pro

yectos de C

HSS Bilater

al, seg

ún

países y rol. 2013

Pro yectos, en unidades

576

Total Cooper

ación

El Salvador Br asil Argentina xico Chile Urugua y Cuba Colombia Ecuador P erú Costa Rica Guatemala Bolivia El Salvador V enezuela Bolivia Ecuador Urugua y P erú Cuba Colombia xico Argentina Costa Rica Hondur as P ar agua y Nicar agua Rca. Dominicana Guatemala V enezuela Chile P anamá Br asil

Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Gener

ales de Cooper

Esquema II.1.

Grado de concentración de la CHSS Bilateral, según valor del