cualitativos, de auténticos cambios y aprendizajes que no encajen en porcentajes de “acciones” o clasificaciones económicas.
Nuestra región se enfrenta, entonces, a la tarea de desarrollar marcos ajustados a esta modalidad de cooperación, sin recurrir a patrones exógenos que la desvirtúen o a expresiones que hayan sido aplicadas a una realidad diferente. En ese sentido, y tal como lo expresa el más reciente informe del Secretario General de Naciones Unidas respecto a la Cooperación Sur- Sur.15“Los actuales marcos normativos, que se sirven de los que se utilizaron para la cooperación tradicional para el desarrollo, se consideran inadecuados para la Cooperación Sur-Sur, dadas sus diferentes modalidades. Es necesario el desarrollo de un léxico apropiado para la Cooperación Sur-Sur.”
Por tanto, la realización de los “Talleres para la Construcción de la Guía Orientadora para la Gestión de la Cooperación Sur-Sur Triangular en Iberoamérica”, con la participación de todos los países iberoamericanos y algunos socios tradicionales, da cuenta del avance en la necesidad de evaluación y sistematización de instrumentos, experiencias y metodologías consensuadas y ajustadas a la realidad. En este contexto resulta, asimismo, necesario promover esquemas de intercambio y coordinación entre los diferentes actores de la Cooperación Internacional que no solamente den cuenta, sino que promuevan marcos de acción que maximicen el impacto de todas las formas de cooperación. Todo ello, teniendo como premisa ineludible que la responsabilidad primera del desarrollo y de las políticas de cooperación es de los Estados. Este camino de renovación de paradigmas confronta asimismo a la región iberoamericana con otra tarea pendiente si se quiere abordar esos fenómenos sin recurrir a patrones exógenos: la confección de un glosario que nos permita abordar la práctica de nuestra región sin forzarla a encajar en conceptos cuya historia, tradición y valores son diferentes a los iberoamericanos. En este sentido la región debe responder, desde su propia realidad, cómo se aplican conceptos como el acceso a la información y la promoción de la eficacia y eficiencia de los recursos públicos utilizados en el marco del paradigma de la Cooperación Sur-Sur, reconociendo
En el último Informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre Cooperación
Sur-Sur, se listan los siguientes “Desafíos de la Cooperación Sur-Sur”16
• Fortalecer la sostenibilidad de la Cooperación Sur-Sur para el desarrollo, dado que se ha observado que algunas iniciativas ambiciosas Sur-Sur en ese ámbito están limitadas por la financiación y, a consecuencia de ello, carecen de seguimiento.
• Fortalecer la calidad y la disponibilidad de información sobre la escala y repercusiones de la Cooperación Sur-Sur, la evaluación de los logros y de los efectos para el desarrollo de los proyectos de Cooperación Sur-Sur. • Los actuales marcos normativos, que se sirven de los que se utilizaron para la cooperación tradicional para el desarrollo, se consideran inadecuados para la Cooperación Sur-Sur, dadas sus diferentes modalidades. Desarrollo de un léxico apropiado para la Cooperación
Sur-Sur.
• Promover el aprendizaje Sur-Sur a escala mundial, compartir experiencias.
En el documento final de la Conferencia de Nairobi, celebrada en 2009, a treinta años del Plan de Acción de Buenos Aires, se expresa: “En el apoyo del sistema de las Naciones Unidas a la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular se han puesto de manifiesto tres tendencias:
a) la diversificación y solidez cada vez mayores de los programas;
b) una tendencia general hacia la aplicación de un enfoque más estratégico de los marcos
15 A/RES/69/153, “Estado de la Cooperación Sur-Sur – Informe del Secretario General de Naciones Unidas”, 17 de julio de 2014.
normativos y programáticos, con el apoyo de esfuerzos encaminados a mejorar la reunión de datos, la supervisión, la evaluación y la presentación de informes; y
c) la creciente cooperación dentro del sistema en relación con los resultados de la cooperación Sur-Sur.17
Ante la falta de crecimiento o la disminución de los presupuestos de ayuda impuestos a los proveedores de asistencia para el desarrollo del Norte afectados por la recesión, se ha prestado una mayor atención a la eficacia de la ejecución. La percepción de que la cooperación triangular contribuye a la eficacia de la ayuda Norte-Sur ha hecho habituales esos acuerdos.”18
Actualmente, tampoco los países desarrollados han producido una estrategia en particular para abordar la Cooperación Triangular y más bien, han privilegiado la cooperación bilateral. Se verifica una práctica casuística y experimental, en la que se acompañan las relaciones bilaterales y se extienden a otros socios o bien efectúan propuestas de acuerdo a sus agendas e intereses con los países de la región.
Resulta relevante interrogar entonces las razones de esta situación, que produce en los países desarrollados una preferencia por el pago de consultores
externos que en la mayoría de los casos desconocen las realidades que podrían abordar con mayor
conocimiento de causa y por ende, mejores resultados, los técnicos locales. Es en este punto donde se debe poner en valor al sistema de Naciones Unidas, que en su vertiente analítica y normativa ya ha detectado la existencia de ambos fenómenos y cuya capacidad instalada y representación local, en el marco de sus actividades operacionales, podría coadyuvar a avanzar y difundir la práctica de la Cooperación Triangular, al tiempo que se promueve la especificidad de los valores y las ventajas comparativas de la Cooperación Sur-Sur.
En lo que respecta a la Agenda del Desarrollo, que se cristalizará en la próxima AGNU, la tensión alrededor del problema de los “medios de implementación” todavía no ha sido resuelta. Recordando que la agenda de la Financiación para el Desarrollo es más amplia, la reunión de la Conferencia de Financiamiento en Etiopía que tendrá lugar en julio de 2015, será sin duda muy significativa. Por lo que se ha avanzado hasta ahora, la Cooperación Triangular aún no es considerada un MdI. Por tanto, se debe reflexionar si ello avanza los intereses estratégicos de nuestra región. Interrogar, si, ante el histórico incumplimiento de los porcentajes acordados de AOD, una valorización de la Cooperación Triangular que no generara una categoría de “donantes emergentes” como pretexto para eludir compromisos históricos, sino una verdadera asociatividad global, en la que los países en desarrollo pudieran aportar sus capacidades técnicas y sus expertos, no constituiría un mecanismo razonable y posible.
Al igual que la Cooperación Sur-Sur per se ha logrado una madurez suficiente como para ser un fenómeno valorado en diversos ámbitos, su lógica continuación, que es la Cooperación Triangular, debe alcanzar un grado de desarrollo que le permita salir de la etapa experimental, ubicando de igual a igual al socio que, en un claro remanente de la cooperación norte-sur aún llamamos “receptor”, con el país en desarrollo, el desarrollado u organismo multilateral. Esto debe darse como un proceso en el que el debate y la apertura a ideas novedosas jueguen un rol fundamental, y en el que “proyectos semillas” puedan generar esquemas más ambiciosos, hasta conformar gradualmente un corpus de prácticas. En suma, como se expresara anteriormente, la versatilidad del concepto provee una plataforma de crecimiento que nuestra región iberoamericana está llamada a utilizar en todos los ámbitos en los que actúa, en pos de valorizar la cooperación de todos sus Estados miembros.
17 SSC/18/1, “Examen de los progresos realizados en la aplicación del Plan de Acción de Buenos Aires, la estrategia de nuevas orientaciones para la cooperación Sur-Sur y
el documento final de Nairobi de la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur, teniendo en cuenta la función complementaria de la cooperación Sur-Sur en la aplicación de los resultados de las principales conferencias pertinentes de las Naciones Unidas en las esferas social, económica y esferas conexas”, pág. 16.
18 SSC/18/1, “Examen de los progresos realizados en la aplicación del Plan de Acción de Buenos Aires, la estrategia de nuevas orientaciones para la cooperación Sur-Sur y
el documento final de Nairobi de la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur, teniendo en cuenta la función complementaria de la cooperación Sur-Sur en la aplicación de los resultados de las principales conferencias pertinentes de las Naciones Unidas en las esferas social, económica y esferas conexas”; 31 de marzo de 2014; pág. 14.