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Principales oferentes y receptores según su IVCR de CHSS Bilateral y Triangular

IVCR, con un decimal

Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Generales de Cooperación

Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Generales de Cooperación

IVCR

Principales Oferentes

Principales Receptores

Argentina Brasil Chile México Bolivia El Salvador Honduras Ecuador

CSS Bilateral 1,1 1,0 0,8 1,0 1,0 1,0 0,8 1,1 CSS Triangular 0,3 0,6 3,1 1,2 1,3 1,1 3,0 0,4 3,3 3 2,7 2,4 2,1 1,8 1,5 1,2 0,9 06 0,3 0 0 0,3 0,6 0,9 1,2 Chile Bolivia Brasil México Ecuador El Salvador Argentina Honduras

índice de Bela Balassa CSS T

riangular

Índice de Bela Balassa CHSS Bilateral

III.4.4. La participación de otras

regiones: el caso del Caribe no

iberoamericano

Para finalizar, una mención a la Cooperación Sur- Sur Triangular participada por Iberoamérica pero orientada a fortalecer capacidades en naciones de otras subregiones: en este caso y como viene sucediendo desde la primera edición de este Informe, con el Caribe no Iberoamericano. La Tabla A.III.3 recoge los proyectos y las acciones ejecutadas en 2013, ordenadas por orden alfabético según quién ejerció el papel de primer oferente. Se pueden distinguir así: a) Proyectos y acciones que fueron exclusivamente dirigidos a la subregión y en los que, además, varios países participaron simultáneamente como receptores. Fue el caso de aquellas triangulaciones dirigidas exclusivamente a países miembros del CARICOM o de la Organización de Estados Caribeños del Este (OECS, por sus siglas en inglés).

b) Iniciativas que se orientaron a diferentes regiones o subregiones que engloban tanto a naciones iberoamericanas como a naciones del Caribe no iberoamericano. En este sentido se hace referencia a Mesoamérica (que incluye a Belice), o todas aquellas experiencias que fueron destinadas a cualquiera de los países miembros de la CELAC como, por ejemplo, los cursos que impartieron México, Argentina o Chile en esta modalidad o el programa de Brasil-OIT destinado a la erradicación del trabajo infantil.

c) Aquellos proyectos y/o acciones que tuvieron como receptor a una sola nación de la subregión. Destacó aquí como receptor, de la misma manera que en la modalidad de Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral, Haití. Un ejemplo de esta Cooperación Triangular se examina en el Cuadro III.3 a través de una experiencia novedosa entre República Dominicana y Haití con el apoyo de Japón.

III.5. El perfil sectorial de

la Cooperación Sur-Sur

Triangular en 2013

A lo largo de esta sección se realiza un estudio sectorial sobre los proyectos y acciones que se intercambiaron

a lo largo de 2013. Éste permite esbozar un perfil de capacidades y necesidades de los distintos socios que participaron de la Cooperación Sur-Sur Triangular, así como de cuáles fueron las dimensiones (bajo un análisis más general) y los sectores (bajo un análisis más concreto), que se priorizaron a través de esta modalidad de cooperación. Primero se presenta un análisis acerca del total de proyectos y acciones de Cooperación Triangular y luego otro tratando de perfilar, para los principales países que desempeñaron un determinado rol, cuáles fueron sus principales capacidades o necesidades sectoriales.

III.5.1. El perfil sectorial de los

proyectos y las acciones

Tal y como sucedió en el Capítulo II y con la finalidad de presentar un perfil general de las capacidades preferentemente fortalecidas por la región a través de la Cooperación Sur-Sur Triangular en ejecución en el año 2013, se recurre de nuevo a los Diagramas de Sankey. Así y para el caso de los proyectos, se elaboró el Diagrama III.5, el cual muestra la distribución de los 68 proyectos de CSS Triangular de 2013 (caudal izquierdo) según la dimensión de actividad a la que se orientaron (caudal central) y los distintos sectores en que éstas se subdividen (caudal derecho).

De la observación del Diagrama III.5 se desprende que: a) El grueso de la Cooperación Sur-Sur Triangular se destinó a su dimensión más económica. De hecho, casi 4 de cada 10 proyectos fueron destinados a fortalecer esta área. A pesar de ello, hay una clara diferencia entre su vertiente productiva (que supone un 20,6% del total de la cooperación) y su vertiente más relacionada con la infraestructura y la prestación de servicios económicos (un 8,8%). Respecto a la primera, el 70% de los proyectos se dedicaron al sector agropecuario, fortaleciendo tanto procesos productivos de diversos alimentos (ajonjolí, papa, marañón o la apicultura), como la gestión y vigilancia de plagas o aspectos como la certificación fitosanitaria. Para el caso de los servicios económicos, éstos fueron proyectos relacionados principalmente con la empleabilidad y el emprendedurismo y con el desarrollo científico- tecnológico.

b) El fortalecimiento institucional agrupó a casi la cuarta parte de los proyectos (24,2%) y todos ellos

Una de las experiencias de Cooperación Sur- Sur Triangular más destacables con el Caribe no iberoamericano de las que estuvieron en ejecución a lo largo del 2013, fue el “Proyecto de entrenamiento de profesionales Agrícolas y Forestales de Haití en Sistemas de Producción Agrícola en Zonas de Montaña”, conocido por sus siglas PROAMOH. Esta iniciativa involucró a los gobiernos de Haití, República Dominicana y Japón en un proyecto que buscaba incrementar la producción agrícola de los productores en áreas de montaña (tres son los sistemas montañosos que atraviesan la isla de Santo Domingo) a través de asistencias técnicas brindadas por República Dominicana. La innovación de este proyecto recayó sobre todo en ser la primera experiencia entre la República Dominicana, Haití y un país desarrollado, así como una de las experiencias pioneras de República Dominicana en el rol de oferente de proyectos de Cooperación Sur-Sur Triangular.

El origen del proyecto se fundamentó, por un lado, en una experiencia previa bilateral entre República Dominicana y Japón y por otro, en la Estrategia Nacional de Reducción de la Pobreza en Haití (DENRPC), donde la agricultura y la seguridad alimentaria son destacadas como áreas de vital importancia. Esto deriva principalmente del peso que tiene el sector agrícola en la economía haitiana, donde supone alrededor de un 25-30% del PIB además de la ocupación laboral del mismo, la cual supone alrededor de dos tercios de la población económicamente activa.1 A pesar de todo ello, más de un 80% de los agricultores no están en condiciones de autosuficiencia y parte de las causas que subyacen a esta circunstancia son la baja calidad de la tecnología agrícola, la insuficiencia de fondos y la falta de infraestructura indispensable para la circulación de productos agrícolas.

Así es como se fundamentó la solicitud del gobierno haitiano a Japón para la capacitación de extensionistas agrícolas en técnicas y sistemas de producción que fueran adecuadas a los suelos de montaña para mejorar la productividad de los cultivos y el nivel de ingreso de los productores, todo ello dentro del marco de la sostenibilidad ambiental. Posteriormente, la planeación

del proyecto fue elaborada de manera consensuada una vez se realizaron tanto visitas a Haití para identificar la solicitud, como a República Dominicana para hacer lo propio con la oferta. Se adaptó así la experiencia previa entre Japón y República Dominicana, donde se había abordado la producción en montaña agregando los componentes de sostenibilidad ambiental. Los destinatarios del proyecto fueron así, tanto técnicos locales y centrales del Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural del Gobierno de Haití, como técnicos de al menos 10 Organizaciones No Gubernamentales haitianas.

Se estructuró una gobernanza del proyecto a tres niveles (político, operativo y de coordinación en campo) donde se involucraban actores de los tres países. De esta manera participaron, por parte de República Dominicana, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, el Ministerio de Agricultura y la Universidad ISA. Por parte de Japón, el actor participante fue la Agencia Internacional de Japón y por parte de Haití intervino el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural y el Ministerio de Planificación y Cooperación Externa. Todos los actores firmaron, con la consiguiente aceptación, el Registro de Discusiones que sirvió como acuerdo para el proyecto donde se concretaban todos los aspectos concernientes a los aportes que realizaría cada país, las responsabilidades asumidas por cada uno de ellos y asuntos relativos a la gobernanza y administración del proyecto (incluyendo los distintos comités preestablecidos que asegurarían así una mayor transparencia, horizontalidad, consenso en las negociaciones y, sobre todo, una mayor responsabilidad compartida). Este Registro de Discusiones es,

consecuentemente, resultado de las deliberaciones conjuntas entre todos los países que participaron del proyecto.

Los resultados que ha arrojado la implementación de este proyecto son la capacitación de 98 técnicos haitianos en técnicas de sistemas de producción agrícolas en zonas de montaña a lo largo de seis cursos que se impartieron en la Universidad ISA en Santiago

Cuadro III.3.

La Cooperación Triangular con el Caribe no Iberoamericano: