Sur-Sur Triangular que los países mantuvieron en ejecución en el año 2013 relacionados con el medio ambiente. Constituyeron así un 16,4 % del total de proyectos de CSS Triangular que se ejecutaron en la región. Los mismos se listan en la tabla, según quién ejerciera el rol de primer oferente.
Destacaron así particularmente:
a) Los proyectos relativos a medir, cuantificar y generar información sobre los efectos del cambio climático. Se trató, por ejemplo, del desarrollado por México y Colombia con apoyo alemán sobre sistemas satelitales de monitoreo ambiental o el de recopilación de información de calidad del agua en zona costera, que también fue participado por México aunque asociado, en este caso, con Japón y El Salvador.
b) Aquellos ejecutados en relación a la gestión de sitios contaminados o el manejo de residuos sólidos, como los
dos que involucraron a Chile y Alemania, por un lado con Colombia y por otro con Honduras; o los dos que ejecutó México con Perú, ambos con el apoyo de Alemania. c) Los proyectos impulsados para fortalecer aspectos tan diversos como la gestión ambiental urbana, la prevención de incendios en la Amazonía, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o la incorporación de políticas de crecimiento verde.
Por último, cabe destacar que también se ejecutaron 8 acciones a lo largo del año 2013 consistentes en capacitaciones en materia de manejo de las áreas protegidas, el diseño de proyectos de carbono o la implementación del Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes. Estos cursos, ofrecidos por Argentina, Brasil o México, fueron principalmente ejecutados conjuntamente con Japón a través de su modalidad de cursos con terceros países.
1998 y 2008, 14 de ellas huracanes, 7 de los cuales fueron considerados de gran intensidad (Llanes, 2010). Diversos organismos como las Naciones Unidas (2004) han destacado y elogiado el sistema de gestión de desastres cubano, que ha posibilitado que ante estos eventos de naturaleza climática, la vulnerabilidad de las poblaciones sea menor. Este sistema sobresale, por un lado, por el amplio marco legal que garantiza la implementación de una estrategia que reduzca los desastres y por otro, por los pilares básicos parte de este sistema, como son la educación ciudadana, el Instituto Meteorológico, el Sistema de Defensa Civil o las decenas de Centros de Gestión para la Reducción del Riesgo existentes a lo largo de todo el país.
En este contexto, el Gobierno de El Salvador, con el propósito de apoyar la implementación de su línea estratégica nacional sobre la Gestión de Reducción de Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático, se interesó por la aclamada experiencia cubana a través de su sistema único de respuestas ante los desastres. La positiva respuesta de Cuba posibilitó que, en octubre de 2013, se iniciara el proyecto Estudio de Cooperación Técnica CITMA-MARN para el Fortalecimiento de Capacidades para la Reducción de Riesgos de Desastres y Adaptación al Cambio Climático.
En este primer proyecto, los socios salvadoreños y cubanos fueron: el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) de Cuba y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador. Ambas instituciones contaban ya con un acuerdo para la cooperación técnica y científica que habían firmado en el año 2011. Una vez iniciadas las negociaciones del proyecto, se invitó a Noruega a formar parte del mismo. Por su parte Noruega, para formalizar su incorporación al proyecto, firmó un acuerdo con El Salvador, dado que es este país el que ejerció como gestor de los recursos financieros que fueron aportados por Noruega.
Tras su implementación se sentaron las bases para ejecutar un segundo proyecto, el destinado a impulsar la creación de un Centro de Capacidades para la Reducción de Riesgos de Desastres y Adaptación al Cambio Climático en El Salvador. En realidad, se trataba de un proyecto ya en ejecución por parte de Noruega, conjuntamente con Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana. La incorporación de El Salvador le permitirá fortalecerse en diversas áreas como los estudios de peligro,
vulnerabilidad y riesgos, o el análisis de interrelación con otros factores causantes.
Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Generales de Cooperación, IPCC, MARN/SNT y PNUD, Naciones Unidas, UNISDR y Llanes, J (2010)
III.6.1. Usando indicadores construidos
en torno a Fechas
El presente análisis se realiza a partir de las fechas de inicio y de finalización de actividad de los proyectos y acciones de Cooperación Sur-Sur Triangular impulsados en Iberoamérica en 2013. Previo a cualquier tratamiento estadístico y dado que, como ya se ha señalado, la información disponible es parcial e incompleta, cabe primero analizar cuál es la cobertura de la que se dispone. Para ello se construyó el Esquema III.2 el cual recoge para cada uno de los tipos de iniciativa (proyectos o acciones), cuántas de ellas (en unidades y como porcentaje del total) tienen asociada información referente a la Fecha de inicio de actividad, de finalización o a ambas.
De su observación se desprende que:
a) Para el caso de los proyectos, la disponibilidad de
fechas de inicio se acerca al 60%. Mientras tanto, la disponibilidad de fechas de finalización es algo menor pero próxima al 50%; un porcentaje exactamente igual al correspondiente a los proyectos para los que se dispone, simultáneamente, de ambos datos a la vez. b) Por su parte, en el caso de las acciones la cobertura es mucho mayor, pues los distintos porcentajes se sitúan siempre por encima del 90%: en concreto, en un 93,9% para aquellas acciones para las que se dispone de datos relativos a las fechas de inicio; y de un 92,9% en lo que se refiere a la fecha de finalización o a la disponibilidad de ambas.
Usando las fechas de inicio y de fin o combinándolas para cada iniciativa, se puede profundizar en torno a: a) En qué momento tendieron a iniciarse o finalizarse los proyectos y las acciones.