Construir sobre la experiencia —
COORDINACIÓN AL INTERIOR DE LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ES TADO
Los artículos 17 y 19 de la Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el De- sarrollo, atribuyen al MAEC, y dentro de este a la SECIPI, la competencia para la dirección de la política de cooperación internacional para el desarrollo y para la coordinación de los órganos de la Administración General del Estado (AGE) que, en el ámbito de sus competencias, realicen actuaciones en esta materia, con observancia del principio de unidad de acción en el exterior. A su vez, el artículo 10 del Real Decreto 342/2012, de 10 de febrero, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, establece que corresponde a la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo asistir al Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica en la formulación,
dirección, ejecución, seguimiento y evaluación de la política de cooperación internacional para
el desarrollo.
Tras la supresión de la Comisión Delegada del Gobierno para la Cooperación al Desarrollo, el mecanismo de coordinación más formalizado es la Comisión Interministerial. Además, con
el objetivo de fomentar una relación más ágil, se creó la red de puntos focales de coherencia de políticas. El trabajo informal entre la SGCID y la AECID y los diferentes Ministerios es habi-
tual. Así, por ejemplo, de cara a la nueva agenda, cabe destacar la relación que se mantiene con
el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. No obstante, sigue siendo preciso reforzar el intercambio de información y la adopción de posiciones estratégicas comunes en materia de desarrollo internacional. Esta coordinación al interior de la AGE es un paso previo fundamental para asegurar una mayor coherencia de políticas.
La coordinación interministerial es especialmente relevante en el caso del MINHAP (no solo por su importante peso relativo en la AOD, que responde a la canalización de las contribuciones a las instituciones comunitarias, sino porque su papel es clave en la aprobación del presupuesto global de AOD y en la política de personal de la AGE) y del MINECO (que ha venido canalizando en torno a un 15% de la AOD por ser el responsable de la relación con las Instituciones Finan- cieras Internacionales y de las operaciones de deuda). Aun cuando es habitual la participación de
representantes del MINECO en las reuniones del Consejo de Cooperación, ya desde el examen
de pares de 2007 se viene manifestando la necesidad de una mayor coordinación en relación a
la cooperación multilateral, de manera que se aborde desde un planteamiento conjunto tanto el trabajo con las agencias de Naciones Unidas como con las instituciones financieras internacio-
las operaciones de deuda, más allá de los mecanismos formales que establece la Ley 38/2006, de 7 de diciembre, reguladora de la gestión de la deuda externa.
El elevado porcentaje de AOD canalizado a través de la Unión Europea y la participación de la
Cooperación Española en operaciones de blending y cooperación delegada también requieren reforzar las capacidades en este ámbito. En los últimos años existe una relación frecuente entre AECID y SGCID y la representación permanente de España ante la UE. Sin embargo, los recursos
humanos destinados a este ámbito son limitados, especialmente para poder influir de manera adecuada en la agenda europea, tanto en el ámbito específico de la cooperación para el desarro- llo como desde un enfoque más amplio de coherencia de políticas.
Cabe señalar, asimismo, la importancia de la coordinación intraministerial, especialmente en el
seno del propio MAEC: SECIPI, SGCID, AECID, Direcciones políticas y Oficina de Derechos Hu- manos. Esta coordinación es relevante en todos los ámbitos, pero resulta fundamental respecto a la cooperación multilateral.
Por último, conviene hacer alguna referencia en este punto a la relación con la Fundación In- ternacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP) y la Fundación Carolina, dos de las principales fundaciones del sector público estatal en el ámbito de la coope- ración para el desarrollo española.
La FIIAPP está acreditada ante la Unión Europea para gestionar cooperación delegada y lleva
más de 16 años gestionando hermanamientos (twinnings), asistencias técnicas y adjudicaciones
directas de la Comisión Europea. Como fundación del sector público estatal, ha diseñado su
estructura organizativa para prestar servicios a terceros financiadores, lo que se traduce en una
gran capacidad logística y agilidad en la gestión de los recursos económicos. Esa agilidad se ha utilizado en ocasiones por parte de AECID y SGCID, lo que ha dado lugar a una relación en la
que los contornos no siempre están claros y en la que cabría mejorar el intercambio de infor- mación y la complementariedad.
Por otra parte, aun cuando gestiona AOD y, por tanto, se integra en la Cooperación Española,
la FIIAPP tiene un marco temático y geográfico de actuación que no se corresponde con las
prioridades establecidas en los Planes Directores, sino que responde principalmente a las opor-
tunidades de trabajo con la Unión Europea, que es su principal fuente de financiación. También su estructura jerárquica excede el ámbito de los órganos responsables de la cooperación para el desarrollo española, ya que, aunque el SECIPI, el SGCID y los Directores geográficos de la
AECID forman parte de su patronato y el SECIPI preside la comisión permanente, la presidencia del patronato corresponde a la Vicepresidenta del Gobierno. Por tanto, parece necesario delimi- tar con mayor claridad los ámbitos de actuación de las tres instituciones y asegurar una mayor coordinación y distribución de tareas donde existan intereses coincidentes.
La Fundación Carolina, a su vez, es un ejemplo interesante de colaboración entre el sector públi- co y el ámbito privado. No obstante, aunque los principales responsables de la dirección política de la Cooperación Española participan en sus órganos de gobierno, también en este caso existe
un riesgo de solapamiento con las actuaciones de cooperación científica y cultural que lleva a
cabo la AECID. Si se tiene en cuenta que un 42% del presupuesto de la fundación proviene de la Agencia (Plan de Actuación 2015) se visibiliza aún más la necesidad de asegurar una adecuada