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Seguidamente, se desea destacar, en una primera hipótesis de clasificación, el conjunto de textos circulantes en una comunidad barrial como la de Villa Nueva, en su mayoría constituida por

santiagueæ os: 10

Esta investigación es destacable por el estudio de las distintas reacciones de los periodistas frente a esta leyenda que, de acuerdo con las entrevistas, constituye ejemplo del periodismo- verdad frente al periodismo miscelÆ nico, amarillista, con rasgos de folletín o telenovela, y que, obviamente, genera estrategias narrativas diversas y usos particulares de la imitación del estilo

-narraciones de ficción de la tradición literaria oral provenientes del lugar de emigración,

-narraciones de no-ficción que revelan rasgos diferenciadores de la comunidad de origen o de su proceso de migración e inserción en su comunidad de arraigo.

Esta primera clasificación, muy general, lleva, nuevamente, a una serie de interrogantes:

¿En quØ medida estas narraciones constituyen la narrativa folklórica de la comunidad en la que circulan? Para responder a estas cuestiones, es oportuno apelar a las formulaciones teóricas de Martha Blache y Juan Angel Magariæ os de Morentín, que se reproduce íntegramente, por la importancia de sus afirmaciones. Se destaca especialmente la definición de “metacódigo”, en la medida en que dicho metacódigo de un grupo particular suele expresarse habitualmente a travØ s de la oralidad espontÆ nea de sus miembros. Este concepto es de vital importancia, para comprender el fenómeno folklórico, ya que alude directamente a la identidad de un grupo y a sus modos de manifestarse frente a otros grupos.

El grupo en cuyo seno se produce el comportamiento está determinado por un metacódigo, pero atendiendo a la dimensión cuantitativa, la extensión espacial y la duración del mismo. El enunciado establece la dependencia unidireccional que va del metacódigo al grupo folclórico; o sea, no existe grupo folklórico sin metacódigo; cuando se genera un metacódigo simultáneamente se produce un grupo; el grupo está constituido por todos aquellos que

participan como intérpretes del metacódigo y sólo por ellos; donde quiera está vigente el metacódigo hay integrantes del grupo (aunque pueda estar en suspenso, provisoriamente la actuación folklórica); y mientras dura la vigencia del metacódigo dura la existencia del grupo. También puede decirse que no todo grupo humano es folklórico, al menos, no lo ser hasta tanto, en su interacción, genere un metacódigo (y estamos dispuestos a asumir, como supuesto, la afirmación de que todo grupo humano, de relativa permanencia, tiende a generar folklore). Esta exigencia del metacódigo puede parecer un tanto artificial; no obstante, téngase en cuenta que se trata de requerir, para la existencia del grupo folklórico, un doble nivel de comportamiento; por una parte, el comportamiento que se desarrolla en función del origen institucional del grupo, lo que puede abarcar desde el trabajo agrícola hasta cualquier otra forma de trabajo urbano y, también, no necesariamente relaciones laborales, sino religiosas, festivas, educativas, etc. Cuando, a partir de esa actividad de base o institucional como superpuesta a ella misma surge un modo de hacer colectivo que es el particular modo de hacer lo que viene exigido por la actividad de base o institucional, esta segunda actividad o, quizás mejor, este segundo plano de la misma actividad, colectivamente asumida como participación de varias personas en una tarea (de base o institucional) común, se construyendo con actitudes, expresiones y comportamientos, que en lo que denominamos "metacódigo" y que es la materia prima del folklore y el aglutinante del que, en consecuencia, puede denominarse grupo folklórico".

(Blache y Magariæ os 1992; pp. 33-34)

Se puede descomponer la extensa definición, observando algunos lexemas y enunciados relevantes, como “grupo” y “en

cuyo seno se produce un comportamiento”, que aluden a elementos esenciales de una comunidad de individuos, vinculados por diversas relaciones que, por su misma interacción, generan una conducta comœ n. Por consiguiente, el metacódigo es una

conducta arraigada y, por esto mismo, simbólica. La definición agrega, hacia el final de la cita, los lexemas “actitudes”, “expresiones” y “comportamientos”, que permiten ampliar la definición hacia actividades de diverso rango, como prÆ cticas laborales, educacionales , festivas, o bien, creaciones artísticas. Asimismo, la noción de metacódigo se une con la de grupo, en la medida en que se percibe un conjunto de comportamientos para la identificación y cohesión de sus miembros y para la concreción de diversas conductas, que el grupo evalœ a como propias y representativas. Como puede verse, la definición abarca desde aspectos cognitivos, la gØ nesis de estos procesos, hasta pragmÆ ticos, que se evidencian en mínimos detalles de instrumentación de objetos, como el empleo de vestimentas, o de acciones mÆ s elaboradas, como una prÆ ctica religiosa muy específica, en la organización interna de una festividad. Sin duda, uno de los enunciados que manifiesta con mayor claridad la problemÆ tica de los fenómenos folklóricos es aquØ l que insiste sobre su carÆ cter de constituirse como fenómenos diferenciables. “El objeto de estudio del Folklore estaría constituido, en

consecuencia, por los discursos sociales (verbales o de cualquier otra materia semiótica) en que se representan o interpretan

determinados fenómenos.” (Blache y Magariæ os 1992: 31) 11 Igualmente es destacable el reconocimiento de la funcionalidad del mensaje folklórico que permite el reconocimiento intragrupal. En el caso de esta tesis, se considera que esta definición de metacódigo debería insistir mayormente en nociones cognitivas que destaquen el valor de un patrimonio ideológico vÆ lido para la comunidad en la que surge. No es solamente un lenguaje; es un modo de construir, interpretar y manifestar la propia identidad

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: Este enunciado posiblemente abreva en la descripción que Richard Bauman ha trazado con el concepto de identidad diferencial. Todo grupo folklórico lo es en la medida en que se distingue de otros grupos y de la sociedad masiva. (Bauman 1989: 27-46)

individual inmersa en la identidad de cada grupo y, por consiguiente, se vincula con la noción de contexto ideológico, que se desarrollarÆ en capítulos posteriores. Como puede observarse, en esta tesis no se traza una línea divisoria entre la ideología y la identidad del grupo. La ideología es un constituyente privilegiado de la identidad, un marco y un eje de los parÆ metros de valores que el grupo construye a lo largo del tiempo y del devenir social.

LA NARRACION FOLKLORICA Y SU RELACION CON UN