I- 4 DIFUSIÓN DEL MODELO EN OTRAS ÁREAS GEOGRÁFICAS Y COINCIDENCIAS CON LA CASA DE CORREDOR EN MADRID
4.1 LA CASA DE CORREDOR EN ANDALUCÍA
4.1.1 Las corralas sevillanas
Es en Sevilla, junto con Madrid, donde encontramos la mayor representación de casas de corredor en España, cuya denominación popular en este caso es corrales de vecinos (o casas-corral), que hace mención directa a los dos elementos fundamentales del modelo: el corral o patio de corredores interior, y la configuración vecinal característica de este tipo de edificios.
Sin embargo, veremos que pueden aparecer diferentes denominaciones para lo que parece ser una misma estructura arquitectónica (corrales de vecinos, casas de vecindad, corralones, etc), apreciando matices como la regularidad del patio, la existencia de actividades profesionales e incluso el nivel social de sus inquilinos. En términos generales, todos los autores [37-38-39-40-41] coinciden en utilizar la definición “corral de vecinos” al referirse a las casas de corredor en Sevilla, ciudad donde encontramos la mayor profusión de éste modelo residencial.
En Andalucía, el corral es el lugar destinado a las gallinas y trastos varios, espacio sin techar y de tierra pisada, configuración que únicamente encontramos en el medio rural y ocasionalmente en alguna casucha de los barrios bajos de Sevilla. Sin embargo, en el medio urbano, el corral se convierte en espacio organizador de las relaciones vecinales, características de los corrales de vecinos. Para el sevillano, “el corral es el desahogo del pobre, como el jardín lo es del rico…”, pues son las viviendas más humildes en la escala social de la ciudad. [37]
El corral de vecinos sevillano ha sido objeto de abundante bibliografía a cargo de estudiosos como Ricardo Morgado [39-42], Alida Carloni [38], Victor Fernández Salinas [43], Luis Montoto [37-41] y Francisco Morales Padrón [17] entre otros, que han sabido plasmar con rigor tanto los aspectos arquitectónicos como los sociales, éstos últimos imprescindibles para la correcta interpretación del origen, evolución y actualidad de las corralas.
Al igual que sucede en Madrid, el corral de vecinos se configura a base de habitaciones (aquí llamadas salas) alrededor de un patio con una fuente y un pozo. Cada familia ocupa una de estas salas, normalmente dividida en dos piezas. En ocasiones aparece otro patio minúsculo para el lavadero, cuando éste no está en el patio principal. Las letrinas se sitúan normalmente en una esquina. [37]
El desarrollo de los corrales en Sevilla es paralelo al de Madrid. Sus orígenes son similares: la casa patio romana, pero sobre todo los adarves árabes y los curralaz mozárabes que perduraron en las juderías de las ciudades cristianas con el objeto de preservar la seguridad y aislamiento de sus moradores, de lo que hay constancia desde el s. XIV, y con mayor precisión desde el s. XVI.
Fig. I-64: Sevilla en el s. XVI (Joris Haufnagel, 1542-1600)
La Sevilla del s. XVI es fruto de la transformación del urbanismo islámico sobre la trama urbana visigótica-romana existente. Por ello el trazado urbano muestra una fisonomía claramente islámica (Fig. I-64), y las casas hasta bien entrado el siglo, mostraban estrechas fachadas, dado que las viviendas musulmanas se volcaban hacia el interior, aislándose del espacio urbano.
Según Enrique de Haro, el corral en Sevilla es la solución natural en el proceso de ocupación progresiva del interior de las manzanas que ya están edificadas en su perímetro, fragmentado en pequeñas propiedades con una estrecha fachada y gran profundidad, dejando un interior libre que no permite edificar siguiendo los mismos patrones que en el exterior. Los propietarios del espacio interior (normalmente sin subdividir), que también suelen serlo de alguna de las edificaciones a fachada, deciden construir siguiendo el modelo de casa de corredor, y utilizando la edificación existente a fachada como bloque de acceso, adquiriendo así el nombre de “casa-tapón”. [16]
El patio central sigue la disposición musulmana que permite concentrar toda la atención de la vivienda al interior y descuidando el exterior. Esta disposición de viviendas, fue adoptada y mantenida durante mucho tiempo por los nuevos pobladores cristianos, haciéndose tan común, que al referirse a ella, los extranjeros la denominan “a modo de Castilla”. Autores como Vicente Lampérez señalan un origen morisco, por lo tortuoso del zaguán de entrada al patio desde la calle, en contraposición a la entrada directa, propia de las casas castellanas [14] y más habitual en Madrid.
Aunque formalmente los corrales de vecinos sevillanos son muy parecidos a las casas de corredor de Madrid, existe una gran diferencia que es precisamente el origen social de sus habitantes. Según Morales Padrón, la gran difusión de éste modelo arquitectónico en Sevilla no se produce como solución de emergencia a un desmedido crecimiento poblacional en combinación a la falta de espacio, sino que la sociedad (las clases más humildes) elige el modelo ancestral como mejor opción para la socialización de familias (en éste caso en torno a un patio), creando una micro sociedad (el Corral del Conde contaba con capilla propia y albergaba a más de 4.000 personas - Figs. I-65 y 66) con un altísimo compromiso de vida y sentimientos comunitarios. En consecuencia, el corral era un modelo arquitectónico asociado
a un modelo social, seguramente ya obsoleto en la actualidad [17], pero puede ser la explicación de que en la actualidad sobrevivan ejemplos construidos en el s. XVI.
Fig. I-65: Corral del Conde: Grabado de Adolph Rouargue de 1850 y vista en la actualidad [17]
Fig. I-66: Corral del Conde, del s. XVI (manzana entre las calles Santiago 14, Azafrán y Ave María [38]
Según Morales Padrón (y esto lo hace extensivo a toda Andalucía), al término de la reconquista, la población cristiana aprovechó los numerosos adarves musulmanes que se encontraban inmersos en las tramas urbanas, para convertirlos en corrales de uso privado, en un proceso de privatización del espacio público. Esta teoría que puede estar avalada por el hecho de existir corrales en Sevilla con varios patios secuenciados, además de que durante la ocupación árabe, en Andalucía no existían corrales tal y como los conocemos hoy [17]. A diferencia de Morales Padrón, Morgado Giraldo afirma que los corrales de vecinos surgieron como respuesta al aumento demográfico de Sevilla en el s. XVI, que pasó de tener 50.000 habitantes a 125.000 a finales de siglo. Esta teoría es más afín al fenómeno que se registró en Madrid con la instauración de su capitalidad.
En el aspecto organizativo, encontramos otra importante diferencia entre los corrales sevillanos y los madrileños, pues los primeros son edificaciones bajas, de patios más amplios,
sin duda para obtener mayor soleamiento y combatir así el clima extremadamente húmedo de Sevilla.
Aunque el modelo de casa de corredor es muy frecuente en toda Andalucía, pero es en Sevilla donde encontramos una mayor densidad y diversidad de edificios:
- Gómez Zarzuela cita cerca de 200 corrales en 1862.
- Hauser llegó a identificar (1883) 794 corrales en Sevilla, habitándolas 46.337
personas, lo que representaba más de 30% de la población.
- Morales Padrón estudió 81 edificaciones en 1974, casi todas en el barrio de Triana. - J. Tarrés Chamorro, contabiliza 190 corrales que existen todavía en la actualidad
(1990), la mayoría en muy malas condiciones, y algunos deshabitados o ruinosos. Solo unos pocos, los que han sufrido alguna rehabilitación, están en perfecto estado, pero esto ha provocado el abandono de sus antiguos inquilinos y la llegada de jóvenes de mayor nivel social, ajenos al modus vivendi propio de estas corralas.
- Victor Fernández Salinas, en su estudio evolutivo de las casas de vecindad en Sevilla,
llegó a registrar un total de 442 edificios en 1991, cifra que se redujo a tan solo 208 edificios en 2001.
En cuanto a los diferentes subtipos de casas de corredor en Sevilla, cada autor define su propia clasificación:
V. Fernández Salinas, denomina casa de vecindad al tipo genérico, que cumple una serie de requisitos:
- El edificio se estructura en torno a un patio, a través de corredores que sirven de acceso a las viviendas.
- Estas, poseen dos o más habitaciones.
- En algún momento han existido servicios colectivos, como letrinas, lavaderos, tendederos, etc.
- Los habitantes poseen sus viviendas en régimen de alquiler.
Para R. Morgado, existen una serie de características que identifican los patios y corrales de vecinos sevillanos, en base a un estudio sobre más de 50 edificios catalogados: [39]
- Uno o varios patios en torno a los cuales se agrupan las viviendas. - Lavaderos comunes, la mayoría hoy en desuso.
- Una toma de agua, generalmente al principio del corral, que antes de la instalación de cada vivienda del agua corriente, era la única.
- Servicios comunes que se componían de una o varias tazas turcas o de otros tipos más parecidos a los actuales.
- Cocinas en el patio, casi todas en desuso pues cada vivienda ya tiene la suya propia. - Viviendas de una o dos habitaciones (por ejemplo un dormitorio y comedor)
- El aseo personal lo hacían los vecinos en baños de cinc o en tinajas que se llenaban con agua calentada en la cocina.
Al igual que sucede en Madrid, en ocasiones existe una edificación a fachada diferenciada de las viviendas interiores, llamada “casa tapón”, cuyas viviendas son de mayor calidad y amplitud, además de estar mejor iluminadas y ventiladas, que están ocupadas normalmente por gentes de un mayor nivel social, en las que suele existir una escalera independiente de las viviendas del interior. En definitiva, estas viviendas de la casa tapón, tienen poco que ver con las asociadas al patio interior.
Para Fernández Salinas, existen dos categorías de casas de vecindad, en función de la localización de los servicios básicos sanitarios:
- Los corrales, que fueron construidos o transformados para alojar las poblaciones más
modestas (cuando estos no superan los 500 m2, los llama pequeños corrales, que suponen aproximadamente un 55% del total de corrales en 1991, frente a tan solo un 44% en 2001). Los servicios básicos son comunitarios y se localizan en el patio y en los corredores. Esta categoría supone un 86% del total de casas de vecindad registradas en 1991 (y un 81% sobre las registradas en 2001).
- Los patios de vecinos, que alojan vecinos de clase media en régimen de alquiler. Sus
viviendas cuentan con los servicios básicos (al menos cocinas y letrinas). Estos edificios suponen un 14% del total registrado en 1991 (y un 19% sobre los registrados en 2001, lo que indica un claro aumento sobre el número de corrales).
L. Montoto diferencia a su vez dos grandes grupos de corrales en Sevilla [17]:
Las casas de partido, que surgen como adaptación de edificaciones existentes (normalmente antiguos palacios, casas señoriales ó alhóndigas), compartimentándose para alojar a varias familias (algunas datan del s. XVI). Estas edificaciones constaban de habitaciones o salas alrededor de un patio rectangular, y será el modelo que encontramos con bastante profusión en La Habana (Cuba).
Los corrales (o patios), formados por un gran número de habitaciones (o salas) que rodean a un patio interior. Estos se construyen expresamente siguiendo el mismo modelo arquitectónico, adaptándose al tamaño y forma del solar donde se construyen, por lo que el patio es generalmente de forma irregular. De éstas últimas, M. Padrón realizó un estudio de 81 corrales, siendo el más importante el Corral del Conde, del s. XVI, situado en la c/ Santiago nº 14. Dicho corral perteneció al Conde Duque de Olivares, y constaba de 113 viviendas que llegaron a albergar 4000 personas. En 1984 sufrió una importante rehabilitación a cargo de Aldo Rossi.
Dentro de los corrales, diferencia a su vez entre los corrales de vecinos, y las casas de vecinos. Estas últimas son corrales de vecinos cuyos inquilinos eran trabajadores de mayor nivel y disponían de más de una habitación.
Otra característica importante que los diferencia, según Montoto, es que en los corrales de vecinos generalmente existe una actividad profesional (carpinteros, zapateros, etc.) ligada a las viviendas, mientras que en las casas de vecinos, aun con una estructura análoga, no se daba ningún tipo de actividad. En consecuencia, considera que las casas de vecinos son un tipo específico dentro de los corrales de vecinos.
Morales Padrón diferencia entre corrales y casas de vecindad (también llamadas de partido), siendo estas últimas edificios existentes (normalmente casas señoriales) que se adaptaron para un nuevo uso multifamiliar, tal y como sucede con las casas de partido de Montoto. Sin embargo, para Morales Padrón, “patio” y “corral de vecinos” son expresiones sinónimas. R. Morgado Giraldo establece la siguiente diferencia entre patios de vecinos y corrales de vecinos, atendiendo a la forma del patio: Los primeros (denominados casas de partido por Montoto) tienen un patio rectangular o cuadrado, mientras que en los últimos, el patio es alargado, a veces irregular y en ocasiones con ramificaciones. Esta diferenciación es poco clara en lo formal, pero muy importante en cuanto al posible origen social de la edificación.
Fig. I-67: Corrales de la c/ Alcázares 5 (M. Padrón) y de la c/ Navarros 40 (M. Padrón) [17]
Por último, Alida Carloni sostiene una diferencia entre los corrales y casas de vecinos en la actualidad: en el primero, el patio aglutina las relaciones vecinales y de convivencia, además de ofrecer los servicios comunitarios, tales como cocinas, agua y letrinas. Sin embargo, en las casas de vecindad, el patio es un mero espacio de tránsito, dado que las viviendas poseen cocina y servicios sanitarios en su interior. En éste caso, los patios de corredor son más pequeños, un 13% en relación a la superficie edificada, apareciendo a veces patinillos de ventilación, en contraste con los patios en los corrales, cuya superficie suele ser de un 43% del solar.
La diferenciación que establece A. Carloni puede bien adaptarse a la evolución que sufre el modelo en Madrid: la casa de corredor en su origen (periodo s. XVI-XVIII) se ajustaría así a la denominación de corral, y el modelo evolucionado de finales del s. XIX y 1ª mitad del XX, responde mejor a la definición de casa de vecinos.