viviendas x superficie Nº infraviv Porcentaje s/ total viv infraviv (m2) Sup media
V- 2 ANÁLISIS TIPOLÓGICO-FORMAL DE LA CASA DE CORREDOR
2.3 ANÁLISIS DE RESULTADOS
2.3.2 Estudio de la disposición de los corredores
Uno de los parámetros más importantes que define la morfología del patio de corredores es el número de corredores y su ubicación en el perímetro del patio. Se verá que éste dato responde no tanto a la configuración primitiva de la casa-patio, rodeada en todo su perímetro edificado por un corredor que materializa la conexión directa entre las dependencias y el patio, sino únicamente a criterios funcionales de acceso, por lo que su número y ubicación dependerá de factores como el tamaño y forma del solar, así como del tipo, tamaño y forma del patio. En cualquier caso, se verá como en muchos casos existe un único corredor, quedando el resto del patio delimitado por fachadas lisas y/o por medianeras, desvirtuando así el concepto original de éste tipo de edificios, y convirtiéndose la corrala en un mero patio de luces.
Para realizar este estudio, se ha partido inicialmente de diferentes configuraciones de corredores. En la figura V-53 se muestra el número y porcentaje de edificios en función de la configuración de corredores y el tipo de patio que presentan (los porcentajes son sobre el total de edificios del tipo de patio al que pertenecen).
Fig. V-53: Disposición y número de corredores en función del tipo de patio
Se observa que en los edificios con patio tipo A, las dos disposiciones más frecuentes son las de 4 corredores (CA4: 27.5%) y las de 3 corredores con fachada al fondo (CA3a: 30.4%), que suponen entre las dos el 57.9% de los edificios del grupo (patios tipo A). El resto de disposiciones aparecen con porcentajes inferiores y similares (entre el 7 y el 11%), por lo que ninguna de ellas podemos considerarla como representativa.
En el caso de los edificios con patio tipo B, las disposiciones más frecuentes son las de un solo corredor en el lado largo del patio (CB1: 44.9%) y las de dos corredores, uno en el lado largo y otro en la parte anterior del patio (CB2a: 36.7%). Entre las dos representan la gran mayoría de los edificios con patio tipo “B” (el 81.6%). El resto de disposiciones aparecen con porcentajes muy inferiores (entorno al 8%).
Fig. V-54: Porcentajes de las disposiciones de corredores más frecuentes
Desde un punto de vista funcional, los corredores son únicamente necesarios a efectos de proporcionar acceso desde la escalera a las viviendas interiores, y también a las exteriores cuando dicha escalera es única en el edificio (situación más generalizada, como se verá más adelante).
Dado que la mayoría de los patios de corredor suelen ser estrechos y alargados, parece lógico que deban existir siempre corredores adosados a los lados edificados (con viviendas) más largos del patio. En los lados cortos del patio, únicamente es necesario un único
corredor (normalmente en la parte anterior, cerca de la escalera) con la finalidad de comunicar los otros dos corredores y en muchas ocasiones servir de acceso a la escalera desde los corredores o bien a los aseos comunes generalmente ubicados en cada planta. Este corredor sin embargo no es estrictamente necesario en los patios del tipo B, dado que solo tienen un lateral edificado.
El esquema funcional así descrito coincide con la disposición CA3a en patios tipo A, y con la CB1 en patios
tipo B, que suponen el 36.4% del total de los edificios, aunque dicho esquema se cumple en casi el 75% de todos los edificios, pues se produce también en las disposiciones
CA4, CB2a, CB2b y CB3.
Fig. V-55
El corredor posterior tampoco suele ser necesario desde un punto de vista funcional, pues el acceso a las viviendas interiores del fondo de la parcela suele realizarse en muchos casos desde los corredores laterales, ya que los anchos de patio usuales no permiten más de dos viviendas posteriores a lo ancho del solar. Únicamente encontramos una disposición extraña, la CA2a, con un único corredor lateral y sin corredor posterior, que se explica por el mayor tamaño de las viviendas interiores y el pequeño fondo edificado.
El resto de disposiciones de corredores, también responden en alguna medida al esquema funcional descrito, de lo que deducimos que aunque en origen (casa patio castellana) el patio de corredor solía estar rodeado de corredores en todo el perímetro edificado (debido en parte al gran tamaño de dichos patios), en los edificios estudiados se pretendió reducir al mínimo el número de ellos para conseguir un máximo aprovechamiento del espacio.
A continuación se estudia de cada una de las diferentes disposiciones de corredores, y las posibles relaciones con la forma y tamaño del solar:
La disposición CA1 representa únicamente un 4.3% del grupo,
pero es ciertamente singular, pues se trata en todos los casos observados de edificios con dos escaleras, una al fondo del patio y otra cercana a fachada de uso exclusivo de las viviendas exteriores, por lo que no es estrictamente necesario la adopción de corredores laterales (de hecho, este patio se asemeja más a un patio de luces que a uno de corredor).
En todos los casos CA1, el ancho del patio es suficientemente grande (entre 7 y 12 m) como para albergar más de dos viviendas en su fachada posterior (la del corredor).
Fig. V-56
Esta situación de doble escalera se da normalmente en edificios de corredor que han surgido por ampliación de un edificio original (casa tapón) ya construido en altura y con huerto trasero, cuya escalera era inviable para ser conectada a los posteriores corredores, o bien en aquellos en los que se pretendió mantener la independencia de las viviendas exteriores.
La disposición CA4 es la solución idónea que
permite la circulación por los corredores en anillo, además de ser la única solución de patio rodeado en todo su perímetro por corredores, y por lo tanto, y desde el punto de vista formal, la más cercana al modelo primigenio de la casa- patio.
Se puede comprobar que se trata en su mayoría de patios bastante anchos, por lo que puede ser necesario un corredor posterior para dar acceso a las viviendas del fondo del patio si son más de dos.
Fig. V-57
Esto significa que dicha disposición podría ser una adaptación de la referida CA3a a dichos casos de patios más anchos, por lo que desde un punto de vista funcional podríamos agrupar las disposiciones CA3a y CA4.
Se trata de una solución muy frecuente, representando casi el 30% de los edificios con éste tipo de patio.
En la disposición CA3b, la ausencia de
uno de los corredores longitudinales podría explicarse por el pequeño fondo que en general observamos en éstos casos (menos de 6 m). Este pequeño fondo, impide ubicar más de dos viviendas interiores a ambos lados, por lo que el corredor longitudinal básicamente tiene la función de conectar los dos corredores pequeños. Se podría decir que se trata de una adaptación de la solución CA4 a edificios con menor fondo y en general más pequeños:
Fig. V-58
La disposición CA2c (un 7.2% del grupo) es una
adaptación de la referida CA3a a aquellos edificios en los que la escalera se ubica adosada al patio, desplazando el corredor al interior. Dicho corredor se transforma así en un pasillo interior distribuidor, solucionando la conexión entre los corredores laterales.
Desde un punto de vista funcional se podría agrupar las disposiciones CA3a y CA2c:
Las disposiciones CA2a y CA2b representan entre las
dos el 16% del grupo.
La ausencia de uno de los corredores longitudinales únicamente se explica por la menor superficie de los solares (promedio de 268 m2) y también por tener viviendas mayores, lo que implica un número menor de viviendas y por lo tanto la posibilidad de asegurar su acceso con únicamente dos corredores.
Se podría afirmar que se trata de soluciones provenientes de la adaptación de la disposición CA3b a las características antes enunciadas, suprimiendo uno de los corredores pequeños:
Fig. V-60
En cuanto a los edificios con patio del tipo B, la disposición
CB2a (que representa un 36.7% del grupo) presenta dos
corredores: el longitudinal (ya dijimos que imprescindible), y un corredor pequeño en el lado corto anterior del patio, que como ya se dijo, no es estrictamente necesario desde un punto de vista funcional.
Se observa que en un 61% de los casos dicho corredor está ocupado por el aseo comunitario o bien sirve de acceso a la escalera, cuando ésta aparece adosada a la medianería, por lo que desde un punto de vista funcional se puede afirmar que la disposición CB2a no es sino una adaptación de la solución CB1 a las situaciones descritas.
Fig. V-61
En cuanto a las disposiciones CB2b y CB3, la aparición del
corredor del fondo no guarda aparentemente relación alguna con ningún parámetro geométrico como son el ancho y fondo del solar.
Únicamente encontramos en algún caso la explicación de su aparición en que sirve de acceso al aseo comunitario.
En general, estas situaciones es posible que hayan surgido de la necesidad de asemejar este tipo de patios, excesivamente angostos y largos, a los patios de corredor más tradicionales:
Fig. V-62
En la figura V-63 se muestran los valores medios de las dimensiones principales en cada tipo, y la relación de éstos con el tamaño del solar.