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7. Análisis y discusión de resultados

7.1. Percepción del riesgo

7.1.3. Credibilidad en las instituciones

La confianza que deposita la población en las instancias que diseñan e implementan medidas para la prevención y reducción del riesgo determina, en gran parte, las actitudes sociales para llevar a cabo o no acciones. Los diálogos se orientan hacia la percepción de la gestión institucional y su funcionamiento, conocimientos sobre planes de gestión del riesgo y el tipo de intervenciones para afrontar posibles riesgos. En la mayoría de sus afirmaciones los igualitarios utilizaron la palabra corrupción:

En el Estado hay mucha corrupción. Todo funciona con favores. Los políticos nos dicen que nos van a dar un puesto, pero eso es un cuento, solo en elecciones. Los políticos siempre nos dicen mentiras y nosotros se las creemos. Los políticos siempre fallan en la palabra (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).

También hay quienes dijeron:

Aquí, como en todas partes de Colombia, existe la corrupción. Están llegando recursos públicos que nosotros los veedores nos damos cuenta que no se les están dando buenos manejos (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).

Asimismo, hay otros que consideraron:

Aquí en Barranquilla las entidades son pura corrupción, eso tiene un revuelto de personas, unos dicen que somos [sic, por el uso equivocado del verbo] en alto riesgo, pero no le dan a uno las ayudas que se necesitan. Las entidades no sirven para nada (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).

Es notorio cómo la corrupción estatal es una realidad que mina la confianza de los individuos en las instituciones. En el barrio Las Terrazas –con características del sesgo individualista– se acusa a las instituciones de entorpecer el funcionamiento del grupo social, por lo que ejecutan acciones individuales para la gestión del riesgo. En este sentido, afirmó uno de sus habitantes:

Las entidades del gobierno hacen lo que tienen que hacer, pero siempre dicen que no hay

presupuesto, por eso es mejor que uno mismo haga las cosas que hay que hacer, no nos podemos poner a esperar que el Distrito haga por nosotros, ellos nunca van a hacer nada para arreglar el barrio (habitante de Las Terrazas, entrevista en profundidad, 22 de mayo de 2016).

Otros indicaron:

Nosotros no tenemos ninguna relación con la Alcaldía o con las entidades del Estado. Nosotros aquí, como no tenemos ningún problema, pues no necesitamos de estar por allá, ni ellos vienen para nada. El Estado es puro problema, cualquier cosa es tremendo trámite. Eso es puro problema. Aquí resolvemos las cosas sin tanto problema (habitante de Las Terrazas, entrevista en

profundidad, 22 de mayo de 2016).

Como se evidencia, los individualistas privilegian la responsabilidad individual sobre la social y son ellos mismos quienes gestionan la minimización del riesgo por el entramado que generan las entidades.

En las entrevistas en donde se identificaron características del sesgo cultural jerárquico, se evidenció que las personas depositan confianza en las instituciones cuando afirmaron que:

Las instituciones hacen lo que tienen que hacer, pero no cuentan con el presupuesto para ejecutar acciones de prevención del riesgo (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 21 de mayo de 2016).

En otros casos se revalidan las instituciones cuando aclaran que:

El Distrito y las instituciones han hecho lo posible, lo necesario. El Estado hace lo que puede, uno qué puede exigir, si esto es una invasión. Así que cada cual a defenderse como pueda (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 21 de mayo de 2016).

Los entrevistados que se clasifican en el sesgo jerárquico reconocen como algo positivo la labor de las instituciones y la burocracia presente en el Estado. Por su parte, las reflexiones de los fatalistas parecen más encaminadas a no tener un concepto específico, además de acusarlas de tramar en su contra. Al respecto un habitante adujo:

Por ejemplo nuestro Alcalde dijo el primer día de mandato “voy a sacar a Electricaribe”. Y no ha hecho nada hasta hoy. Ahora dicen que nosotros le debemos plata. Que no pueden liquidar a Electricaribe porque tenemos una deuda millonaria con ellos. ¿Puedes creer? Y ellos son una

empresa privada. Ahora el pueblo le debe plata a una empresa privada (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 8 de mayo de 2016).

La zona de estudio se caracteriza por cuestionar toda autoridad y las decisiones provenientes del poder. La percepción que tienen los habitantes de las instituciones públicas es que su gestión es débil y su funcionamiento es un pretexto burocrático, esto es manifestado por el desconocimiento sobre planes de gestión del riesgo y el tipo de intervenciones que han realizado las instituciones, antes y después, de los deslizamientos ocurridos en años anteriores; frente a esto, hubo recurrentes afirmaciones como la siguiente:

Una vez vino Prevención y Desastres, pero es poco lo que hacen. Ellos no buscan preparar a la comunidad en caso de un desastre en épocas de lluvia y tampoco hacen control. Esa oficina es pura burocracia y favores políticos (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 14 de mayo de 2016).

Esto igualmente fue reforzado por la experiencia que han tenido quienes acuden a la oficina y han encontrado que los trámites necesarios no se pueden llevar a cabo por múltiples razones. Dos de ellas son muy frecuentes en los discursos de los habitantes de estas zonas:

Cuando uno va a las oficinas de la Alcaldía, por ejemplo, a la de gestión del riesgo, no atienden porque siempre están en reuniones. Pero tanta reunión y los resultados no se ven. Aquí nunca han venido a decirnos hagan esto o lo otro para el caso de una emergencia (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 21 de mayo de 2016).

El otro argumento se basa en que la oficina de Gestión del Riesgo no responde a la comunidad sobre las solicitudes de vivienda que los habitantes del barrio Villas del Rosario han adelantado, esto hace que ellos desconfíen de esa oficina, dado el inconveniente que tuvo la Alcaldía con los listados de los registros únicos de damnificados que, al parecer, fueron mezclados con los de otros programas, generando

confusión sobre quienes debían ser beneficiados con la asignación de viviendas. Adicional a ello, existe una percepción generalizada de que hubo malos manejos en la designación de beneficiarios; esos malos manejos no necesariamente se refieren a actos de corrupción, sino al desconocimiento que los servidores públicos tienen de las condiciones reales en las que viven los habitantes de estas zonas.

Desde el punto de vista de la confianza que deposita la población en las organizaciones que diseñan e implementan medidas para la reducción del riesgo, se ha determinado una posición cultural frente a no llevar a cabo acciones para prevenir el riesgo, dado el repetido mensaje que aluden los pobladores en este sentido:

Si en realidad nosotros estuviéramos en alto riesgo, la Alcaldía ya habría hecho algo, lo que pasa es que nos ha dicho eso para sacarnos de esta zona y usar los terrenos para obras que los políticos y los empresarios consideran de mejor rentabilidad, sino mire todo lo que tienen proyectado sobre la Avenida 38, hasta una zona turística (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 7 de mayo de 2016).

Con respecto a la categoría credibilidad en las instituciones, se observó una mayor tendencia en el sesgo igualitario, fuertemente marcado por la desconfianza en las instituciones, seguido por el sesgo individualista. En menor proporción se encontraron personas entrevistadas con características del sesgo jerárquico y fatalista.

En general, la población consideró no tener apoyo gubernamental y, tal como lo afirma Douglas (1996), las sociedades igualitarias y el consenso cultural en cuanto a las necesidades colectivas, descargan las imputaciones de responsabilidades en las organizaciones llevando a cabo una situación de igualdad general.