7. Análisis y discusión de resultados
7.1. Percepción del riesgo
7.1.6. Mitos de naturaleza
En la categoría mitos de la naturaleza se encontraron personas de los cuatro sesgos culturales. Para los individuos con sesgo cultural igualitario, los seres humanos son causantes del deterioro de la naturaleza, tal y como afirmó un habitante del barrio Villas del Rosario:
Como esto han sido rellenos, ahora están cobrando vida los deslizamientos. Esto que hace el ser humano, como botar escombros y no parar de botar esos escombros sobre ese talud, nos perjudica a nosotros, que tenemos las casas aquí. Aquí han tapado los arroyos y ahora eso no para (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
De manera similar otro habitante dijo:
Uno es el que ha echado a perder todo. La naturaleza cobra, tarde o temprano, las urbanizaciones que no se deben construir. Ahí la naturaleza cobra lo suyo. El deslizamiento tiene que ver con algo de la naturaleza debido a que hay que tratarla con cuidado (habitante de Villas del Rosario,
entrevistas a profundidad, 15 de mayo de 2016).
En el mismo sentido hubo interpretaciones de la naturaleza como un sistema con un equilibrio fácilmente perturbable que debe ser ayudado por el hombre para que pueda preservarse:
La naturaleza es débil. El medio es débil porque es muy difícil después de ser intervenido, él ya no vuelve a ser el mismo. Lo que pasa es que los efectos se ven a largo plazo, pero ella (la naturaleza) ya no vuelve a ser la misma, así que toca ayudarla tratando de arborizar y sembrar, pero eso se demora mucho (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
Por otro lado, los fatalistas consideraron la naturaleza caprichosa e imprevisible; tanto que alguien afirmó:
La naturaleza es impredecible, Dios es el que sabe cuándo van a suceder las cosas (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
La naturaleza fue creada por Dios y el mismo hombre conspira contra la naturaleza. La naturaleza le cobra al hombre sus pecados. La naturaleza es impredecible (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
Otros fatalistas también reconocieron la incertidumbre en los procesos de la naturaleza y consideraron que no hay nada que hacer para enfrentar los fenómenos que no se pueden prever. En lo que respecta a esto afirmaron:
Eso es mejor ponernos a trabajar y no pensar en eso de que sí puede pasar algo, con eso de los suelos no se puede hacer nada, pero solo se agrietan las casas y toca es arreglarlas (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
Para los individualistas, en cambio, la naturaleza es un sistema en equilibrio, un sistema homeostático que puede volver al equilibrio cuando este se perturba. Así como lo mencionó un habitante del barrio Las Terrazas:
La naturaleza se repone a sí misma, la naturaleza no necesita mucho, ella se reproduce, solo debes cultivarla, no necesita químicos, tú sacas lo que quieras de la tierra (habitante de Las Terrazas, entrevista en profundidad, 22 de mayo de 2016).
Finamente, los jerárquicos consideraron que las capacidades de autorregulación de la naturaleza tienen algunos límites; en lo concerniente a esto uno de ellos afirmó:
La naturaleza puede ser intervenida, pero hay que saber qué se debe hacer, para eso son los estudios. Podemos prevenir, por ejemplo, se han cortado los árboles, entonces, los estudios deben servir para saber cómo intervenir la naturaleza (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
En concordancia con quienes consideraron necesarias las actividades de mantenimiento e intervención para no llegar a una situación en la que se exceda la capacidad de la naturaleza, alguien adujo:
Lo más importante es que le hagan mantenimiento a los arroyos, si esto fuera intervenido
constantemente, con limpieza y mantenimiento, no tendríamos problemas (habitante de Villas del Rosario, entrevista en profundidad, 15 de mayo de 2016).
En el trabajo de campo no se evidenció a nivel individual ni comunitario el reconocimiento de la relación del riesgo o del fenómeno mismo con la intervención a la naturaleza, esta pregunta resultó ser la de más difícil abordaje. En general existe una disociación entre el ser humano y sus acciones como un componente intrínseco del ambiente, este es un punto importante de la percepción débil del riesgo por parte de las comunidades abordadas, tal como lo menciona Fernández, M. (1996). Es importante un examen del impacto de lo social sobre lo social, del impacto del ser humano sobre lo natural y del impacto de la naturaleza transformada sobre la sociedad, teniendo en cuenta que cualquier desarrollo y la
simbolización sociocultural de la relación social, concurre en la naturaleza como soporte de dichas relaciones.
De otro lado, explorando los sesgos culturales y vinculándolos con las diferentes categorías propuestas por el modelo cultural, en los barrios Villas del Rosario y Las Terrazas se notaron las agrupaciones culturales, sin que ello implicara que una u otra sea de mayor relevancia.
Finalmente, este estudio permitió advertir los postulados de la teoría cultural del riesgo, en cuanto a la variabilidad necesaria, es decir, los consensos culturales temporales frente a un tema determinado.